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[:es]Dibujar la naturaleza | Miguel Ángel Díaz Camacho[:gl]Debuxar a naturaleza | Miguel Ángel Díaz Camacho[:en]Drawing the nature | Michael Ángel Díaz Camacho[:]

[:es]

Casa Kaufmann, Frank Lloyd Wright | Wright Monograph Vol 5

De las muchas torpezas que los arquitectos promovemos con frecuencia, el hecho de dibujar la naturaleza constituye, quizá, la más hermosa. En nuestros planos aparecen representados de alguna manera árboles y plantas, ríos y mares, océanos desprovistos del azul celeste de los mapas. Pero ¿acaso es posible condensar las mareas o los paisajes en un pedazo de papel? “Las bellezas desaparecerán en mi pluma como asesinatos reiterados”, escribe el propio Le Corbusier consciente de las limitaciones del dibujo cuando se trata de abordar la Naturaleza1.

Sin embargo, y paradójicamente al mismo tiempo, la naturaleza forma parte indisoluble de cualquier documento gráfico relacionado con la arquitectura. La señal necesaria del norte giratorio, el gran Norte de la planta, nos hermana con el sol y las estrellas; los niveles saltarines de la sección, reivindican arrogantes su lugar sobre la cota cero del nivel del mar (siempre el Mar); el terreno seccionado muestra el espesor de la Tierra bajo el vapor de agua contenido en el aire que respiramos. La naturaleza contempla la arquitectura incluso cuando nosotros no la contemplamos.

Dibujar la naturaleza supone el primer y más importante acto de reconocimiento:

“todo lo que se mueve o se balancea, todo lo que tiembla o se estremece, ha reconocido ante sí a un ser semejante. […] Haz que se muevan (los árboles dibujados) como nosotros nos movemos” 2.

La práctica consistiría entonces no en dibujar el cuerpo sólido de la naturaleza, sino su vocación oscilante, su agitación como ser vivo y, por lo tanto, vacilante; como la representación del agua en Fallingwater3. Si se observa con la suficiente calma, se puede observar el movimiento de la corriente del río bajo la casa, adivinar (como hacen los pescadores) la velocidad y profundidad del cauce antes y después de la cascada. El agua derramada fluye hacia los extremos, se extiende, se arremolina y vuelve al centro, se detiene y avanza de nuevo hacia las rocas de la orilla liberando remansos y recovecos. Más allá está el mar, no importa la distancia ni las fuerzas que se interpongan. No hace falta dibujarlo.

Miguel Ángel Díaz Camacho. Doctor Arquitecto
Madrid. marzo 2014

Notas
1 Le Corbusier, La Voyage d’Orient, 1911 (publicado por primera vez en 1965). Ver “Oh, Brueghel (El Doble del mundo)”, Luis Moreno Mansilla, Circo 2000.79
2“Principios”, Luis Martínez Santa-Maria, Madrid, Lampreave 2012, pág. 95.
3 Casa Kaufmann, Frank Lloyd Wright, Arroyo Bear Run, Pensilvania, EEUU, 1936-39.[:en]

Casa Kaufmann, Frank Lloyd Wright | Wright Monograph Vol 5

Of many infamies that the architects we promote often, the fact of drawing the nature constitutes, probably, the most beautiful. In our planes there turn out to be represented somehow trees and plants, rivers and seas, oceans devoid of the sky blue one of the maps. But perhaps is it possible to condense the tides or the landscapes in a piece of paper? “The beauties will disappear in my pen as repeated murders”, there writes the own Le Corbusier conscious of the limitations of the drawing when he tries to approach the Nature1.

Nevertheless, and paradoxically at the same time, the nature forms a part indissolubly of any graphical document related to the architecture. The necessary sign of the gyratory north, the great North of the plant, relates us with the Sun and the stars; the levels dancers of the section, claim arrogant his place on the level zero of the level of the sea (always the Sea); the cut area shows the thickness of the Earth under the water steam contained in the air that we breathe. The nature contemplates the architecture even when we do not contemplate it.

Drawing the nature supposes the first one and more important act of recognition:

“Everything what moves or moves to and fro, everything what trembles or trembles, has recognized before yes a similar being. […] Bundle that there move (the drawn trees) as us we move” 2.

The practice would consist then not of drawing the solid body of the nature, but his oscillating vocation, his agitation as of being alive and, therefore, unsteady; as the representation of the water in Fallingwater3. If it is observed by the sufficient calmness, it is possible to observe the movement of the current of the river under the house, guess (since the fishermen do) the speed and depth of the riverbed before and after the waterfall. The wasteful water flows towards the ends, spreads, whirls and returns to the center, stops and advances again towards the rocks of the shore liberating backwaters and turns. Beyond the sea is, imports neither the distance nor the forces that intervene. It is not necessary to draw it.

Miguel Ángel Díaz Camacho. Doctor Architect

Madrid. marzo 2014

Notes

1 Le Corbusier, La Voyage d’Orient, 1911 (publicado por primera vez en 1965). Ver “Oh, Brueghel (El Doble del mundo)”, Luis Moreno Mansilla, Circo 2000.79

2“Principios”, Luis Martínez Santa-Maria, Madrid, Lampreave 2012, pág. 95.

3 Casa Kaufmann, Frank Lloyd Wright, Arroyo Bear Run, Pensilvania, EEUU, 1936-39.

[:gl]

Casa Kaufmann, Frank Lloyd Wright | Wright Monograph Vol 5

Das moitas torpezas que os arquitectos promovemos con frecuencia, o feito de debuxar a natureza constitúe, quizais, a máis fermosa. Nos nosos planos aparecen representados dalgún xeito árbores e plantas, ríos e mares, océanos desprovistos do azul celeste dos mapas. Pero acaso é posible condensar as mareas ou as paisaxes nun anaco de papel? “As belezas desaparecerán na miña pluma como asasinatos reiterados”, escribe o propio Le Corbusier consciente das limitacións do debuxo cando se trata de abordar a Naturaleza1.

Non obstante, e paradoxalmente ao mesmo tempo, a natureza forma parte indisoluble de calquera documento gráfico relacionado coa arquitectura. O sinal necesario do norte xiratorio, o gran Norte da planta, irmándanos co sol e as estrelas; os niveis saltarins da sección, reivindican arrogantes o seu lugar sobre a cota cero do nivel do mar (sempre o Mar); o terreo seccionado mostra o espesor da Terra baixo o vapor de auga contido no aire que respiramos. A natureza considera a arquitectura mesmo cando nós non a contemplamos.

Debuxar a natureza supón o primeiro e máis importante acto de recoñecemento:

“todo o que se move ou se balancea, todo o que treme ou se estremece, recoñeceu ante si un ser semellante. […] Feixe que se movan (as árbores debuxadas) como nós nos movemos” 2.

A práctica consistiría entón non en debuxar o corpo sólido da natureza, senón a súa vocación oscilante, a súa axitación como ser vivo e, polo tanto, vacilante; como a representación da auga en Fallingwater3. Se se observa coa suficiente calma, pódese observar o movemento da corrente do río baixo a casa, adiviñar (como fan os pescadores) a velocidade e profundidade da canle antes e despois da fervenza. A auga derramada flúe cara aos extremos, esténdese, arremuíñase e volve ao centro, detense e avanza de novo cara ás rochas da beira liberando remansos e revoltas. Máis alá está o mar, non importa a distancia nin as forzas que se interpoñan. Non fai falta debuxalo.

Miguel Ángel Díaz Camacho. Doutor Arquitecto

Madrid. marzo 2014

Notas

1 Le Corbusier, La Voyage d’Orient, 1911 (publicado por primera vez en 1965). Ver “Oh, Brueghel (El Doble del mundo)”, Luis Moreno Mansilla, Circo 2000.79

2“Principios”, Luis Martínez Santa-Maria, Madrid, Lampreave 2012, pág. 95.

3 Casa Kaufmann, Frank Lloyd Wright, Arroyo Bear Run, Pensilvania, EEUU, 1936-39.

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Miguel Ángel Díaz Camacho
Miguel Ángel Díaz Camachohttps://madc.xyz/
Es doctor arquitecto y actual presidente de la Asociación Sostenibilidad y Arquitectura. Delegado del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) en el Consejo Europeo de Arquitectos, Architects Council of Europe (ACE). Socio fundador en MADC Arquitectos, compañía establecida en Madrid que ha recibido numerosos premios en concursos nacionales e internacionales. Investigador y profesor universitario, su filosofía de trabajo y pensamiento teórico han sido ampliamente desarrollados en publicaciones como “Párrafos de Arquitectura. Core(oh)grafías” (Ediciones Asimétricas, 2016) o “Arquitectura y Cambio Climático” (Fundación Arquia, 2018). En la actualidad desarrolla proyectos de arquitectura y urbanismo en España y Noruega.
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Alberto Alonso Oro
Alberto Alonso Oro
11 years ago

Desde dónde se dibuja un proyecto.
Santiago de Molina
¿Dónde se sitúa alguien cuando dibuja?, ¿se trata de una distancia o de un tiempo?, se pregunta John Berger. Una cuestión que para nosotros deriva en otra aun más específica, ¿dónde se sitúa el arquitecto al proyectar?, ¿sobre el papel?, ¿por delante y lejos de la superficie de dibujo?, ¿o detrás y dentro de las cosas para extraer su forma?. Preguntas que pueden tener aire de innecesario misticismo pero que contienen en sus posibles respuestas los diferentes modos de dibujo del ser humano. Quizás sus distancias a la vida. Por eso poco tiene de metafísico.

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