InicioartículosEl no sé qué | José Ramón Hernández CorreaO non sei que...

[:es]El no sé qué | José Ramón Hernández Correa[:gl]O non sei que | José Ramón Hernández Correa[:en] Do not be what | José Ramón Hernández Correa[:]

[:es]

El sábado 23 de febrero el magnífico programa Documentos, de RNE, estuvo dedicado a Miguel Fisac: «La arquitectura de Miguel Fisac: Hormigón de carne y hueso«. La buena arquitectura acaba triunfando, y Fisac, que estuvo en la cresta de la ola desde el principio de su carrera profesional hasta los años sesenta, y que en los setenta sufrió un injusto y vergonzoso olvido, vuelve a ser apreciado, y encuentra de nuevo sitio en la historia de la arquitectura española. Lo celebro, porque todos tenemos mucho que aprender de él. Todos los días.

Miguel Fisac | arquitectamoslocos.blogspot.com.es

Fisac, además de tener unas enormes dotes como arquitecto, era un honrado pensador sobre la arquitectura. Quería entender la arquitectura contemporánea para entenderse a sí mismo, y quería saber cómo tenía que ser un edificio y una ciudad, y, sobre todo, cómo tenía que ser un arquitecto para hacer bien su trabajo.

Transmitía sus pensamientos de una manera sencilla y directa. Se le entendía todo, y eso me gusta mucho. (Es lo que a mí me gustaría conseguir). Pero, a menudo, ese afán de sencillez le llevaba a simplificar en exceso la exposición de sus ideas. (Ojo: No digo que sus ideas fueran simples. Digo que es simple su exposición). Era muy didáctico. Yo tuve una vez la ocasión de escucharle en clase y me entusiasmó lo que contó y cómo lo contó.

El caso -y a lo que voy- es que él decía que su arquitectura se fundaba sobre cuatro pilares o cuatro premisas. (En el programa de RNE lo explica desde el minuto 34:45 hasta el 36:00):

1º.- El para qué.- Que resuelva los motivos por los que se ha hecho. (Programa de necesidades, condicionantes de partida…).
2º.- El dónde.- Que responda al lugar en que está, y a sus condiciones climáticas, paisajísticas, históricas, culturales…
3º.- El cómo.- Que se haya hecho con los medios técnicos más idóneos, más baratos… Que funcione bien… etc.
4º.- El no sé qué.- «Después viene… el nó sé qué. Y es cuando viene la parte de arte».

Queda muy clara la explicación, y cualquiera que no sea arquitecto entenderá con ella no sólo la importancia de la arquitectura, sino la importancia de hacerla bien y de ser honrado y coherente con ella. Pero a mi juicio sobra el cuarto pilar. O, mejor dicho, está incluido en los otros tres. Tiene que trabajar con ellos, en ellos (es ellos), y no está bien que aparezca luego, como un invitado caprichoso y a mesa puesta.

Creo percibir un cierto pudor en Fisac cuando enuncia ese punto. No sólo no sabe explicarlo (de ahí que lo llame el «no sé qué»), sino que parece como si le diera un poco de vergüenza que «después» tenga que venir «la parte de arte».

(Y la verdad es que sí que da un poco de vergüenza, y hasta un poco de fastidio, que tenga que venir esa parte. «Es cuando viene la parte de arte». Como cuando viene una visita, o un pariente pesado, o como cuando, tras una deliciosa comida, viene la cuenta).

Es injusto que el para qué, el dónde y el cómo actúen con sensatez, lógica, inteligencia y honradez para que luego venga el loco de la casa, el no sé qué, a echar las patas para lo alto. No. Eso es trampa.

El cómo, según Fisac, incluye el medio técnico, el económico, el funcional… ETCÉTERA. Pues en ese etcétera cabe todo, hasta cualquier no sé qué y cualquier sí sé qué.

Fisac debió de quedar muy contento con el hallazgo discursivo de esos cuatro pilares, porque él mismo, cuando comenta sus obras en artículos o libros, separa los cuatro capítulos: El para qué, y explica qué se necesitaba construir, qué le pidieron sus clientes, cuáles eran los requisitos que el edificio tenía que solucionar… El dónde, y comenta cómo era el solar, si hacía mucho frío en invierno, si las vistas eran buenas o si al lado había un edificio de tales características, con el que había que comunicarse o había que darle la espalda. El cómo, y nos dice si se emplearon vigas de gran luz, si se hicieron tales encofrados o se decidió hacer dos plantas por esto y por esto otro.

Pero luego llega el no sé qué y todo se vuelve melifluo, evanescente e inefable. Y es que, naturalmente, intentar aislar la molécula noséqué es imposible cuando es una molécula coherente con el resto. Es muy fácil explicarla cuando es una molécula falsa, postiza, un adorno kitsch e insincero que viene a agarrarse al edificio como una garrapata y a colgarse las medallas. Pero cuando la arquitectura es sincera, coherente, poderosa y buena, como lo es la de Fisac, ese «no sé qué» está desde el principio, resolviendo el programa, eligiendo la orientación en el solar, decidiendo materiales, buscando la disposición de las vigas, las luces, la altura del edificio. Todo es noséqué.

(Es lo mismo que contaba en mi anterior entrada contra el arte. Hay que estar contra el arte cuando se entiende éste como valor añadido, como adorno o como ennoblecimiento a posteriori de la obra. Porque el arte de verdad es el propio trabajo, la propia obra. Pues, igualmente, el noséqué no es «y luego viene», sino que está trabajando con el hormigón y con el ladrillo, y con el solar y con el cliente).

Una obra arquitectónica buena es un algo orgánico y coherente. Y o toda ella es noséqué o no hay noséqué que valga.

Capilla del Conjunto de Arcas Reales (Valladolid)

En la iglesia de esta foto de arriba se celebra la entrada de luz en el altar, por los lados y por arriba, separando el testero (¿ábside?) y dando una sensación de inmaterialidad, muy espiritual. ¿No sé qué? Sería un noséqué si a Fisac le hubiera salido de chiripa, pero se ve que tuvo una intención clara y una conciencia exacta, como en el cálculo de las armaduras de hormigón.

Otros cuantos ejemplos de noséqués fisaquianos:

Yo sí que siento un noséqué en estos edificios, naturalmente. Cosas que no sé explicar bien. Emociones, sorpresas, placeres espaciales… Pero todo ello está perfectamente diseñado y previsto. Don Miguel, no me fastidie: Usted sí sabía qué.

José Ramón Hernández Correa
Doctor Arquitecto y autor de Arquitectamos locos?
Toledo · febrero 2013[:en]

On Saturday, the 23rd of February the magnificent program Documents, of RNE, was dedicated to Miguel Fisac: «Miguel Fisac’s architecture: Concrete of meat and bone». The good architecture ends up by triumphing, and Fisac, which was in the comb of the wave from the beginning of his professional career until the sixties, and that in the seventies suffered an unjust and shameful oblivion, returns to be estimated, and finds again site in the history of the Spanish architecture. I celebrate it, because we all have great that to learn of him. Every day.

Miguel Fisac | arquitectamoslocos.blogspot.com.es

Fisac, beside having a few enormous endowments as architect, was an honest thinker on the architecture. It wanted to understand the contemporary architecture to understand itself to yes same, and wanted to know how it had to be a building and a city, and, especially, how he had to be an architect to do well his work.

It was transmitting his thoughts of a simple and direct way. Him everything was understood, and it I like much. (It is what I would like to obtain). But, often, this zeal of simplicity was leading him to simplifying in excess the exhibition of his ideas. (Eye: I do not say that his ideas were simple. I say that his exhibition is simple). It was very didactic. I had once the occasion to listen to him in class and he filled with enthusiasm me what counted and how it counted it.

The case – and to what I go – it is that he was saying that his architecture was founded on four props or four premises. (In RNE’s program it explains it from the minute 34:45 up to 36:00):

1º.- What. – That solves the motives by which it has been done. (Program of needs, determining of item …).

2º.- Where. – That answers to the place in which it is, and to his climatic, landscape, historical, cultural conditions …

3º.- How. – That has been done by the most suitable technical means, more reduction sales… That works well … etc.

4º.- Do not be what . – «Later it comes … the nó be what. And it is when the part of art comes».

The explanation remains very clear, and anyone that is not an architect will understand with her not only the importance of the architecture, but the importance of doing it well and of being honored and coherent with her. But to my judgment it exceeds the fourth prop. Or, rather, it is included in other three. It has to work with them, in them (it is they), and is not nice that it appears then, as a capricious guest and to put table.

I am thinking about perceiving a certain modesty in Fisac when it enunciates this point. Not only it cannot explain it (of there that should call it «do not be what»), but it seems as if it was giving him a bit of shame that «later» has to come «the part of art».

(And the truth is that yes that gives a bit of shame, and up to a bit of nuisance, which has to come this part. «It is when the part of art comes». As when a visit comes, or a heavy relative, or as when, after a delicious food, the account comes).

It is unjust that why, do not be what, to throwing the legs for the high thing. Not. It is a trap.

How, according to Fisac, it includes the technical way, the economic one, the functional one… ETC. Since in this etc it fits everything, even any do not be what and any yes be what.

Fisac must have remained very satisfied with the discursive finding of these four props, because he itself, when it comments on his works in articles or books, separates four chapters: why, and it explains what it was necessary construct, his clients for what asked him, which were the requirements that the building had to solve… Where, and it comments how it was the lot, if it was very cold in winter, if the sights were good or if to the side it was a building of such characteristics, with which it was necessary to report or to be necessary to give him the back. How, and he says to us if there were used girders of great light, if they became such encofrados or it was decided to do two plants for this and for different this.

But then it comes do not be what and everything becomes mellifluous, evanescent and indescribable. And it is that, naturally, to try to isolate the molecule noséqué is impossible when it is a coherent molecule with the rest. It is very easy to explain it when it is a false, false molecule, an adornment kitsch and unsincerely that comes to fight to the building as a tick and to the medals be hanging. But when the architecture is sincere, coherent, powerful and good, since it it is that of Fisac, this «do not be what» be from the beginning, solving the program, choosing the orientation in the lot, deciding materials, looking for the disposition of the girders, the lights, the height of the building. Everything is noséqué.

(It is the same thing that was counting in my previous entry against the art. It is necessary to be against the art when this one understands himself as added value, as adornment or as ennoblement a posteriori of the work. Because the art indeed is the own work, the own work. So, equally, the noséqué is not «and then it comes», but it is working with the concrete and with the brick, and with the lot and with the client).

An architectural good work is slightly organically and coherent. And or everything she is noséqué or there is no noséqué that costs.

Chapel of the Conjunto de Arcas Reales (Valladolid)

In the church of this photo of above there is celebrated the entry of light in the altar, for the sides and overhead, separating the testero (apse?) and giving a sensation of unmateriality, very spiritual. Do not be what? It would be a noséqué if it had gone out for Fisac of fluke, but one sees that it had a clear intention and an exact conscience, since in the calculation of the armors of concrete.

Others all the examples of noséqués fisaquianos:

I yes that I sit a noséqué in these buildings, naturally. Things that I do not know to explain well. Emotions, surprises, spatial pleasures… But all this it is perfectly designed and foreseen. Don Michael, does not bother me: You yes knew what.

José Ramón Hernández Correa

Doctor Architect and author of Arquitectamos locos?

Toledo · february 2013

[:gl]

O sábado 23 de febreiro o magnífico programa Documentos, de RNE, estivo dedicado a Miguel Fisac: «A arquitectura de Miguel Fisac: Hormigón de carne e óso». A boa arquitectura acaba triunfando, e Fisac, que estivo na crista da ola desde o principio da súa carreira profesional ata os anos sesenta, e que nos setenta sufriu un inxusto e vergonzoso esquecemento, volve ser apreciado, e atopa de novo sitio na historia da arquitectura española. Celébroo, porque todos temos moito que aprender del. Todos os días.

Miguel Fisac | arquitectamoslocos.blogspot.com.es

Fisac, ademais de ter uns enormes dotes como arquitecto, era un honrado pensador sobre a arquitectura. Quería entender a arquitectura contemporánea para entenderse a si mesmo, e quería saber como tiña que ser un edificio e unha cidade, e, sobre todo, como tiña que ser un arquitecto para facer ben o seu traballo.

Transmitía os seus pensamentos dun xeito sinxelo e directo. Entendíaselle todo, e iso gústame moito. (É o que a min me gustaría conseguir). Pero, a miúdo, ese afán de sinxeleza levábao a simplificar en exceso a exposición das súas ideas. (Ollo: Non digo que as súas ideas fosen simples. Digo que é simple a súa exposición). Era moi didáctico. Eu tiven unha vez a ocasión de escoitalo en clase e entusiasmoume o que contou e como o contou.

O caso -e ao que vou- é que el dicía que a súa arquitectura se fundaba sobre catro piares ou catro premisas. (No programa de RNE explícao dende o minuto 34:45 ata o 36:00):

1º.- O para que. – Que resolva os motivos polos que se fixo. (Programa de necesidades, condicionantes de partida…).

2º.- O onde. – Que responda ao lugar en que está, e ás súas condicións climáticas, paisaxísticas, históricas, culturais…

3º.- O como. – Que conseguise os medios técnicos máis idóneos, máis baratos… Que funcione ben… etc.

4º.- O non sei que. – «Despois vén… o nó sei que. E é cando vén a parte de arte».

Queda moi clara a explicación, e calquera que non sexa arquitecto entenderá con ela non só a importancia da arquitectura, senón a importancia de facela ben e de ser honrado e coherente con ela. Pero ao meu xuízo sobra o cuarto piar. O, mellor dito, está incluído nos outros tres. Ten que traballar con eles, neles (é eles), e non está ben que apareza logo, como un convidado caprichoso e a mesa posta.

Creo percibir certo pudor en Fisac cando enuncia ese punto. Non só non sabe explicalo (de aí que o chame o «non sei que»), senón que parece coma se lle dese un pouco de vergoña que «despois» teña que vir «a parte de arte».

(E a verdade é que si que dá un pouco de vergoña, e ata un pouco de fastío, que teña que vir esa parte. «É cando vén a parte de arte». Como cando vén unha visita, ou un parente pesado, ou como cando, tras unha deliciosa comida, vén a conta).

É inxusto que o para que, o onde e o como actúen con sensatez, lóxica, intelixencia e honradez para que logo veña o tolo da casa, o non sei que, a botar as patas para o alto. Non. Iso é trampa.

O como, segundo Fisac, inclúe o medio técnico, o económico, o funcional… ETCÉTERA. Pois nese etcétera cabe todo, ata calquera non sei que e calquera si sei que.

Fisac debeu de quedar moi contento co achado discursivo deses catro piares, porque el mesmo, cando comenta as súas obras en artigos ou libros, separa os catro capítulos: O para que, e explica que se necesitaba construír, que lle pediron os seus clientes, cales eran os requisitos que o edificio tiña que solucionar… O onde, e comenta como era o soar, se facía moito frío en inverno, se as vistas eran boas ou se ao lado había un edificio de tales características, co que había que comunicarse ou había que virarlle as costas. O como, e nos di se se empregaron vigas de gran luz, se se fixeron tales encofrados ou decidiuse facer dúas plantas por isto e por isto outro.

Pero logo chega o non sei que e todo se volve melifluo, evanescente e inefable. E é que, naturalmente, intentar illar a molécula noseique é imposible cando é unha molécula coherente co resto. É moi doado explicala cando é unha molécula falsa, postiza, un adorno kitsch e insincero que vén a agarrarse ao edificio como unha carracha e a colgarse as medallas. Pero cando a arquitectura é sincera, coherente, poderosa e boa, como o é a de Fisac, ese non sei que» está dende o principio, resolvendo o programa, elixindo a orientación no soar, decidindo materiais, buscando a disposición das vigas, as luces, a altura do edificio. Todo é noséqué.

(É o mesmo que contaba na miña anterior entrada contra a arte. Hai que estar contra a arte cando se entende este como valor engadido, como adorno ou como ennobrecemento a posteriori da obra. Porque a arte de verdade é o propio traballo, a propia obra. Pois, igualmente, o noséqué non é «e logo vén», senón que está a traballar co formigón e co ladrillo, e co solar e co cliente).

Unha obra arquitectónica boa é un algo orgánico e coherente. E ou toda ela é noséqué ou non hai noséqué que valla.

Capela do Conxunto de Arcas Reis (Valladolid)

Na igrexa desta foto de arriba celébrase a entrada de luz no altar, polos lados e por arriba, separando o testeiro (¿ábsida?) e dando unha sensación de inmaterialidade, moi espiritual. ¿Non sei que? Sería un noseique se a Fisac lle tería saído de chorra, pero vese que tivo unha intención clara e unha conciencia exacta, como no cálculo das armaduras de formigón.

Outros cantos exemplos de noséqués fisaquianos:

Eu si que sento un noséqué nestes edificios, naturalmente. Cousas que non sei explicar ben. Emocións, sorpresas, praceres espaciais… Pero todo iso está perfectamente deseñado e previsto. Don Miguel, non me amole: Vostede si sabía que.

José Ramón Hernández Correa

Doutor Arquitecto e autor de Arquitectamos locos?

Toledo · febreiro 2013

[:]

José Ramón Hernández Correa
José Ramón Hernández Correahttp://arquitectamoslocos.blogspot.com.es/
Nací en 1960. Arquitecto por la ETSAM, 1985. Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid, 1992. Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Ahora estoy algo cansado, pero sigo atento y curioso. Arquitecto, bloguero, saxofonero, escritor... pero todo mal.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR

1 COMENTARIO

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
1 Comment
Los más recientes
Los más viejos Los más votados
Alberto Alonso Oro
Alberto Alonso Oro
11 years ago

Fisac 45 · José Ramón Hernández Correa
Supongo que todos conocéis la terrible novela Fahrenheit 451 de Ray Bradbury y la película homónima de François Truffaut.
En una sociedad sometida a unos gobernantes dictatoriales o, aun peor,
absurdos, kafkianos e imbéciles, están prohibidos los libros. El pueblo
es más dócil y está más idiotizado si no lee, así que se prohíbe leer y
se queman todos los libros existentes. (Al parecer, Fahrenheit 451 es la
temperatura a la que se quema el papel).
Un grupo de ciudadanos resistentes se juega la libertad y la vida
aprendiéndose cada uno un libro de memoria. Durante el proceso de
aprendizaje es muy peligrosa la tenencia del libro, que tras ser
aprendido se destruye. Después, en corrillos, en pequeños grupos de
iniciados, cada uno recita el libro que se sabe, jugándose de nuevo la
libertad y la vida.
[…]
http://goo.gl/rV16W2

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS