IniciocapturasEntrevista con Lippschitz | Jorge GorostizaEntrevista con Lippschitz | Jorge GorostizaInterview to...

[:es]Entrevista con Lippschitz | Jorge Gorostiza[:gl]Entrevista con Lippschitz | Jorge Gorostiza[:en]Interview to Lippschitz | Jorge Gorostiza[:]

[:es]

Entrevista-con-Lippschitz

Siempre me había intrigado la figura del arquitecto alemán Herbert Lippschitz -en realidad ni siquiera se sabe si era arquitecto-, que huyendo de los nazis, vino a España antes de la Guerra Civil con Max Nosseck, a trabajar como escenógrafo cinematográfico y terminó siendo productor. Ahora hay muchos más datos sobre él, incluso una entrada en la Wikipedia y se sabe que en Estados Unidos se hizo llamar Herbert O. Phillips, pero sigue siendo un profesional interesante.

Hace unos días he encontrado una entrevista que le hicieron en marzo de 1934 y que lleva como título: «Las originales ideas de Lippschitz, arquitecto cinematográfico de Doña Francisquita», la entrevista es la siguiente:

«Hemos rogado a Lippschítz que nos explique algunas de sus ideas sobre arquitectura cinematográfica. Por toda respuesta, nos ruega que le acompañemos; se sitúa ante el piano y, con agilidad y ritmo sorprendentes, empieza a tocar un vals vienes. Terminado éste, nos pregunta:

—¿Les ha gustado?

Algo intranquilos respondemos:

—Sí, muchísimo; pero… ¿y de arquitectura, nos puede decir algo?
—¿De arquitectura? ¡Ah, sí! Un momento; oiga usted esto.

Sus ágiles dedos interpretan un estudio de Chopin.

Definitivamente inquietos, creemos incorrectamente que no quiere responder a nuestras preguntas. De repente, se levanta de la silla y nos dice:

—¿Ha oído usted lo que he tocado al piano? Pues bien: la «arquitectura cinematográfica es a la vista lo que la música al oído». Un salón, una escalera, una iglesia, una calle, todo, todo necesita ser en el cine algo musical. Como no disponemos en el cine, hasta ahora, del color, hemos de dar ritmo a la forma, agilidad a la estructura, movimiento a las cosas estáticas. El actor nos dice en dos palabras: «Hoy estoy alegre». Y necesariamente, la habitación en que diga estas palabras debe tomar automáticamente el mismo tono del sentimiento del actor. Si estamos en plena tragedia, las palabras, las sillas, los objetos, las luces, todo debe ser trágico: es el ambiente que debe suplir a nuestra imaginación y muchas veces ayudarla. Mire usted si no: En esta habitación. un hombre debe reflejar en su persona un estado de interior satisfacción. Precisa, pues, que las paredes, las sillas, los objetos, todo respire bienestar: hasta el fuego de la chimenea debe, con sus chisporroteos, llegar a nuestro corazón y producimos interna alegría.

La línea, la forma, eso es cuestión de técnica; el ambiente es cuestión de gusto, de interpretación, de sensibilidad. Aquel que logra con dos rosas colocadas en su sitio expresar las sensaciones de una persona., ése es un buen ayudante para el arte cinematográfico.

Aquel que construye magníficos decorados, espléndidas habitaciones y calles, sin que nuestra vista logre hallar un matiz en todo ello, ése puede ser un gran técnico, pero un mal artista…»

Y éstas son, en resumen, las originales ideas de Lippschitz, el arquitecto que ha hecho de su profesión un arte.

Curioso modo de entender la escenografía cinematográfica en una época en que no existía el color, aunque sí la palabra…

Jorge Gorostiza, Doctor arquitecto.
Santa Cruz de Tenerife, abril 2016
Autor del blog Arquitectura+Cine+Ciudad

[:gl]

Entrevista-con-Lippschitz

Sempre me había intrigado a figura do arquitecto alemán Herbert Lippschitz -en realidade nin sequera sábese se era arquitecto-, que fuxindo dos nazis, veu a España antes da Guerra Civil con Max Nosseck, a traballar como escenógrafo cinematográfico e terminou sendo produtor. Agora hai moitos máis datos sobre el, incluso unha entrada na Wikipedia e sábese que en Estados Unidos fíxose chamar Herbert O. Phillips, pero segue sendo un profesional interesante.

Hai uns días atopei unha entrevista que lle fixeron en marzo de 1934 e que leva como título: «As orixinais ideas de Lippschitz, arquitecto cinematográfico de Dona Francisquita», a entrevista é a seguinte:

«Rogamos a Lippschítz que nos explique algunhas das súas ideas sobre arquitectura cinematográfica. Por toda resposta, róganos que lle acompañemos; sitúase ante o piano e, con axilidade e ritmo sorprendentes, empeza a tocar un vals vés. Terminado este, pregúntanos:

—Gustoulles?

Algo intranquilos respondemos:

—Si, moitísimo; pero… e de arquitectura, pódenos dicir algo?
—De arquitectura? Ah, si! Un momento; oia vostede isto.

Os seus áxiles dedos interpretan un estudo de Chopin.

Definitivamente inquietos, cremos incorrectamente que non quere responder as nosas preguntas. De súpeto, levántase da cadeira e dinos:

—Oíu vostede o que toquei ao piano? Pois ben: a «arquitectura cinematográfica é á vista o que a música ao oído». Un salón, unha escaleira, unha igrexa, unha rúa, todo, todo necesita ser no cinema algo musical. Como non dispoñemos no cinema, ata agora, da cor, habemos de dar ritmo á forma, axilidade á estrutura, movemento ás cousas estáticas. O actor dinos en dúas palabras:

«Hoxe estou alegre». E necesariamente, a habitación en que diga estas palabras debe tomar automaticamente o mesmo ton do sentimento do actor. Se estamos en plena traxedia, as palabras, as cadeiras, os obxectos, as luces, todo debe ser tráxico: é o ambiente que debe suplir á nosa imaxinación e moitas veces axudala. Mire vostede se non: Nesta habitación. un home debe reflectir na súa persoa un estado de interior satisfacción. Precisa, pois, que as paredes, as cadeiras, os obxectos, todo respire benestar: ata o lume da cheminea debe, coas súas chisporroteos, chegar ao noso corazón e producimos interna alegría.

A liña, a forma, iso é cuestión de técnica; o ambiente é cuestión de gusto, de interpretación, de sensibilidade. Aquel que logra con dous rosas colocadas no seu sitio expresar as sensacións dunha persoa., ese é un bo axudante para a arte cinematográfica.

Aquel que constrúe magníficos decorados, espléndidas habitacións e rúas, sen que nosa vista logre achar un matiz en todo iso, ese pode ser un gran técnico, pero un mal artista…»

E estas son, en resumo, as orixinais ideas de Lippschitz, o arquitecto que fixo da súa profesión unha arte.

Curioso modo de entender a escenografía cinematográfica nunha época en que non existía a cor, aínda que si a palabra…

Jorge Gorostiza, Doutor arquitecto.
Santa Cruz de Tenerife, abril 2016
Autor do blogue Arquitectura+Cine+Ciudad

[:en]

Entrevista-con-Lippschitz

Always there had puzzled the figure of the German architect Herbert Lippschitz – actually reality it is not even known if he was an architect-, that fleeing of the Nazi, it came to Spain before the Civil war with Max Nosseck, to work as cinematographic set designer and ended up by being a producer. Now there is many more information on him, even an entry in the Wikipedia and knows that in The United States one made call Herbert O. Phillips, but he continues being an interesting professional.

A few days ago I have found an interview that they did to him in March, 1934 and that goes as title: «The original ideas of Lippschitz, cinematographic architect of Dona Francisquita», the interview is the following one:

«We have asked Lippschítz to explain to us some of his ideas on cinematographic architecture. For any response, it asks us to accompany him; it places before the piano and, with surprising agility and pace, starts touching a waltz you come. Finished this one, he asks us:

—Have they liked it?

Slightly worried we answer:

—Yes, very much; but … and of architecture, can it say something to us?
—About architecture? Ah, yes! A moment; you hear this.?

His agile fingers interpret Chopin’s study.

Definitively anxious, we think incorrectly that it does not want to answer to our questions. Suddenly, it gets up of the chair and says to us:

—Have you heard what I have touched to the piano? So well: the » cinematographic architecture is at sight what the music to the ear «. A lounge, a stairs, a church, a street, everything, everything needs to be in the slightly musical cinema. Since we have not in the cinema, till now, the color, we have to give pace to the form, agility to the structure, movement to the static things. The actor says to us in two words:

«Today I am happy». And necessarily, the room in which he says these words must take automatically the same tone of the feeling of the actor. If we are in full tragedy, the words, the chairs, the objects, the lights, everything must be tragic: it is the environment that it must replace to our imagination and often her help. You look if not: In this room. A man must reflect in his person a condition of interior satisfaction. It needs, so, that the walls, the chairs, the objects, everything should breathe well-being: up to the fire of the chimney it has to, with his sputterings, come to our heart and we produce internal happiness.

The line, the form, it is a question of technology; the environment is a question of taste, of interpretation, of sensibility. That one that manages with two roses placed in his site to express the sensations of a person., that one is a good assistant for the cinematographic art.

That one that he constructs magnificent decorated, splendid rooms and streets, without our sight manages to find a shade in all this, that one can be a great technician, but an evil artist… »

And these are, in short, the original ideas of Lippschitz, the architect who has done of his profession an art.

Curious way of understanding the cinematographic scenery in an epoch in which the color did not exist, though yes the word…

Jorge Gorostiza, PhD architect.
Santa Cruz de Tenerife, abril 2016
Author of the blog Arquitectura+Cine+Ciudad

[:]

Jorge Gorostiza
Jorge Gorostizahttp://cinearquitecturaciudad.blogspot.com.es/
Doctor arquitecto por la UPM, 2015. He publicado bastantes libros y muchos artículos, he impartido conferencias, he sido comisario de exposiciones y jurado en muchísmos festivales. Si quieren saber más no duden en consultar mi blog ARQUITECTURA + CINE + CIUDAD. En este blog se irán recogiendo artículos y textos dispersos por la Web, así como otros publicados y libres de derechos, que traten sobre Cine, Arquitectura y Ciudad. Así quienes estén interesados por las relaciones entre la ficción y la realidad, podrán tener más argumentos para profundizar en esas relaciones. No es un blog en el que se vayan a hacer comentarios sobre las vivencias personales de su responsable, que además a nadie interesan. Por supuesto que está abierto a cualquiera que le gusten estos temas, sirviendo como foro de debate y como lugar donde todos podamos aprender con las ideas de los demás.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS