InicioartículosLa intimidad | Jorge MeijideA intimidade | Jorge MeijideThe intimacy | Jorge...

[:es]La intimidad | Jorge Meijide[:gl]A intimidade | Jorge Meijide[:en]The intimacy | Jorge Meijide[:]

[:es]

Étant donnés, 1946–1966, Marcel Duchamp. Philadelphia Museum of Art.
Étant donnés, 1946–1966, Marcel Duchamp. Philadelphia Museum of Art.

La intimidad

Desde hace ya un cierto tiempo estoy dándole vueltas a eso de la intimidad. Ese escurridizo concepto que tiene que ver con nuestra esfera, como la definiría Sloterdijk,1 más interna y que preservamos de la ávida curiosidad del mundo que nos rodea. La intimidad es a menudo confundida con la privacidad. Ambos son conceptos distintos. Podríamos decir que la privacidad constituye la esfera dentro de la que se encuentra la de la intimidad y es, por tanto, exterior a ésta.

La intimidad es un concepto complejo, difuso y ambiguo donde los haya, o es el más simple de todos… Lo es por tratar de delimitar las frágiles fronteras que construimos entre nuestro ser interior y el mundo exterior, entre el yo y los otros. Una frontera que es tan difusa como transparente y evanescente a la vez que dura e impenetrable. Pero es una frontera, una piel, necesaria, a la que recurrimos más a menudo de lo que pensamos. Es en cierto modo nuestra última línea de defensa.

La intimidad y la privacidad se mueven en terrenos resbaladizos que suelen solaparse y confundirse. La privacidad puede depender de la manipulación nuestro entorno físico, está en nuestro exterior, en relación con el entorno inmediato; la intimidad está en nuestro interior y por tanto menos accesible y manipulable. Para la primera suele bastar con cerrar una puerta o correr una cortina, para la segunda puede que baste solo con cerrar los ojos o soñar…

Indagaciones

Indagaciones de la psique aparte para estas cosas suele ser siempre bueno recurrir a las definiciones. Y así la Real Academia nos dice de ambas:

intimidad.
1. f. Amistad íntima.
2. f. Zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia.

privacidad.
1. f. Ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier. intromisión.

La verdad es que la cosa no parece nada concluyente. Una reserva y la otra protege y ambas abarcan al individuo y/o a un grupo. Las dos nos hablan de un ámbito circunscrito a la persona y/o a su entorno cercano, muy cercano. Ambas nos hablan de una esfera dentro de otra esfera. Vivimos en un mundo de esferas. Con la intimidad entramos en el ámbito espiritual, algo personal cercano al núcleo del ser. La intimidad comprende aquello que no puede salir de las fronteras de nuestro ser y es, por tanto, personal e intransferible; la privacidad en cambio puede implicar a una segunda o terceras personas, es un ámbito algo más amplio. De todas maneras, el ámbito que nos interesa y que diferencia lo íntimo de lo privado no es el etimológico sino el fenomenológico.

Intimidad y privacidad

Intimidad y privacidad se ven reflejadas con mayor o menor intensidad en el ámbito doméstico. La casa es el ámbito arquitectónico por excelencia y teatro de la vida. Entre sus paredes se ha desarrollado y evolucionado la vida familiar, la común y la personal. Desde la supuesta cabaña primigenia de Laugier, origen de toda la arquitectura, hasta el tecnificado y moderno espacio difuso ya casi virtual, la casa ha sido el permanente escenario de la evolución de las costumbres del hombre, y por lo tanto ha sido también modelada por ellas. La evolución de los protocolos sociales, modas y modos, usos, culturas y costumbres higiénicas han marcado la historia y desarrollo de la casa tanto como lo ha hecho con el concepto de intimidad-privacidad.

Cuando las testas coronadas medievales o su adyacente nobleza, recibían en sus aposentos privados, léase estancia principal, no compartían nuestro actual concepto de lo íntimo. Por lo visto, y perdón por la imagen, era habitual que el monarca, y de ahí hacia abajo en el protocolo, despachara los asuntos en audiencia mientras hacía sus más intimas necesidades corporales; aquello se podía llegar a considerar un cierto honor concedido a los más cercanos y era un signo de confianza. No era una cuestión de intimidad, concepto que por aquellos tiempos no estaba muy desarrollado y por tanto poco tenido en cuenta -tuvo que llegar la Ilustración para devolver la importancia al individuo y comenzar con ella a valorar el factor personal y su independencia del resto de la masa-, si no que más bien tenía que ver con las costumbres y con cierta indiferencia en las cuestiones de higiene personal; cosas ambas que con el tiempo ha acabado por transformar completamente el espacio doméstico, sus estancias y el uso que de ellas hacemos.

La Revolución Industrial supuso un enorme acontecimiento a todos los niveles y la industrialización que trajo consigo facilitó y creo nuevos modos en la vida domestica, y por tanto en las cuestiones de intimidad y privacidad. La creación de las primeras iniciativas de vivienda social, de impulso privado inicialmente, y de las nuevas ideas higienistas, dieron un vuelco a las condiciones de vida en comunidad -que inicialmente eran meros hacinamientos infrahumanos- y ayudaron a la aparición de nuevas estancias específicas a cada uso. La vida privada dentro de cada vivienda ahora se distingue de la vida de la comunidad. Comienzan nuevos modos y costumbres cuya evolución llega hasta nuestros días.

El espacio doméstico y la privacidad

La relación entre el espacio doméstico y la privacidad es densa y basta con recurrir a nuestros modos de vida dentro y fuera de él para ver cuán diversa es. Los usos y costumbres, no solo las que tienen que ver con la intimidad y la privacidad y la evolución del espacio doméstico han ido largo tiempo de la mano y es difícil desligarlas. La evolución de ambas ha ido a la par y su observación y estudio son todo menos aburridas. Es interesante observar como han ido influyéndose mutuamente.

La historia de la arquitectura ha tratado la evolución del espacio íntimo cuando menos de manera secundaria. La arquitectura generalmente ha preferido catalogarse por estilos o tendencias, por épocas, por arquitectos, o por movimientos o manifiestos, pero ha olvidado la relación del habitante con su entorno arquitectónico más cercano, la segunda piel doméstica y su evolución. Es ésta una historia que une íntimamente al hombre con la arquitectura y que afecta directamente a el uso que hace de ella y a su percepción y comportamiento. Haríamos bien en, al menos, recordarlo.

jorge meijide . arquitecto
a coruña. diciembre 2013

Nota:
[1] Esferas I: Burbujas. Microesferología, Peter Sloterdijk, Biblioteca de Ensayo, Editorial Siruela, 2003.

[:en]

Étant donnés, 1946–1966, Marcel Duchamp. Philadelphia Museum of Art.

The intimacy

For already a certain time I am turning him at about the intimacy. This slippery concept that it has to see with our sphere, since it would define Sloterdijk[1], more internal and that we preserve of the eager curiosity of the world that surrounds us. The intimacy is confused often with the privacy. Both are different concepts. We might say that the privacy constitutes the sphere inside the one that is that of the intimacy and is, therefore, exterior to this one.

The intimacy is a complex, diffuse and ambiguous concept where they are, or is the simplest of all … It it is for trying to delimit the fragile borders that we construct between our interior being and the exterior world, between me and others. A border that is so diffuse as transparent and evanescent simultaneously that lasts and impenetrably. But it is a border, a skin, necessary, to that we resort more often than we think. It is in certain way our last line of defense.

The intimacy and the privacy move in slippery areas that are in the habit of being overlapped and getting confused. The privacy can depend on the manipulation our physical environment, is in our exterior, in relation with the immediate environment; the intimacy is in our interior and therefore less accessible and operable. For the first one it is in the habit of being enough to close a door or to traverse a curtain, for the second one it is possible that it is enough to close only the eyes or to dream …

Investigations of the psyche separate for these things it is in the habit of to being always good to resort to the definitions. And this way the Royal Academy says to us of both:

intimidate.

1. f. Intimate friendship.

2. f. Spiritual zone intimate and reserved of a person or of a group, specially of a family.

privacy.

1. f. Area of the private life that is had right to protecting of any interference.

The truth is that the thing does not seem to be not conclusive at all. A reservation and it protects other one and both include the individual and/or a group. The two speak to us about an area limited to the person and/or to his nearby, very nearby environment. Both speak to us about a sphere inside another sphere. We live in a world of spheres. With the intimacy we enter the spiritual area, something personally near to the core of the being. The intimacy understands that one that cannot go out of the borders of our being and to be, therefore, personal and intransferible; the privacy on the other hand can imply to second or third persons, is a slightly more wide area. Anyhow, the area in that we are interested and that differentiates the intimate thing of the private thing is not the etymological one but the fenomenológico.

Intimacy and privacy meet reflected with major or minor intensity in the domestic area. The house is the architectural excellent area and theatre of the life. Between his walls it has developed and evolved the familiar life, the common one and personnel. From Laugier’s supposed original cabin, origin of the whole architecture, up to the tecnificado and modern diffuse already almost virtual space, the house has been the permanent scene of the evolution of the customs of the man, and therefore it has been shaped also by them. The evolution of the social protocols, modes and manners, uses, cultures and hygienic customs they have marked the history and development of the house so much since it it has done with the concept of intimacy – privacy.

When the crowned medieval heads or his adjacent nobility, they were receiving in his private rooms, principal stay be read, they were not sharing our current concept of the intimate thing. Apparently, and pardon for the image, was habitual that the monarch, and of there down in the protocol, was completing the matters in hearing while it was doing his more intimate corporal needs; that one could manage to be considered to be a certain honor granted to the most nearby and was a confidence sign. It was not a question of intimacy, concept that by those times was not very developed and therefore little had in account – the Illustration had to come to return the importance to the individual and her to begin with to value the personal factor and his independence of the rest of the mass-, if not that rather it had to see with the customs and with certain nonchalance in the questions of personal hygiene; sew both that with the time it has finished for transforming completely the domestic space, his stays and the use that of them we do.

The Industrial Revolution supposed an enormous event to all the levels and the industrialization that it brought with it facilitated and I believe new manners in the domestic life, and therefore in the questions of intimacy and privacy. The creation of the first initiatives of social housing, of impulse deprived initially, and of new you design hygienists, they gave one I overturn to the living conditions in community -that initially they were mere subhuman accumulations- and they helped to the appearance of new specific stays to every use. The life deprived inside every housing now differs from the life of the community. They begin new manners and customs which evolution comes to the present day.

The relation between the domestic space and the privacy is dense and it is enough to resort to our manners of life inside and out of him to see how diverse it is. The uses and customs, not only those that they have to see with the intimacy and the privacy and the evolution of the domestic space have gone long time of the hand and it is difficult to untie them. The evolution of both has gone at par and his observation and study they are quite less boring. It is interesting to observe since they have gone being influenced mutually.

The history of the architecture has treated the evolution of the intimate space when less a secondary way. The architecture generally has preferred being catalogued by styles or trends, by epochs, by architects, or by movements or manifests, but he has forgotten the relation of the inhabitant with his more nearby architectural environment, the second domestic skin and his evolution. This one is a history that joins intimately the man with the architecture and that it affects directly to the use that it does of her and to his perception and behavior. We would make remember it, at least, well.

jorge meijide . architect

a coruña. december 2013

Note:

[1] Esferas I: Burbujas. Microesferología, Peter Sloterdijk, Biblioteca de Ensayo, Editorial Siruela, 2003.

[:gl]

Étant donnés, 1946–1966, Marcel Duchamp. Philadelphia Museum of Art.

A intimidade

Dende fai xa certo tempo estou dándolle voltas a iso da intimidade. Ese escorregadizo concepto que ten que ver coa nosa esfera, como a definiría Sloterdijk[1], máis interna e que preservamos da ávida curiosidade do mundo que nos rodea. A intimidade é confundida a miúdo coa privacidade. Ambos os dous son conceptos distintos. Poderiamos dicir que a privacidade constitúe a esfera dentro de á cal se encontra a da intimidade e é, polo tanto, exterior a esta.

A intimidade é un concepto complexo, difuso e ambiguo onde os haxa, ou é o máis simple de todos… o é por tratar de delimitar as fráxiles fronteiras que construímos entre o noso ser interior e o mundo exterior, entre o eu e os outros. Unha fronteira que é tan difusa como transparente e evanescente á vez que dura e impenetrable. Pero é unha fronteira, unha pel, necesaria, á que recorremos máis a miúdo do que pensamos. É en certo modo a nosa última liña de defensa.

A intimidade e a privacidade móvense en terreos escorregadizos que adoitan solaparse e confundirse. A privacidade pode depender da manipulación noso ámbito físico, está no noso exterior, en relación co ámbito inmediato; a intimidade está no noso interior e polo tanto menos accesible e manipulable. Para a primeira adoita abondar con pechar unha porta ou correr unha cortina, para a segunda pode que abonde só con pechar os ollos ou soñar…

Indagacións da psique á parte para estas cousas adoita ser sempre bo recorrer ás definicións. E así a Real Academia nos di de ambas as dúas:

intimidade.

1. f. Amizade íntima.

2. f. Zona espiritual íntima e reservada dunha persoa ou dun grupo, especialmente dunha familia.

privacidade.

1. f. Ámbito da vida privada que se ten dereito a protexer de calquera intromisión..

A verdade é que a cousa non parece nada concluínte. Unha reserva e a outra protexe e ambas as dúas abranguen o individuo e/ou a un grupo. As dúas fálannos dun ámbito circunscrito á persoa e/ou ao seu ámbito próximo, moi próximo. Ambas as dúas fálannos dunha esfera dentro doutra esfera. Vivimos nun mundo de esferas. Coa intimidade entramos no ámbito espiritual, algo persoal próximo ao núcleo do ser. A intimidade comprende aquilo que non pode saír das fronteiras do noso ser e é, polo tanto, persoal e intransferible; a privacidade en cambio pode implicar a unha segunda ou terceiras persoas, é un ámbito algo máis amplo. De todas as maneiras, o ámbito que nos interesa e que diferencia o íntimo do privado non é o etimolóxico senón o fenomenolóxico.

Intimidade e privacidade vense reflectidas con maior ou menor intensidade no ámbito doméstico. A casa é o ámbito arquitectónico por excelencia e teatro da vida. Entre as súas paredes desenvolveuse e evolucionou a vida familiar, a común e a persoal. Dende a suposta cabana primixenia de Laugier, orixe de toda a arquitectura, ata o tecnificado e moderno espazo difuso xa case virtual, a casa foi o permanente escenario da evolución dos costumes do home, e polo tanto foi tamén modelada por elas. A evolución dos protocolos sociais, modas e modos, usos, culturas e costumes hixiénicos marcaron a historia e desenvolvemento da casa tanto como o fixo co concepto de intimidade-privacidade.

Cando as testas coroadas medievais ou a súa adxacente nobreza, recibían nos seus apousentos privados, léase estanza principal, non compartían noso actual concepto do íntimo. Polo visto, e perdón pola imaxe, era habitual que o monarca, e de aí cara a abaixo no protocolo, despachase os asuntos en audiencia mentres facía as súas máis intimas necesidades corporais; aquilo podíase chegar a considerar certa honra concedida aos máis próximos e era un signo de confianza. Non era unha cuestión de intimidade, concepto que por aqueles tempos non estaba moi desenvolvido e polo tanto pouco tido en conta -tivo que chegar a Ilustración para devolver a importancia ao individuo e comezar con ela a valorar o factor persoal e a súa independencia do resto da masa-, se non que máis ben tiña que ver cos costumes e con certa indiferenza nas cuestións de hixiene persoal; cousas ambas as dúas que co tempo acabou por transformar completamente o espazo doméstico, as súas estanzas e o uso que delas facemos.

A Revolución Industrial supuxo un enorme acontecemento a todos os niveis e a industrialización que trouxo consigo facilitou e creo novos modos na vida domestica, e polo tanto nas cuestións de intimidade e privacidade. A creación das primeiras iniciativas de vivenda social, de impulso privado inicialmente, e das novas ideas hixienistas, deron un xiro ás condicións de vida en comunidade -que inicialmente eran meros amoreamentos infrahumanos- e axudaron á aparición de novas estanzas específicas a cada uso. A vida privada dentro de cada vivenda agora distínguese da vida da comunidade. Comezan novos modos e costumes cuxa evolución chega ata os nosos días.

A relación entre o espazo doméstico e a privacidade é densa e abonda con recorrer aos nosos modos de vida dentro e fóra del para ver que diversa é. Os usos e costumes, non só as que teñen que ver coa intimidade e a privacidade e a evolución do espazo doméstico foron longo tempo da man e é difícil desligalas. A evolución de ambas as dúas foi ao mesmo tempo e a súa observación e estudo son todo menos aburridas. É interesante observar como foron influíndose mutuamente.

A historia da arquitectura tratou a evolución do espazo íntimo cando menos de xeito secundario. A arquitectura xeralmente preferiu catalogarse por estilos ou tendencias, por épocas, por arquitectos, ou por movementos ou manifestos, pero esqueceu a relación do habitante co seu ámbito arquitectónico máis próximo, a segunda pel doméstica e a súa evolución. É esta unha historia que une intimamente o home coa arquitectura e que afecta directamente ao uso que fai dela e á súa percepción e comportamento. Fariamos ben en, polo menos, recordalo.

jorge meijide . arquitecto

a coruña. decembro 2013

Nota:

[1] Esferas I: Burbujas. Microesferología, Peter Sloterdijk, Biblioteca de Ensaio, Editorial Siruela, 2003.

[:]

Jorge Meijide Tomás
Jorge Meijide Tomáshttp://jorgemeijide.blogspot.com.es/
Arquitecto por la ETSA de A Coruña desde 1991. Colabora en el estudio de Juan Navarro Baldeweg entre 1991 y 1992. Máster de proyectos integrados por la fundación camuñas, madrid 1992. A la vuelta A Coruña se incorpora al estudio de su padre, Carlos E. Meijide Calvo con el que trabaja hasta 2001. Desde 2004 hasta 2009 colabora con los arquitectos Patricia de Marichalar y Fernando Martínez. En el año 2009 forma, junto con Patricia de Marichalar meijidedemarichalar arquitectos. Desde 2014 trabaja en solitario colaborando con estudios y arquitectos amigos. Es profesor de proyectos arquitectónicos en la Escuela Técnica superior de Arquitectura de A Coruña desde 1997; es tutor de proyecto fin de carrera y ha sido presidente del tribunal de PFC. Colabora con blogs y publicaciones de arquitectura.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR

1 COMENTARIO

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
1 Comment
Los más recientes
Los más viejos Los más votados
Observer
Observer
12 years ago

Hay algo de paradójico en el hecho de que incluso los espacios más privados (aquellos cuya soberanía corresponde supuestamente a cada individuo) hayan sido en cada época tan parecidos entre sí: eso que llamamos «intimidad» tal vez no sea más que el modo en el que lo social se pliega e individualiza simulando una interioridad que en realidad no es tal.

Habría que especular el correlato histórico entre intimidad y pudor (o vergüenza), y más aún el modo en que la idea misma de «propiedad privada» participa de este enredo entre lo individual y lo comunitario. Todo un problema!!

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS