IniciofaroLa evaluación de las universidades. Carta abierta a todos y especialmente al...

La evaluación de las universidades. Carta abierta a todos y especialmente al ministro de Educación | Antón CapitelA avaliación das universidades. Carta aberta a todos e especialmente ao ministro de Educación | Antón CapitelThe evaluation of the universities. Letter opened all and specially the secretary of Education | Antón Capitel

Machaconamente, los periódicos españoles y, muy frecuentemente, El País, se hacen eco de un baremo acerca de las universidades del mundo, por lo visto realizado en la universidad Jiao Tong (?) de Sanghái, y que, también machaconamente, realza universidades tópicas, estadounidenses y británicas, demostrando que entre las 100, o 200, primeras no hay ninguna española, cuestión que es, morbosamente, lo que parece interesar siempre a los periodistas de aquí.

Pero este baremo no es otra cosa que publicidad engañosa bien clara, destinada a sobrevalorar algunas universidades estadounidenses y británicas, sobre todo, para conseguir una clientela extranjera, más que nada en lo que hace a los cursos de posgrado llamados “Master”, por existir en potencia clientes internacionales capaces de desembolsar las escandalosas cantidades que se solicitan por las matrículas de unos cursos en realidad convencionales y de prestigio alimentado precisamente por esta propaganda. No es otra cosa, pues, que una publicidad comercial, construida con mentiras, y de notable éxito, si juzgamos, al menos, por el que tiene en nuestro país. Aquí la prensa se dedica a hacerles (supongo que gratis) el caldo gordo.

La calidad de una universidad no puede medirse por la investigación a secas, y muchísimo menos por aquélla de la que sean un principal indicio los premios Nobel, o de las llamadas medallas Fields, y cosas semejantes. ¿Qué tiene que ver que un científico obtenga el premio Nobel con la calidad de alguna universidad que le tenga más o menos apuntado entre su personal? Es evidente que la relación es muy débil, pero además ¿es que acaso los premios Nobel son de fiar? ¿No ocurrirá quizá con la ciencia lo mismo que pasa con la literatura? La mayoría de los premios Nobel de literatura son escritores relativamente buenos, desde luego, pero como muchos otros, y ninguno genial, pues a esos no se les da nunca el premio. A mucho, mucho tirar podemos llegar a Cela o a Vargas Llosa. Recuerdo bien a un entendido en literatura,  ya desaparecido, que afirmaba que obtener el premio Nobel era la definitiva confirmación de mediocridad para un escritor, y repasando la lista lo demostraba en buena medida.

Pero, las demás especialidades ¿son mejores? Y en el premio Nobel ¿no hay influencias, deformaciones, ideologías, intereses creados, mediocridades exitosas, etc., etc,?  En arquitectura –mi especialidad- no hay premios Nobel, pero, periodísticamente hablando, se consideran como tales los Pritzker. En el listado de estos premios hay algunos arquitectos realmente muy buenos –como son Siza Vieira o Moneo, no muchos más-, pues la mayoría son mediocridades más o menos brillantes, o bien, y simplemente, falsos valores. Y las influencias y maniobras para obtenerlos tan deshonestas como abundantes. Me alegraría que el Nobel fuera otra cosa. ¿Lo es?

De todos modos, la universidad es algo donde se combina la investigación y la enseñanza, y su protagonista no es aquélla, sino esta última. Lo importante de una universidad es si verdaderamente sabe enseñar bien a todos, de lo que se deducirá que también investiga. Los desconocidos de Shangai, ¿qué saben realmente acerca de la enseñanza, cuyas matrículas son sus fines? ¿cómo obtienen la información? Y ¿qué información obtienen? ¿Quién ha acordado con ellos que lo que ellos opinan es lo que tiene valor? La universidad de Harvard, la de Stanford, la de Cambridge ¿enseñan realmente bien? Porque, en mi especialidad, tanto Harvard como Cambridge son más mediocres que Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, y, también, que bastantes otras de España. Ya que una universidad completa ¿cómo se mide? La mediocridad de Arquitectura de Cambridge ¿no penaliza el resto? ¿Por qué se miden las universidades de forma unitaria si ellas no son unitarias?

Y la investigación ¿cómo se mide? ¿por las publicaciones indexadas? Tengo mucha experiencia tanto en investigación como en su evaluación, y sé bien que para medir la de arquitectura hay muchos conflictos y dificultades,  y ocurrirá sin duda con muchos otros campos. Y que, en general, la evaluación de la investigación no es muy posible, no puede ser muy afinada. Hacerlo mediante baremos supuestamente objetivos –como es lo de los premios Nobel, y cosas semejantes- no supone otra cosa que la sacralización de un engaño. Es sabido como investigadores, instituciones y universidades se dirigen en buena medida, no a mejorar su investigación, sino a realizarla para obtener mejores resultados en las baremaciones oficiales.

Pero en el artículo de El País de esta vez  -17/08/12, el periódico es machacón, como se ha dicho- se da paso a la opinión de Wert, el ministro, que es uno de los que ha sentado ese cargo sin haber sido profesor ni tener verdadera experiencia sobre educación. Dice –siempre según el periódico- que entre los males de los campus españoles están “el sistema de selección y acreditación del profesorado”. Lo primero que hay que añadir con respecto a esto es  que no es verdad que sea un mal, pues es bastante eficaz y justo, todo lo que puede serlo, en realidad, de lo que doy fe con la amplia experiencia que me ha concedido ya la edad. Y lo segundo es que todo depende de su ministerio, estimado “jefe”. ¿Va usted a cambiar de nuevo un sistema que ya ha sufrido otros dos cambios muy importantes, sobre todo el más reciente, desde la Ley de Reforma Universitaria de 1984? Y el suyo, si lo hace ¿va a ser mejor? ¿Por qué?

También, y en un rasgo de originalidad, el ministro cita la famosa “endogamia”, demostrando con su uso que su opinión viene de la prensa y de sectores sociales que no conocen la universidad y que no saben que su funcionamiento es mejor que el de casi todos los otros sectores sociales. Así que hay “endogamia” en la universidad. Admitiendo una palabra poco adecuada, por ser una mala metáfora, ¿no la hay en la función pública, en la empresa privada, en el sector bancario, en el periodismo…? ¿Tampoco la hay en Harvard, en Cambrigde, en Sanghái, en los premios Nobel, en las medallas Fields…? ¿No se está llamando “endogamia” a que los profesores tengan discípulos? En las Escuelas de Arquitectura lo que se llama endogamia –favorecer para los puestos a personas cercanas, amistades, en general, que lo merecen menos que otros-, no es mayor, y muy probablemente sea bastante menor, que en el resto de la sociedad, y no creo que en los demás campos sea muy distinto, aunque no lo sé. El ministro va a resolver las cosas con el uso de los tópicos. ¡Qué bien, vivir para ver!

También habla de “la poca responsabilidad o corresponsabilidad entre resultados científicos y sistema de remuneración”. Esto, estimado “jefe”, también depende de su ministerio. No sé si es poca o no, pero existe, y  si usted la cambia tendremos que echarnos las manos a la cabeza, pues ni es usted experto, ni tiene, que sepamos, expertos afines en los que podamos confiar. Y, por cierto ¿cómo no cita los resultados docentes y educativos, la idoneidad profesional de los graduados, y otras cosas así de raras? Parece usted de Sanghái.  Por otro lado, poner en duda  la importancia de las retribuciones por investigación, que introdujo el ministro Solana hace ya más de 25 años, y que han funcionado bien, huele a chamusquina. ¿No las dulcificará para que sean menos serias y más abundantes? Esperemos que lo que haga sea que tengan mayor valor.

Por último –siempre según la prensa- habla de “el sistema de gobernanza” (esto, ¿no era “gobierno” o ”gobernación”?). Es éste el señalado por las leyes, y es democrático desde 1984, es decir, desde la LRU. ¿La va a cambiar, el señor ministro? ¿Va a pasar a ser a dedo, como en la dictadura y en las universidades privadas? ¿A dedo de quién? Y si no ¿qué sabios intermedios se tienen previstos?  Pues resultan difíciles de imaginar. ¿Señalarán el triunfo de las ideas de la derecha sobre lo que ustedes piensan como demagogia izquierdista del último cuarto de siglo? En cualquier caso, no creo en absoluto en el hecho de que quienes sean los cargos académicos, o las normas por las que actúen, vaya a cambiar nada sustancial de las universidades españolas.

Yo que usted, señor ministro –y si me lo permite-, echaba mis barbas a remojar, y, coherentemente con la ideología conservadora que se le supone, buscaría conservar, al menos, la calidad actual de las universidades españolas públicas, que es bastante grande; enormemente grande, incluso, si se ve en relación a sus escasos recursos e instalaciones y a sus magros sueldos. Buscando, desde luego, mejorarlas. Pero, por supuesto, cuidando muchísimo no empeorarlas. Son frágiles. Y busque también como hacerles una buena propaganda, la propaganda que se merecen, y tanto en España como fuera de aquí, sobre todo.

Porque de las ínclitas universidades privadas hablaremos otro día.

Antonio González-Capitel Martínez · Doctor arquitecto · catedrático en ETSAM
Madrid · agosto 2012

Machaconamente, the Spanish and, newspapers very frequently, El País newspaper, echo a scale it brings over of the universities of the world, apparently realized in the university Sanghái’s Jiao Tong (?), and that, also machaconamente, heightens hackneyed, American and British universities, demonstrating that between the 100, or 200, first there is no Spanish woman, question that is, morbidly, what seems to interest always the journalists of here.

But this scale is not another thing that deceitful clear well advertising, destined to overvalue any American and British universities, especially, to obtain a foreign clientele, more than anything in what it does to the courses of posgrado so called «Master», for to exist in power international clients capable of spending the scandalous quantities that are requested by the matriculations of a few courses actually conventional and of prestige fed precisely by this propaganda. It is not another thing, so, that a commercial advertising constructed with lies, and of notable success, if we judge, at least, for the one that has in our country. Here the press devotes itself to do them (I suppose that free) the fat broth.

The quality of a university cannot measure up for the investigation to droughts, and much less for that one of which they are a principal indication the prizes Nobel prize, or of the so called medals Fields, and similar things. What has to see that a scientist obtains the prize Nobel prize with the quality of some university that has him more or less aimed between his personnel? It is evident that the relation is very weak, but in addition is it that perhaps the prizes are A Nobel prize of trusting? There will not happen probably with the science the same thing that happens with the literature? The majority of the prizes Nobel prize of literature are relatively good writers, certainly, but as different many, and brilliant none, since the prize never gives them to this him. To much, much to throw we can come to It Watches or to Vargas Llosa. I remember well to understood with literature, already missing, that it was affirming that to obtain the prize Nobel prize was the definitive confirmation of mediocrity for a writer, and revising the list it was demonstrating it mostly.

But, other specialities are they better? And in the prize Nobel prize there are no influences, deformations, ideologies, created interests, successful mediocrities, etc., etc? In architecture – my speciality – there are no prizes Nobel prize, but, journalistically speaking, they are considered as fell the Pritzker. In the list of these prizes there are some really very good architects – since they are Siza Vieira or I clown around, not many more-, since the majority they are more or less brilliant mediocrities, or, and simply, false values. And the influences and maneuvers to obtain them so dishonest as abundant. I would be glad that the Nobel prize was another thing. Is it it?

Anyhow, the university is something where the investigation and the education is combined, and his protagonist is not that one, but the latter. The important of a university is if really it can teach well all, of what there will be deduced that also it investigates. The strangers of Shangai, what they know really does it bring over of the education, which matriculations are his ends? How do they obtain the information? And what information do they obtain? The one who has agreed with them that what they think is what has value? Harvard’s university, that of Stanford, that of Cambridge do they teach really well? Because, in my speciality, so many Harvard like Cambridge they are more mediocre than Architecture of the Technical University of Madrid, and, also, that different enough of Spain. Since a university completes how does it measure up? The mediocrity of Architecture of Cambridge does not it penalize the rest? Why there measure up the universities of unitary form if they are not unitary?

And the investigation how does it measure up? For the indexed publications? I have a lot of experience both in investigation and in his evaluation, and know well that to measure that of architecture there are many conflicts and difficulties, and it will happen undoubtedly with many other fields. And that, in general, the evaluation of the investigation is not very possible, it cannot be very perfected. Do it by means of supposedly objective scales – since it is it of the prizes Nobel prize, and similar things – he does not suppose another thing that the sacralización of a deception. It is known as investigators, institutions and universities go mostly, not to improving his investigation, but to realizing it to obtain better results in the official baremaciones.

But in the article of El País newspaper of this time-17/08/12, the newspaper is a bore, since it has been said – one gives step to the opinion of Wert, the secretary, who is one of that has sat this post without having been a teacher to have real experience on education. He says – always according to the newspaper – that between the males of the Spanish campuses there are «the system of selection and accreditation of the professorship». The first thing that it is necessary to add with regard to this is that it is not true that is an evil, since it is effective enough and just person, everything what it can be, actually, of what I give faith with the wide experience that has granted to me already the age. And the second thing is that everything depends on his department, estimated «chief». Are you going to change again a system that already has suffered other two very important changes, especially the most recent, from the Law of University Reform of 1984? And his, if it does it is it going to be better? Why?

Also, and in a feature of originality, the secretary mentions the famous «endogamia», demonstrating with his use that his opinion comes from the press and of social sectors that do not know the university and that do not know that his functioning is better than of almost all the other social sectors. So it is «endogamia» in the university. Admitting a slightly suitable word, for being a bad metaphor, is not she in the public function, in the private company, in the bank sector, in the journalism …? Neither is she in Harvard, in Cambrigde, in Sanghái, in the prizes Nobel prize, in the medals Fields …? Is not it calling «endogamia» to that the teachers have disciples? In the Schools of Architecture what calls endogamia – to favor for the positions to nearby persons, friendship, in general, that it deserve less that different-, it is not major, and very probably be minor enough, that in the rest of the company, and I do not believe that in other fields it is very different, though I do not know it. The secretary is going to solve the things with the use of the topics. What good, to live to see!

Also he speaks of «small responsibility or corresponsabilidad between scientific results and system of remuneration». This, estimated «chief», also depends on his department. Do not be if it is small or not, but exist, and if you change it we will have to begin the hands to the head, since he neither is expert you, it does not even have, that we know, related experts in whom we could trust. And, certainly how does not he mention the educational and educational results, the professional suitability of the graduates, and other things like that of rare? He looks like you of Sanghái.  On the other hand, to question the importance of the fee for investigation, which introduced the secretary Solana does already more than 25 years, and that have worked well, smells to scorching. Will not it sweeten them in order that they are less serious and more abundant? Let’s wait for that

Finally – always according to the press – speech of «the system of governance» (this, was not it «government» or «government»?). It is this one indicated by the laws, and is democratic from 1984, that is to say, from the LRU. Is it going to change it, the mister secretary? Is it going to happen to be to finger, since in the dictatorship and in the private universities? To finger of whom? And if not what intermediate wise persons are had foreseen? Since they turn out to be difficult to imagine. Will they indicate the victory of the ideas of the right about what you think as leftist demagoguery of the last quarter of century? In any case, I do not believe by no means the fact that those who are the academic charges, or the procedure for those who act, it is going to change anything substantial of the Spanish universities.

I that you, mister secretary – and if it allows it to me-, were throwing my beards to dipping, and, coherent with the conservative ideology that one supposes him, would seek to preserve, at least, the current quality of the Spanish public universities, which is big enough; enormously big, enclosed, if one sees in relation to his scanty resources and facilities and to his lean salaries. Seeking to improve them, certainly. But, certainly, taking care very much not to worsen them. They are fragile. And seek to do to them like also a good propaganda, the propaganda that is deserved, and so much in Spain as out of here, especially.

Because about the illustrious private universities we will speak another day.

Antonio González-Capitel Martínez · Doctor architect · professor in ETSAM

Madrid · august 2012

Machaconamente, os xornais españois e, moi frecuentemente, El País, fanse eco dun baremo acerca das universidades do mundo, polo visto realizado na universidade Jiao Tong (?) de Sanghái, e que, tamén machaconamente, realza universidades tópicas, estadounidenses e británicas, demostrando que entre as 100, ou 200, primeiras non hai ningunha española, cuestión que é, morbosamente, o que parece interesar sempre aos xornalistas de aquí.

Pero este baremo non é outra cousa que publicidade enganosa ben clara, destinada a sobrevalorar algunhas universidades estadounidenses e británicas, sobre todo, para conseguir unha clientela estranxeira, máis que nada no que fai aos cursos de posgrao chamados «Másters», por existir en potencia clientes internacionais capaces de desembolsar as escandalosas cantidades que se solicitan polas matrículas duns cursos en realidade convencionais e de prestixio alimentado precisamente por esta propaganda. Non é outra cousa, pois, que unha publicidade comercial, construída con mentiras, e de notable éxito, se xulgamos, polo menos, polo que ten no noso país. Aquí a prensa dedícase a facelos (supoño que gratis) o caldo gordo.

A calidade dunha universidade non pode medirse pola investigación a secas, e moito menos por aquela da que sexan un principal indicio os premios Nobel, ou das chamadas medallas Fields, e cousas semellantes. ¿Que ten que ver que un científico obteña o premio Nobel coa calidade dalgunha universidade que o teña máis ou menos apuntado entre o seu persoal? É evidente que a relación é moi débil, pero ademais ¿é que acaso os premios Nobel son de fiar? ¿Non acontecerá quizais coa ciencia o mesmo que pasa coa literatura? A maioría dos premios Nobel de literatura son escritores relativamente bos, dende logo, pero como moitos outros, e ningún xenial, pois a eses non se lles dá nunca o premio. A moito, moito tirar podemos chegar a Cela ou a Vargas Llosa. Recordo ben a un entendido en literatura, xa desaparecido, que afirmaba que obter o premio Nobel era a definitiva confirmación de mediocridade para un escritor, e repasando a lista o demostraba en boa medida.

Pero, as demais especialidades, ¿son mellores? E no premio Nobel ¿non hai influencias, deformacións, ideoloxías, intereses creados, mediocridades exitosas, etc., etc? En arquitectura -a miña especialidade- non hai premios Nobel, pero, periodísticamente falando, considéranse como tales os Pritzker. No listado destes premios hai algúns arquitectos realmente moi bos -como son Siza Vieira ou Moneo, non moitos máis-, pois a maioría son mediocridades máis ou menos brillantes, ou ben, e, simplemente falsos valores. E as influencias e manobras para obtelos tan deshonestas como abundantes. Alegraríame que o Nobel fose outra cousa. ¿Éo?

De todos os xeitos, a universidade é algo onde se combina a investigación e o ensino, e o seu protagonista non é aquela, senón esta última. O importante dunha universidade é se verdadeiramente sabe ensinar ben a todos, do que se deducirá que tamén investiga. Os descoñecidos de Shangai, que saben realmente acerca do ensino, cuxas matrículas son os seus fins? ¿como obteñen a información? Y ¿que información obteñen? ¿Quen acordou con eles que o que eles opinan é o que ten valor? A universidade de Harvard, a de Stanford, a de Cambridge ensinan realmente ben? Porque, na miña especialidade, tanto Harvard coma Cambridge son máis mediocres que Arquitectura da Universidade Politécnica de Madrid, e, tamén, que bastantes outras de España. Xa que unha universidade completa como se mide? A mediocridade de Arquitectura de Cambridge ¿non penaliza o resto? ¿Por que se miden as universidades de forma unitaria se elas non son unitarias?

E a investigación ¿como se mide? ¿polas publicacións indexadas? Teño moita experiencia tanto en investigación coma na súa avaliación, e sei ben que para medir a de arquitectura hai moitos conflitos e dificultades, e acontecerá sen dúbida con moitos outros campos. E que, en xeral, a avaliación da investigación non é moi posible, pode ser moi afinada. Facelo mediante baremos supostamente obxectivos -como é o dos premios Nobel, e cousas semellantes- non supón outra cousa que a sacralización dun engano. É sabido como investigadores, institucións e universidades se dirixen en boa medida, non a mellorar a súa investigación, senón a realizala para obter mellores resultados nas baremaciones oficiais.

Pero no artigo de El país desta vez -17/08/12, o xornal é teimudo, como se dixo- dáse paso á opinión de Wert, o ministro, que é un dos que sentou ese cargo sen ser profesor nin ter verdadeira experiencia sobre educación. Di -sempre segundo o xornal- que entre os males dos campus españois están «o sistema de selección e acreditación do profesorado«. O primeiro que hai que engadir con respecto a isto é que non é verdade que sexa un mal, pois é bastante eficaz e xusto, todo o que pode selo, en realidade, do que dou fe coa ampla experiencia que me concedeu xa a idade. E o segundo é que todo depende do seu ministerio, estimado «xefe». ¿Vai vostede a cambiar de novo un sistema que xa sufriu outros dous cambios moi importantes, sobre todo o máis recente, dende a Lei de Reforma Universitaria de 1984? E o seu, se o fai ¿vai ser mellor? ¿Por que?

Tamén, e nun trazo de orixinalidade, o ministro cita a famosa «endogamia», demostrando co seu uso que a súa opinión vén da prensa e de sectores sociais que non coñecen a universidade e que non saben que o seu funcionamento é mellor que o de case todos os outros sectores sociais. Así que hai «endogamia» na universidade. Admitindo unha palabra pouco adecuada, por ser unha mala metáfora, ¿non a hai na función pública, na empresa privada, no sector bancario, no periodismo…? ¿Tampouco a hai en Harvard, en Cambrigde, en Sanghái, nos premios Nobel, nas medallas Fields…? ¿Non se está a chamar «endogamia» a que os profesores teñan discípulos? Nas Escolas de Arquitectura o que se chama endogamia -favorecer para os postos persoas próximas, amizades, en xeral, que o merecen menos que outros-, non é maior, e moi probablemente sexa bastante menor, que no resto da sociedade, e non creo que nos demais campos sexa moi distinto, aínda que non o sei. O ministro vai resolver as cousas co uso dos tópicos. ¡Que ben, vivir para ver!

Tamén fala de «a pouca responsabilidade ou corresponsabilidade entre resultados científicos e sistema de remuneración». Isto, estimado «xefe», tamén depende do seu ministerio. Non sei se é pouca ou non, pero existe, e se vostede a cambia teremos que botarnos as mans á cabeza, pois nin é vostede experto, nin ten, que saibamos, expertos afíns nos que poidamos confiar. E, por certo, ¿como non cita os resultados docentes e educativos, a idoneidade profesional dos graduados, e outras cousas así de raras? Parece vostede de Sanghái. Por outro lado, poñer en dúbida a importancia das retribucións por investigación, que introduciu o ministro Solana fai xa máis de 25 anos, e que funcionaron ben, cheira a chamusco. ¿Non as dulcificará para que sexan menos serias e máis abundantes? Esperemos que o que faga sexa que teñan maior valor.

Por último -sempre segundo a prensa- fala de «o sistema de goberno» (isto,¿ non era «goberno» ou «gobernación»?). É este o sinalado polas leis, e é democrático dende 1984, é dicir, dende a LRU. ¿Vaina cambiar, o señor ministro? ¿Vai pasar a ser a dedo, como na ditadura e nas universidades privadas? ¿A dedo de quen? ¿E se non que sabios intermedios se teñen previstos? Pois resultan difíciles de imaxinar. ¿Sinalarán o triunfo das ideas da dereita sobre o que vostedes pensan como demagoxia esquerdista do último cuarto de século? En calquera caso, non creo en absoluto no feito de que os que sexan os cargos académicos, ou as normas polas que actúen, vaia cambiar nada substancial das universidades españolas.

Eu que vostede, señor ministro -e se mo permite-, botaba as miñas barbas a remollar, e, coherentemente coa ideoloxía conservadora que se lle supón, buscaría conservar, polo menos, a calidade actual das universidades españolas públicas, que é bastante grande; enormemente grande, mesmo, se se ve en relación aos seus escasos recursos e instalacións e aos seus magros soldos. Buscando, dende logo, melloralas. Pero por suposto, coidando moito non empeoralas. Son fráxiles. E busque tamén como facerlles unha boa propaganda, a propaganda que merecen, e tanto en España como fóra de aquí, sobre todo.

Porque das ínclitas universidades privadas falaremos outro día.

Antonio González-Capitel Martínez · Doutor arquitecto · catedrático na ETSAM

Madrid · agosto 2012

Antón Capitel
Antón Capitelhttp://acapitel.blogspot.com.es/
Es arquitecto y catedrático de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de Madrid, fue director de la revista Arquitectura (COAM) de 1981 a 1986 y de 2001 a 2009. Historiador, ensayista y crítico, ha publicado numerosos artículos en revistas españolas y extranjeras sobre arquitectura española e internacional. Entre sus libros destacan diferentes monografías sobre arquitectos.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR

1 COMENTARIO

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
1 Comment
Los más recientes
Los más viejos Los más votados
arquitectura entrelineas
arquitectura entrelineas
12 years ago

Efectivamente, los medios frivolizan con sus discutibles rankings de universidades como subterfugio de lo que en última instancia son intereses comerciales… y eso es precisamente el motivo por el que las facultades y escuelas superiores se han convertido en un problema social de primera categoría: al haberse rendido a los criterios del mercado, han echado a perder una competencia tan crítica de las universidades como es la de gestionar el input-output entre el mundo educativo y el laboral.
¿Cómo medir la «calidad» de una Escuela? En el caso de la arquitectura, no es tan complicado: observando la calidad del territorio construído por los facultativos educados en cada escuela. Y en ese sentido, sí que es evidente que la educación de arquitectura en España deja mucho que desear… no ya por la capacitación técnica o «artística» que proveen, sino por su implicación en los debates públicos, sus lazos con la sociedad civil, su capacidad de funcionar como una voz digna de ser escuchada, etc. La fractura entre lo que se enseña en las aulas y lo que el nuevo profesional se encuentra al entrar en el mercado laboral es abismal, y mediar entre esos dos registros es fundamental. No se trata de renunciar al carisma digamos «Utópico» y fuertemente deontológico de la enseñanza de la arquitectura, sino encontrar los mecanismos para que el diálogo con la realidad de la construcción sea eficaz. Es indiscutible que las universidades no están bien, y las ideas y procesos más fértiles tienen afloran cada vez con más frecuencia desde ámbitos alejados a la academia. Hay mucho por barrera en los rectorados y cátedras de rancio abolengo…

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS