IniciofaroArquitectura y lógica ecosistémica | Miquel LacastaArquitectura e lóxica ecosistémica | Miquel...

[:es]Arquitectura y lógica ecosistémica | Miquel Lacasta[:gl]Arquitectura e lóxica ecosistémica | Miquel Lacasta[:en]Architecture and ecosystem logic | Miquel Lacasta[:]

[:es]

Graphical visualization of text similarities | visualcomplexity.com
Graphical visualization of text similarities | visualcomplexity.com

Podríamos pensar que el modelo mimético de la arquitectura con la naturaleza no tiene hoy ninguna vigencia o que no es pertinente para pensar la arquitectura. Podríamos decir que los avances científicos y todas sus formulaciones tienen escasos vínculos con el quehacer de un arquitecto y que lejos de ocupar un espacio central en la reflexión de la arquitectura contemporánea, la idea misma de complejidad no es más que un intento de construir una coartada intelectual a un oficio que en realidad solo está destinado a diseñar edificios o ciudades.

Sin embargo sería algo más lógico pensar si las aportaciones de las ciencias de la complejidad son determinantes para formalizar el supuesto paradigma de la complejidad que aquí se diserta. Por ello antes de dar un repaso general a las diferentes formulaciones científicas que circundan este cuerpo de conocimiento de gran influencia en la arquitectura actual me parece interesante seguir la argumentación de Carlos Grillo en la tesis, La Arquitectura y la Naturaleza Compleja: Arquitectura, Ciencia y Mimesis a finales del Siglo XX para fijar la importancia y la pertinencia de las ciencias de la complejidad en la definición de la naturaleza compleja de la arquitectura.

Mi pretensión es que si asumimos el carácter de espejo reflectante que la naturaleza ha tenido en la concepción de la arquitectura desde el principio de la historia y entendemos las aportaciones del conjunto de teorías que conforman las ciencias de la complejidad en la comprensión de lo natural en la actualidad, entenderemos la posición de centralidad de tales teorías en el debate contemporáneo de la arquitectura y por tanto será especialmente pertinente entender en qué momento histórico cristaliza esa idea de complejidad en la reflexión arquitectónica.

Siguiendo la estela de Grillo en su disertación de la tesis referenciada, sintetizaré a continuación varios puntos de interés acerca de las aportaciones de las ciencias de la complejidad.

1.- La ciencia como un conocimiento continuo.

La idea de conocimiento continuo, que en arquitectura ya había sido argumentada por Eisenman en su tesis doctoral, curiosamente también forma parte de la lógica del pensamiento científico.

La ciencia ha estado siempre inmersa en una dinámica evolutiva, cuya historia se puede leer como un proceso continuo de conocimiento e interpretación. Esta constatación del carácter de continuidad del pensamiento científico es en principio independiente de la noción de complejidad. Sin embargo como argumenta Grillo:

«no obstante, esta noción de continuidad gana una nueva dimensión en las ciencias de la complejidad, al presentarnos un universo esencialmente dinámico y activo, que evoluciona hacia crecientes niveles de complejidad».1 

Es decir, más que simplemente evolucionar, las ciencias de la complejidad impulsan un conocimiento de la naturaleza mucho más profundo pero a la vez mucho más complejo, y debido a ello ponen en evidencia la permanente novedad como proceso necesario y también la ignorancia frente a los misterios de la naturaleza, tal como recuerda Ilya Prigogine:

«siempre pensé que la ciencia era un diálogo con la naturaleza. Como en todo diálogo genuino, las respuestas suelen ser inesperadas».2

2.- Una nueva imagen de la naturaleza.

Las ciencias de la complejidad describen una naturaleza extraordinariamente diferente de la visión que se tenía de ella hace un siglo. La naturaleza según las teorías circunscritas en las ciencias de la complejidad, dibujan una imagen compuesta por sistemas abiertos, dinámicos, autoorganizados, creativos, azarosos, etc. Un mundo de posibilidades y opciones en los que se imponen la indeterminación, la incertidumbre y la imprevisibilidad.

Por otro lado un aspecto importante de las ciencias de la complejidad es la capacidad para afectar al comportamiento de lo viviente y a todo sistema dinámico, físico o social que interactúa con un entorno, afectando desde la descripción de los movimientos imprevisibles de la bolsa o de un torbellino, la organización de células o de grupos sociales, o hasta el comportamiento de los átomos y los cuerpos celestes. En definitiva las ciencias de la complejidad afectan transversalmente a toda la concepción clásica de la naturaleza e instauran un nuevo orden complejo en el reino de lo natural que reformula la geometría de la naturaleza frente a la geometría de los individuos.

3.- La compleja naturaleza humana.

La asunción de la complejidad del universo liderada por la indeterminación, la incertidumbre y la imprevisibilidad, supone un cambio radical no solamente en la visión holística del mundo donde vivimos, sino más allá incluso, implica una transformación de la esencia cultural del YO como ser humano, habituado a edificar su identidad sobre el sustrato determinista y reduccionista propio de la modernidad.

El hombre no ha dejado atrás una concepción medievalista o renacentista de sí mismo, sino que en el momento de aceptar la complejidad con todas sus consecuencias, deja atrás una parte importante de la concepción moderna de sí mismo y se adentra en una lógica guiada por un comportamiento imprevisible, no-lineal y creativo, al igual que ocurre con el resto del universo.

Esta nueva naturaleza del ser humano ha sido defendida por pensadores como Edgar Morin3 que asume que todo individuo, la sociedad y la empresa, son máquinas no triviales. Morin define como trivial una máquina de la que, cuando conocemos todos sus inputs, conocemos todos sus outputs; podemos predecir su comportamiento desde el momento que sabemos todo lo que entra en la máquina.

Si bien una parte de nuestro comportamiento es predecible y funcionaria más bien como una máquina trivial, debido a que la vida social exige que nos comportemos como máquinas triviales, es cierto que nosotros no actuamos como puros autómatas, sino que buscamos medios no triviales desde el momento que constatamos que no podemos llegar a nuestras metas.

Lo importante es lo que sucede en momentos de crisis, en momentos de tomar decisiones, en los que la máquina se vuelve no trivial: actúa de una manera que no podemos predecir. Todo lo que concierne al surgimiento de lo nuevo es no trivial y no puede ser predicho por anticipado.

Es en este sentido que Morin sostiene que el ser humano ha entrado en un ámbito que ha superado por completo la noción de modernidad, entendida como aquella estructura cultural reduccionista y determinista de la que hablábamos antes y por tanto predecible, y por consiguiente, debemos considerar que el individuo contemporáneo ha entrado de lleno en un nuevo tiempo, el tiempo de la nueva naturaleza humana.

Otra de las características de la nueva naturaleza humana es la cultura red en la que estamos inmersos, frente a la cultura malla de la que proveníamos. Esta interesante idea la desarrolla Mark Taylor4 afirmando que el contraste entre mallas y redes clarifica la transición que hemos sufrido desde la guerra fría hasta hoy.

La guerra fría se diseñó para mantener la estabilidad a través de la simplificación de complejas relaciones y situaciones en la forma de una malla de opuestos clara y precisa: Este/Oeste, Derecha/Izquierda, Capitalismo/Comunismo, etc. Este era un mundo en que los muros, los límites, parecían proveer de seguridad.

Sin embargo no hay mallas ni muros que puedan proteger del crecimiento en red. En el momento que la red empezó a crecer, todo empezó a cambiar. La nueva economía desplazó la existente y un nuevo orden mundial apareció en el horizonte.

La cultura en red conecta, enzarza a todo el mundo en múltiples y mutantes conexiones de manera que uno se define a partir de ellas. A medida que las conexiones proliferan, los cambios se aceleran llevándolo todo hasta el límite del caos en tanto que nadie tiene realmente el control.

Sin embargo hoy sabemos que el caos es simplemente la incapacidad de determinar las complejas estructuras de orden que operan en una situación.

En realidad hemos entrado en una nueva naturaleza en la que sistemas autoorganizados emergen para crear nuevas pautas de coherencia y estructuras de relación. Eso es la cultura red.

Por último la definición de esta nueva naturaleza humana viene conformada por la unión de opuestos, idea que Richard Tarnas desarrolla en su libro La pasión de la mente occidental.5

El libro es una historia del pensamiento occidental, desde los filósofos clásicos griegos hasta el mundo contemporáneo, que goza de varias virtudes. La primera: la deslumbrante claridad expositiva, tanto de las ideas que se han desarrollado en la cosmovisión occidental como en la visión panorámica que las va entrelazando. Segundo, la amenidad y el dinamismo de la exposición de esta sucesión de concepciones cosmológicas a lo largo del libro. Y también está la coherencia en el desarrollo y la sucesión de formas de pensamiento a lo largo de nuestra historia, desde los arquetipos platónicos a la concepción cristiana del mundo, para pasar luego al Renacimiento, la Ilustración, la ciencia, el racionalismo y el mecanicismo del mundo contemporáneo.

En cierta manera lo que intenta subrayar Tarnas es la emancipación de la conciencia, en el transcurso de los siglos, en relación al mundo mítico; desde una participación mística con el Universo, a una percepción y análisis del lo concreto en el mundo moderno. La emergencia del pensamiento autónomo, fáustico y prometeico… pagando por ello un elevado precio: la separación de la conciencia humana en relación al todo existente.

Uno de los aspectos más interesantes del libro es su Epílogo, en el que el autor aporta la visión de un posible desarrollo de la concepción cosmológica contemporánea, hacia la ecología, hacia una nueva concepción de lo femenino y hacia el re-encantamiento del mundo. En cierta manera el desarrollo de la concepción intelectual durante los dos últimos milenios ha sido patriarcal, lineal, progresiva y prometeica, lo que ha llevado tanto a ganancias como a pérdidas. Ante ello Tarnas sugiere una reunión con los opuestos: un reencuentro con lo cíclico, lo femenino y lo participativo. Esa es la nueva naturaleza del mundo y por tanto la nueva naturaleza del individuo.

4.- Una nueva alianza con la naturaleza, un nuevo devenir biológico.

Para Ilya Prigogine e Isabelle Stengers, La Nouvelle Alliance6 es un alegato contra la dicotomía entre la razón y la vida. A esta pareja sustancial, tradicionalmente entendida como una oposición, los autores la consideran como una herencia innecesaria de la ciencia clásica, sin ninguna correspondencia con la ciencia contemporánea. Desde una profunda convicción, Prigogine y Stengers se declaran enemigos de todo entendimiento científico que haga al ser humano sentirse extraño en el cosmos, y proponen, como idea-fuerza, el establecimiento de una alianza nueva entre el ser humano y la naturaleza, basada en la ciencia de finales del siglo XX, para sustituir con ella a la antigua ciencia rota por una interpretación errónea del siglo XIX.

Como es lógico pensar, el planteamiento que hacen los autores no excluye las explicaciones deterministas de la mecánica clásica, pero consideran imprescindibles ampliarlas con una concepción de la naturaleza indeterminista.

Podríamos decir que el comportamiento complejo que caracteriza los sistemas dinámicos es un síntoma característico de lo viviente y que las ciencias de la complejidad encuentran en la vida, a la vez que su mayor desafío, su principal esencia, lo que se plantea esa nueva conexión con lo natural por parte de las ciencias.

En realidad esta propuesta de aliarnos de nuevo con la naturaleza y no sentirnos fuera de ella sino asumir que el ser humano también es naturaleza, se fundamenta en dos ámbitos complementarios. Por un lado esta concepción se crea a partir de la identificación de las similitudes entre la naturaleza del hombre y la naturaleza natural.

Como hemos visto en el punto anterior, la esencia del hombre se entiende como un sistema dinámico, con comportamientos parecidos a una máquina no trivial, y con la necesidad de re-encontrarse con el lado más telúrico, más animal del ser humano, para empezar a razonar desde allí con nuevos instrumentos y nuevas capacidades. El individuo asume su papel en el universo, en primer lugar como parte del universo, y no como cuerpo extraño en él.

Por fin aceptamos que funcionamos con innumerables similitudes en relación con todo el universo natural, lo que acentúa la idea de mutua identidad. Además las teorías de la auto-organización desvelan la inexorabilidad y la importancia de la interacción entre sistemas para su supervivencia y para explotar todo el potencial evolutivo, lo que vale tanto para sistemas biológicos, sistemas físicos y sistemas sociales, desde la escala celular, hasta la escala planetaria.

Por otro lado, el otro fundamento que propone esta nueva alianza es el reconocimiento de la dependencia que como seres humanos tenemos del medio o mejor dicho del sistema natural. Para ser sinceros, lo que en verdad ha ocurrido es que todo el proyecto de conocimiento y sometimiento de la naturaleza llevado a cabo durante el siglo XIX y el XX se nos ha vuelto en contra. Hemos caído por fin en la cuenta que la única posición posible como especie en el planeta, no es luchar contra la naturaleza, sino aliarnos con ella y para ello hay que primero asumir nuestra dependencia, o mejor dicho nuestra interdependencia con ella.

Para la física clásica el observador se situaba en una posición desencarnada sobre el objeto descrito, algo así como una posición de sobrevuelo. En la objetividad científica tradicional estaba implícita una voluntad de dominio para la cual el mundo estaba separado de nosotros. Hoy, las demostraciones de imposibilidaden la teoría de la relatividad, en la mecánica cuántica o en la dinámica, nos han enseñado que no se puede describir la naturaleza desde el exterior, como meros espectadores. La descripción es una comunicación y está sometida a ligaduras muy generales que la física puede aprender a reconocer porque nos identifican como seres situados en el mundo físico.

Cuando se trata de descripciones de sistemas complejos, vivos y sociales, una descripción desde lo alto, está totalmente excluida. Prigogine nos habla del reencantamiento de la naturaleza: sostiene que siendo seres temporales y espontáneamente creados, formamos parte integral del movimiento temporal y espontáneamente organizado de la naturaleza, en vez de ser un accidente poco probable.7 

Tanto el hecho de asumir nuestra naturaleza natural como seres humanos, y la asunción de nuestra relación interdependiente con la naturaleza son consideraciones que encuentran y formatean un nuevo devenir ecológico, una nueva lógica de lo ecosistémico.

Esta lógica de lo ecosistémico, o podríamos decir también, la lógica de una interdependencia radical con el medio, entendido este como medio natural, como medio social y como medio cultural, es hoy central en la arquitectura contemporánea. Hacer arquitectura hoy es desarrollar un conjunto complejo e interdependiente de razonamientos que den estructura y legitimen nuestras decisiones. Solamente desde ese esfuerzo por asumir la complejidad que ello comporta, podremos legitimar nuestro papel en la sociedad a la que servimos.

Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, abril 2013

Notas:

1 GRILLO, Carlos D., La Arquitectura y la Naturaleza Compleja: Arquitectura, Ciencia y Mimesis a finales del Siglo XXUPC Departament de Composició Arquitectònica, tesis doctoral dirigida por Dra. Marta Llorente, Barcelona 2005, p. 182.

2 PRIGOGINE, Ilya, El fin de las certidumbresAndrés Bello, Santiago de Chile, 1996 A, p. 63

3 Estas ideas han sido argumentadas en MORIN, Edgar, Introducción al pensamiento complejoGedisa, Barcelona, 2000.

4 Pueden seguirse sus argumentaciones en el interesante TAYLOR, Mark, The moment of Complexity. The emerging network cultureUniversity of Chicago Press, Chicago, 2001.

5 TARNAS, Richard, La pasión de la mente OccidentalAtalanta, Girona, 2008

6 PRIGOGINE, Ilya, y STENGERS, Isabelle, La Nouvelle AllianceGallimard, París, 1986.

7 Ver RIERA, Elba del Carmen, La complejidad: Consideraciones Epistemológicas y Filosóficasponencia en el Twentieth World Congress of Philosophy, celebrado en Boston, del 10 al 15 de Agosto de 1998.

[:gl]

Graphical visualization of text similarities | visualcomplexity.com
Graphical visualization of text similarities | visualcomplexity.com

Poderiamos pensar que o modelo mimético da arquitectura coa natureza non ten hoxe ningunha vixencia ou que non é pertinente para pensar a arquitectura. Poderiamos dicir que os avances científicos e todas os seus formulaciones teñen escasos vínculos co quefacer dun arquitecto e que lonxe de ocupar un espazo central na reflexión da arquitectura contemporánea, a idea mesma de complejidad non é máis que un intento de construír unha coartada intelectual a un oficio que en realidade só está destinado a deseñar edificios ou cidades.

Con todo sería algo máis lóxico pensar si as achegas das ciencias da complejidad son determinantes para formalizar o suposto paradigma da complejidad que aquí se diserta. Por iso antes de dar un repaso xeneral ás diferentes formulaciones científicas que circundan este corpo de coñecemento de gran influencia na arquitectura actual paréceme interesante seguir a argumentación de Carlos Grillo na tese, A Arquitectura e a Natureza Complexa: Arquitectura, Ciencia e Mimesis a finais do Século XX para fixar a importancia e a pertinencia das ciencias da complejidad na definición da natureza complexa da arquitectura.

A miña pretensión é que si asumimos o carácter de espello reflectante que a natureza ha ter na concepción da arquitectura desde o principio da historia e entendemos as achegas do conxunto de teorías que conforman as ciencias da complejidad na comprensión do natural na actualidade, entenderemos a posición de centralidad de tales teorías no debate contemporáneo da arquitectura e xa que logo será especialmente pertinente entender en que momento histórico cristaliza esa idea de complejidad na reflexión arquitectónica.

Seguindo o ronsel de Grilo na súa disertación da tese referenciada, sintetizarei a continuación varios puntos de interese acerca das achegas das ciencias da complexidade.

1.- A ciencia como un coñecemento continuo.

A idea de coñecemento continuo, que en arquitectura xa fora argumentada por Eisenman na súa tese doutoral, curiosamente tamén forma parte da lóxica do pensamento científico.

A ciencia estivo sempre inmersa nunha dinámica evolutiva, cuxa historia se pode ler como un proceso continuo de coñecemento e interpretación. Esta constatación do carácter de continuidade do pensamento científico é en principio independente da noción de complexidade. Con todo como argumenta Grilo:

«con todo, esta noción de continuidade gaña unha nova dimensión nas ciencias da complexidade, ao presentarnos un universo esencialmente dinámico e activo, que evoluciona cara a crecentes niveis de complexidade».1 

É dicir, máis que simplemente evolucionar, as ciencias da complexidade impulsan un coñecemento da natureza moito máis profundo pero á vez moito máis complexo, e debido a iso poñen en evidencia a permanente novidade como proceso necesario e tamén a ignorancia fronte aos misterios da natureza, tal como lembra Ilya Prigogine:

«sempre pensei que a ciencia era un diálogo coa natureza. Como en todo diálogo xenuíno, as respostas adoitan ser inesperadas».2

2.- Unha nova imaxe da natureza.

As ciencias da complexidade describen unha natureza extraordinariamente diferente da visión que se tiña dela hai un século. A natureza segundo as teorías circunscritas nas ciencias da complexidade, debuxan unha imaxe composta por sistemas abertos, dinámicos, autoorganizados, creativos, azarosos, etc. Un mundo de posibilidades e opcións nos que se impoñen a indeterminación, a incerteza e a imprevisibilidad.

Doutra banda un aspecto importante das ciencias da complexidade é a capacidade para afectar o comportamento do vivente e a todo sistema dinámico, físico ou social que interactúa cunha contorna, afectando desde a descrición dos movementos imprevisibles da bolsa ou dun bulebule, a organización de células ou de grupos sociais, ou ata o comportamento dos átomos e os corpos celestes. En definitiva as ciencias da complexidade afectan transversalmente a toda a concepción clásica da natureza e instauran unha nova orde complexa no reino do natural que reformula a xeometría da natureza fronte á xeometría dos individuos.

3.- A complexa natureza humana.

A asunción da complexidade do universo liderada pola indeterminación, a incerteza e a imprevisibilidad, supón un cambio radical non soamente na visión holística do mundo onde vivimos, senón máis aló mesmo, implica unha transformación da esencia cultural do EU como ser humano, habituado a edificar a súa identidade sobre o substrato determinista e reduccionista propio da modernidade.

O home non deixou atrás unha concepción medievalista ou renacentista de si mesmo, senón que no momento de aceptar a complexidade con todas as súas consecuencias, deixa atrás unha parte importante da concepción moderna de si mesmo e penétrase nunha lóxica guiada por un comportamento imprevisible, non-lineal e creativo, do mesmo xeito que ocorre co resto do universo.

Esta nova natureza do ser humano foi defendida por pensadores como Edgar Morin3 que asume que todo individuo, a sociedade e a empresa, son máquinas non triviais. Morin define como trivial unha máquina da que, cando coñecemos todos as súas inputs, coñecemos todos as súas outputs; podemos predicir o seu comportamento desde o momento que sabemos todo o que entra na máquina.

Aínda que unha parte do noso comportamento é predicible e funcionaria máis ben como unha máquina trivial, debido a que a vida social esixe que nos comportemos como máquinas triviais, é certo que nós non actuamos como puros autómatas, senón que buscamos medios non triviais desde o momento que constatamos que non podemos chegar ás nosas metas.

O importante é o que sucede en momentos de crises, en momentos de tomar decisións, nos que a máquina se volve non trivial: actúa dunha maneira que non podemos predicir. Todo o que concierne ao xurdimento do novo é non trivial e non pode ser predito por anticipado.

É neste sentido que Morin sostén que o ser humano entrou nun ámbito que superou por completo a noción de modernidade, entendida como aquela estrutura cultural reduccionista e determinista da que falabamos antes e por tanto predicible, e por conseguinte, debemos considerar que o individuo contemporáneo ha entrado de cheo nun novo tempo, o tempo da nova natureza humana.

Outra das características da nova natureza humana é a cultura rede na que estamos inmersos, fronte á cultura malla da que proviñamos. Esta interesante idea desenvólvea Mark Taylor4 afirmando que o contraste entre mallas e redes clarifica a transición que sufrimos desde a guerra fría ata hoxe.

A guerra fría deseñouse para manter a estabilidade a través da simplificación de complexas relacións e situacións na forma dunha malla de opostos clara e precisa: Este/Oeste, Dereita/Esquerda, Capitalismo/Comunismo, etc. Este era un mundo en que os muros, os límites, parecían prover de seguridade.

Con todo non hai mallas nin muros que poidan protexer do crecemento en rede. No momento que a rede empezou a crecer, todo empezou a cambiar. A nova economía desprazou a existente e unha nova orde mundial apareceu no horizonte.

A cultura en rede conecta, encerella a todo o mundo en múltiples e mutantes conexións de maneira que un defínese a partir delas. A medida que as conexións proliferan, os cambios aceléranse levándoo todo ata o límite do caos en tanto que ninguén ten realmente o control.

Con todo hoxe sabemos que o caos é simplemente a incapacidade de determinar as complexas estruturas de orde que operan nunha situación.

En realidade entramos nunha nova natureza na que sistemas autoorganizados emerxen para crear novas pautas de coherencia e estruturas de relación. Iso é a cultura rede.

Por último a definición desta nova natureza humana vén conformada pola unión de opostos, idea que Richard Tarnas desenvolve no seu libro A paixón da mente occidental.5

O libro é unha historia do pensamento occidental, desde os filósofos clásicos gregos ata o mundo contemporáneo, que goza de varias virtudes. A primeira: a cegadora claridade expositiva, tanto das ideas que se desenvolveron na cosmovisión occidental como na visión panorámica que as vai entrelazando. Segundo, a amenidade e o dinamismo da exposición desta sucesión de concepcións cosmológicas ao longo do libro. E tamén está a coherencia no desenvolvemento e a sucesión de formas de pensamento ao longo da nosa historia, desde os arquetipos platónicos á concepción cristiá do mundo, para pasar logo ao Renacemento, a Ilustración, a ciencia, o racionalismo e o mecanicismo do mundo contemporáneo.

En certa maneira o que tenta subliñar Tarnas é a emancipación da conciencia, no transcurso dos séculos, en relación ao mundo mítico; desde unha participación mística co Universo, a unha percepción e análise do o concreto no mundo moderno. A emerxencia do pensamento autónomo, fáustico e prometeico… pagando por iso un elevado prezo: a separación da conciencia humana en relación ao todo existente.

Un dos aspectos máis interesantes do libro é o seu Epílogo, no que o autor achega a visión dun posible desenvolvemento da concepción cosmológica contemporánea, cara á ecoloxía, cara a unha nova concepción do feminino e cara ao re-encantamento do mundo. En certa maneira o desenvolvemento da concepción intelectual durante os dous últimos milenios foi patriarcal, lineal, progresiva e prometeica, o que levou tanto a ganancias como a perdas. Ante iso Tarnas suxire unha reunión cos opostos: un reencontro co cíclico, o feminino e o participativo. Esa é a nova natureza do mundo e por tanto a nova natureza do individuo.

4.- Unha nova alianza coa natureza, un novo devir biolóxico.

Para Ilya Prigogine e Isabelle Stengers, A Nouvelle Alliance6  é unha alegación contra a dicotomía entre a razón e a vida. A esta parella substancial, tradicionalmente entendida como unha oposición, os autores considérana como unha herdanza innecesaria da ciencia clásica, sen ningunha correspondencia coa ciencia contemporánea. Desde unha profunda convicción, Prigogine e Stengers decláranse inimigos de todo entendemento científico que faga ao ser humano sentirse estraño no cosmos, e propoñen, como idea-forza, o establecemento dunha alianza nova entre o ser humano e a natureza, baseada na ciencia de finais do século XX, para substituír con ela á antiga ciencia rota por unha interpretación errónea do século XIX.

Como é lóxico pensar, a formulación que fan os autores non exclúe as explicacións deterministas da mecánica clásica, pero consideran imprescindibles amplialas cunha concepción da natureza indeterminista.

Poderiamos dicir que o comportamento complexo que caracteriza os sistemas dinámicos é un síntoma característico do vivente e que as ciencias da complexidade atopan na vida, á vez que o seu maior desafío, a súa principal esencia, o que se expón esa nova conexión co natural por parte das ciencias.

En realidade esta proposta de aliarnos de novo coa natureza e non sentirnos fóra dela senón asumir que o ser humano tamén é natureza, fundaméntase en dous ámbitos complementarios. Por unha banda esta concepción créase a partir da identificación das similitudes entre a natureza do home e a natureza natural.

Como vimos no punto anterior, a esencia do home enténdese como un sistema dinámico, con comportamentos parecidos a unha máquina non trivial, e coa necesidade de re-atoparse co lado máis telúrico, máis animal do ser humano, para empezar a razoar desde alí con novos instrumentos e novas capacidades. O individuo asume o seu papel no universo, en primeiro lugar como parte do universo, e non como corpo estraño nel.

Por fin aceptamos que funcionamos con innumerables similitudes en relación con todo o universo natural, o que acentúa a idea de mutua identidade. Ademais as teorías da auto-organización desvelan a inexorabilidad e a importancia da interacción entre sistemas para a súa supervivencia e para explotar todo o potencial evolutivo, o que vale tanto para sistemas biolóxicos, sistemas físicos e sistemas sociais, desde a escala celular, ata a escala planetaria.

Doutra banda, o outro fundamento que propón esta nova alianza é o recoñecemento da dependencia que como seres humanos temos do medio ou mellor devandito do sistema natural. Para ser sinceros, o que en verdade ocorreu é que todo o proxecto de coñecemento e sometemento da natureza levado a cabo durante o século XIX e o XX volvéusenos en contra. Caemos por fin na conta que a única posición posible como especie no planeta, non é loitar contra a natureza, senón aliarnos con ela e para iso hai que primeiro asumir a nosa dependencia, ou mellor devandito nosa interdependencia con ela.

Para a física clásica o observador situábase nunha posición desencarnada sobre o obxecto descrito, algo así como unha posición de sobrevoo. Na obxectividade científica tradicional estaba implícita unha vontade de dominio para a cal o mundo estaba separado de nós. Hoxe, as demostracións de imposibilidade, na teoría da relatividade, na mecánica cuántica ou na dinámica, ensináronnos que non se pode describir a natureza desde o exterior, como meros espectadores. A descrición é unha comunicación e está sometida a ligaduras moi xerais que a física pode aprender a recoñecer porque nos identifican como seres situados no mundo físico.

Cando se trata de descricións de sistemas complexos, vivos e sociais, unha descrición desde o alto, está totalmente excluída. Prigogine fálanos do reencantamiento da natureza: sostén que sendo seres temporais e espontaneamente creados, formamos parte integral do movemento temporal e espontaneamente organizado da natureza, no canto de ser un accidente pouco probable.7

Tanto o feito de asumir a nosa natureza natural como seres humanos, e a asunción da nosa relación interdependiente coa natureza son consideracións que atopan e formatan un novo devir ecolóxico, unha nova lóxica do ecosistémico. 

Esta lóxica do ecosistémico, ou poderiamos dicir tamén, a lóxica dunha interdependencia radical co medio, entendido este como medio natural, como medio social e como medio cultural, é hoxe central na arquitectura contemporánea. Facer arquitectura hoxe é desenvolver un conxunto complexo e interdependiente de razoamentos que dean estrutura e lexitimen as nosas decisións. Soamente desde ese esforzo por asumir a complexidade que iso comporta, poderemos lexitimar o noso papel na sociedade á que servimos.

Miquel Lacasta. Doutor arquitecto
Barcelona, abril 2013

Notas:

1 GRILLO, Carlos D., A Arquitectura e a Natureza Complexa: Arquitectura, Ciencia e Mimesis a finais do Século XXUPC Departament de Composició Arquitectònica, tese doutoral dirixida pola Dra. Marta Llorente, Barcelona 2005, p. 182.

2 PRIGOGINE, Ilya, O fin das certidumbresAndrés Bello, Santiago de Chile, 1996 A, p. 63

3 Estas ideas foron argumentadas en MORIN, Edgar, Introducción o pensamento complexoGedisa, Barcelona, 2000.

4 Poden seguirse as súas argumentacións na interesante TAYLOR, Mark, The moment of Complexity. The emerging network cultureUniversity of Chicago Press, Chicago, 2001.

5 TARNAS, Richard, A paixón da mente OccidentalAtalanta, Girona, 2008

6 PRIGOGINE, Ilya, y STENGERS, Isabelle, A Nouvelle AllianceGallimard, París, 1986.

7 Ver RIERA, Elba del Carmen, LA complexidade: Consideracións Epistemolóxicas e Filosóficasponencia en el Twentieth World Congress of Philosophy, celebrado en Boston, do 10 o 15 de Agosto de 1998.

[:en]

Graphical visualization of text similarities | visualcomplexity.com
Graphical visualization of text similarities | visualcomplexity.com

We might think that the mimetic model of the architecture with the nature does not have today any force or that it is not pertinent to think the architecture. We might say that the scientific advances and all his formulations have scanty links with the occupation of an architect and that far from occupying a central space in the reflection of the contemporary architecture, the idea itself of complexity is not any more than an attempt of constructing an intellectual alibi to a trade that actually only is destined to design buildings or cities.

Nevertheless it would be something more logical to think if the contributions of the sciences of the complexity are determinant to formalize the supposed paradigm of the complexity that here eloquent. For it giving a general revision to the different scientific formulations that surround this body of knowledge of great influence in the current architecture seems to me to be interesting to follow Carlos Grillo’s argumentation in the thesis, The Architecture and the Complex Nature: Architecture, Science and Mimesis at the end of the XXth century to fix the importance and the relevancy of the sciences of the complexity in the definition of the complex nature of the architecture.

My pretension is that if we assume the character of reflective mirror that the nature has had in the conception of the architecture from the beginning of the history and we understand the contributions of the set of theories that shape the sciences of the complexity in the comprehension of the natural thing at present, we will understand the position of centralidad of such theories in the contemporary debate of the architecture and therefore it will be specially pertinent to deal with what historical moment crystallizes this idea of complexity in the architectural reflection.

Following the stela of Grillo in his dissertation of the indexed thesis, I will synthesize later several points of interest it brings over of the contributions of the sciences of the complexity.

1.- The science like a constant knowledge.

The idea of constant knowledge, which in architecture already had been argued by Eisenman in his doctoral thesis, curiously also forms a part of the logic of the scientific thought.

The science has been always immersed in an evolutionary dynamics, which history can be read as a constant process of knowledge and interpretation. This verification of the character of continuity of the scientific thought is at first independent from the notion of complexity. Nevertheless since Grillo argues:

«nevertheless, this notion of continuity gains a new dimension in the sciences of the complexity, on having appeared an essentially dynamic and active universe, which it evolves towards increasing levels of complexity».1 

That is to say, more that simply to evolve, the sciences of the complexity stimulate a much deeper knowledge of the nature but simultaneously much more complex, and due to it they put in evidence the permanent innovation as necessary process and also the ignorance opposite to the mysteries of the nature, as Ilya Prigogine remembers:

«Always I thought that the science was a dialog with the nature. Since in any genuine dialog, the answers are in the habit of being unexpected».2

2.- A new image of the nature.

The sciences of the complexity describe a nature extraordinarily different from the vision that was had of her one century ago. The nature according to the theories circumscribed in the sciences of the complexity, they draw an image composed by opened, dynamic, autoorganized, creative, eventful systems, etc. A world of possibilities and options in those who impose on themselves the indetermination, the uncertainty and the unpredictability.

On the other hand an important aspect of the sciences of the complexity is the aptitude to concern the behavior of the living thing and to any dynamic, physical or social system that interacts with an environment, concerning from the description of the unforseeable movements of the bag or of a whirlwind, the organization of cells or of social groups, or up to the behavior of the atoms and the heavenly bodies. Definitively the sciences of the complexity concern transversely the whole classic conception of the nature and restore a new complex order in the kingdom of the natural thing that re-formulates the geometry of the nature opposite to the geometry of the individuals.

3.- The complex nature humanizes.

The assumption of the complexity of the universe led by the indetermination, the uncertainty and the unpredictability, supposes a radical change not only in the holistic vision of the world where we live, but beyond even, implies a transformation of the cultural essence of ME as being a human being, habitué to building his identity on the deterministic substratum and reduccionista own of the modernity.

The man has not left behind a conception medievalista or Renaissance of yes same, but in the moment to accept the complexity with all his consequences, it leaves behind an important part of the modern conception of yes same and enters a logic guided by an unforseeable, non-linear and creative behavior, as it happens with the rest of the universe.

This new nature of the human being has been defended by thinkers as Edgar Morin3 who assumes that every individual, the company and the company, they are not trivial machines. Morin defines as trivial a machine of which, when we know all his inputs, we know all his outputs; we can predict his behavior from the moment that we know everything what enters the machine.

Though a part of our behavior is predictable and a civil servant rather as a trivial machine, due to the fact that the social life demands that we behave as trivial machines, it is true that we do not operate as pure automatons, but we look for not trivial means from the moment that we state that we cannot come to our goals.

The important thing is what happens in moments of crisis, in moments to take decisions, in that the machine becomes not trivial: it acts in such a way that we cannot predict. Everything what concerns the emergence of the new thing is not trivial and cannot be predicted for anticipated.

It is in this respect that Morin holds that the human being has entered an area that there has overcome completely the notion of modernity, understood as that one cultural structure reduccionista and determinist about whom we were speaking before and therefore predictable, and consequently, we must think that the contemporary individual has entered squarely a new time, the time of the new nature it humanizes.

Other one of the characteristics of the new human nature is the culture network in which we are immersed, opposite to the culture mesh from which we were coming. Mark Taylor4 develops this interesting idea affirming that the contrast between meshes and networks clarifies the transition that we have suffered from the cold war up to today.

The cold war was designed to support the stability across the simplification of complex relations and situations in the form of a mesh of objected clear and precise: Este/Oeste, Right / Derecha/Izquierda, Capitalism / communism, etc. This one was a world in which the walls, the limits, seemed to provide of safety.

Nevertheless there are neither meshes nor walls that they could protect from the growth in network. In the moment that the network started growing, everything started changing. The new economy displaced the existing one and a new world order appeared in the horizon.

The culture in network connects, involves to the whole world in multiple and mutants get in touch so that one is defined from them. As the connections proliferate, the changes hasten taking everything up to the limit of the chaos while nobody has really the control.

Nevertheless today we know that the chaos is simply the disability to determine the complex structures of order that operate in a situation.

Actually we have entered a new nature the one that autoorganized systems emerge to create new guidelines of coherence and structures of relation. It is the culture network.

Finally the definition of this new human nature comes shaped by the union of objected, idea that Richard Tarnas develops in his book The passion of the mind western.5

The book is a history of the western thought, from the classic Greek philosophers up to the contemporary world, which enjoys several virtues. The first one: the dazzling explanatory clarity, so much of the ideas that have developed in the western cosmovisión as in the panoramic vision that is interlacing them. I come second, the amenity and the dynamism of the exhibition of this succession of cosmological conceptions along the book. And also the coherence is in the development and the succession of forms of thought along our history, from the platonic archetypes to the Christian conception of the world, to happen then to the Renaissance, the Illustration, the science, the rationalism and the mecanicismo of the contemporary world.

In certain way what Tarnas tries to underline is the emancipation of the conscience, in the course of the centuries, in relation to the mythical world; from a mystical participation with the Universe, to a perception and analysis of the concrete thing in the modern world. The emergency of the autonomous thought, fáustico and prometeico… paying for it a high price: the separation of the conscience humanizes in relation the quite existing one.

One of the most interesting aspects of the book is his Epilogue, in which the author contributes the vision of a possible development of the cosmological contemporary conception, towards the ecology, towards a new conception of the feminine thing and towards the re-enchantment of the world. In certain way the development of the intellectual conception during the last two milleniums has been patriarchal, linear, progressive and prometeica, which has led both to earnings and to losses. Before it Tarnas suggests a meeting with the opposite ones: a reunion with the cyclical thing, the feminine thing and the participative thing. This it is the new nature of the world and therefore the new nature of the individual.

4.- A new alliance with the nature, the new one to develop biological.

For Ilya Prigogine and Isabelle Stengers, The Nouvelle Alliance6 is an allegation against the dichotomy between the reason and the life. This substantial pair traditionally understood as an opposition, the authors consider to be an unnecessary inheritance of the classic science, without any correspondence with the contemporary science. From a deep conviction, Prigogine and Stengers they declare themselves enemies of any scientific understanding that makes the human being feel strange in the cosmos, and propose, as idea – force, the establishment of a new alliance between the human being and the nature based on the science of ends of the 20th century, to substitute with her the former science rotates for an erroneous interpretation of the 19th century.

Since it is logical to think, the exposition that the authors do does not exclude the deterministic explanations of the classic mechanics, but they consider indispensable to extend them with a conception of the undeterministic nature.

We might say that the complex behavior that characterizes the dynamic systems is a symptom typical of the living thing and that the sciences of the complexity find in the life, simultaneously that his major challenge, his principal essence, which appears this new connection with the natural thing on the part of the sciences.

Actually this offer to ally ourselves again with the nature and not to feel out of her but to assume that the being I humanize also is a nature, is based on two complementary areas. On the one hand this conception believes itself from the identification of the similarities between the nature of the man and the natural nature.

Since we have seen in the previous point, the essence of the man is understood as a dynamic system, with behaviors similar to a not trivial machine, and with the need of re-encontrarse with the most telluric, more animal side of the human being, to start reasoning from there with new instruments and new capacities. The individual assumes his paper in the universe, first as part of the universe, and not as foreign body in him.

Finally we accept that we work with innumerable similarities in relation with the whole natural universe, which accentuates the idea of mutual identity. In addition the theories of the self-organization reveal the relentlessness and the importance of the interaction between systems for his survival and to exploit the whole evolutionary potential, which costs so much for biological systems, physical systems and social systems, from the cellular scale, up to the planetary scale.

On the other hand, another foundation that proposes this new alliance is the recognition of the dependence that as human beings we have of the way or rather of the natural system. To be sincere, which really has happened is that the whole project of knowledge and submission of the nature carried out during the 19th century and the XXth has turned us in against. We have fallen finally in the account that the only possible position like species in the planet, is not to fight against the nature, but to ally ourselves with her and for it it is that first to assume our dependence, or rather our interdependence with her.

For the classic physics the observer was placing in a position desencarnada on the described object, something like position of I overfly. In the scientific traditional objectivity a will of domain was implicit for which the world was separated from us. Today, the demonstrations of impossibility, in the theory of the relativity, in the quantum mechanics or in the dynamics, have taught us that cannot describe the nature from the exterior, as mere spectators. The description is a communication and is submitted to very general binds that the physics can learn to recognize because they identify us as beings placed in the physical world.

When it is a question of descriptions and social of complex, alive systems, a description from the high thing, it is totally excluded. Prigogine speaks to us about the reenchantment of the nature: it supports that being temporary and spontaneously created beings, we form a part integral of the movement temporary and spontaneously organized of the nature, instead of being an accident little probable.7

So much the fact of assuming our natural nature as human beings, and the assumption of our interdependent relation with the nature they are considerations that find and format the new one to develop ecologically, a new logic of ecosystem.

This logic of ecosistémico, or we might say also, the logic of a radical interdependence with the way, understood th as natural way, as social way and as cultural way, it is today central in the contemporary architecture. To do architecture today is to develop a complex and interdependent set of reasonings that give structure and legitimize our decisions. Only from this effort for assuming the complexity that it endures, we will be able to legitimize our paper in the company to which we serve.

Miquel Lacasta. PhD architect
Barcelona, april 2013

Notes:

1 GRILLO, Carlos D., Complex Nature: Architecture, Science and Mimesis at the end of the XXth centuryUPC Departament de Composició Arquitectònica, tesis doctoral dirigida por Dra. Marta Llorente, Barcelona 2005, p. 182.

2 PRIGOGINE, Ilya, The end of the certaintiesAndrés Bello, Santiago de Chile, 1996 A, p. 63

3 These ideas have been argued in MORIN, Edgar, Introduction to the complex thoughtGedisa, Barcelona, 2000.

4 They can follow his argumentations in the interesting one TAYLOR, Mark, The moment of Complexity. The emerging network cultureUniversity of Chicago Press, Chicago, 2001.

5 TARNAS, Richard, The passion of the Western mindAtalanta, Girona, 2008

6 PRIGOGINE, Ilya, and STENGERS, Isabelle, The Nouvelle AllianceGallimard, París, 1986.

7 Ver RIERA, Elba del Carmen, The complexity: Considerations Epistemológicas and Philosophical, presentation in the Twentieth World Congress of Philosophy, celebrated in Boston, from August 10 to August 15, 1998.

[:]

Miquel Lacasta Codorniu
Miquel Lacasta Codorniuhttps://axonometrica.wordpress.com/
Es cofundador en ARCHIKUBIK y también en @kubik - espacio multidisciplinario. Obtuvo un Ph.D. con honores (cum laude) en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya UIC y también fue galardonado con el premio especial Ph.D (UIC 2012), M.arch en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya, y se graduó como arquitecto en ETSAB Universitat Politècnica de Catalunya . Miquel es profesor asociado en ESARQ desde 1996. Anteriormente, fue profesor en Elisava y Escola LAI, y también en programas de postgrado en ETSAB y La Salle. Fue arquitecto en la oficina de Manuel Brullet desde 1989 desde 1995. Ha sido galardonado en "Taller Barcelona'96. El TGV, una oportunidad por estructurar la periferia ". Fue codirector del taller "Territorio Virtual, Límite Urbano" en ITSEM Guadalajara, México en 2000 y también codirector del taller "Ravalizar Barcelona" en ITSEM Guadalajara, México, y CCNY, Nueva York, EE. UU. En 2002, 2003 y 2004. Ganó el premio A + en 2010 por Sunion School en el Best Educational Building, The International Architecture Award 2008 en The Chicago Athenaeum por Colin's House y el primer premio en Corian Prize en 2006. Su obra ha sido expuesta en Barcelona , Madrid, Florencia, Cannes y en Le Pavillon de l'Arsenal en París. Varias publicaciones han sido reconocidas por su trabajo como Quaderns, ON, Arquitectura Plus, Piso, Arquitectura y Diseño, El País, ABC, La Vanguardia, Clarín, Sole 24 Ore, y otros. Recientemente realizó conferencias en ITSEM Guadalajara, México, Facolta di Architettura di l'Alghero, Italia, msa Münster School of Architecture, Münster Alemania, IBM Think Tank en París, Francia, y varias universidades y organizaciones en España. Recientemente fue galardonado con el ZAC RN5 en el concurso Vitry-sur-Seine, un Eco-distrito de 255 residencias sociales y privadas y una residencia de estudiantes en Ivry, y 32 apartamentos asistidos para personas mayores en Olesa de Montserrat.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS