Contemporáneos | Miguel Ángel Díaz Camacho

Fco. Javier Sáenz de Oíza en el Partenón, Atenas 1984, revista El Croquis n.32-33, pág. 19 (autor desconocido).
Fco. Javier Sáenz de Oíza en el Partenón, Atenas 1984, revista El Croquis n.32-33, pág. 19 (autor desconocido).

El poeta argentino  se preguntaba sobre sus contemporáneos, estableciendo condiciones y modos de coexistencia más allá de un tiempo y de una época: ¿quiénes son mis contemporáneos? se decía. La pregunta despierta enorme interés, más aún en el momento actual, un presente desplazado y especulativo en el que la etiqueta “contemporáneo” se presenta como fiel acompañante de las más edulcoradas felonías: les propongo indagar desde su buscador favorito cualquier cosa seguida del adjetivo -contemporáneo- y comprobarán que lo expresado aquí no responde a exageración o desatino, especialmente si se buscan imágenes tecleando (en dos palabras como diría el torero) arquitectura contemporánea.

En la imagen Oíza toma algunos apuntes en las ruinas del Partenón en Atenas, pero no como el que registra el estado de un cadáver, sino más bien como quien busca el principio de un orden, una sustancia arquitectónica que habitara a través del tiempo y la cultura:

“Estoy más cerca de Alberti y de Palladio que los jóvenes”.1

Como si los dos maestros del Renacimiento fueran en realidad sus contemporáneos más cercanos. Otros como Sou Fujimoto han trabajado en los últimos años sobre una contemporaneidad suspendida, un futuro primitivo en el que la arquitectura se presenta como un estadio de la memoria:

“Siento que existo en un mundo en el cual todo -desde los albores de la civilización, el antiguo Egipto, incluso la modernidad y lo contemporáneo- continúa fluyendo de forma paralela. […] Hacer arquitectura es diseñar ruinas con meticulosidad”.2

La ruina puede representar el final, pero también el origen, de la arquitectura. Tal vez lo contemporáneo constituya un estado de inmanencia, una colección de valores y afinidades electivas capaces de trascender, parafraseando a Warhol, nuestros quince minutos de fama.

“Siempre puede uno encontrar contemporáneos en cualquier lugar del tiempo…”.3

La voz narrativa de Eduardo Galeano nos propone un tejido humano Universal y conjuntivo, una genealogía siempre atenta al mundo y sus virajes, un principio fundacional de una cultura anterior incluso a la palabra. Conviene no confundir los destellos de lo fugaz, con los fluidos poderosos que conectan a los Hombres y sus contemporáneos.

Miguel Ángel Díaz Camacho. Doctor Arquitecto
Madrid. Septiembre 2015.
Autor de Parráfos de arquitectura#arquiParrafos

Notas:

1 Fco. Javier Sáenz de Oíza, revista El Croquis n.32-33, pág. 18.

2 Sou Fujimoto, revista El Croquis n.151, págs. 18 y 213.

3 “…y compatriotas en cualquier lugar del mundo”. Eduardo Galeano. El libro de los abrazos, Madrid, Siglo XXI, 2012, pág. 231.

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