IniciofaroEl mar oculto | Cristina García-RosalesO mar oculto | Cristina García-RosalesThe secret...

[:es]El mar oculto | Cristina García-Rosales[:gl]O mar oculto | Cristina García-Rosales[:en]The secret sea | Cristina García-Rosales[:]

[:es]

El arquitecto Le Corbusier, apasionado del mar, era también un entusiasta de los transatlánticos. 

Cuando realizó su primer viaje a Nueva York, invitado por las autoridades de EUUU, lo hizo a bordo de uno y quedó muy impresionado al experimentar durante la travesía, que la vida de un barco se diferenciaba muy poco de la vida de un Gran Hotel de lujo. Al mar se le eludía, se le ocultaba como a un niño mal educado ante unas visitas de compromiso.

Secciones longitudinales. La Verona de Ralph y Ruth Erskine
RMS Titanic.partiendo de Southampton el 10 de abril de 1912.

Le Corbusier más tarde -en el libro «Cuando las Catedrales eran Blancas»- escribió lo diferente que sería un viaje en transatlántico acompañado del mar como de un amigo, lo mismo que el viajero de ferrocarril se siente acompañado por el paisaje fugaz. Para ello imaginó un barco con grandes paneles de vidrio que relacionaran al viajero con el submundo oceánico. A través de ellos se observaría la vida de los peces, la flora marina y la belleza de las profundidades. Incluso la maquinaria del barco quedaría a la vista, para instruir  a los interesados en los secretos de la navegación.

Algo parecido ocurre en  las grandes urbes actuales. La ciudad cotidiana no gusta. Fragmentada funcionalmente, con distancias enormes entre las distintas actividades que contiene, recorrida a gran velocidad en automóvil, ha dejado de interesar y se la ignora, se la esconde, lo mismo que al mar en el ejemplo anterior. El individuo se aísla en su propio microcosmos, lo que le conduce inevitablemente a la soledad y a la melancolía. Se vive en la ciudad a pesar de ella misma, ocultándola tras visillos y cerrojos, igual que el mar oculto, como decía Le Corbusier, a bordo de un transatlántico.

Le Corbusier, Unité, 1953

Afortunadamente existen  ciudades bellas y luminosas, acogedoras y habitables y cada vez hay más interés y sensibilización por parte de la ciudadanía en el diseño y recuperación de nuestras ciudades.

Quisiera incidir  en dos ideas esenciales:

La primera consiste en que es fundamental que participen las mujeres. Junto con los hombres, a la hora de planificar, de buscar soluciones, de gestionar recursos, de estar presentes en la toma de decisiones, en definitiva, de hacer ciudad.

– La segunda es transmitir mi convencimiento de que los lugares públicos de la ciudad no deben de ser entendidos como meros reductos residuales entre bloques, o entre el paso veloz de los vehículos, espacios degradados, terrenos de nadie…Sino como lugares de encuentro del ser humano consigo mismo, con los demás y con el medio en el que habita, expresión de la cultura de un pueblo y representación de las aspiraciones de una determinada sociedad.

Aldo Van Eyk, juegos infantiles, Holanda

Lugares que van conformando nuestra propia identidad a través de la memoria. Y es con la memoria con la que evocamos recuerdos buenos y recuerdos malos, según las diferentes experiencias espaciales. Los recuerdos buenos están ligados a la emoción, al afecto, a la belleza. Al hecho de habitar. Son los lugares que permanecen, los que reconocemos, los que añoramos… Los que constituyen “el alma de la ciudad”. El «alma» es lo que se ve, lo que se percibe, lo que se siente.

En definitiva, construyamos nuestras ciudades con armonía, con sosiego, con mesura, y también con pasión. Construyamos lugares para todos y con la participación de todos, hombres y mujeres, ancianos y niños, adolescentes o discapacitados. De forma responsable y solidaria, tanto para el beneficio del cuerpo como del espíritu. A través del diálogo con la naturaleza, desde la sostenibilidad del medio ambiente, con el respeto a la memoria. Lugares para la vida creados desde el interior de la vida, fuera de la contemplación de beneficios mercantilistas u otros intereses similares.

Jane Jacobs, «Vida y Muerte de las Grandes Ciudades», la escritora caminando por las calles de Nueva York | Foto: Bob Gomel | The life images collection/getty images | Fuente: vice.com

Cristina García-Rosales. arquitecta
madrid. mayo 2012

Nota: Texto escrito a partir de una conferencia impartida en el Ayuntamiento de Donosti (año 2000) para el Grupo de Acción Ciudadana «Las Mujeres y la Ciudad».

[:en]

The architect Le Corbusier carried away of the sea, was also an enthusiast of the transatlantic ones.

When it realized his first trip to New York, invited by the authorities of EUUU, it did it on board of one and remained very impressed on having experimented during the voyage, that the life of a ship was differentiating very little of the life of a Great Hotel of luxury. To the sea he was eluded, one was concealing like a child evil educated before a few visits of commitment.

Longitudinal sections. The Verona of Ralph and Ruth Erskine
RMS Titanic departing from Southampton on April 10, 1912.

Le Corbusier later -in the book «When the Cathedrals were White»- wrote the different thing that would be a trip in transatlantic accompanied of the sea as of a friend the same as the railroad traveler feels accompanied by the fleeting landscape. For it he imagined a ship with big panels of glass that were relating the traveler to the oceanic subworld. Across them the life of the fish would be observed, the flora marinades and the beauty of the depths. Even the machinery of the ship would stay at sight, to instruct the interested parties in the secrets of the navigation.

Something similar happens in the big current cities. The daily city does not please. Fragmented functionally, with enormous distances between the different activities that it contains, crossed to great speed in car, it has stopped being interested and she is ignored, one hides it the same as to the sea in the previous example. The individual isolates in his own microcosm, which leads him inevitably to the loneliness and to the melancholy. One lives in the city in spite of her same, concealing it after visillos and bolts, like the secret sea, as Le Corbusier was saying, on board of the transatlantic one.

Le Corbusier, Unité, 1953

Lucky there exist beautiful and luminous, cozy and inhabitable cities and every time there is more interest and awareness on the part of the citizenship in the design and recovery of our cities.

Quisiera incidir en dos ideas esenciales:

The first one consists of the fact that is fundamental that the women inform. Together with the men, at the moment of planning, in looking for solutions, of managing resources, of being present in the capture of decisions, definitively, to do city.

– The second one is to transmit my conviction on which the public places of the city must not be been an expert as mere residual redoubts between blocks, or between the fast step of the vehicles, degraded spaces, areas of nobody… But as places of meeting of the human being with it itself, with the others and with the way in the one that lives, expression of the culture of a people and representation of the aspirations of a certain company.

Aldo Van Eyk, playgrounds, Holanda

Places that are shaping our own identity across the memory. And it is with the memory with which we evoke good recollections and bad recollections, according to the different spatial experiences. The good recollections are tied to the emotion, to the affection, to the beauty. To the fact of living. They are the places that remain, which we recognize, which we long for… Those who constitute «the soul of the city». The «soul» is what sees, which is perceived, which one feels.

Definitively, let’s construct our cities with harmony, with quiet, with moderation, and also hotly. Let’s construct places for all and with the participation of all, men and women, elders and children, teenagers or disabled persons. Of responsible and solidary form, so much for the benefit of the body as of the spirit. Across the dialog with the nature, from the sustainability of the environment, with the respect to the memory. Places for the life created from the interior of the life, out of the contemplation of benefits mercantilists or other similar interests.

Jane Jacobs, «Life and Death of the Big Cities»

Cristina García-Rosales. architect

madrid. may 2012

Notes: Text written from a conference given in Donosti’s Town hall (year 2000) for the Group of Civil Action » The Women and the City».

[:gl]

O arquitecto Le Corbusier, apaixonado do mar, era tamén un entusiasta dos transatlánticos.

Cando realizou a súa primeira viaxe a Nova York, invitado polas autoridades de EUUU, fíxoo a bordo dun e quedou moi impresionado ao experimentar durante a travesía, que a vida dun barco diferenciábase moi pouco da vida dun Gran Hotel de luxo. Ao mar eludíaselle, ocultábaselle como a un neno mal educado ante unhas visitas de compromiso.

Seccións lonxitudinais. A Verona de Ralph e Ruth Erskine
RMS Titanic partindo de Southampton o 10 de abril de 1912.

Le Corbusier máis tarde -no libro «Cando as Catedrais eran Brancas»- escribiu o diferente que sería unha viaxe en transatlántico acompañado do mar como dun amigo, o mesmo que o viaxeiro de ferrocarril séntese acompañado pola paisaxe fugaz. Para iso imaxinou un barco con grandes paneles de vidro que relacionasen ao viaxeiro co submundo oceánico. A través deles observaríase a vida dos peixes, a flora mariña e a beleza das profundidades. Incluso a maquinaria do barco quedaría á vista, para instruír aos interesados nos segredos da navegación.

Algo parecido acontece nas grandes urbes actuais. A cidade cotiá non gusta. Fragmentada funcionalmente, con distancias enormes entre as distintas actividades que contén recorrido a gran velocidade en automóbil, deixou de interesar e lla ignora, escóndella, o mesmo que ao mar no exemplo anterior. O individuo íllase no seu propio microcosmos, o que o conduce inevitablemente á soidade e á melancolía. Vívese na cidade a pesar dela mesma, ocultándoa tras cortinas e ferrollos, igual que o mar oculto, como dicía Le Corbusier, a bordo dun transatlántico.

Le Corbusier, Unité, 1953

Afortunadamente existen cidades belas e luminosas, acolledoras e habitables e cada vez hai máis interese e sensibilización por parte da cidadanía no deseño e recuperación das nosas cidades.

Quixera incidir en dúas ideas esenciais:

A primeira consiste en que é fundamental que participen as mulleres. Xunto cos homes, á hora de planificar, de buscar solucións, de xestionar recursos, de estar presentes na toma de decisións, en definitiva, de facer cidade.

– A segunda é transmitir o meu convencemento de que os lugares públicos da cidade non deben de ser entendidos como meros redutos residuais entre bloques, ou entre o paso veloz dos vehículos, espazos degradados, terreos de nadie…Sino como lugares de encontro de ser humano consigo mesmo, cos demais e co medio no que habita, expresión da cultura dun pobo e representación das aspiracións dunha determinada sociedade.

Aldo Van Eyk, xogos infantiles, Holanda

Lugares que van conformando a nosa propia identidade a través da memoria. E é coa memoria coa que evocamos recordos bos e recordos malos, segundo as diferentes experiencias espaciais. Os recordos bos están ligados á emoción, ao afecto, á beleza. Ao feito de habitar. Son os lugares que permanecen, os que recoñecemos, os que botamos de menos… Os que constitúen «a alma da cidade». A «alma» é o que se ve, o que se percibe, o que se sente.

En definitiva, construamos as nosas cidades con harmonía, con sosego, con mesura, e tamén con paixón. Construamos lugares para todos e coa participación de todos, homes e mulleres, anciáns e nenos, adolescentes ou minusválidos. De forma responsable e solidaria, tanto para o beneficio do corpo coma do espírito. A través do diálogo coa natureza, dende a sostibilidade do medio, co respecto á memoria. Lugares para a vida creados dende o interior da vida, fóra da contemplación de beneficios mercantilistas ou outros intereses similares.

Jane Jacobs, «Vida y Muerte de las Grandes Ciudades»

Cristina García-Rosales. arquitecta

madrid. mayo 2012

Nota: Texto escrito a partir de una conferencia impartida en el Ayuntamiento de Donosti (año 2000) para el Grupo de Acción Ciudadana «Las Mujeres y la Ciudad».

[:]

Cristina García-Rosales
Cristina García-Rosaleshttps://arquiplaneo.wixsite.com/arquiplaneo
Soy arquitecta (1980). Mis proyectos son muy diversos. En 1995 fundo el grupo La Mujer Construye, en el que ocupo la Presidencia. Con LMC he realizado diversas actividades, entre ellas la coordinación de Encuentros en Alcalá y Madrid y la edición de libros y catálogos de las exposiciones. He participado en más de 250 conferencias, debates, seminarios y congresos, tanto nacionales como internacionales y he comisariado y diseñado la exposición "Construir desde el Interior”, 75 obras realizadas por mujeres. Estoy escribiendo mi tesis doctoral "Aino Marsio Aalto, arquitecta finlandesa".
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS