InicioartículosEpílogo | Antonio S. Río VázquezEpílogo | Antonio S. Río VázquezEpilogue |...

Epílogo | Antonio S. Río VázquezEpílogo | Antonio S. Río VázquezEpilogue | Antonio S. Rio Vázquez

«Escasas disciplinas habrá de mayor interés que la etimología; ello se debe a las imprevisibles transformaciones del sentido primitivo de las palabras a lo largo del tiempo»

Jorge Luis Borges, Sobre los clásicos (1952)

Luis Barragán. Casa propia en Tacubaya, ciudad de México (1947)

Jorge Luis Borges nos recuerda que las palabras tienen una historia y Denys Cuché añade que «en cierta medida, las palabras hacen la historia»[1]. Las palabras aparecen en determinados momentos para responder a interrogantes que la sociedad se plantea. Introducir un nombre supone un primer acto de reconocimiento y un primer paso hacia su resolución:

«Nombrar es, al mismo tiempo, plantear el problema y, en cierto modo, resolverlo»[2].

Varios maestros de la arquitectura han rehusado acompañar sus respuestas construidas de palabras dejando sus obras como único testimonio, sin otra compañía que el silencio: las mínimas sentencias de Mies van der Rohe o la permanente renuncia a escribir de Alvar Aalto, quién llega a afirmar

«Dios creó el papel para que en él se dibuje sólo arquitectura; todo lo demás —por lo menos para mí— es un uso impropio del mismo»[3].

Frente a ese silencio creador nos encontramos con la limitación humana de pensar con palabras. Como nos recuerda el historiador John Luckacs en sus memorias: «hablamos, escribimos y enseñamos por medio de las palabras»[4]. Desvelar el conocimiento de la arquitectura es una atractiva experiencia, dónde en-señar se convierte en un dar señas que vinculen ese conocimiento con la obra construida, con esa primera y permanente lección no escrita.

A lo largo de nueve textos —introducidos por nueve palabras— se ha ido dando forma a un hipotético curso académico sobre el significado de la modernidad. Un recorrido con numerosos fragmentos, derivas, sugerencias e hipervínculos que cada uno puede revisar y reconstruir con sus propias palabras. Ése sería el mejor legado que un final de curso puede ofrecer: un descubrimiento personal. Volviendo a Lukacs, «las palabras no son categorías finitas, sino significados: son lo que significan para nosotros. Cada una tiene su propia historia, su vida y su muerte, sus poderes mágicos y sus límites»[5].

Luis Barragán, que también era un maestro parco en palabras, se autoimpuso una serie de conceptos cuando tuvo que enfrentarse a un amplio discurso y, a través de ellos, fue desgranando su visión personal de la arquitectura. Así aparecen la belleza, el silencio, la soledad, la alegría, la nostalgia… palabras que también llegan a nosotros a través de su obra y que poseen una gran capacidad de evocación, de llevarnos a nuevos descubrimientos y nuevas historias.

Cuando construyó su propia casa, aquellas «imprevisibles transformaciones» de las que hablaba Borges se hicieron patentes: «Ha estado cambiando constantemente. Le he quitado muros, los he puesto, he aumentado algunas ventanas y reducido otras. También en la azotea he hecho modificaciones; al principio sus muros eran blancos; después les he puesto color»[6]. La obra se convierte en un magnífico epílogo para su silencioso magisterio:

«pienso que todo seguirá cambiando porque la arquitectura es como un ser vivo que se modifica conforme cambian las personas que la habitan. Una casa nunca está terminada, es un organismo en constante evolución»[7].

Como el aprendizaje, como la vida.

antonio s. río vázquez . arquitecto
a coruña. julio 2013

Notas:
[1] CUCHÉ, Denys. La noción de cultura en las ciencias sociales. Buenos Aires: Nueva Visión, 2004, p. 9.
[2] Ibíd.
[3] PALLASMAA, Juhani (Ed.). Conversaciones con Alvar Aalto. Barcelona: Gustavo Gili, 2010, p. 11
[4] LUKACS, John. Últimas voluntades. Memorias de un historiador. Madrid: Turner, 2013, p. 15
[5] Ibíd.
[6] FIGUEROA, Aníbal. El arte de ver con inocencia. Pláticas con Luis Barragán. México: Universidad Autónoma Metropolitana, 1989, p. 102
[7] Ibíd.

«Scanty disciplines there be of major interest that the etymology; it owes to the unforseeable transformations of the primitive sense of the words throughout the time»

Jorge Luis Borges, About classic ones (1952)

Luis Barragán. Own house in Tacubaya, city of Mexico (1947)

Jorge Luis Borges us remembers that the words have a history and Denys Cuché adds that «uo to a point, the words do the history»[1]. The words appear in certain moments to answer to questions that the company appears. To introduce a name supposes the first act of recognition and the first step towards his resolution:

«Naming it is, at the same time, to raise the problem and, in certain way, to solve it»[2].

Several teachers of the architecture have refused to accompany his answers constructed of words leaving his works as only one I bear witness, without another company that the silence: the minimal judgments of Mies van der Rohe or the permanent resignation to writing of Alvar Aalto, who manages to affirm

«God created the paper in order that in him architecture shows itself only; everything else – at least less for me – is an improper use of the same one»[3].

Opposite to this creative silence we meet the human limitation of thinking with words. Since we are remembered by the historian John Luckacs in his memories: «we speak, we write and teach by means of the words»[4]. To reveal the knowledge of the architecture is an attractive experience, where to teach turns into one to give signs that link this knowledge with the constructed work, with this first and permanent not written lesson.

Along nine texts -introduced by nine words- one has been giving form to a hypothetical academic course on the meaning of the modernity. A tour with numerous fragments, drifts, suggestions and hyperlinks that each one can check and reconstruct with his own words. That one would be the best legacy that an end of course can offer: a personal discovery. Returning to, «the words are not finite categories, but meanings: they are what they mean for us. Each one has his own history, his life and his death, his magic power and his limits»[5].

Luis Barragán, who also was a laconic teacher in words, autoimposed himself a series of concepts when it had to face a wide speech and, across them, was peeling his personal vision of the architecture. This way there appear the beauty, the silence, the loneliness, the happiness, the nostalgia … words that also come to us across his work and that possess a great capacity of evocation, of removing to new discoveries and new histories.

When he constructed his own house, those «unforseeable transformations» about which Borges was speaking made to themselves clear: «it Has been changing constant. I have taken walls from him, have put them, have increased some windows and reduced others. Also in the roof I have done modifications; initially his walls were white; later I they have put color»[6]. The work turns into a magnificent epilogue for his silent teaching:

«I think that everything will continue changing because the architecture is like an alive being who is modified as there change the persons who live it. A house is never finished, is an organism in constant evolution»[7].

As the learning, as the life.

antonio s. río vázquez . architect

a coruña. july 2013

Notes:

[1] CUCHÉ, Denys. La noción de cultura en las ciencias sociales. Buenos Aires: Nueva Visión, 2004, p. 9.

[2] Ibíd.

[3] PALLASMAA, Juhani (Ed.). Conversaciones con Alvar Aalto. Barcelona: Gustavo Gili, 2010, p. 11

[4] LUKACS, John. Últimas voluntades. Memorias de un historiador. Madrid: Turner, 2013, p. 15

[5] Ibíd.

[6] FIGUEROA, Aníbal. El arte de ver con inocencia. Pláticas con Luis Barragán. México: Universidad Autónoma Metropolitana, 1989, p. 102

[7] Ibíd.

«Escasas disciplinas haberá de maior interese que a etimología; iso débese ás imprevisibles transformacións do sentido primitivo das palabras ao longo do tempo»

Jorge Luis Borges, Sobre os clásicos (1952)

Luis Barragán. Casa propia en Tacubaya, cidade de México (1947)

Jorge Luis Borges recordanos que as verbas teñen unha historia e Denys Cuché engade que «en certa medida, as verbas fan a historia»[1]. As verbas aparecen en determinados momentos para responder a interrogantes que a sociedade suscítase. Introducir un nome supón un primeiro acto de recoñecemento e un primeiro paso cara á súa resolución:

«Nomear é, ao mesmo tempo, suscitar o problema e, en certo xeito, resolvelo»[2].

Varios mestres da arquitectura han rehusado acompañar as súas respostas construídas de palabras deixando as súas obras como único testemuño, sen outra compañía que o silencio: as mínimas sentenzas de Mies van der Rohe ou a permanente renuncia a escribir de Alvar Aalto, quen chega a afirmar

«Deus creou o papel para que nel se debuxe so arquitectura; tódolo demáis —polo menos para min— é un uso impropio do mesmo»[3].

Fronte a ese silencio creador atopámonos coa limitación humana de pensar con verbas. Como nos recorda o historiador John Luckacs nas suas memorias: «falamos, escribimos e ensinamos por medio das verbas»[4]. Desvelar o coñecemento da arquitectura é unha atractiva experiencia, onde en-sinar convértese nun dar acenos que vinculen ese coñecemento coa obra construída, con esa primeira e permanente lección non escrita.

O longo de nove textos —introducidos por nove verbas— foise dando forma a un hipotético curso académico sobre o significado da modernidade. Un percorrido con numerosos fragmentos, derivas, suxestións e hipervínculos que cada un pode revisar e reconstruír coas súas propias verbas. Ese sería o mellor legado que un final de curso pode ofrecer: un descubrimento persoal. Volvendo a Lukacs, «as palabras non son categorías finitas, senón significados: son o que significan para nós. Cada unha ten a súa propia historia, a súa vida e a súa morte, os seus poderes máxicos e os seus límites»[5].

Luis Barragán, que tamén era un mestre parco en palabras, se autoimpuso unha serie de conceptos cando tivo que enfrontarse a un amplo discurso e, a través delos,foi desgranando a súa visión persoal da arquitectura. Así aparecen a beleza, o silencio, a soidade, a alegría, a nostalxia… palabras que tamén chegan a nós a través da súa obra e que posúen unha gran capacidade de evocación, de levarnos a novos descubrimentos e novas historias.

Cado construiu a sua propia casa, aquelas «imprevisibles transformacións» das que falaba Borges fixéronse patentes: «estivo cambiando constantemente. Quiteille muros, púxenos, aumentei algunhas fiestras e reducido outras. Tamén na azotea fixen modificacións; ao principio os seus muros eran brancos; despois púxenlles cor»[6]. A obra convértese nun magnífico epílogo para o seu silencioso maxisterio:

«penso que todo seguirá cambiando porque a arquitectura é como un ser vivo que se modifica conforme cambian as persoas que a habitan. Unha casa nunca está rematada, é un organismo en constante evolución»[7].

Como o aprendizaxe, como avida.

antonio s. río vázquez . arquitecto

a coruña. xullo 2013

Notas:

[1] CUCHÉ, Denys. La noción de cultura en las ciencias sociales. Buenos Aires: Nueva Visión, 2004, p. 9.

[2] Ibíd.

[3] PALLASMAA, Juhani (Ed.). Conversaciones con Alvar Aalto. Barcelona: Gustavo Gili, 2010, p. 11

[4] LUKACS, John. Últimas voluntades. Memorias de un historiador. Madrid: Turner, 2013, p. 15

[5] Ibíd.

[6] FIGUEROA, Aníbal. El arte de ver con inocencia. Pláticas con Luis Barragán. México: Universidad Autónoma Metropolitana, 1989, p. 102

[7] Ibíd.

Antonio S. Río Vázquez
Antonio S. Río Vázquezhttps://asrv.es/
Antonio S. Río Vázquez (A Coruña, 1981) es arquitecto por la E.T.S.A. de A Coruña, master en Urbanismo y doctor por la Universidade da Coruña, dónde ejerce su labor como docente e investigador. Especializado en teoría y diseño, su línea de trabajo se ha centrado en la investigación y divulgación del patrimonio arquitectónico moderno, desarrollando proyectos a diferentes escalas de modo independiente o en colaboración con varios estudios. Profesor en el Departamento de Proyectos Arquitectónicos, Urbanismo y Composición de la Universidade da Coruña, imparte las asignaturas Introducción a la Arquitectura, Historia de la Arquitectura, Paisaje Cultural y Técnicas de Investigación y Documentación en Arquitectura. Profesor invitado en la Robert Gordon University de Aberdeen (Reino Unido), en la Universidade do Minho (Portugal) y en la Università degli Studi di Roma La Sapienza (Italia). Director del proyecto de investigación «Historia de la restauración y puesta en valor del patrimonio arquitectónico en Galicia», becado por la Diputación Provincial de A Coruña en el año 2007. Miembro de la red UEDXX Urbanism of European Dictatorships during the XXth Century, del Grupo de Investigación en Historia de la Arquitectura y del Grupo de Innovación Docente en Historia de la Arquitectura. Los resultados de sus investigaciones, tanto personales como conjuntas, han servido como aportación a varios seminarios, jornadas, congresos y otros eventos de difusión científica nacionales e internacionales y han sido publicados en libros y revistas.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS