IniciofaroConversación con Duccio Malagamba | Ana AmadoConversa con Duccio Malagamba | Ana...

[:es]Conversación con Duccio Malagamba | Ana Amado[:gl]Conversa con Duccio Malagamba | Ana Amado[:en]Conversation with Duccio Malagamba | Ana Amado[:]

[:es]

Duccio Malagamba (La Spezia, Italia, 1960). Fotógrafo de arquitectura.

A lo largo de más de 20 años de experiencia profesional ha participado a varias exposiciones, conferencias y jurados, recibiendo cinco “Lux” –Premios Nacionales de Fotografía– otorgados por la Asociación de Fotógrafos Profesionales de España. Colabora habitualmente con prestigiosos arquitectos como Alvaro Siza, Herzog & de Meuron, Rafael Moneo, EMBT, y Coop Himmelb(l)au entre otros y sus fotografías son regularmente publicadas en revistas y editoriales especializadas de todo el mundo.

Después de licenciarse en arquitectura cum laude en la Universidad de Génova, se mudó a Barcelona para comenzar su carrera como arquitecto. Al poco tiempo se incorporó al estudio MBM (Martorell-Bohigas-Mackay) Arquitectos, donde, entre otras responsabilidades, lideró el equipo ganador del concurso internacional, “Un Progetto per Siena”. En 1989 obtuvo una beca del “CNR” (Consejo Nacional de Investigaciones Italianas) para un estudio sobre la arquitectura española contemporánea. Dicha investigación le llevó a retomar su interés juvenil por la fotografía. La calidad de las imágenes realizadas obtuvo un reconocimiento general y en 1991 decidió dedicarse plenamente a la fotografía de arquitectura.

Junto con su trabajo como fotógrafo, Duccio Malagamba es autor de varios artículos sobre fotografía y arquitectura y desde 1995 hasta 2008 fue, primero Director Técnico y luego, responsable de la sección Gran Formato de la revista española ‘Diseño Interior’.

Dalian Congress Centre © D.Malagamba
Dalian Congress Centre © D.Malagamba
Ezra Stoller decía que sólo existe una clase de fotografía de arquitectura, la que transmite la idea del arquitecto. ¿Cómo influye el hecho de ser un arquitecto que fotografía arquitectura a la hora de captar la idea que tuvo otro arquitecto a la hora de concebir su obra?

Es complicado. Considero a Ezra Stoller un referente, uno de los “padres fundadores” de la fotografía de arquitectura, pero esta no me parece una frase muy afortunada. Las ideas que el arquitecto tiene al hacer el proyecto no necesariamente se trasladan a la obra de manera literal. Además es muy difícil analizar un proyecto de forma objetiva… tú tienes tu propio punto de vista y resulta muy difícil meterte en la piel del arquitecto.

De hecho, es algo que yo nunca intento hacer. Lo que yo intento es relatar a otros arquitectos o amantes de la arquitectura la idea que yo me he hecho de la obra, destacando los que para mi son sus mejores aciertos. A veces incluso forzando un poco la interpretación para intentar poner en evidencia estos aspectos más interesantes que en ocasiones son presentes solo en potencia.

Me ha pasado que una situación especial, un momento determinado de luz haga que te imagines más cosas de lo que realmente hay en ese espacio. No intento inventar pero sí potenciar facetas que quizás el arquitecto tuvo en cuenta sólo de forma intuitiva o tangencial e intento desvelarlos. En esto quizás tenga más facilidad que otros por mi formación como arquitecto. A veces se nota cuando un fotógrafo que quiere fotografiar arquitectura no tiene un background especifico porque se fija en cosas que no tienen interés desde un punto de vista arquitectónico. Lo cual no significa que forzosamente un fotógrafo tenga que ser arquitecto para fotografiar arquitectura, pero sí es necesaria una preparación, una base.

¿La fotografía de arquitectura preferida por los arquitectos sobre su obra suele ser bastante idílica y serena, es este el tipo de imagen solicitada por sus clientes o en alguna ocasión el arquitecto le ha pedido un enfoque distinto en un reportaje?

Todo el mundo se siente halagado cuando ve reflejada su obra de la mejor manera, es como cuando miramos un retrato nuestro, todos queremos vernos con el mejor semblante. Los arquitectos quieren sus proyectos como si fueran hijos suyos, así que, desde luego, lo pidan o no lo pidan, agradecen una mirada complaciente. Ahora, como en todo, hay un margen: hay a quien le importa tanto esta visión tan idealizada de su obra que sólo quiere fotos empalagosas hechas al anochecer, y hay otros arquitectos que aceptan una mirada más cruda siempre que no desmerezca el proyecto.

No me han pedido nunca otro tipo de enfoque, y, en todo caso, dudo de que se trataría de fotografía de arquitectura en sentido estricto.

¿Los arquitectos suelen ser capaces de apreciar una buena fotografía de su edificio o se dejan deslumbrar por las más efectistas, más “publicitarias”?

Yo creo que sí, lo que pasa es que a veces las dos cosas acaban solapándose: muchas veces una buena fotografía también es algo espectacular. Volviendo al paralelismo con el retrato: en un momento dado gustan y tienen interés los rostros descarnados de Thomas Ruff, pero ese tipo de retrato desde luego no es lo más demandado… En muchos casos se busca además un aporte personal del fotógrafo, una tendencia que ha ido in crescendo. Es el valor añadido de la fotografía, como diría Lluis Casals. Se quiere en la imagen algo más que solamente el edificio en sí.

¿Cree que el fotógrafo de arquitectura ha de tener un posicionamiento crítico ante la exuberante proliferación de un tipo de fotografía de arquitectura condescendiente, fotogénica, casi publicitaria, pero que se queda en lo puramente estético, sin adentrarse en el alma del edificio, y que ha contribuido a hacer de la arquitectura cada vez más un producto de consumo?

Desde luego es una pregunta peliaguda: yo creo que aquí la medida está en cada uno, es un equilibrio personal…

Para retratar bien un edificio creo que hay que dedicar mucho tiempo a estudiarlo, pasar tiempo en él, valorar como reacciona a las distintas luces y situaciones…y eso es lo contrario a lo superficial. Sin embargo, en muchos casos, al final de este proceso se logran imágenes que transmiten una visión tan idealizada, mejorada de la obra, que se podría definir condescendiente, fotogénica, casi publicitaria…

¿Cómo es su metodología de trabajo, su aproximación al edificio que ha de fotografiar? ¿Qué importancia le da a la primera impresión, al momento de “llegada”?

Desde luego la primera vista tiene su importancia. De nuevo me puede funcionar el paralelismo con una persona: la impresión inicial que se tiene de alguien es importante. Es posible que cierto aspecto se te quede grabado en la memoria y que luego quieras transmitirlo. Con los edificios, suele ocurrir lo mismo…

A veces llegas al lugar por carretera, después de una curva, y de pronto ves el edificio, y aunque luego trabajes todo el tiempo cerca de él, quizás quieras recuperar esa visión lejana y vuelvas a ese punto. Pero con el tiempo, lo mismo que cuando vas conociendo a una persona, hay muchas impresiones que se van sedimentando y van borrando lo que fue la primera.

En cuanto a la duración de los reportajes, debido a la situación económica tan mala en la que nos encontramos, las cosas han empeorado. Hace años, yo en ningún caso podía hacer un reportaje en menos de 3 días, y la mayoría eran de 5 o 6 días. Ahora, entre la mayor rapidez de lo digital y las limitaciones económicas, se ha reducido el tiempo, pero se pueden contar con los dedos de una mano las veces en las que he hecho un reportaje en sólo un día. Casi nunca tardo menos de 2 días, y la mayoría son de 3 o más. Necesitas al menos ese tiempo para empaparte del edificio.

¿Cuáles han sido los aspectos, ya sean técnicos, aproximaciones, ideas, aprendizajes, en los que ha cambiado más como fotógrafo a lo largo de estos años?

Evidentemente el paso al digital ha sido traumático, tanto en positivo como en negativo. Cambia la forma de hacer ciertas cosas: la inmediatez, puedes hacer fotos con mayor ligereza al no tener que pagar por cada disparo, probar varios encuadres y luego escoger en el estudio. Es más ágil, llevas menos equipo, has de preocuparte menos de los cambios de temperatura y conservación, de los pasos por los aeropuertos. Sobre todo desde el 11-S: hasta que pasé al digital, era una pesadilla pasar los controles de seguridad, en cada viaje estabas obligado a pasar varias veces por los escáneres, sin saber si esto afectaría a las películas… Antes hacía mucha carretera, para evitar esto. Los tiempos de llegada al lugar eran más largos.

Me siento mucho más cómodo ahora, también por aspectos técnicos: por ejemplo, antes la fotografía de interiores podía complicarse mucho por las diferencias de temperatura de color de las luces… tenías que corregir con filtros coloreados para contrarrestar dominantes… En ocasiones filtrabas de dos formas distintas porque no estabas seguro de cuál quedaría mejor, si filtrar por la luz natural o la artificial. Era muy engorroso, y además contabas con una inferior latitud de exposición de la película respecto al digital.

Todo esto influye…ahora haces fotos que antes ni te planteabas. Por ejemplo, poder hacer pseudo-HDR te abre todo un nuevo campo. Por hablar de un caso: la zona de acceso del Teatro Romano de Cartagena de Moneo, formada por unos túneles y pasadizos con unas paredes que tienen interés pero cuentan con violentas entradas de luz. Ahora puedes hacer una fotografía que deje entender la textura de las paredes y al mismo tiempo registrar un personaje al fondo, lo cual también supone un cambio estilístico.

¿Ha tenido que fotografiar “mala” arquitectura?

Qué es mala arquitectura?. No se trata de algo objetivo.

-Digamos que hablamos de arquitectura que “no quepa la menor duda” de que es realmente mala.

No, no recuerdo haber tenido que fotografiar algo realmente horrible. Y me resultaría realmente complicado tener que fotografiar algo que me pareciese espeluznante a la hora de hacer ese ejercicio del que hablábamos antes de intentar sacar lo mejor de la obra. He sido muy afortunado y hasta el momento he podido siempre decir que no cuando no me interesaba el encargo.

Beijing Stadium © D.Malagamba
Beijing Stadium © D.Malagamba
Acerca de la presencia en las fotografías de la figura humana: su inclusión en sus trabajos es accidental o la busca intencionadamente como un elemento importante en la composición y la escala del edificio. ¿Qué opina del trabajo de otros fotógrafos que hacen de la figura humana un elemento protagonista en sus composiciones?

Desde luego, me parece muy importante. El digital favorece mucho su inclusión en la fotografía. Si estás usando una cámara de placas, ni siquiera estás viendo lo que encuadras exactamente en el momento preciso de la foto…si quieres incluir una persona pasando, y tenerla en un determinado punto de la imagen, cuando disparas no sabes exactamente si has acertado… y tienes un solo disparo. Si trabajas en digital, disparas una ráfaga y es más fácil acertar y no sólo eso, sino que puedes ver inmediatamente si lo has conseguido. Antes, esperaba mucho tiempo a que alguien hiciera algo que yo quería incorporar a la imagen, y no sólo esperaba una vez sino que lo hacía dos veces por estar seguro de haberlo conseguido! Esto llevaba mucho tiempo, y aún así a veces revelabas las dos placas y estaban mal las dos, porque las personas habían hecho un gesto, un movimiento que tú no percibiste, …y habías esperando horas.

Siempre he incorporado a las personas en mis fotografías, antes con más sufrimiento, más dificultades y a veces con peores resultados, pero siempre he tenido mucho interés por mezclar la vida con la arquitectura.

Ahora hay algunos compañeros –yendo a la segunda parte de la pregunta– que son capaces, gracias a los avances digitales, de colocar a la persona como protagonista sin al mismo tiempo disminuir la importancia del espacio arquitectónico. Yo no sé hacer esto: siempre primo el espacio y luego espero que pase algo que enriquezca esta visión, y no al revés. Iwan Baan, por hacer un ejemplo reconocido internacionalmente, en cambio, individúa los personajes y es capaz, al mismo tiempo, de componer detrás de estas personas un fondo arquitectónico. Estas fotos son inimaginables para alguien con un trípode que espera a que pase algo. Tomamos como ejemplo la conocida foto de los dos albañiles chinos enfrente del edificio de Koolhas de la televisión estatal. En este caso, tú no puedes meterte en esta escena con un trípode, decidir el punto de vista y luego esperar a que pasen los obreros, sino que primero buscas los obreros y luego te colocas en un punto en el que también se vea la televisión china…

¿Cómo se las arregla para mantener la mirada curiosa, después de haber fotografiado tanta arquitectura?

Me sorprende la pregunta. No me resulta nada complicado, la arquitectura es, junto con la fotografía, la pasión de mi vida, y cuando uno está apasionado, no se aburre. Me pueden cansar los viajes, los años acaban pesando en algunos aspectos, en cambio el gusto, la alegría, el interés por ver una arquitectura nueva, no disminuye.

He leído que hace tiempo que no disfruta del viaje que implica desplazarse para realizar un reportaje, pero, ¿recordaría ahora alguno especialmente memorable por la experiencia y por la obra arquitectónica objeto del encargo?

Sí, con el paso de los años se hace más pesado, como comentaba.

Un viaje memorable ha sido por ejemplo el viaje a Brasil. Desde siempre tenia ganas de ir a Brasil, también tenía mucho interés por ver Río, que era un enigma desde mis años de estudiante de arquitectura pues me había quedado fascinado con unos dibujos que hizo Le Corbusier de esta ciudad. Con cuatro trazos había puesto el acento sobre los morros, la montañas que salpican la ciudad y yo tenía ganas de ver cómo era la realidad. También quería conocer Brasilia, y ver la obra de Siza en Porto Alegre, como gran admirador de Siza que soy. Por lo tanto se juntaron varios factores que hicieron memorable este viaje.

¿A la hora de la edición, cuenta con ayudantes para la selección y postproducción?

La selección la hago yo, íntegra. Hago unos esquemas o escribo unas notas sobre lo que hay que tomar de cada disparo para componer el resultado final.

En cuanto al retoque en sí, siempre he contado con excelentes colaboradores.

En cuanto a la parte de relaciones públicas, gestiones, administración, viajes, publicaciones, apariciones públicas…se encarga usted mismo o cuenta con un equipo. ¿Qué porcentaje de tiempo dedica a esto en su actividad laboral diaria?

Ahora mismo atravesamos por una situación dramática y mi estudio se ha visto reducido. Pero en los últimos 20 años siempre ha habido una persona que me ayudaba en estos aspectos del trabajo, viajes, permisos, presentación a las revistas de trabajos hechos,…pero también es verdad que yo siempre me he involucrado en todas estas tareas.

Ahora tengo que dedicarle más tiempo en primera persona. Pero, por ejemplo, las revistas, también han cambiado, tienen problemas económicos, algunas no pagan, han reducido mucho su plantilla, lo cual ha cambiado la relación con la redacción. Antes había un interlocutor constante en cada revista, con el que mantenías contacto… Ahora hay tres personas para todo, y están tan agobiadas con exceso de tareas que solo se comunican contigo en el momento que necesitan algo que ya saben que tienes. Diversamente tus mensajes se quedan sin respuesta. Antes esta relación era más personal y fluida.

¿Cuáles son sus fotógrafos de referencia y cuáles compañeros de profesión destacaría de la actualidad?

En este momento sin duda, Iwan Baan. Su aparición en escena ha sido impresionante, desde muchos puntos de vista; primero porque ha sido capaz de aportar una visión de la realidad muy centrada en lo humano, muy novedosa. Pero también por el éxito estratosférico que ha tenido en muy poco tiempo convirtiéndose en el fotógrafo de arquitectura, deseado por todos, mimado por todos, alabado por todos y esto ha eclipsado cualquier otro modo de hacer fotografía. Esto me ha llamado la atención y, en cierto modo, me ha traumatizado…es como si, de pronto, todos los que hemos estado trabajando, haciendo cosas con esfuerzo, compromiso y una cierta calidad, ya no valiéramos nada…Esto me provoca sentimientos encontrados, como es humano entender, por un lado mucho respeto y admiración por su trabajo y por otro lado, cierto fastidio frente al hecho de que si no eres Iwan Baan parece que no eres nadie.

Hay otros compañeros que destacaría, como por ejemplo Christian Richters, que siempre ha sido una referencia para mí desde el punto de vista técnico. Cuando tuve la ocasión de trabajar en una revista de arquitectura, como director técnico, recibía fotos de otros fotógrafos y cada vez que recibía una de Richters no podía disimular mi admiración e incredulidad frente al nivel de calidad….yo miraba las fotos con cuentahílos, en las esquinas,…y tenían una calidad que ni yo ni otros fotógrafos alcanzábamos, usando los mismos materiales. Desde un punto de vista estético, sin embargo me parece demasiado frío, aséptico.

Otro es Fernando Guerra, arquitecto y fotógrafo de arquitectura, que ha sabido entrar en este panorama de forma muy llamativa, muy exitosa, y en poco tiempo ha conseguido un fama consolidada. Algunos de sus trabajos me parecen muy interesantes y otros muy previsibles, reiterativos y demasiado manieristas. Pero en cualquier caso estoy mencionando fotógrafos de gran calidad.

Podría citar otros: Timothy Hursley, Dennis Gilbert, Gabriele Basilico…

¿Cómo ve el panorama actual para los arquitectos y los fotógrafos de arquitectura y cuáles creen que pueden ser las vías de salida y/o reciclaje para sobrevivir en estos tiempos de crisis?

Es obvio que en este momento concreto las perspectivas son malas, pero yo haría una gran distinción entre cuáles son las perspectivas para los arquitectos y para los fotógrafos de arquitectura. Las de los arquitectos, si nos fijamos en el medio plazo, me parece que no son muy diferentes de las que ha habido históricamente. Si te concentras en este momento puntual evidentemente la situación es muy mala, pero seguramente pasará la crisis y volveremos a necesitar arquitectos y arquitectura, repuntarán. Estos periodos cíclicos tienen variaciones, y es posible que de cara al futuro el protagonismo de los arquitectos-estrellas y de la arquitectura-espectáculo pierda fuelle y lo gane la arquitectura sostenible y ecológica, pero seguiremos necesitando vivir en edificios, seguiremos necesitando teatros…

El problema mayor lo veo para los fotógrafos de arquitectura. El avance de los medios técnicos ha democratizado enormemente la realización de la fotografía de arquitectura. Todo ahora es más fácil: los propios arquitectos, los estudiantes y los aficionados, tienen acceso a los mismos instrumentos, necesitan un grado de conocimientos técnicos reducido y pueden hacer tranquilamente competencia al fotógrafo profesional.

Si añadimos la progresiva desaparición de las revistas de arquitectura y el auge de internet, con la consecuente proliferación extrema de los contenidos, que hacen que haya visibilidad para todos, vemos que el futuro del fotógrafo especializado es bastante negro. Y fenómenos como Iwan Baan, que es tan ágil y tan rápido… si ves la cantidad de edificios que ha sido capaz de documentar en doce meses te das cuenta de que ha fotografiado el 30 % de los edificios con mayor interés mediático que se han terminado de construir este año… De hecho, bastaría con cuatro Iwan Baan para cubrir las necesidades de todas las revistas que sobreviven, con lo cual veo bastante complicado el futuro para todos los demás.

Hoy día parece fundamental que tu fotografía sea inmediatamente reconocible, una cosa que no necesariamente veo como algo positivo. Haciendo un paralelismo: Herzog & de Meuron, me parecen arquitectos extraordinarios, pero al ver un edificio de ellos, no puedes intuir como será el siguiente. Allí está su capacidad de innovación, de búsqueda, de sorpresa….son el caso quizás más reciente y llamativo de arquitectos que son capaces de reinventarse en cada proyecto que hacen. En cambio Richard Meier, es un arquitecto del que si ves un edificio ya te puedes imaginar como han sido sus otros trabajos. Durante la carrera fue uno de mis arquitectos preferidos, pero dejó de serlo cuando empezó a resultarme tan previsible.

¿Qué le recomendaría a alguien que empieza en esto?

Que tenga una forma de trabajar profundizada, que se pueda considerar reconocible, pero en el mismo sentido de lo que comentábamos antes de Herzog & de Meuron, que demuestran tener un rigor, una voluntad de investigación que permanece idéntica en todos los edificios, y esto es lo que marca, pero acaba ahí. En el caso de un fotógrafo va un poco en la misma dirección, ha de buscar un método, riguroso y personal, más que un resultado inmediatamente reconocible.

Para alguien que empieza: sinceramente creo que es un momento extremadamente complicado para esta profesión. Pero si realmente siente pasión, y esto es el punto clave, uno hace lo que siente la necesidad de hacer. Si te interesa la foto de arquitectura, por muy complicado que sea, conseguirás llevar a cabo una existencia con ello, pero has de tener muy claro que es tu pasión y que no serías feliz haciendo otra cosa. Si no es así, yo me lo plantearía. No solo por la mala situación actual sino también por lo que ha sido tradicionalmente la forma de vivir de un fotógrafo de arquitectura, una persona que, por una parte, no es completamente dueña de su vida, depende del tiempo, de los acontecimientos, de una cantidad de factores ingobernables propios de la situación… sin ir más lejos, un camión estacionado delante de la fachada principal del edificio puede suponer con dar al traste con una programación de semanas…

Además trabajas donde está situada la obra, siempre tienes que desplazarte, a veces lejos e incluso muy lejos, con lo cual si tienes un contratiempo, estás lejos de tu casa y de tu gente, sólo, gastando dinero y sin poder hacer tu trabajo. Esto con el paso de los años se hace más duro y frustrante, y es algo que una persona que tiene esta experiencia debe responsablemente planteár a alguien que quiera empezar.

Ana Belén Amado Pazos. arquitecta y fotógrafa
Madrid, noviembre 2013[:en]

Duccio Malagamba (La Spezia, Italia, 1960). Fotógrafo de arquitectura. A lo largo de más de 20 años de experiencia profesional ha participado a varias exposiciones, conferencias y jurados, recibiendo cinco “Lux” –Premios Nacionales de Fotografía– otorgados por la Asociación de Fotógrafos Profesionales de España. Colabora habitualmente con prestigiosos arquitectos como Alvaro Siza, Herzog & de Meuron, Rafael Moneo, EMBT, y Coop Himmelb(l)au entre otros y sus fotografías son regularmente publicadas en revistas y editoriales especializadas de todo el mundo. Después de licenciarse en arquitectura cum laude en la Universidad de Génova, se mudó a Barcelona para comenzar su carrera como arquitecto. Al poco tiempo se incorporó al estudio MBM (Martorell-Bohigas-Mackay) Arquitectos, donde, entre otras responsabilidades, lideró el equipo ganador del concurso internacional, “Un Progetto per Siena”. En 1989 obtuvo una beca del “CNR” (Consejo Nacional de Investigaciones Italianas) para un estudio sobre la arquitectura española contemporánea. Dicha investigación le llevó a retomar su interés juvenil por la fotografía. La calidad de las imágenes realizadas obtuvo un reconocimiento general y en 1991 decidió dedicarse plenamente a la fotografía de arquitectura. Junto con su trabajo como fotógrafo, Duccio Malagamba es autor de varios artículos sobre fotografía y arquitectura y desde 1995 hasta 2008 fue, primero Director Técnico y luego, responsable de la sección Gran Formato de la revista española ‘Diseño Interior’.

Dalian Congress Centre | Fotografía: D.Malagamba

Ezra Stoller decía que sólo existe una clase de fotografía de arquitectura, la que transmite la idea del arquitecto. ¿Cómo influye el hecho de ser un arquitecto que fotografía arquitectura a la hora de captar la idea que tuvo otro arquitecto a la hora de concebir su obra?

Es complicado. Considero a Ezra Stoller un referente, uno de los “padres fundadores” de la fotografía de arquitectura, pero esta no me parece una frase muy afortunada. Las ideas que el arquitecto tiene al hacer el proyecto no necesariamente se trasladan a la obra de manera literal. Además es muy difícil analizar un proyecto de forma objetiva… tú tienes tu propio punto de vista y resulta muy difícil meterte en la piel del arquitecto.

De hecho, es algo que yo nunca intento hacer. Lo que yo intento es relatar a otros arquitectos o amantes de la arquitectura la idea que yo me he hecho de la obra, destacando los que para mi son sus mejores aciertos. A veces incluso forzando un poco la interpretación para intentar poner en evidencia estos aspectos más interesantes que en ocasiones son presentes solo en potencia.

Me ha pasado que una situación especial, un momento determinado de luz haga que te imagines más cosas de lo que realmente hay en ese espacio. No intento inventar pero sí potenciar facetas que quizás el arquitecto tuvo en cuenta sólo de forma intuitiva o tangencial e intento desvelarlos. En esto quizás tenga más facilidad que otros por mi formación como arquitecto. A veces se nota cuando un fotógrafo que quiere fotografiar arquitectura no tiene un background especifico porque se fija en cosas que no tienen interés desde un punto de vista arquitectónico. Lo cual no significa que forzosamente un fotógrafo tenga que ser arquitecto para fotografiar arquitectura, pero sí es necesaria una preparación, una base.

¿La fotografía de arquitectura preferida por los arquitectos sobre su obra suele ser bastante idílica y serena, es este el tipo de imagen solicitada por sus clientes o en alguna ocasión el arquitecto le ha pedido un enfoque distinto en un reportaje?

Todo el mundo se siente halagado cuando ve reflejada su obra de la mejor manera, es como cuando miramos un retrato nuestro, todos queremos vernos con el mejor semblante. Los arquitectos quieren sus proyectos como si fueran hijos suyos, así que, desde luego, lo pidan o no lo pidan, agradecen una mirada complaciente. Ahora, como en todo, hay un margen: hay a quien le importa tanto esta visión tan idealizada de su obra que sólo quiere fotos empalagosas hechas al anochecer, y hay otros arquitectos que aceptan una mirada más cruda siempre que no desmerezca el proyecto.

No me han pedido nunca otro tipo de enfoque, y, en todo caso, dudo de que se trataría de fotografía de arquitectura en sentido estricto.

¿Los arquitectos suelen ser capaces de apreciar una buena fotografía de su edificio o se dejan deslumbrar por las más efectistas, más “publicitarias”?

Yo creo que sí, lo que pasa es que a veces las dos cosas acaban solapándose: muchas veces una buena fotografía también es algo espectacular. Volviendo al paralelismo con el retrato: en un momento dado gustan y tienen interés los rostros descarnados de Thomas Ruff, pero ese tipo de retrato desde luego no es lo más demandado… En muchos casos se busca además un aporte personal del fotógrafo, una tendencia que ha ido in crescendo. Es el valor añadido de la fotografía, como diría Lluis Casals. Se quiere en la imagen algo más que solamente el edificio en sí.

¿Cree que el fotógrafo de arquitectura ha de tener un posicionamiento crítico ante la exuberante proliferación de un tipo de fotografía de arquitectura condescendiente, fotogénica, casi publicitaria, pero que se queda en lo puramente estético, sin adentrarse en el alma del edificio, y que ha contribuido a hacer de la arquitectura cada vez más un producto de consumo?

Desde luego es una pregunta peliaguda: yo creo que aquí la medida está en cada uno, es un equilibrio personal…

Para retratar bien un edificio creo que hay que dedicar mucho tiempo a estudiarlo, pasar tiempo en él, valorar como reacciona a las distintas luces y situaciones…y eso es lo contrario a lo superficial. Sin embargo, en muchos casos, al final de este proceso se logran imágenes que transmiten una visión tan idealizada, mejorada de la obra, que se podría definir condescendiente, fotogénica, casi publicitaria…

¿Cómo es su metodología de trabajo, su aproximación al edificio que ha de fotografiar? ¿Qué importancia le da a la primera impresión, al momento de “llegada”?

Desde luego la primera vista tiene su importancia. De nuevo me puede funcionar el paralelismo con una persona: la impresión inicial que se tiene de alguien es importante. Es posible que cierto aspecto se te quede grabado en la memoria y que luego quieras transmitirlo. Con los edificios, suele ocurrir lo mismo…

A veces llegas al lugar por carretera, después de una curva, y de pronto ves el edificio, y aunque luego trabajes todo el tiempo cerca de él, quizás quieras recuperar esa visión lejana y vuelvas a ese punto. Pero con el tiempo, lo mismo que cuando vas conociendo a una persona, hay muchas impresiones que se van sedimentando y van borrando lo que fue la primera.

En cuanto a la duración de los reportajes, debido a la situación económica tan mala en la que nos encontramos, las cosas han empeorado. Hace años, yo en ningún caso podía hacer un reportaje en menos de 3 días, y la mayoría eran de 5 o 6 días. Ahora, entre la mayor rapidez de lo digital y las limitaciones económicas, se ha reducido el tiempo, pero se pueden contar con los dedos de una mano las veces en las que he hecho un reportaje en sólo un día. Casi nunca tardo menos de 2 días, y la mayoría son de 3 o más. Necesitas al menos ese tiempo para empaparte del edificio.

¿Cuáles han sido los aspectos, ya sean técnicos, aproximaciones, ideas, aprendizajes, en los que ha cambiado más como fotógrafo a lo largo de estos años?

Evidentemente el paso al digital ha sido traumático, tanto en positivo como en negativo. Cambia la forma de hacer ciertas cosas: la inmediatez, puedes hacer fotos con mayor ligereza al no tener que pagar por cada disparo, probar varios encuadres y luego escoger en el estudio. Es más ágil, llevas menos equipo, has de preocuparte menos de los cambios de temperatura y conservación, de los pasos por los aeropuertos. Sobre todo desde el 11-S: hasta que pasé al digital, era una pesadilla pasar los controles de seguridad, en cada viaje estabas obligado a pasar varias veces por los escáneres, sin saber si esto afectaría a las películas… Antes hacía mucha carretera, para evitar esto. Los tiempos de llegada al lugar eran más largos.

Me siento mucho más cómodo ahora, también por aspectos técnicos: por ejemplo, antes la fotografía de interiores podía complicarse mucho por las diferencias de temperatura de color de las luces… tenías que corregir con filtros coloreados para contrarrestar dominantes… En ocasiones filtrabas de dos formas distintas porque no estabas seguro de cuál quedaría mejor, si filtrar por la luz natural o la artificial. Era muy engorroso, y además contabas con una inferior latitud de exposición de la película respecto al digital.

Todo esto influye…ahora haces fotos que antes ni te planteabas. Por ejemplo, poder hacer pseudo-HDR te abre todo un nuevo campo. Por hablar de un caso: la zona de acceso del Teatro Romano de Cartagena de Moneo, formada por unos túneles y pasadizos con unas paredes que tienen interés pero cuentan con violentas entradas de luz. Ahora puedes hacer una fotografía que deje entender la textura de las paredes y al mismo tiempo registrar un personaje al fondo, lo cual también supone un cambio estilístico.

¿Ha tenido que fotografiar “mala” arquitectura?

Qué es mala arquitectura?. No se trata de algo objetivo.

-Digamos que hablamos de arquitectura que “no quepa la menor duda” de que es realmente mala.

No, no recuerdo haber tenido que fotografiar algo realmente horrible. Y me resultaría realmente complicado tener que fotografiar algo que me pareciese espeluznante a la hora de hacer ese ejercicio del que hablábamos antes de intentar sacar lo mejor de la obra. He sido muy afortunado y hasta el momento he podido siempre decir que no cuando no me interesaba el encargo.

Beijing Stadium | Fotografía: D.Malagamba

Acerca de la presencia en las fotografías de la figura humana: su inclusión en sus trabajos es accidental o la busca intencionadamente como un elemento importante en la composición y la escala del edificio. ¿Qué opina del trabajo de otros fotógrafos que hacen de la figura humana un elemento protagonista en sus composiciones?

Desde luego, me parece muy importante. El digital favorece mucho su inclusión en la fotografía. Si estás usando una cámara de placas, ni siquiera estás viendo lo que encuadras exactamente en el momento preciso de la foto…si quieres incluir una persona pasando, y tenerla en un determinado punto de la imagen, cuando disparas no sabes exactamente si has acertado… y tienes un solo disparo. Si trabajas en digital, disparas una ráfaga y es más fácil acertar y no sólo eso, sino que puedes ver inmediatamente si lo has conseguido. Antes, esperaba mucho tiempo a que alguien hiciera algo que yo quería incorporar a la imagen, y no sólo esperaba una vez sino que lo hacía dos veces por estar seguro de haberlo conseguido! Esto llevaba mucho tiempo, y aún así a veces revelabas las dos placas y estaban mal las dos, porque las personas habían hecho un gesto, un movimiento que tú no percibiste, …y habías esperando horas.

Siempre he incorporado a las personas en mis fotografías, antes con más sufrimiento, más dificultades y a veces con peores resultados, pero siempre he tenido mucho interés por mezclar la vida con la arquitectura.

Ahora hay algunos compañeros –yendo a la segunda parte de la pregunta– que son capaces, gracias a los avances digitales, de colocar a la persona como protagonista sin al mismo tiempo disminuir la importancia del espacio arquitectónico. Yo no sé hacer esto: siempre primo el espacio y luego espero que pase algo que enriquezca esta visión, y no al revés. Iwan Baan, por hacer un ejemplo reconocido internacionalmente, en cambio, individúa los personajes y es capaz, al mismo tiempo, de componer detrás de estas personas un fondo arquitectónico. Estas fotos son inimaginables para alguien con un trípode que espera a que pase algo. Tomamos como ejemplo la conocida foto de los dos albañiles chinos enfrente del edificio de Koolhas de la televisión estatal. En este caso, tú no puedes meterte en esta escena con un trípode, decidir el punto de vista y luego esperar a que pasen los obreros, sino que primero buscas los obreros y luego te colocas en un punto en el que también se vea la televisión china…

¿Cómo se las arregla para mantener la mirada curiosa, después de haber fotografiado tanta arquitectura?

Me sorprende la pregunta. No me resulta nada complicado, la arquitectura es, junto con la fotografía, la pasión de mi vida, y cuando uno está apasionado, no se aburre. Me pueden cansar los viajes, los años acaban pesando en algunos aspectos, en cambio el gusto, la alegría, el interés por ver una arquitectura nueva, no disminuye.

He leído que hace tiempo que no disfruta del viaje que implica desplazarse para realizar un reportaje, pero, ¿recordaría ahora alguno especialmente memorable por la experiencia y por la obra arquitectónica objeto del encargo?

Sí, con el paso de los años se hace más pesado, como comentaba.

Un viaje memorable ha sido por ejemplo el viaje a Brasil. Desde siempre tenia ganas de ir a Brasil, también tenía mucho interés por ver Río, que era un enigma desde mis años de estudiante de arquitectura pues me había quedado fascinado con unos dibujos que hizo Le Corbusier de esta ciudad. Con cuatro trazos había puesto el acento sobre los morros, la montañas que salpican la ciudad y yo tenía ganas de ver cómo era la realidad. También quería conocer Brasilia, y ver la obra de Siza en Porto Alegre, como gran admirador de Siza que soy. Por lo tanto se juntaron varios factores que hicieron memorable este viaje.

¿A la hora de la edición, cuenta con ayudantes para la selección y postproducción?

La selección la hago yo, íntegra. Hago unos esquemas o escribo unas notas sobre lo que hay que tomar de cada disparo para componer el resultado final.

En cuanto al retoque en sí, siempre he contado con excelentes colaboradores.

En cuanto a la parte de relaciones públicas, gestiones, administración, viajes, publicaciones, apariciones públicas…se encarga usted mismo o cuenta con un equipo. ¿Qué porcentaje de tiempo dedica a esto en su actividad laboral diaria?

Ahora mismo atravesamos por una situación dramática y mi estudio se ha visto reducido. Pero en los últimos 20 años siempre ha habido una persona que me ayudaba en estos aspectos del trabajo, viajes, permisos, presentación a las revistas de trabajos hechos,…pero también es verdad que yo siempre me he involucrado en todas estas tareas.

Ahora tengo que dedicarle más tiempo en primera persona. Pero, por ejemplo, las revistas, también han cambiado, tienen problemas económicos, algunas no pagan, han reducido mucho su plantilla, lo cual ha cambiado la relación con la redacción. Antes había un interlocutor constante en cada revista, con el que mantenías contacto… Ahora hay tres personas para todo, y están tan agobiadas con exceso de tareas que solo se comunican contigo en el momento que necesitan algo que ya saben que tienes. Diversamente tus mensajes se quedan sin respuesta. Antes esta relación era más personal y fluida.

¿Cuáles son sus fotógrafos de referencia y cuáles compañeros de profesión destacaría de la actualidad?

En este momento sin duda, Iwan Baan. Su aparición en escena ha sido impresionante, desde muchos puntos de vista; primero porque ha sido capaz de aportar una visión de la realidad muy centrada en lo humano, muy novedosa. Pero también por el éxito estratosférico que ha tenido en muy poco tiempo convirtiéndose en el fotógrafo de arquitectura, deseado por todos, mimado por todos, alabado por todos y esto ha eclipsado cualquier otro modo de hacer fotografía. Esto me ha llamado la atención y, en cierto modo, me ha traumatizado…es como si, de pronto, todos los que hemos estado trabajando, haciendo cosas con esfuerzo, compromiso y una cierta calidad, ya no valiéramos nada…Esto me provoca sentimientos encontrados, como es humano entender, por un lado mucho respeto y admiración por su trabajo y por otro lado, cierto fastidio frente al hecho de que si no eres Iwan Baan parece que no eres nadie.

Hay otros compañeros que destacaría, como por ejemplo Christian Richters, que siempre ha sido una referencia para mí desde el punto de vista técnico. Cuando tuve la ocasión de trabajar en una revista de arquitectura, como director técnico, recibía fotos de otros fotógrafos y cada vez que recibía una de Richters no podía disimular mi admiración e incredulidad frente al nivel de calidad….yo miraba las fotos con cuentahílos, en las esquinas,…y tenían una calidad que ni yo ni otros fotógrafos alcanzábamos, usando los mismos materiales. Desde un punto de vista estético, sin embargo me parece demasiado frío, aséptico.

Otro es Fernando Guerra, arquitecto y fotógrafo de arquitectura, que ha sabido entrar en este panorama de forma muy llamativa, muy exitosa, y en poco tiempo ha conseguido un fama consolidada. Algunos de sus trabajos me parecen muy interesantes y otros muy previsibles, reiterativos y demasiado manieristas. Pero en cualquier caso estoy mencionando fotógrafos de gran calidad.

Podría citar otros: Timothy Hursley, Dennis Gilbert, Gabriele Basilico…

¿Cómo ve el panorama actual para los arquitectos y los fotógrafos de arquitectura y cuáles creen que pueden ser las vías de salida y/o reciclaje para sobrevivir en estos tiempos de crisis?

Es obvio que en este momento concreto las perspectivas son malas, pero yo haría una gran distinción entre cuáles son las perspectivas para los arquitectos y para los fotógrafos de arquitectura. Las de los arquitectos, si nos fijamos en el medio plazo, me parece que no son muy diferentes de las que ha habido históricamente. Si te concentras en este momento puntual evidentemente la situación es muy mala, pero seguramente pasará la crisis y volveremos a necesitar arquitectos y arquitectura, repuntarán. Estos periodos cíclicos tienen variaciones, y es posible que de cara al futuro el protagonismo de los arquitectos-estrellas y de la arquitectura-espectáculo pierda fuelle y lo gane la arquitectura sostenible y ecológica, pero seguiremos necesitando vivir en edificios, seguiremos necesitando teatros…

El problema mayor lo veo para los fotógrafos de arquitectura. El avance de los medios técnicos ha democratizado enormemente la realización de la fotografía de arquitectura. Todo ahora es más fácil: los propios arquitectos, los estudiantes y los aficionados, tienen acceso a los mismos instrumentos, necesitan un grado de conocimientos técnicos reducido y pueden hacer tranquilamente competencia al fotógrafo profesional.

Si añadimos la progresiva desaparición de las revistas de arquitectura y el auge de internet, con la consecuente proliferación extrema de los contenidos, que hacen que haya visibilidad para todos, vemos que el futuro del fotógrafo especializado es bastante negro. Y fenómenos como Iwan Baan, que es tan ágil y tan rápido… si ves la cantidad de edificios que ha sido capaz de documentar en doce meses te das cuenta de que ha fotografiado el 30 % de los edificios con mayor interés mediático que se han terminado de construir este año… De hecho, bastaría con cuatro Iwan Baan para cubrir las necesidades de todas las revistas que sobreviven, con lo cual veo bastante complicado el futuro para todos los demás.

Hoy día parece fundamental que tu fotografía sea inmediatamente reconocible, una cosa que no necesariamente veo como algo positivo. Haciendo un paralelismo: Herzog & de Meuron, me parecen arquitectos extraordinarios, pero al ver un edificio de ellos, no puedes intuir como será el siguiente. Allí está su capacidad de innovación, de búsqueda, de sorpresa….son el caso quizás más reciente y llamativo de arquitectos que son capaces de reinventarse en cada proyecto que hacen. En cambio Richard Meier, es un arquitecto del que si ves un edificio ya te puedes imaginar como han sido sus otros trabajos. Durante la carrera fue uno de mis arquitectos preferidos, pero dejó de serlo cuando empezó a resultarme tan previsible.

¿Qué le recomendaría a alguien que empieza en esto?

Que tenga una forma de trabajar profundizada, que se pueda considerar reconocible, pero en el mismo sentido de lo que comentábamos antes de Herzog & de Meuron, que demuestran tener un rigor, una voluntad de investigación que permanece idéntica en todos los edificios, y esto es lo que marca, pero acaba ahí. En el caso de un fotógrafo va un poco en la misma dirección, ha de buscar un método, riguroso y personal, más que un resultado inmediatamente reconocible.

Para alguien que empieza: sinceramente creo que es un momento extremadamente complicado para esta profesión. Pero si realmente siente pasión, y esto es el punto clave, uno hace lo que siente la necesidad de hacer. Si te interesa la foto de arquitectura, por muy complicado que sea, conseguirás llevar a cabo una existencia con ello, pero has de tener muy claro que es tu pasión y que no serías feliz haciendo otra cosa. Si no es así, yo me lo plantearía. No solo por la mala situación actual sino también por lo que ha sido tradicionalmente la forma de vivir de un fotógrafo de arquitectura, una persona que, por una parte, no es completamente dueña de su vida, depende del tiempo, de los acontecimientos, de una cantidad de factores ingobernables propios de la situación… sin ir más lejos, un camión estacionado delante de la fachada principal del edificio puede suponer con dar al traste con una programación de semanas…

Además trabajas donde está situada la obra, siempre tienes que desplazarte, a veces lejos e incluso muy lejos, con lo cual si tienes un contratiempo, estás lejos de tu casa y de tu gente, sólo, gastando dinero y sin poder hacer tu trabajo. Esto con el paso de los años se hace más duro y frustrante, y es algo que una persona que tiene esta experiencia debe responsablemente planteár a alguien que quiera empezar.

Ana Belén Amado Pazos. arquitecta y fotógrafa
Madrid, noviembre 2013

[:gl]

Duccio Malagamba (La Spezia, Italia, 1960). Fotógrafo de arquitectura. Ao longo de máis de 20 anos de experiencia profesional participou a varias exposicións, conferencias e xurados, recibindo cinco «Lux» -Premios Nacionais de Fotografía- outorgados pola Asociación de Fotógrafos Profesionais de España. Colabora habitualmente con prestixiosos arquitectos como Alvaro Siza, Herzog & de Meuron, Rafael Moneo, EMBT, e Coop Himmelb(l)au entre outros e as súas fotografías son regularmente publicados en revistas e editoriais especializadas de todo o mundo. Despois de licenciarse en arquitectura cum campa na Universidade de Xénova, mudouse a Barcelona para comezar a súa carreira como arquitecto. Ao pouco tempo se incorporou ao estudo MBM (Martorell-Bohigas-Mackay) Arquitectos, onde, entre outras responsabilidades, liderou o equipo gañador do concurso internacional, «Un Progetto per Siena». En 1989 obtivo unha bolsa do «CNR» (Consello Nacional de Investigacións Italianas) para un estudo sobre a arquitectura española contemporánea. A devandita investigación levouno a retomar o seu interese xuvenil pola fotografía. A calidade das imaxes realizadas obtivo un recoñecemento xeral e en 1991 decidiu dedicarse plenamente á fotografía de arquitectura. Xunto co seu traballo como fotógrafo, Duccio Malagamba é autor de varios artigos sobre fotografía e arquitectura e dende 1995 ata 2008 foi, primeiro Director Técnico e logo, responsable da sección Gran Formato da revista española ‘Deseño Interior’.

Dalian Congress Centre | Fotografía: D.Malagamba

Ezra Stoller dicía que só existe unha clase de fotografía de arquitectura, a que transmite a idea do arquitecto. ¿Como inflúe o feito de ser un arquitecto que fotografa arquitectura á hora de captar a idea que tivo outro arquitecto á hora de concibir a súa obra?

É complicado. Considero a Ezra Stoller un referente, un dos «pais fundadores» da fotografía de arquitectura, pero esta non me parece unha frase moi afortunada. As ideas que o arquitecto ten ao facer o proxecto non necesariamente trasládanse á obra de xeito literal. Ademais é moi difícil analizar un proxecto de forma obxectiva… ti tes o teu propio punto de vista e resulta moi difícil meterte na pel do arquitecto.

De feito, é algo que eu nunca intento facer. O que eu intento é relatar a outros arquitectos ou amantes da arquitectura a idea que eu me fixen da obra, destacando os que para o meu son os seus mellores acertos. Ás veces mesmo forzando un pouco a interpretación para intentar poñer en evidencia estes aspectos máis interesantes que en ocasións son presentes só en potencia.

Pasoume que unha situación especial, un momento determinado de luz faga que te imaxines máis cousas do que realmente hai nese espazo. Non intento inventar pero si potenciar facetas que quizais o arquitecto tivo en conta só de forma intuitiva ou tanxencial e intento desvelalos. Nisto quizais teña máis facilidade que outros pola miña formación como arquitecto. Ás veces nótase cando un fotógrafo que quere fotografar arquitectura non ten un background especifico porque se fixa en cousas que non teñen interese dende un punto de vista arquitectónico. O cal non significa que forzosamente un fotógrafo teña que ser arquitecto para fotografar arquitectura, pero si é necesaria unha preparación, unha base.

¿A fotografía de arquitectura preferida polos arquitectos sobre a súa obra adoita ser bastante idílica e serena, é este o tipo de imaxe solicitada polos seus clientes ou nalgunha ocasión o arquitecto pediulle un enfoque distinto nunha reportaxe?

Todo o mundo se sente afagado cando ve reflectida a súa obra do mellor xeito, é como cando miramos un retrato noso, todos queremos vernos coa mellor cara. Os arquitectos queren os seus proxectos coma se fosen fillos seus, así que, dende logo, o pidan ou non o pidan, agradecen unha mirada compracente. Agora, como en todo, hai unha marxe: hai a quen lle importa tanto esta visión tan idealizada da súa obra que só quere fotos estoxadizas feitas ao anoitecer, e hai outros arquitectos que aceptan unha mirada máis crua sempre que non desmereza o proxecto.

Non me pediron nunca outro tipo de enfoque, e, en todo caso, dubido de que se trataría de fotografía de arquitectura en sentido estrito.

¿Os arquitectos adoitan ser capaces de apreciar unha boa fotografía do seu edificio ou déixanse cegar polas máis efectistas, máis «publicitarias»?

Eu creo que si, o que pasa é que ás veces as dúas cousas acaban solapándose: moitas veces unha boa fotografía tamén é algo espectacular. Volvendo ao paralelismo co retrato: nun momento dado gustan e teñen interese os rostros descarnados de Thomas Ruff, pero ese tipo de retrato dende logo non é o máis demandado… En moitos casos búscase ademais unha achega persoal do fotógrafo, unha tendencia que foi in crescendo. É o valor engadido da fotografía, como diría Lluis Casals. Quérese na imaxe algo máis que soamente o edificio en si.

¿Cre que o fotógrafo de arquitectura ha de ter un posicionamento crítico ante a exuberante proliferación dun tipo de fotografía de arquitectura condescendente, fotoxénica, case publicitaria, pero que se queda no puramente estético, sen internarse na alma do edificio, e que contribuíu a facer da arquitectura cada vez máis un produto de consumo?

Dende logo é unha pregunta espiñenta: eu creo que aquí a medida está en cada un, é un equilibrio persoal…

Para retratar ben un edificio creo que hai que dedicar moito tempo a estudalo, pasar tempo nel, valorar como reacciona ás distintas luces e situaciones…y iso é o contrario ao superficial. Non obstante, en moitos casos, ao final deste proceso lógranse imaxes que transmiten unha visión tan idealizada, mellorada da obra, que se podería definir condescendente, fotoxénica, case publicitaria…

¿Como é a súa metodoloxía de traballo, a súa aproximación ao edificio que ha de fotografar? ¿Que importancia lle dá á primeira impresión, ao momento de «chegada»?

Dende logo a primeira vista ten a súa importancia. De novo pódeme funcionar o paralelismo cunha persoa: a impresión inicial que se ten de alguén é importante. É posible que certo aspecto te quede gravado na memoria e que logo queiras transmitilo. Cos edificios, adoita acontecer o mesmo…

Ás veces chegas ao lugar por estrada, despois dunha curva, e de pronto ves o edificio, e aínda que logo traballes todo o tempo preto del, quizais queiras recuperar esa visión afastada e volvas a ese punto. Pero co tempo, o mesmo que cando vas coñecendo unha persoa, hai moitas impresións que se van sedimentando e van borrando o que foi a primeira.

En canto á duración das reportaxes, debido á situación económica tan mala na que nos encontramos, as cousas empeoraron. Hai anos, eu en ningún caso podía facer unha reportaxe en menos de 3 días, e a maioría eran de 5 ou 6 días. Agora, entre a maior rapidez do dixital e as limitacións económicas, reduciuse o tempo, pero pódense contar cos dedos dunha man as veces nas que fixen unha reportaxe en só un día. Case nunca tardo menos de 2 días, e a maioría son de 3 ou máis. Necesitas polo menos ese tempo para empaparte do edificio.

¿Cales foron os aspectos, xa sexan técnicos, aproximacións, ideas, aprendizaxes, nos que cambiou máis como fotógrafo ao longo destes anos?

Evidentemente o paso ao dixital foi traumático, tanto en positivo como en negativo. Cambia a forma de facer certas cousas: a inmediatez, podes facer fotos con maior lixeireza ao non ter que pagar por cada disparo, probar varios encadres e logo escoller no estudo. É máis áxil, levas menos equipo, has de preocuparte menos dos cambios de temperatura e conservación, dos pasos polos aeroportos. Sobre todo dende o 11-S: ata que pasei ao dixital, era un pesadelo pasar os controis de seguridade, en cada viaxe estabas obrigado a pasar varias veces polos escáneres, sen saber se isto afectaría ás películas… Antes facía moita estrada, para evitar isto. Os tempos de chegada ao lugar eran máis longos.

Síntome moito máis cómodo agora, tamén por aspectos técnicos: por exemplo, antes a fotografía de interiores podía complicarse moito polas diferenzas de temperatura de cor das luces… tiñas que corrixir con filtros coloreados para contrarrestar dominantes… En ocasións filtrabas de dúas formas distintas porque non estabas seguro de cal quedaría mellor, se filtrar pola luz natural ou a artificial. Era moi pesado, e ademais contabas cunha inferior latitude de exposición da película respecto ao dixital.

Todo isto influye…ahora fas fotos que antes nin che formulabas. Por exemplo, poder facer pseudo-HDR te abre todo un novo campo. Por falar dun caso: a zona de acceso do Teatro Romano de Cartagena de Moneo, formada por uns túneles e pasadizos cunhas paredes que teñen interese pero contan con violentas entradas de luz. Agora podes facer unha fotografía que deixe entender a textura das paredes e ao mesmo tempo rexistrar un personaxe ao fondo, o cal tamén supón un cambio estilístico.

¿Tivo que fotografar «mala» arquitectura?

¿Que é mala arquitectura?. Non se trata de algo obxectivo.

-Digamos que falamos de arquitectura que «non» caiba a menor dúbida» de que é realmente mala.

Non, non recordo ter tido que fotografar algo realmente horrible. E resultaríame realmente complicado ter que fotografar algo que me parecese arrepiante á hora de facer ese exercicio do que falabamos antes de intentar sacar o mellor da obra. Fun moi afortunado e ata o momento puiden sempre dicir que non cando non me interesaba o encargo.

Beijing Stadium | Fotografía: D.Malagamba

Acerca da presenza nas fotografías da figura humana: a súa inclusión nos seus traballos é accidental ou a busca intencionadamente como un elemento importante na composición e a escala do edificio. ¿Que opina do traballo doutros fotógrafos que fan da figura humana un elemento protagonista nas súas composicións?

Dende logo, paréceme moi importante. O dixital favorece moito a súa inclusión na fotografía. Se estás a usar unha cámara de placas, nin sequera estás a ver o que encadras exactamente no momento preciso da foto…si queres incluír unha persoa pasando, e tela nun determinado punto da imaxe, cando disparas non sabes exactamente se acertaches… e tes un só disparo. Se traballas en dixital, disparas un refacho e é máis doado acertar e non só iso, senón que podes ver inmediatamente se o conseguiches. Antes, esperaba moito tempo a que alguén fixese algo que eu quería incorporar a imaxe, e non só esperaba unha vez senón que habíao dúas veces por estar seguro de telo conseguido! Isto levaba moito tempo, e aínda así ás veces revelabas as dúas placas e estaban mal as dúas, porque as persoas fixeran un xesto, un movemento que ti non percibiches,…y tiñas esperando horas.

Sempre incorporei ás persoas nas miñas fotografías, antes con máis sufrimento, máis dificultades e ás veces con peores resultados, pero sempre tiven moito interese por mesturar a vida coa arquitectura.

Agora hai algúns compañeiros -indo á segunda parte da pregunta- que son capaces, grazas aos avances dixitais, de colocar a persoa como protagonista sen ao mesmo tempo diminuír a importancia do espazo arquitectónico. Eu non sei facer isto: sempre primo o espazo e logo espero que pase algo que enriqueza esta visión, e non ao revés. Iwan Baan, por facer un exemplo recoñecido internacionalmente, en cambio, individúa os personaxes e é capaz, ao mesmo tempo, de compoñer detrás destas persoas un fondo arquitectónico. Estas fotos son inimaxinables para alguén cun trípode que espera a que pase algo. Tomamos como exemplo a coñecida foto dos dous albaneis chineses en fronte do edificio de Koolhas da televisión estatal. Neste caso, ti non podes meterte nesta escena cun trípode, decidir o punto de vista e logo esperar a que pasen os obreiros, senón que primeiro buscas os obreiros e logo colócaste nun punto no que tamén se vexa a televisión chinesa…

¿Como llas arranxa para manter a mirada curiosa, despois de fotografar tanta arquitectura?

Sorpréndeme a pregunta. Non me resulta nada complicado, a arquitectura é, xunto coa fotografía, a paixón da miña vida, e cando un está apaixonado, non se aburre. Pódenme cansar as viaxes, os anos acaban pesando nalgúns aspectos, en cambio o gusto, a alegría, o interese por ver unha arquitectura nova, non diminúe.

Lin que hai tempo que non goza da viaxe que implica desprazarse para realizar unha reportaxe, pero, ¿recordaría agora algún especialmente memorable pola experiencia e pola obra arquitectónica obxecto do encargo?

Si, co paso dos anos faise máis pesado, como comentaba.

Unha viaxe memorable foi por exemplo a viaxe a Brasil. Dende sempre tenia ganas de ir a Brasil, tamén tiña moito interese por ver Río, que era un enigma dende os meus anos de estudante de arquitectura pois quedara fascinado cuns debuxos que fixo Le Corbusier desta cidade. Con catro trazos puxera o acento sobre os morros, a montañas que salpican a cidade e eu te ganas de ver como era a realidade. Tamén quería coñecer Brasilia, e ver a obra de Siza en Porto Alegre, como grande admirador de Siza, que son. Polo tanto xuntáronse varios factores que fixeron memorable esta viaxe.

¿Á hora da edición, conta con axudantes para a selección e posproducción?

A selección fágoa eu, íntegra. Fago uns esquemas ou escribo unhas notas sobre o que hai que tomar de cada disparo para compoñer o resultado final.

En canto ao retoque en si, sempre contei con excelentes colaboradores.

En canto á parte de relacións públicas, xestións, administración, viaxes, publicacións, aparicións públicas…se encarga vostede mesmo ou conta cun equipo. ¿Que porcentaxe de tempo dedica a isto na súa actividade laboral diaria?

Agora mesmo atravesamos por unha situación dramática e o meu estudo viuse reducido. Pero nos últimos 20 anos sempre houbo unha persoa que me axudaba nestes aspectos do traballo, viaxes, permisos, presentación ás revistas de traballos hechos,…pero tamén é verdade que eu sempre me involucrei en todas estas tarefas.

Agora teño que dedicarlle máis tempo en primeira persoa. Pero por exemplo, as revistas, tamén cambiaron, teñen problemas económicos, algunhas non pagan, reduciron moito o seu equipo, o cal cambiou a relación coa redacción. Antes había un interlocutor constante en cada revista, co que mantiñas contacto… Agora hai tres persoas para todo, e están tan sufocadas con exceso de tarefas que só se comunican contigo no momento que necesitan algo que xa saben que tes. Diversamente as túas mensaxes quedan sen resposta. Antes esta relación era máis persoal e fluída.

¿Cales son os seus fotógrafos de referencia e cales compañeiros de profesión destacaría da actualidade?

 Neste momento sen dúbida, Iwan Baan. A súa aparición en escena foi impresionante, dende moitos puntos de vista; primeiro porque foi capaz de achegar unha visión da realidade moi centrada no humano, moi novidosa. Pero tamén polo éxito estratosférico que tivo en moi pouco tempo converténdose no fotógrafo de arquitectura, desexado por todos, mimado por todos, gabado por todos e isto eclipsou calquera outro modo de facer fotografía. Isto chamoume a atención e, en certo modo, ten traumatizado…es coma se, de pronto, todos os que estivemos a traballar, facendo cousas con esforzo, compromiso e certa calidade, xa non valésemos nada…Esto provócame sentimentos encontrados, como é humano entender, por un lado moito respecto e admiración polo seu traballo e por outro lado, certo fastío fronte ao feito de que se non es Iwan Baan parece que non es ninguén.

Hai outros compañeiros que destacaría, como por exemplo Christian Richters, que sempre foi unha referencia para min dende o punto de vista técnico. Cando tiven a ocasión de traballar nunha revista de arquitectura, como director técnico, recibía fotos doutros fotógrafos e cada vez que recibía unha de Richters non podía disimular a miña admiración e incredulidade fronte ao nivel de calidad….yo miraba as fotos con cuentahílos, nas esquinas,…y tiñan unha calidade que nin eu nin outros fotógrafos alcanzabamos, usando os mesmos materiais. Dende un punto de vista estético, non obstante paréceme demasiado frío, aséptico.

Outro é Fernando Guerra, arquitecto e fotógrafo de arquitectura, que soubo entrar neste panorama de forma moi rechamante, moi exitosa, e en pouco tempo conseguiu, un fama consolidada. Algúns dos seus traballos parécenme moi interesantes e outros moi previsibles, reiterativos e demasiado manieristas. Pero en calquera caso estou a mencionar fotógrafos de gran calidade.

Podería citar outros: Timothy Hursley, Dennis Gilbert, Gabriele Basilico…

¿Como ve o panorama actual para os arquitectos e os fotógrafos de arquitectura e cales cren que poden ser as vías de saída e/ou reciclaxe para sobrevivir nestes tempos de crise?

É obvio que neste momento concreto as perspectivas son malas, pero eu faría unha gran distinción entre cales son as perspectivas para os arquitectos e para os fotógrafos de arquitectura. As dos arquitectos, se nos fixamos no medio prazo, paréceme que non son moi diferentes das que houbo historicamente. Se te concentras neste momento puntual evidentemente a situación é moi mala, pero seguramente pasará a crise e volveremos necesitar arquitectos e arquitectura, repuntarán. Estes períodos cíclicos teñen variacións, e é posible que de cara ao futuro o protagonismo dos arquitectos-estrelas e da arquitectura-espectáculo perda fol e gáñeo a arquitectura sostible e ecolóxica, pero seguiremos necesitando vivir en edificios, seguiremos necesitando teatros…

O problema maior véxoo para os fotógrafos de arquitectura. O avance dos medios técnicos democratizou enormemente a realización da fotografía de arquitectura. Todo agora é máis doado: os propios arquitectos, os estudantes e os afeccionados, teñen acceso aos mesmos instrumentos, necesitan un grao de coñecementos técnicos reducido e poden facer tranquilamente competencia ao fotógrafo profesional.

Se engadimos a progresiva desaparición das revistas de arquitectura e o auxe de internet, coa consecuente proliferación extrema dos contidos, que fan que haxa visibilidade para todos, vemos que o futuro do fotógrafo especializado é bastante negro. E fenómenos como Iwan Baan, que é tan áxil e tan rápido… se ves a cantidade de edificios que foi capaz de documentar en doce meses dásche conta de que fotografou o 30% dos edificios con maior interese mediático que se remataron de construír este ano… De feito, abondaría con catro Iwan Baan para cubrir as necesidades de todas as revistas que sobreviven, co cal vexo bastante complicado o futuro para todos os demais.

Hoxe en día parece fundamental que a túa fotografía sexa inmediatamente recoñecible, unha cousa que non necesariamente vexo como algo positivo. Facendo un paralelismo: Herzog & de Meuron, parécenme arquitectos extraordinarios, pero ao ver un edificio deles, non podes intuír como será o seguinte. Alí está a súa capacidade de innovación, de busca, de sorpresa….son o caso quizais máis recente e rechamante de arquitectos que son capaces de reinventarse en cada proxecto que fan. En cambio Richard Meier, é un arquitecto do que se ves un edificio xa te podes imaxinar como foron os seus outros traballos. Durante a carreira foi un dos meus arquitectos preferidos, pero deixou de selo cando empezou a resultarme tan previsible.

¿Que lle recomendaría a alguén que empeza nisto?

Que teña unha forma de traballar afondada, que se poida considerar recoñecible, pero no mesmo sentido do que comentabamos antes de Herzog & de Meuron, que demostran ter un rigor, unha vontade de investigación que permanece idéntica en todos os edificios, e isto é o que marca, pero remata aí. No caso dun fotógrafo vai un pouco na mesma dirección, ha de buscar un método, rigoroso e persoal, máis que un resultado inmediatamente recoñecible.

Para alguén que empeza: sinceramente creo que é un momento extremadamente complicado para esta profesión. Pero se realmente sente paixón, e isto é o punto clave, un fai o que sente a necesidade de facer. Se te interesa a foto de arquitectura, por moi complicado que sexa, conseguirás levar a cabo unha existencia con iso, pero has de ter moi claro que é a túa paixón e que non serías feliz facendo outra cousa. Se non é así, eu formularíamo. Non só pola mala situación actual senón tamén polo que foi tradicionalmente a forma de vivir dun fotógrafo de arquitectura, unha persoa que, por unha parte, non é completamente dona da súa vida, depende do tempo, dos acontecementos, dunha cantidade de factores ingobernables propios da situación… sen ir máis lonxe, un camión estacionado diante da fachada principal do edificio pode supoñer con botar a perder cunha programación de semanas…

Ademais traballas onde está situada a obra, sempre tes que desprazarte, ás veces lonxe e mesmo moi lonxe, co cal se tes un contratempo, estás lonxe da túa casa e da túa xente, só, gastando diñeiro e sen poder facer o teu traballo. Isto co paso dos anos faise máis duro e frustrante, e é algo que unha persoa que ten esta experiencia debe responsablemente formular a alguén que queira empezar.

Ana Belén Amado Pazos. arquitecta e fotógrafa

Madrid, novembro 2013

[:]

Ana Amado Pazos
Ana Amado Pazoshttp://anaamado.com/indexhibit/index.php
Arquitecta, fotógrafa y artista visual. Máster en Fotografía por la Escuela Lens de Artes Visuales (Madrid), Máster en Arte, Museología y Crítica Contemporáneas por la USC (Santiago de Compostela), Posgrado en Ilustración Creativa por la Escuela EINA (Barcelona), y arquitecta por la ETSAC de arquitectura (Universidad de A Coruña). Profesional multidisciplinar en los campos de la arquitectura, la fotografía, la dirección artística en cine/TV, la ilustración y cómic, el comisariado y el diseño de exposiciones. Recientemente trabaja como asistente del fotógrafo americano Mark Steinmetz en USA. Actualmente compagina su labor como fotógrafa con la docencia de la fotografía para adultos y jóvenes en escuelas de artes visuales en Madrid. Su trabajo personal explora las interconexiones entre las diversas manifestaciones artísticas, buscando siempre el acercamiento del arte contemporáneo a la sociedad. En su obra reciente prima la fotografía con contenido social donde se sirve de la arquitectura como marco para hablar de temas como la crisis económica o la revalorización de la arquitectura moderna en España. Su trabajo ha sido premiado y expuesto internacionalmente, en PhotoEspaña2017 (Madrid), la Bienal de Venecia 2016, la Royal Academy of Arts (Londres), Tent Gallery (Edimburgo), el International Festival Eme3 y Museo Picasso (Barcelona),o el Premio Internacional «Obra Abierta 2016» (Plasencia), entre otros.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR

CaixaForum | Ana Amado

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS