IniciofaroLa emergencia de la resistencia | Miquel Lacasta Codorniu A emerxencia da...

La emergencia de la resistencia | Miquel Lacasta Codorniu A emerxencia da resistencia | Miquel Lacasta Codorniu The emergency of the resistance | Miquel Lacasta Codorniu

Félix Candela, paraguas de hypars experimental para gasolineras, 1954

La emergencia de la resistencia

Ya escribía Ignasi de Solà-Morales en 1993, que ante la violencia estructural del mundo actual, que en forma de red sutil se ha instalado implacablemente en la realidad, solamente caben tres tipos de actitudes: la sumisión, la delincuencia y la resistencia.1

Hoy más que nunca hace falta tomar alguna de las tres actitudes, y convertirlas en aptitudes, como referencia del hacer de la arquitectura, no tanto para salvar el mundo, como la arquitectura utópica de los 60 proclamaba, sino más bien para no ser barrido por él mismo mundo sobre el que queremos actuar. Ciertamente el peligro de la arquitectura hoy, es quedar desastrosamente barrida por las fuerzas de la grosera realidad que representa el mundo, de sus vaivenes caprichosos en forma de desastres financieros, ingenierías sociales monstruosas y/o tormentas aniquiladoras de una cultura en permanente estado de inanición.

La sumisión es quizás la forma más común adoptada por los arquitectos. La incapacidad lógica de enfrentarse a tamaño monstruo (la realidad compleja) acaba procurando una actitud de sumisa trayectoria, de actuar según lo que se espera de un buen arquitecto. Las versiones de tal sumisión son múltiples, sumisión al cliente, al proyecto, acaso la más interesante, sumisión a lo que la profesión espera de uno, sumisión al maestro y padre, sumisión al mercado, sumisión al crítico o curador de turno, sumisión al jurado, sumisión al alcalde, sumisión en definitiva. La sumisión no es intrínsecamente mala cuando las condiciones y los intereses que rodean a un proyecto se enmarcan en un territorio comprensible. Sin embargo esta situación pocas veces se da con claridad. Cuando las regulaciones no están rozando la estulticia, es el cliente, el maestro o el alcalde, tres figuras principales en la trayectoria de cualquier arquitectura, los que por separado o a la vez esconden intereses propios que totalmente velados, hacen de un proyecto una especie de veleta a merced de los vientos.

La delincuencia es de todas las actitudes la más excitante. Colocarse aunque sea momentáneamente fuera de la ley, solo está permitido a aquellos realmente grandes. La profanación de la idea de cementerio es quizás una de los grandes delitos perpetrados por los Bonney and Clide locales de los 90,  Miralles/Pinós, en el cementerio de Igualada. Otro tipo de delincuencia, el robo inmisericorde del hall del Kunsthal de Rotterdam ejecutado por uno de los sospechosos habituales, Rem Koolhaas,2 valdría también como ejemplo de actitudes de arquitectos que saltan los límites para situarse más allá. Está claro, que como la famosa frase atribuida a Einstein, un problema no puede resolverse con la misma mentalidad del que lo creo. De ser cierto, la actitud delincuente ante un proyecto de arquitectura siempre debe estar presente. Lo que ocurre es que bajo esa misma coartada encontraríamos otras arquitecturas y otros arquitectos que consideraríamos como aberrantes. La pregunta clave aquí, sería la de ¿quién da la legitimidad al arquitecto para saltarse las reglas? No hace falta decir que encontraríamos múltiples justificaciones para cada uno de los arquitectos y sus arquitecturas, pero también es cierto que no podemos espolear la transgresión constante como sistemática para el acto de proyectar arquitectura. Hay valores éticos que solamente talentos especialmente constituidos y espacialmente construidos para ello, son capaces de llevar más allá y proponer una ensoñación fuera de toda regla y condición inicial.

Tampoco diría que son tiempos para la arquitectura en general y para la depauperada figura del arquitecto en particular, como para jalear una actitud tan agresiva.

Por último, parece más razonable una actitud de resistencia como prácticamente, la única posible. La idea de resistencia, puede ser entendida como lo hace uno de los resistentes habituales más interesantes y complejos del panorama arquitectónico de finales del siglo XX, Steven Holl, en el sentido de fricción, casi de escozor, con aquello que la ciudad, la técnica, el programa y el cliente demandan de un proyecto de arquitectura. Esa sería una actitud de resistencia en negativo, en muchos casos muy productiva, pero a la vez demasiado centrada en una situación de permanencia de las condiciones iniciales. Es decir, solamente si el punto de partida permanece fijo por largo tiempo, podemos encontrar los puntos de fricción que harán surgir los mecanismos adecuados para resolver una situación de proyecto muy concreta. Hoy día, desgraciadamente, nada permanece fijo el tiempo suficiente como para ser estudiado con el rigor y la intensidad necesaria para llegar a su naturaleza profunda. Diría que solamente en condiciones muy especiales la resistencia por la vía del escozor puede ser nutritiva proyectualmente hablando.

Otra conocida referencia a la idea de resistencia es la propuesta de Kenneth Frampton elaborada en sus textos sobre regionalismo crítico, especialmente el archiconocido texto Towards a Critical Regionalism Six Points for an Architecture of Resistance,3 y el también conocidísimo Ten Points on an Arhitecture of Regionalism: A Provisional Polemic.4 En ellos Frampton alude a la idea de resistencia como intento de parapetarse ante los cánones establecidos, según él, lo escenográfico y lo visual, convertidos en características negativas dominantes sobre aspectos positivos de la arquitectura como lo tectónico y lo táctil. Ante esta situación, hay que oponer una férrea resistencia en forma de disidencia cultural y fomentar una actitud resistente en contra las convenciones estilísticas a la moda mediante el desarrollo de una arquitectura del lugar, más que del espacio. Resistencia, adquiere en Frampton, tintes épicos de estrategia defensiva y reactiva, más que de tácticas propositivas y proactivas, por lo que construir una actitud desde la negatividad, tampoco parece una buena manera de estructurar una posición genuinamente resistente.

No hace falta decir que tanto en Holl como en Frampton, la idea de resistencia se superpone una con la otra, con la facilidad que da la complicidad entre ambos arquitectos

Por último, esta idea de resistencia también puede ser interpretada como única posibilidad para la inteligencia en la forma de la función crítica.5 Cabría decir en este punto de la reflexión, que la función crítica que resulta asumible aquí, ha trascendido ya el nihilismo estructuralista inherente al hecho de desacreditar cualquier actividad productiva, entendiendo que conlleva una producción ideológica inmanente, consecuencia de las fuerzas dominantes en la estructura económica que se basa en la lucha de clases. Todo lo contrario, lo que hay que remarcar aquí como actitud de resistencia, es el desarrollo afinado de una inteligencia crítica, una especie de función crítica al servicio de un optimismo inquebrantable.

Esta idea de función crítica, quiere activar aquellos mecanismos propios de la inteligencia arquitectónica, a saber, paciencia, detección de fisuras o grietas en la información dada como válida, atesoramiento de una vastísima cultura arquitectónica, inacabable en sus referencias, una acción encadenada de pequeños logros y aciertos, más que de grandes gestos alegóricos, la emergencia de una sensibilidad tanto propia, como social y por tanto objetiva, subjetiva e intersubjetiva a la vez y en definitiva la actitud paciente de observador anclado en el futuro, actuante en el presente y acompañado de las experiencias de un pasado siempre rico y aleccionador.

Solamente desde una lectura de la resistencia como esta, me atrevería a proclamar la emergencia de la arquitectura, porque ahora sí, aunque todos los indicios indican que el fin de la arquitectura se acerca, que las voces agoreras y negligentes se llenan de palabras que condenan la arquitectura a una especie de sumisión lacerante a un mundo moralmente perdido y loco, la arquitectura, con todas las letras, es más necesaria que nunca, por la simple razón que las demandas son más extremas que nunca. En otras palabras, la arquitectura debe ser más exigente consigo misma porque las condiciones del entorno para hacer arquitectura se han vuelto igualmente, más exigentes.

Es ahora cuando la respuesta en forma de emergencia de una arquitectura-arquitectura, debe ser imperativamente lúcida y por tanto, de forma casi automática, radicalmente resistente, o lo que es lo mismo, intrínsecamente inteligente.

Miquel Lacasta Codorniu. Doctor arquitecto
Barcelona. septiembre 2012

Notas
1 Solá-Morales, Ignasi, Anyway: colonización, violencia, resistencia, Cynthia C. Davidson ed., Anywhere, Rizzoli International Publications, Inc., Nueva York, 1993
2 Es más que recomendable el magnífico artículo crítico de Jaume Prat Ortells sobre el Kunsthal, publicado el 15 de agosto de este mismo año, en su blog arquitectura entre otras soluciones, y titulado Still waiting for Godot. jaumepratarquitecto.com
3 Frampton, Kenneth, Towards a Critical Regionalism Six Points for an Architecture of Resistance en The Anti-Aesthetic: Essays on Postmodern Culture, ed. Hal Foster, Bay Press, Port Twonsend, 1983 pp. 16-30
4 Frampton, Kenneth, Ten Points on an Architecture of Regionalism: A Provisional Polemic, en Center: A Journal for Architecture in America, vol.3, ed. Vincent Canizaro, University of Texas press, Austin, 1987, pp.20-27
5 Solá-Morales, Ignasi, De la autonomía de lo intempestivo, Los Artículos del Any, Fundación Caja de Arquitectos, Colección la Cimbra nº7, Barcelona, 2009

Félix Candela, umbrella of hypars experimental for gas stations, 1954

The emergency of the resistance

Already he was writing Ignasi of Solà-mulberry trees in 1993, which before the structural violence of the current world, which in the shape of subtle network one has installed implacably in the reality, only three types of attitudes fit: the submission, the delinquency and the resistance.1

Today more that it is never necessary to take anyone of three attitudes, and to turn them into aptitudes, as reference of to do of the architecture, not so much to save the world, as the Utopian architecture of the 60 it was proclaiming, but rather to there not be swept by him the same world on which we want to act. Certainly the danger of the architecture today, it is to remain disastrously swept by the forces of the rude reality that represents the world, of his capricious sways in the shape of financial disasters, social monstrous engineerings and / or annihilating storms of a culture in permanent condition of starvation.

The submission is probably the most common form adopted as the architects. The logical disability to face size monster (the complex reality) ends up by trying an attitude of submissive path, of acting according to what is expected from a good architect. The versions of such a submission are multiple, a submission to the client, to the project, chance the most interesting, submission to what the profession expects from one, submission to the teacher and father, for submission for the market, submission for the critic or healer of shift, submission for the juror, submission for the mayor, submission definitively. The submission is not intrinsically bad when the conditions and the interests that make a detour to a project place in an understandable territory. Nevertheless rarely one gives this situation with clarity. When the regulations are not rubbing the stupidity, he is the client, the teacher or the mayor, three principal figures in the path of any architecture, which separately or simultaneously hide own interests that totally watched, they do of a project a species of vane at the mercy of the winds.

The delinquency is all the attitudes the most exciting. To place though it is momentarily out of the law, only it is allowed really big those. The desecration of the idea of cemetery is probably one of the big crimes perpetrated by the Bonney and local Clide of the 90, Miralles/Pinós, in the cemetery of Equalized. Another type of delinquency, the theft inmisericorde of the hall of the Kunsthal of Rotterdam executed by one of the habitual suspects, Rem Koolhaas,2 would cost also as example of architects’ attitudes that jump the limits to place beyond. It is clear, that as the famous phrase attributed to Einstein, a problem cannot be solved by the same mentality of that I believe it. Of being true, the attitude delinquent before a project of architecture always must be present. What happens is that under the same alibi we would find other architectures and other architects that we would consider to be like aberrant. The key question here, it would be her of the one who does give the legitimacy to the architect the rules to skip? It is not necessary to say that we would find multiple justifications for each of the architects and his architectures, but also it is true that we cannot spur on the constant as systematic transgression for the act of projecting architecture. There are ethical values that only talents specially constituted and spatially constructed for it, they are capable of going beyond and of proposing a dream out of any rule and initial condition.

There ploughs ethical values that only talents specially constituted and spatially constructed for it, they ploughs capable of going beyond and of proposing to dream out of any bum and initial condition.

Finally, an attitude of resistance seems to be more reasonable as practically, the only possible one. The idea of resistance, it can be understood since it there does one of the most interesting resistant and complex habitual ones of the architectural panorama of ends of the 20th century, Steven Holl, in the sense of friction, almost of burning, with that one that the city, the technology, the program and the client demand of a project of architecture. This it would be an attitude of resistance in negative, in many cases very productive, but simultaneously too much centred on a situation of permanency of the initial conditions. That is to say, only if the point of item remains fixed in long time, we can find the points of friction that will make arise the mechanisms adapted to solve a very concrete situation of project. Today, unfortunately, nothing remains I fix the sufficient time as to be studied by the rigor and the necessary intensity to come to his deep nature. He would say that only in very special conditions the resistance for the route of the burning can be a nourishing proyectualmente speaking.

Another known reference to the idea of resistance is Kenneth Frampton’s offer elaborated in his texts on critical regionalism, specially the very well-known text Towards a Critical Regionalism Six Points for an Architecture of Resistance,3 and also Ten Points on an Arhitecture of Regionalism: A Provisional Polemic.4 In them Frampton alludes to the idea of resistance as attempt of sheltering before the established cánones, according to him, it escenográfico and the visual thing, turned into negative dominant characteristics on positive aspects of the architecture as the tectonic thing and the tactile thing. Before this situation, it is necessary to object a ferreous resistance in the shape of cultural dissent and promote a resistant attitude in against the stylistic conventions to the mode by means of the development of a local architecture, more than of the space. Resistance, he acquires in Frampton, epic dyes of defensive strategy and reactivates, more than of tactics propositivas and proactive, for what to construct an attitude from the negatividad, it does not also look like a good way of structuring a genuinely resistant position.

It is not necessary to say that both in Holl and in Frampton, the idea of resistance superposes one with other one, with the facility that gives the complicity between both architects.

Finally, this idea of resistance also can be interpreted as the only possibility for the intelligence in the form of the critical function.5 It would be necessary to say in this point of the reflection, that the critical function that proves asumible here, has come out already the nihilism estructuralista inherently of the fact of becoming discredited any productive activity, understanding that he carries an ideological immanent production, consequence of the dominant forces in the economic structure that is based on the class struggle. Everything opposite, which it is necessary to notice here as attitude of resistance, is the development perfected of a critical intelligence, a species of critical function to the service of an unbreakable optimism.

This idea of critical function, hoarding of a vastísima wants to activate those own mechanisms of the architectural intelligence, namely, patience, detection of fissures or cracks in the information given like valid, architectural, interminable culture in his references, a linked action of small achievements and successes, more than of big allegoric gestures, the emergency of a sensibility so much own, since social and therefore objective, subjective and intersubjective simultaneously and definitively the observer’s patient attitude anchored in the future, performer in the present and accompanied of the experiences of a past always rich and aleccionador.

Only from a reading of the resistance as this one, I would dare to proclaim the emergency of the architecture, because now yes, though all the indications indicate that the end of the architecture approaches, that the ominous and neglectful voices are filled with words that condemn the architecture to a species of searing submission to a morally lost and mad world, the architecture, with all the letters, it is more necessary than never, for the simple reason that the demands are more extreme than never. In other words, the architecture must be more demanding with it itself because the conditions of the environment to do architecture have turned equally, more demanding.

It is now when the response in the shape of emergency of an architecture – architecture, must be imperatively lucid and therefore, of almost automatic, radically resistant form, or what is the same thing, intrinsically intelligently.

Miquel Lacasta Codorniu. Doctor architect
Barcelona. setember 2012

Notes
1 Solá-Morales, Ignasi, Anyway: colonización, violencia, resistencia, Cynthia C. Davidson ed., Anywhere, Rizzoli International Publications, Inc., Nueva York, 1993
2 It is more than advisable Jaume Prat’s magnificent critical article Ortells about the Kunsthal, published on August 15 of the same year, in his blog arquitectura entre otras soluciones, and with title Still waiting for Godot. jaumepratarquitecto.com
3 Frampton, Kenneth, Towards a Critical Regionalism Six Points for an Architecture of Resistance en The Anti-Aesthetic: Essays on Postmodern Culture, ed. Hal Foster, Bay Press, Port Twonsend, 1983 pp. 16-30
4 Frampton, Kenneth, Ten Points on an Architecture of Regionalism: A Provisional Polemic, en Center: A Journal for Architecture in America, vol.3, ed. Vincent Canizaro, University of Texas press, Austin, 1987, pp.20-27
5 Solá-Morales, Ignasi, De la autonomía de lo intempestivo, Los Artículos del Any, Fundación Caja de Arquitectos, Colección la Cimbra nº7, Barcelona, 2009

Félix Candela, paraugas de hypars experimental para gasolineiras, 1954

A emerxencia da resistencia

Xa escribía Ignasi de Solà-Morales en 1993, que ante a violencia estrutural do mundo actual, que en forma de rede sutil se instalou implacablemente na realidade, soamente caben tres tipos de actitudes: a submisión, a delincuencia e a resistencia.1

Hoxe máis que nunca fai falta tomar algunha das tres actitudes, e convertelas en aptitudes, como referencia de facer da arquitectura, non tanto para salvar o mundo, como a arquitectura utópica dos 60 proclamaba, senón máis ben para non ser varrido por el mesmo mundo sobre o que queremos actuar. Certamente o perigo da arquitectura hoxe, é quedar desastrosamente varrida polas forzas da groseira realidade que representa o mundo dos seus vaivéns caprichosos en forma de desastres financeiros, enxeñarías sociais monstruosas e/ou tormentas aniquiladoras dunha cultura en permanente estado de inanición.

A submisión é quizais a forma máis común adoptada polos arquitectos. A incapacidade lóxica de enfrontarse a tamaño monstro (a realidade complexa) acaba procurando unha actitude de submisa traxectoria, de actuar segundo o que se espera dun bo arquitecto. As versións de tal submisión son múltiples, submisión ao cliente, ao proxecto, acaso a máis interesante, submisión ao que a profesión espera dun, submisión ao mestre e pai, submisión ao mercado, submisión ao crítico ou curador correspondente, submisión ao xurado, submisión ao alcalde, submisión en definitiva. A submisión non é intrinsecamente mala cando as condicións e os intereses que rodean a un proxecto se enmarcan nun territorio comprensible. Non obstante esta situación poucas veces se dá con claridade. Cando as regulacións non están a rozar a estulticia, é o cliente, o mestre ou o alcalde, tres figuras principais na traxectoria de calquera arquitectura, os que por separado ou á vez esconden intereses propios que totalmente velados, fan dun proxecto unha especie de viraventos a mercé dos ventos.

A delincuencia é de todas as actitudes a máis excitante. Colocarse aínda que sexa momentaneamente fóra da lei, só está permitido a aqueles realmente grandes. A profanación da idea de cemiterio é quizais unha dos grandes delitos perpetrados polos Bonney and Clide locais dos 90, Miralles/Pinós, no cemiterio de Igualada. Outro tipo de delincuencia, o roubo inmisericorde do vestíbulo do Kunsthal de Rotterdam executado por un dos sospeitosos habituais, Rem Koolhaas,2 valería tamén como exemplo de actitudes de arquitectos que saltan os límites para situarse máis alá. Está claro, que como a famosa frase atribuída a Einstein, un problema non pode resolverse coa mesma mentalidade do que o creo. De ser certo, a actitude delincuente ante un proxecto de arquitectura sempre debe estar presente. O que acontece é que baixo esa mesma coartada encontrariamos outras arquitecturas e outros arquitectos que considerariamos como aberrantes. A pregunta clave aquí, sería a de ¿quen dá a lexitimidade ao arquitecto para saltarse as regras? Non fai falta dicir que encontrariamos múltiples xustificacións para cada un dos arquitectos e as súas arquitecturas, pero tamén é certo que non podemos esporear a transgresión constante como sistemática para o acto de proxectar arquitectura. Hai valores éticos que soamente talentos especialmente constituídos e espacialmente construídos para iso, son capaces de levar máis alá e propoñer unha fantasía fóra de toda regra e condición inicial.

Tampouco diría que son tempos para a arquitectura en xeral e para a depauperada figura do arquitecto en particular, como para jalear unha actitude tan agresiva.

Por último, parece máis razoable unha actitude de resistencia como, practicamente a única posible. A idea de resistencia, pode ser entendida como o fai un dos resistentes habituais máis interesantes e complexos do panorama arquitectónico de finais do século XX, Steven Holl, no sentido de fricción, case de proído, con aquilo que a cidade, a técnica, o programa e o cliente demandan dun proxecto de arquitectura. Esa sería unha actitude de resistencia en negativo, en moitos casos moi produtiva, pero á vez demasiado centrada nunha situación de permanencia das condicións iniciais. É dicir, soamente se o punto de partida permanece fixo por longo tempo, podemos encontrar os puntos de fricción que farán xurdir os mecanismos adecuados para resolver unha situación de proxecto moi concreta. Hoxe en día, desgraciadamente, nada permanece fixo o tempo suficiente como para ser estudado co rigor e a intensidade necesaria para chegar á súa natureza profunda. Diría que soamente en condicións moi especiais a resistencia pola vía do proído pode ser nutritiva proyectualmente falando.

Outra coñecida referencia á idea de resistencia é a proposta de Kenneth Frampton elaborada nos seus textos sobre rexionalismo crítico, especialmente o arquicoñecido texto Towards a Critical Regionalism Six Points for an Architecture of Resistance,3 e o tamén coñecedísimo Ten Points on an Arhitecture of Regionalism: A Provisional Polemic.4 Neles Frampton alude á idea de resistencia como intento de parapetarse ante os canons establecidos, segundo el, o escenográfico e o visual, convertidos en características negativas dominantes sobre aspectos positivos da arquitectura como o tectónico e o táctil. Ante esta situación, hai que opoñer unha férrea resistencia en forma de disidencia cultural e fomentar unha actitude resistente en contra as convencións estilísticas á moda mediante o desenvolvemento dunha arquitectura do lugar, máis que do espazo. Resistencia, adquire en Frampton, tinguiduras épicas de estratexia defensiva e reactiva, máis que de tácticas propositivas e proactivas, polo que construír unha actitude dende a negatividade, tampouco parece un bo xeito de estruturar unha posición xenuinamente resistente.

Non fai falta dicir que tanto en Holl coma en Frampton, a idea de resistencia se superpón unha coa outra, coa facilidade que dá a complicidade entre ambos os dous arquitectos.

Por último, esta idea de resistencia tamén pode ser interpretada como única posibilidade para a intelixencia na forma da función crítica.5 Cabrún dicir neste punto da reflexión, que a función crítica que resulta asumible aquí, transcendeu xa o nihilismo estruturalista inherente ao feito de desacreditar calquera actividade produtiva, entendendo que leva consigo unha produción ideolóxica inmanente, consecuencia das forzas dominantes na estrutura económica que se basea na loita de clases. Todo o contrario, o que hai que remarcar aquí como actitude de resistencia, é o desenvolvemento afinado dunha intelixencia crítica, unha especie de función crítica ao servizo dun optimismo inquebrantable.

Esta idea de función crítica, quere activar aqueles mecanismos propios da intelixencia arquitectónica, a saber, paciencia, detección de fisuras ou gretas na información dada como válida, atesouramento dunha vasta cultura arquitectónica, inacabable nas súas referencias, unha acción encadeada de pequenos logros e acertos, máis que de grandes xestos alegóricos, a emerxencia dunha sensibilidade tanto propia, coma social e polo tanto obxectiva, subxectiva e intersubxectiva á vez e en definitiva a actitude paciente de observador ancorado no futuro, actuante no presente e acompañado das experiencias dun pasado sempre rico e aleccionador.

Soamente dende unha lectura da resistencia como esta, me atrevería a proclamar a emerxencia da arquitectura, porque agora si, aínda que todos os indicios indican que o fin da arquitectura se achega, que as voces agoreras e neglixentes se enchen de palabras que condenan a arquitectura a unha especie de submisión lacerante a un mundo moralmente perdido e tolo, a arquitectura, con todas as letras, é máis necesaria que nunca, pola simple razón que as demandas son máis extremas que nunca. Noutras palabras, a arquitectura debe ser máis esixente consigo mesma porque as condicións do ámbito para facer arquitectura se volveron igualmente, máis esixentes.

É agora cando a resposta en forma de emerxencia dunha arquitectura-arquitectura, debe ser imperativamente lúcida e polo tanto, de forma case automática, radicalmente resistente, ou o que é o mesmo, intrinsecamente intelixente.

Miquel Lacasta Codorniu. Doutor arquitecto
Barcelona. setembro 2012

Notas
1 Solá-Morales, Ignasi, Anyway: colonización, violencia, resistencia, Cynthia C. Davidson ed., Anywhere, Rizzoli International Publications, Inc., Nueva York, 1993
2 É máis que recomendable o magnífico artigo crítico de Jaume Prat Ortells sobre o Kunsthal, publicado o 15 de agosto deste mesmo ano, no seu blogue arquitectura entre otras soluciones, e titulado Still waiting for Godot. jaumepratarquitecto.com
3 Frampton, Kenneth, Towards a Critical Regionalism Six Points for an Architecture of Resistance en The Anti-Aesthetic: Essays on Postmodern Culture, ed. Hal Foster, Bay Press, Port Twonsend, 1983 pp. 16-30
4 Frampton, Kenneth, Ten Points on an Architecture of Regionalism: A Provisional Polemic, en Center: A Journal for Architecture in America, vol.3, ed. Vincent Canizaro, University of Texas press, Austin, 1987, pp.20-27
5 Solá-Morales, Ignasi, De la autonomía de lo intempestivo, Los Artículos del Any, Fundación Caja de Arquitectos, Colección la Cimbra nº7, Barcelona, 2009

Miquel Lacasta Codorniu
Miquel Lacasta Codorniuhttps://axonometrica.wordpress.com/
Es cofundador en ARCHIKUBIK y también en @kubik - espacio multidisciplinario. Obtuvo un Ph.D. con honores (cum laude) en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya UIC y también fue galardonado con el premio especial Ph.D (UIC 2012), M.arch en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya, y se graduó como arquitecto en ETSAB Universitat Politècnica de Catalunya . Miquel es profesor asociado en ESARQ desde 1996. Anteriormente, fue profesor en Elisava y Escola LAI, y también en programas de postgrado en ETSAB y La Salle. Fue arquitecto en la oficina de Manuel Brullet desde 1989 desde 1995. Ha sido galardonado en "Taller Barcelona'96. El TGV, una oportunidad por estructurar la periferia ". Fue codirector del taller "Territorio Virtual, Límite Urbano" en ITSEM Guadalajara, México en 2000 y también codirector del taller "Ravalizar Barcelona" en ITSEM Guadalajara, México, y CCNY, Nueva York, EE. UU. En 2002, 2003 y 2004. Ganó el premio A + en 2010 por Sunion School en el Best Educational Building, The International Architecture Award 2008 en The Chicago Athenaeum por Colin's House y el primer premio en Corian Prize en 2006. Su obra ha sido expuesta en Barcelona , Madrid, Florencia, Cannes y en Le Pavillon de l'Arsenal en París. Varias publicaciones han sido reconocidas por su trabajo como Quaderns, ON, Arquitectura Plus, Piso, Arquitectura y Diseño, El País, ABC, La Vanguardia, Clarín, Sole 24 Ore, y otros. Recientemente realizó conferencias en ITSEM Guadalajara, México, Facolta di Architettura di l'Alghero, Italia, msa Münster School of Architecture, Münster Alemania, IBM Think Tank en París, Francia, y varias universidades y organizaciones en España. Recientemente fue galardonado con el ZAC RN5 en el concurso Vitry-sur-Seine, un Eco-distrito de 255 residencias sociales y privadas y una residencia de estudiantes en Ivry, y 32 apartamentos asistidos para personas mayores en Olesa de Montserrat.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS