IniciofaroEl viaje de una idea | Miguel Ángel Díaz CamachoA viaxe dunha...

El viaje de una idea | Miguel Ángel Díaz CamachoA viaxe dunha idea | Miguel Ángel Díaz CamachoThe trip of an idea | Michael Ángel Díaz Camacho

Colegio Pinto acceso, croquis de Miguel Ángel Díaz Camacho

El arquitecto, sentado ante su tablero y empuñando lápiz blando, reflexionaba ante su silencioso cuaderno acerca del proyecto y sus circunstancias. Buscaba una idea desde hacía semanas y hoy el papel en blanco sería por fin grafiado a través de la ‘chispa’ que recorre el camino que va del córtex1 a la redondeada punta del grafito. ¡EUREKA!, exclamó. En este preciso instante abandonaba su nihilismo conceptual y conseguía visualizar, aunque fuera en su cabeza y por un instante, aquello que ya le parecía tan solo una entelequia. Ahora lo importante era conseguir que su idea no desapareciera, plasmarla cuanto antes en su cuaderno sin mancha.

Pero aquello no iba a resultarle tan fácil. Pronto descubrió que el sistema operativo de su propio cerebro no era compatible con el software de su cuaderno, fiel hasta la fecha según él siempre había creído. Actuó con rapidez y resolvió conectarse a Internet para descargar una actualización de su sistema y de paso, desfragmentarse el disco duro. La descarga era lenta. Tan solo unos pocos bits se transferían a su cerebro por segundo. La espera le hizo comprender lo inevitable: el viaje de su idea hacia el papel llegaría demasiado tarde sino se ponía remedio de inmediato a este desafortunado contratiempo. Por si esto fuera poco, el cuaderno contaba con anticuadas conexiones -tipo USB- que retrasarían aún más sus propósitos, así que con paso firme, se dispuso a actualizar el software e instalar un novedoso chip Bluetooth2, rápido y sin cables según había leído. Entusiasmado y ansioso por descubrir el resultado de su próxima inmersión en los océanos de la tecnología, ‘agarró’ el paraguas y la gabardina y navegó un par de manzanas hasta alcanzar las tierras de la tan esperada revolución informática.

De regreso todo estaba preparado, actualizado e instalado. Comenzó la transmisión de datos, él estaba con el corazón en un puño: 10% completado…15% completado…la idea aparecía lentamente en el cuaderno, la tensión era la lógica y habitual en estos y otros momentos de verdadero alumbramiento. La progresión era constante, la compatibilidad total, la velocidad genial, ya nada ni nadie podía detenerle… o eso pensó.

La tormenta que ya casi había olvidado, interrumpió el suministro eléctrico durante unos segundos. A la vuelta el cuaderno estaba de nuevo en blanco y su sistema operativo comenzaba la andadura por los campos de lo insólito. Su obstinación recalcitrante se empeñó en el rescate y puesta a salvo del archivo con su idea, pero fue inútil: quedó inutilizado y se hundió a las profundidades de su memoria caché. Fueron momentos difíciles, pero consiguió resucitar como hiciera el ‘Ave Fénix’ y  llevar a buen puerto la ardua tarea de recuperación de la siempre escurridiza copia de seguridad.

Al día siguiente, pasado el temporal, arrancó de nuevo los motores de su potente infraestructura tecnológica y la idea completó su viaje instalándose definitivamente en el cuaderno inmaculado. “La verdad es que no sé cómo haría sin los múltiples recursos que nos brinda hoy la tecnología”, pensó en un ataque de alegría efervescente.

Miguel Ángel Díaz Camacho. Doctor Arquitecto
Madrid. 2004

Notas:
1 Según el profesor de neurología Semir Zeki, los conceptos relacionados con la belleza se forman en los lóbulos frontales del córtex.
2 Tecnología inalámbrica que permite comunicar dos aparatos con un ancho de banda máximo de 1 megabit por segundo (mbps) a una distancia de diez metros.

Publicado originalmente en Formas de Arquitectura y Arte, nº 9, 2004, pág. 48, Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla la Mancha.

Pinto college access, Michael Ángel Díaz Camacho’s sketch

The architect sat before his board and clutching soft pencil, he was thinking before his silent notebook it brings over of the project and his circumstances. It was looking for an idea from it was doing weeks and today the paper in blank would be finally grafiado across the ‘spark’ that crosses the way that goes of the cortex1 to the rounded top of the graphite. EUREKA!, it exclaimed. In this precise instant it was leaving his conceptual nihilism and was managing to visualize, though it was in his head and for an instant, that one that already was looking like to him only an entelequia. Now the important thing was to achieve that his idea was not disappearing, to form her as soon as possible in his notebook without spot.

But that one him was not going to turn out to be so easy. Soon it discovered that the operating system of his own brain was not compatible with the software of his notebook, public inspector up to the date according to him always had believed. It acted with rapidity and resolved to connect to Internet to unload an update of his system and of step, the hard disk to be defragmented. The unload was slow. Only a few bits were transferred to his brain for second. The wait made him understand the inevitable thing: the trip of his idea towards the paper would come too much late but it was putting on remedy at once to this unfortunate misadventure. For if this was small, the notebook was relying on antiquated connections – type USB – that they would delay furthermore his intentions, so with firm step, it prepared to update the software and to install a new chip Bluetooth2, rapidly and without cables as he had read. Filled with enthusiasm and eager to discover the result of his near dip in the oceans of the technology, «it» ‘seized’ the umbrella and the gabardine and navigated a couple of apples up to reaching the lands of such an awaited IT revolution.

Of return everything was prepared, updated and installed. It began the transmission of information, he was with the heart in a fist: 10 % completed … 15 % completed … the idea was appearing slowly in the notebook, the tension was the logic and habitually in these and other moments of real illumination. The progression was constant, the total compatibility, the brilliant speed, already at all nobody him could detain … or he thought it.

The storm that already almost he had forgotten, interrupted the electrical supply during a few seconds. To the return the notebook was again in white and his operating system began the gait for the fields of the unusual thing. His recalcitrant obstinacy got involved in the rescue and putting to except of the file with his idea, but it was useless: he remained rendered useless and sank to the depths of his memory I broke. They were difficult moments, but it managed to revive since it was making ‘Ave Phoenix ‘ and take to good port the arduous task of recovery of always slippery copy of safety.

The following day, spent the temporary one, started again the engines of his powerful technological infrastructure and the idea completed his trip establishing itself definitively in the immaculate notebook. «The truth is that do not be how it would do without the multiple resources that the technology offers to us today», he thought about an assault of effervescent happiness.

Miguel Ángel Díaz Camacho. Doctor Architect

Madrid. 2004

Notes:

1 According to the teacher of neurology Semir Zeki, the concepts related to the beauty are formed in the frontal lobes of the cortex.

2 Wireless technology that allows to communicate two devices with a maximum bandwidth of 1 megabit per second (mbps) to a distance of ten meters.

It is published originally in Formas de Arquitectura y Arte, nº 9, 2004, pág. 48, Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla la Mancha.

Colexio Pinto acceso, esbozo de Miguel Ángel Díaz Camacho

O arquitecto, sentado ante o seu taboleiro e empuñando lapis brando, reflexionaba ante o seu silencioso caderno acerca do proxecto e as súas circunstancias. Buscaba unha idea dende había semanas e hoxe o papel en branco sería por fin grafiado a través da ‘faísca’ que percorre o camiño que vai do córtex1 á redondeada punta do grafito. ¡EUREKA!, exclamou. Neste preciso instante abandonaba o seu nihilismo conceptual e conseguía visualizar, aínda que fose na súa cabeza e por un instante, aquilo, que xa lle parecía tan só unha entelequia. Agora o importante era conseguir que a súa idea non desaparecese, plasmala canto antes no seu caderno sen mancha.

Pero aquilo non ía resultarlle tan doado. Pronto descubriu que o sistema operativo do seu propio cerebro non era compatible co software do seu caderno, fiel ata a data segundo el sempre crera. Actuou con rapidez e resolveu conectarse a Internet para descargar unha actualización do seu sistema e de paso, desfragmentarse o disco duro. A descarga era lenta. Tan só uns poucos bits se transferían ao seu cerebro por segundo. A espera fíxoo comprender o inevitable: a viaxe da súa idea cara ao papel chegaría demasiado tarde senón se poñía remedio de inmediato a este desafortunado contratempo. Por se isto fose pouco, o caderno contaba con anticuadas conexións -tipo USB- que atrasarían aínda máis os seus propósitos, así que con paso firme, se dispuxo a actualizar o software e instalar un novidoso chip Bluetooth2, rápido e sen cables segundo lera. Entusiasmado e ansioso por descubrir o resultado da súa próxima inmersión nos océanos da tecnoloxía, ‘agarrou’ o paraugas e a gabardina e navegou un par de mazás ata alcanzar as terras da tan esperada revolución informática.

De regreso todo estaba preparado, actualizado e instalado. Comezou a transmisión de datos, el estaba co corazón nun puño: 10% completado…15% completado…la idea aparecía lentamente no caderno, a tensión era a lóxica e habitual nestes e outros momentos de verdadeiro alumeamento. A progresión era constante, a compatibilidade total, a velocidade xenial, xa nada nin ninguén podía detelo… ou iso pensou.

A tormenta que xa case esquecera, interrompeu a subministración eléctrica durante uns segundos. Á volta o caderno estaba de novo en branco e o seu sistema operativo comezaba a andaina polos campos do insólito. A súa obstinación recalcitrante empeñouse no rescate e posta a salvo do arquivo coa súa idea, pero foi inútil: quedou inutilizado e afundiuse ás profundidades da súa memoria caché. Foron momentos difíciles, pero conseguiu resucitar como fixese o ‘Ave Fénix’ e levar a bo porto a ardua tarefa de recuperación da sempre escorregadiza copia de seguridade.

Ao día seguinte, pasado o temporal, arrancou de novo os motores da súa potente infraestrutura tecnolóxica e a idea completou a súa viaxe instalándose definitivamente no caderno inmaculado. «A verdade é que non sei como faría sen os múltiples recursos que nos brinda hoxe a tecnoloxía», pensou nun ataque de alegría efervescente.

Miguel Ángel Díaz Camacho. Doctor Arquitecto

Madrid. 2004

Notas:

1 Segundo o profesor de neuroloxía Semir Zeki, os conceptos relacionados coa beleza se forman nos lóbulos frontais do córtex

2 Tecnoloxía inarámica que permite comunicar dous aparatos cun ancho de banda máximo de 1 megabit por segundo (mbps) a unha distancia de dez metros.

Publicado orixinalmente en Formas de Arquitectura y Arte, nº 9, 2004, páx. 48, Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla la Mancha.

Miguel Ángel Díaz Camacho
Miguel Ángel Díaz Camachohttps://madc.xyz/
Es doctor arquitecto y actual presidente de la Asociación Sostenibilidad y Arquitectura. Delegado del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) en el Consejo Europeo de Arquitectos, Architects Council of Europe (ACE). Socio fundador en MADC Arquitectos, compañía establecida en Madrid que ha recibido numerosos premios en concursos nacionales e internacionales. Investigador y profesor universitario, su filosofía de trabajo y pensamiento teórico han sido ampliamente desarrollados en publicaciones como “Párrafos de Arquitectura. Core(oh)grafías” (Ediciones Asimétricas, 2016) o “Arquitectura y Cambio Climático” (Fundación Arquia, 2018). En la actualidad desarrolla proyectos de arquitectura y urbanismo en España y Noruega.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR

2 COMENTARIOS

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
2 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados
Alberto Alonso Oro
Alberto Alonso Oro
12 years ago

El sonido de un trazo | Santiago de Molina
Cada línea piensa. Cada trazo separa el mundo en dos. El sonido de ese
rasgar el universo ha dejado huella incluso en el lenguaje. Un lingüista
competente de seguro sabría relacionar esos sonidos con el origen de
palabras empleadas para significar cuestiones cercanas al dibujo y a la
actividad de la arquitectura. Del sonido Sk, provendría Sk-ezzo, Skema, esquema, escuela. De su semejante Sc… Sc-tio, la latina sectio, y nuestra sección…

Trazar, distinguir, separar y dividir… son pues, las segundas
derivadas de ese movimiento elemental y su sonido.
Todos esos verbos pertenecen a una especial religión que los hombres
profesan inconscientes: la religión de la geometría invisible.

El trazo es un gesto inaugural, casi inepto pero profundamente
humanizador. El trazo es la huella suficiente para reconocer una
inteligencia ligada a ella. Le Corbusier dice que el trazado fundamental
para detectar un signo de humanidad es el de la cruz. Dos trazos a
noventa grados son capaces de ordenar el mundo. Tal vez esa sea la
unidad mínima.
Sin embargo, previa a esa geometría, al lenguaje escrito y al dibujo,
debemos mayor veneración al trazo aun más simple de la línea: lugar de
encuentro primitivo donde se saludan el cuerpo y el signo. Lugar donde
un ser inaugura su conciencia al atribuir significado a un gesto; y al
volver algo significante se vuelve significante él mismo.

http://goo.gl/6VnSwo

arquitecturaentrelineas
arquitecturaentrelineas
12 years ago

la torre Eiffel se diseñó, calculó y ejecutó sin que existieran calculadoras, teléfonos ni ordenadores.

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS