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Cuando me preguntan por qué hace más de seis años viajo a dictar clases a Chiclayo, respondo que es porque considero que el futuro de nuestro país está en ciudades como esta, nodos comerciales y de servicios, que articulan la producción de diferentes pueblos y ciudades con los grandes centros de distribución a escala nacional e internacional.
Chiclayo tiene esa particularidad, por ello me refiero siempre a ella como una “gran plaza”, en el sentido de ser un espacio donde se desarrollan con intensidad intercambios de toda índole, sumando como fortaleza el hecho de ser la puerta de entrada y salida a la sierra y selva norte del país. En lugares como los mercados Modelo y Moshoqueque, desbordados de puestos y carretillas, así como en las veredas de la Avenida Balta o a la salida del Real Plaza, vemos ese gran valor aún en bruto que debe ser el principal motor de desarrollo de la ciudad.

Chiclayo también es agua, la riqueza agrícola de la provincia se debe a la ingeniería de los antiguos que supieron canalizar en forma de drenes a los ríos principales que surcan su territorio, transformando el desierto en valle; sirviendo además como desfogue para las lluvias producto del Fenómeno del Niño.

Plaza y agua, dos grandes valores que debieran caracterizar la estructura urbana de la ciudad, y que hoy, mal resueltos, son el origen de los mayores problemas que aquejan sistemáticamente a sus ciudadanos.

Hace pocos meses hemos padecido una vez más la falta de planificación y diseño urbano que ha llevado al colapso calles y barrios ante las intensas lluvias, y seguro que en un año o dos volveremos a lamentar similares pérdidas.
Como siempre, ante la crisis aparecen oportunistas que intentar resolver las urgencias con parches más que con verdaderas soluciones, y como también sucede, pasada la noticia las obras se ralentizan y quedan finalmente inconclusas. Me he cansado de ver, en los años que vengo viajando a Chiclayo, obras a medio hacer, calles rotas, basura en las acequias y las calles, árboles talados, entre otros sinsentidos.

En general, me he cansado de ver como la ciudad se deteriora día a día por falta de planificación e interés, siendo igualmente responsables autoridades y ciudadanos.
Aldo G. Facho Dede · Arquitecto
Lima · Septiembre 2017
Autor del Blog Habitar: Ambiente+Arquitectura+Ciudad
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Cando me preguntan por que fai máis de seis anos viaxo a ditar clases a Chiclayo, respondo que é porque considero que o futuro do noso país está en cidades como esta, nodos comerciais e de servizos, que articulan a produción de diferentes pobos e cidades cos grandes centros de distribución a escala nacional e internacional.
Chiclayo ten esa particularidade, por iso refírome sempre a ela como unha “gran praza”, no sentido de ser un espazo onde se desenvolven con intensidade intercambios de toda índole, sumando como fortaleza o feito de ser a porta de entrada e saída á serra e selva norte do país. En lugares como os mercados Modelo e Moshoqueque, desbordados de postos e carretillas, así como nas veredas da Avenida Balta ou á saída da Real Praza, vemos ese gran valor aínda en bruto que debe ser o principal motor de desenvolvemento da cidade.

Chiclayo tamén é auga, a riqueza agrícola da provincia débese á enxeñería dos antigos que souberon canalizar en forma de drenes aos ríos principais que sucan o seu territorio, transformando o deserto en val; servindo ademais como desfogue para as choivas produto do Fenómeno do Neno.

Praza e auga, dous grandes valores que debesen caracterizar a estrutura urbana da cidade, e que hoxe, mal resoltos, son a orixe dos maiores problemas que afectan sistematicamente aos seus cidadáns.

Hai poucos meses padecemos unha vez máis a falta de planificación e deseño urbano que levou ao colapso rúas e barrios ante as intensas choivas, e seguro que nun ano ou dous volveremos lamentar similares perdas.
Como sempre, ante a crise aparecen oportunistas que tentar resolver as urxencias con parches máis que con verdadeiras solucións, e como tamén sucede, pasada a noticia as obras retárdanse e quedan finalmente inconclusas. Canseime de ver, nos anos que veño viaxando a Chiclayo, obras a medio facer, rúas rotas, lixo nas acequias e as rúas, árbores talladas, entre outros sensentidos.

En xeral, canseime de ver como a cidade deteriórase día a día por falta de planificación e interese, sendo igualmente responsables autoridades e cidadáns.
Aldo G. Facho Dede · Arquitecto
Lima · Setembro 2017
Autor do Blogue Habitar: Ambiente+Arquitectura+Ciudad
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When they ask me why it does more than six years I travel to dictate classes to Chiclayo, answer that it is because I think that the future of our country is in cities as this one, commercial nodes and of services, which articulate the production of different peoples and cities with the big centers of distribution on a national scale and internationally.
Chiclayo has this particularity, for it I refer always to her as a “great square”, in the sense of being a space where there develop with intensity exchanges of any nature, addend as strength the fact of being the door of entry and exit to the saw and north jungle of the country. In places like the markets I Shape and Moshoqueque exceeded of positions and push-carts, as well as in the paths of the Avenue Balta or to the exit of Real Square, we see this great value still in brute who must be the principal engine of development of the city.

Chiclayo also is a water, the agricultural wealth of the province owes to the engineering of the former ones that they could canalize in the shape of drenes to the principal rivers that furrow his territory, transforming the desert into valley; serving in addition since there vents for the rains product of the Phenomenon of the Child.

Plaza and water, two big values that must characterize the urban structure of the city, and that today, badly solved, are the origin of the major problems that afflict systematicly his citizens.

A few months ago we have suffered once again the lack of planning and urban design that has taken to the collapse streets and neighborhoods before the intense rains, and insurance that in one year or two we will return to be sorry about similar losses.
Since always, before the crisis there appear opportunists that to try to solve the urgencies with you patch more that with real solutions, and since also it happens, spent the news the works slow down and remain finally incomplete. I have got tired of seeing, in the years that I come travelling to Chiclayo, works to way to do, torn streets, garbage in the irrigation ditches and the streets, felled trees, between other senseless.

In general, I have got tired of seeing as the city it deteriorates day after day for lack of planning and interest, being equally responsible authorities and citizens.
Aldo G. Facho Dede · Architect
Lima · September 2017
Author of the Blog Habitar: Ambiente+Arquitectura+Ciudad
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