[:es]

Playgrounds
Tras la Segunda Guerra Mundial extensas áreas de muchas de las grandes ciudades europeas quedaron devastadas. Algunas lo fueron por efecto de la sistemática destrucción de objetivos estratégicos militares, y sus «efectos colaterales», y otras como claras destinatarias del efecto psicológico que un bombardeo indiscriminado y nada discrecional, como el de Londres entre 1940-41 por los alemanes, o los paradigmáticos y devastadores bombardeos de Dresde o Hamburgo por las fuerzas aéreas conjuntas de ingleses y americanos al final de la guerra, pudiera causar en la población civil.
En todos los casos su consecuencia fue el de la destrucción de la trama urbana, histórica y actual, de parte de la historia, física y emocional, a ella asociada y, consecuentemente, de muchos de los modos de vida y usos que la ciudad ofrecía y que sus habitantes, bien o mal, habían moldeado o adaptado. Una generación sufrió así la carencia de esas estructuras urbanas desaparecidas y con ello el uso de la ciudad, por lo menos como hasta ese momento lo habían hecho.
A las ingentes tareas de reconstrucción de lo existente se unió la nueva construcción de viviendas para alojar al éxodo de población que se acercaba a las ciudades proveniente del campo buscando «un nuevo futuro»; así las cosas el campo de cultivo era, por así decirlo, propicio para la arquitectura moderna, funcional y eficiente que venían preconizando los dictados de los CIAM ya desde la Carta de Atenas de 1933. Era el momento de poner en práctica sus principios y probar sus bondades y superioridad racional. Era el momento del arquitecto.
Desgraciadamente con el paso de los años, no muchos, y de las nuevas realizaciones, las expectativas no se cumplieron o por lo menos se comenzó a poner en evidencia que el modelo podía ser racional y hasta funcional, pero no era eficiente y, desde luego, no era muy «humano». Curiosamente todos aquellos postulados que se habían pensado para que el hombre viviera mejor, trabajara mejor y tuviera espacios de ocio y disfrute mejores, habían conseguido grandes áreas impersonales que casi promovían el autismo social, sectorizaciones que se tornaron en guettos y entornos en donde las relaciones sociales estaban ausentes.
En este ambiente, ya evidente a finales de los años 50, un grupo de arquitectos, más tarde autodenominados Team X (por el décimo CIAM), comenzaron a cuestionar los principios de ese, para ellos, fallido urbanismo inhumano. Entre ellos el holandés Aldo van Eyck fue el que más claro definió la situación: «raramente las posibilidades han sido tan grandes para la profesión arquitectónica, sin embargo nunca han fallado tan estrepitosamente». Éstas palabras pronunciadas en una conferencia en el undécimo, y a la postre último, congreso de los CIAM en Otterlo, preconizan, ya no solo el fin de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna, si no una nueva manera de entender y repensar la arquitectura desde parámetros más humanísticos. Van Eyck ya había advertido de esta situación en 1947, recién graduado, avisando en contra de esa aproximación «mecanicista» hacia el entorno humano que la arquitectura moderna proponía [2].
Aldo van Eyck pone en práctica su concepción de la arquitectura y el urbanismo durante su trabajo en el departamento municipal de obras públicas de Amsterdam, allí desarrolló todo un conjunto de actuaciones urbanas, los speelplaats o campos de juego, destinados a reutilizar solares vacíos y espacios de nadie que salpicaban la trama urbana del Amsterdam de posguerra. En ellos, en vez de buscar un emplazamiento determinado, se transforman aquellos lugares sin uso o abandonados como campos de juego dedicados a la vida diaria y esparcimiento de los niños. Pero no es solo su arquitectura lo que los define, y por lo que nos interesan, si no por su capacidad y posibilidad de uso.
Los playgrounds de van Eyck son algo más que lugares de juegos infantiles, son a la vez un perfecto ejemplo de una manera de entender la arquitectura y el urbanismo, toda una reflexión sobre como entender la ciudad, sobre como leerla y, sobre todo, de como abordar el presente de su evolución desde, no lo olvidemos nunca, los que están destinados a usarla y habitarla.
jorge meijide . arquitecto
a coruña. julio de 2012
notas:
[1] Imágenes. Izqda. Dresde desde la torre del Ayuntamiento de Richard Peter. Drcha. Playground de Aldo van Eyck, Amsterdam
[2] Aldo van Eyck, Humanist Rebel. Liane Lefaivre and Alexander Tzonis. 010 Publishers. 1999.
[:en]
Playgrounds
After the Second World war extensive areas of many of the big European cities remained devastated. Some of them it were for effect of the systematic destruction of strategic military aims, and his » collateral effects «, and others as clear addressees of the psychological effect that an indiscriminate and not discretionary at all bombardment, as that of London between 1940-41 for the Germans, or the paradigmatic and devastating bombardments of Dresden or Hamburg for the air joint forces of english men and Americans at the end of the war, could cause in the civil population.
In all the cases his consequence was that of the destruction of the urban, historical and current plot, on behalf of the history, physical and emotional, to associate her and, consistently, of many of the manners of life and uses that the city was offering and that his inhabitants, good or evil, had molded or adapted. A generation suffered this way the lack of these urban missing structures and with it the use of the city, at least as up to this moment they had done it.
The enormous tasks of reconstruction of the existing thing the new construction of housings joined to lodge to the exodus of population who was approaching the cities from the field looking for » a new future «; this way the things the field of culture was, for this way saying it, I propitiate for the modern, functional and efficient architecture that they were coming praising the dictations of the CIAM already from the Letter of Athens of 1933. It was the moment to put into practice his beginning and proving his kindness and rational superiority. It was the moment of the architect.
Unfortunately as the years went by, not many, and of the new accomplishments, the expectations were not fulfilled or at least there was begun to put in evidence that the model could be rational and up to functionally, but it was not efficient and, certainly, it was not «very «human». Curiously all those postulates that had been thought in order that the man was living better, it was working better and had better spaces of leisure and enjoyment, there had obtained big impersonal areas that almost were promoting the social autism, sectorizaciones that returned in guettos and environments where the social relations were absent.
In this environment, already evident at the end of the 50s, a group of architects, later autonamed Team X (for the tenth CIAM), began to question the beginning of this, for them, bankrupt inhuman urbanism. Between them the Dutch Aldo van Eyck was clearer the one that defined the situation: » strange the possibilities have been so big for the architectural profession, nevertheless they have never failed so noisy «. These words declared in a conference in the undécimo, and at last last, congress of the CIAM in Otterlo, they praise, already not only the end of the International Congresses of Modern Architecture, if not a new way of dealing and rethinking the architecture from more humanistic parameters. They go Eyck already had noticed of this situation in 1947, newly classified, warning in opposition to this approximation «mecanicista» towards the human environment that the modern architecture was proposing [2].
Aldo van Eyck puts into practice his conception of the architecture and the urbanism during his work in the municipal department of public works of Amsterdam, there it developed the whole set of urban actions, the speelplaats or playgrounds, destined to re-use empty lots and spaces of nobody that they were splashing the urban plot of the Amsterdam of postwar period. In them, instead of looking for a certain emplacement, those places transform without use or left as playgrounds dedicated to the daily life and scattering of the children. But his architecture is not alone what defines them, and for what they interest us, if not for his capacity and possibility of use.
The playgrounds of go Eyck is slightly more than places than infantile games, is simultaneously a perfect example of a way of understanding the architecture and the urbanism, the whole reflection on since understanding the city, on since reading it and, especially, of since to approach the present of his evolution from, it let’s never forget, which her are destined to use and to live it.
jorge meijide . architect
a coruña. july 2012
notes:
[1] Images. Izqda. Dresden from the tower of Richard Peter’s Town hall. Drcha. Aldo van Eyck’s Playground, Amsterdam
[2] Aldo van Eyck, Humanist Rebel. Liane Lefaivre and Alexander Tzonis. 010 Publishers. 1999.
[:gl]
Playgrounds
Trala Segunda Guerra Mundial extensas áreas de moitas das grandes cidades europeas quedaron devastadas. Algunhas o foron polo efecto da sistemática destrución de obxectivos estratéxicos militares, e os seus «efectos colaterais», e outras como claras destinatarias do efecto psicolóxico que un bombardeo indiscriminado e nada discrecional, como o de Londres entre 1940-41 polos alemáns, ou os paradigmáticos e devastadores bombardeos de Dresde ou Hamburgo polas forzas aéreas conxuntas de ingleses e americanos ao final da guerra, puidese causar na poboación civil.
En todo-los casos a súa consecuencia foi o da destrución da trama urbana, histórica e actual, de parte da historia, física e emocional, a ela asociada e, consecuentemente, de moitos dos modos de vida e usos que a cidade ofrecía e que os seus habitantes, ben ou mal, moldearan ou adaptaran. Unha xeración sufriu así a carencia desas estruturas urbanas desaparecidas e con iso o uso da cidade, polo menos como ata ese momento fixérono.
Ás inxentes tarefas de reconstrución do existente uniuse a nova construción de vivendas para aloxar ao éxodo de poboación que se achegaba ás cidades procedente do campo buscando «un novo futuro»; así as cousas o campo de cultivo era, por así dicilo, propicio para a arquitectura moderna, funcional e eficiente que viñan preconizando os dictados dos CIAM xa desde a Carta de Atenas de 1933. Era o momento de poñer en práctica os seus principios e probar as súas bondades e superioridade racional. Era o momento do arquitecto.
Desgraciadamente co paso dos anos, non moitos, e das novas realizacións, as expectativas non se cumpriron ou polo menos comezouse a poñer en evidencia que o modelo podía ser racional e ata funcional, pero non era eficiente e, desde logo, non era moi «humano». Curiosamente todos aqueles postulados que se pensaron para que o home vivise mellor, traballase mellor e tivese espazos de lecer e goce mellores, conseguiran grandes áreas impersonales que case promovían o autismo social, sectorizaciones que se tornaron en guettos e contornas onde as relacións sociais estaban ausentes.
Neste ambiente, xa evidente a finais dos anos 50, un grupo de arquitectos, máis tarde autodenominados Team X (polo décimo CIAM), comezaron a cuestionar os principios dese, para eles, errado urbanismo inhumano. Entre eles o holandés Aldo van Eyck foi o que máis claro definiu a situación: «raramente as posibilidades foron tan grandes para a profesión arquitectónica, con todo nunca fallaron tan estrepitosamente». Estas palabras pronunciadas nunha conferencia no undécimo, e ao cabo último, congreso dos CIAM en Otterlo, preconizan, xa non só o fin dos Congresos Internacionais de Arquitectura Moderna, si non un novo xeito de entender e repensar a arquitectura desde parámetros máis humanísticos. Van Eyck xa advertira desta situación en 1947, recentemente graduado, avisando en contra desa aproximación «mecanicista» cara á contorna humana que a arquitectura moderna propoñía [2].
Aldo van Eyck pon en práctica a súa concepción da arquitectura e o urbanismo durante o seu traballo no departamento municipal de obras públicas de Amsterdam, alí desenvolveu todo un conxunto de actuacións urbanas, os speelplaats ou campos de xogo, destinados a reutilizar solares baleiros e espazos de ninguén que salpicaban a trama urbana do Amsterdam de posguerra. Neles, no canto de buscar un emprazamento determinado, transfórmanse aqueles lugares sen uso ou abandonados como campos de xogo dedicados á vida diaria e esparcimiento dos nenos. Pero non é só a súa arquitectura o que os define, e polo que nos interesan, si non pola súa capacidade e posibilidade de uso.
Os playgrounds de van Eyck son algo máis que lugares de xogos infantís, son á vez un perfecto exemplo dun xeito de entender a arquitectura e o urbanismo, toda unha reflexión sobre como entender a cidade, sobre como lela e, sobre todo, de como abordar o presente da súa evolución desde, non o esquezamos nunca, os que están destinados a usala e habitala.
jorge meijide . arquitecto
a coruña. xulio de 2012
notas:
[1] Imaxes. Izqda. Dresde dende a torre do Concello de Richard Peter. Drcha. Playground de Aldo van Eyck, Amsterdam
[2] Aldo van Eyck, Humanist Rebel. Liane Lefaivre and Alexander Tzonis. 010 Publishers. 1999.
[:]





