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Para Mara Chao
Hace poco se recopiló un glosario de términos relacionados con el planeamiento sostenible, dirigido por la arquitecta granadina Elisa Valero y coordinado por los jóvenes arquitectos de Estella (Navarra), Lorenzo Barnó y Agnieszka Stepien. Participé con el término “sostenibilidad afectiva”. Ahora me he topado con otro término, que ha venido hacia mí como si yo le hubiera llamado. Está basado en la inteligente cháchara de la eterna Mafalda. Su título: “arquitectura despeinada”. Mafalda, siempre certera y desmelenada, dice lo siguiente:
VIVIR DESPEINADA
Voy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine. Por eso he decidido disfrutar con mayor intensidad. El mundo está loco. Definitivamente loco. Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro, arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina.
Hacer el amor, despeina. Reírte a carcajadas, despeina. Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina. Quitarte la ropa, despeina. Besar a la persona que amas, despeina. Jugar, despeina. Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina. Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible.
Así que, como siempre, cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado. Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida. Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse. Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera. El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria. Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cúando me van a dar la orden de ser feliz?
Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que quiero ser.
Por eso mi recomendación es: entrégate, come rico, besa, abraza, baila, enamórate, relájate, viaja, salta, acuéstate tarde, levántate temprano, corre, vuela, canta, ponte linda, ponte cómoda, admira el paisaje, disfruta, y sobre todo, ¡deja que la vida te despeine!
Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.
La Arquitectura despeinada es aquella que se hace desde la pasión. Flexible, con ausencia de fórmulas y con las mínimas normativas. Los códigos técnicos de la edificación son un invento de los fríos y rígidos pueblos del Norte que -en vez de hacer las construcciones más sostenibles o humanas- las encarecen. Son trampas para los incautos. Todos nosotros, por cierto.
La arquitectura despeinada es lúdica, divertida y bella. Uno se divierte diseñando y construyendo. Porque está plagada de caminos, texturas, colores, sabores y olores y usa en general materiales y sistemas raros, algunos desechables. Otros inauditos. También reciclables. O provenientes de la tierra que los amasa y los ofrece gratuitamente.
La arquitectura despeinada no necesariamente está hecha por arquitectos. Para su fabricación cabe toda la ciudadanía interesada: bomberos, equilibristas, domadores de leones (son muy requeridos), artistas en general, cantantes, poetas, cizallistas (que cizallan), telefonistas de a pie, buceadores, salteadores de caminos que reparten entre los más necesitados y un larguísimo etcétera, incluyendo- claro- a los niños y los abuelos.
La arquitectura despeinada es comprometida. Con el medio, con las personas, con la vida. Es despeinada, como decimos, y mafaldiana.
La arquitectura despeinada es libre e igualitaria. Para todos y por todos pensada. Porque la generan pensamientos e ideas, conceptos difíciles de explicar, pero existentes, lo juro. No es especulativa. No es anodina. No es mercantilista.
No es seria ni gris tampoco, ni glamurosa ni hiperlujosa. Es sencilla, bella, armoniosa y dúctil.
La arquitectura despeinada no sale en las revistas carísimas ni en los dominicales lujosos, no necesita presentaciones aerodinámicas ni gana Premios Pritzer. Y si los ganara, no iría a recogerlos. Tampoco necesariamente se visa, aunque se sometería a hacerlo para dar ejemplo a la profesión.
La arquitectura despeinada es transformable, se puede colocar encima de un árbol, pero también queda bien en las terrazas de la Gran Vía tanto superiores como inferiores.
La arquitectura despeinada la hacen los jóvenes de espíritu, los que pululan por la red, los que tienen un compromiso social con los otros, los internautas, los artistas urbanos, los paisajistas de la noche. Todos aquellos, en definitiva, que creen y aman la ARQUITECTURA CON MAYÚSCULAS al servicio de la sociedad.
Cristina García-Rosales. arquitecta
madrid. marzo 2012
[:en]
To Mara Chao
It does little Elisa Valero compiled a glossary of terms related to the sustainable planning directed by the from Granada arquitecta and coordinated by the young architects of Estella (Navarre), Lorenzo Barnó y Agnieska Stepien. I took part with the term “affective sustainbility”. Now I have run up with another term, which has come towards me as if I had called him. It is based on the intelligent little talk of the eternal Mafalda. His title: «deshevelled architecture». Mafalda, always accurate and disheveled, he says the following thing:
LIVING DESHEVELLED
I go have learned that it is necessary to leave that the life you despeine. Because of it I have decided to enjoy major intensity. The world is mad. Definitively mad. The rich thing, he puts on weight. The pretty thing works out expensive. The Sun that illuminates your face, wrinkle. And the really good of this life, despeina.
To do the love, despeina. to laugh heartily, despeina. To travel, to fly, to run, to get into the sea, despeina. to take the clothes from you, despeina. To kiss the person that you love, despeina. To play, despeina. To sing until you remain without air, despeina. To dance until you doubt if it was a good idea to put on high heels this night, it leaves the unrecognizable hair you.
So, since always, whenever we meet I am going to be with the deshevelled hair. Nevertheless, do not have doubt that I will be happening for the present time happier from my life. It is a law of life: always there is going to be more deshevelled the woman who chooses to go in the first cart of the roller coaster, that the one that it chooses not to be raised. It can be that I feel tempted to be an impeccable, brushed woman and planchadita within and externally. The classified notice of this world demands good presence: Comb Yourself, put, extract you, buy you, run, slim, eat I recover, it walks derechita, become serious. And probably it should follow the instructions but cúando are they going to give me the order to be happy?
The only thing that really matters is that on having looked at the mirror, it sees the woman that I want to be.
Because of it my recommendation is: submit, eat richly, kiss, embrace, dance, fall in love, relax, travel, jump, go to bed late, get up early, run, fly, sing, become pretty, become comfortable, admire the landscape, enjoy, and especially, leave that the life you despeine!
The worse thing that can happen to you is that, smiling opposite to the mirror, you have to return to comb.
The deshevelled Architecture is that one that is done from the passion. Flex, with absence of formulae and with the normative minims. The technical codes of the building are an invention of the cold and rigid peoples of the North who – instead of time of doing the most sustainable or human constructions – put up the price of them. They are traps for the incautious ones. All of us, certainly.
The deshevelled architecture is playful, enterteining and beautiful. One amuses itself designing and constructing. Because it is riddled with ways, textures, colors, flavors and smells and uses in general materials and rare systems, disposable some. Unheard-of others. Also recyclable. Or from the land that kneads them and offers them free.
The deshevelled architecture not necessarily is done by architects. For his manufacture it fits the whole interested citizenship: firemen, tightrope walkers, tamers of lions (they are very needed), artists in general, singers, poets, cizallistas (that cizallan), operators of afoot, divers, salteadores of ways that they distribute between the neediest and the longest etc, including – clearly – the children and the grandparents.
The deshevelled architecture is awkward. With the way, with the persons, with the life. It is deshevelled, as we say, and mafaldiana.
The deshevelled architecture is free and igalitarian. For all and for all thought. Because she is generated by thoughts and ideas, concepts difficult to explain, but existing, I swear it. It is not speculative. It is not bland. He is not a mercantilist.
Not even grey is serious, not glamurosa not hyperluxurious. It is simple, beautiful, harmonious and ductile.
The deshevelled architecture goes out neither in the most expensive magazines nor in the Sunday luxurious ones, neither aerodynamic presentations nor desire needs Prizes Pritzer. And if it was gaining them, it would not be going to gather them. Neither necessarily visa, though it would surrender to doing it to give example to the profession.
The deshevelled architecture is transformable, it is possible to place on a tree, but also it stays well in the terraces of the Great Route so much Superiors as low.
The deshevelled architecture is done by the young persons of spirit, which infest for the network, which have a social commitment with others, the internauts, the urban artists, the landscape painters of the night. All those, definitively, that believe and love the ARCHITECTURE WITH CAPITAL LETTERS to the service of the company.
Cristina García-Rosales. architect
madrid. march 2012
[:gl]
Para Mara Chao
Hai pouco recompilouse un glosario de términos relacionados coa achaiadura sostenible, dirixido pola arquitecta granadina Elisa Valero e coordinado polos novos arquitectos de Estella (Navarra), Lorenzo Barnó e Agnieska Stepien. Participei co termo “sostenibilidade afectiva”. Agora topeime con outro término, que veu cara a min coma se eu chamoulle. Está baseado na intelixente cháchara da eterna Mafalda. O seu título: “arquitectura despeitada”. Mafalda, sempre certeira e desmelenada, di o seguinte
Ahora me he topado con otro término, que ha venido hacia mí como si yo le hubiera llamado. Está basado en la inteligente cháchara de la eterna Mafalda. Su título: “arquitectura despeinada”. Mafalda, siempre certera y desmelenada, dice lo siguiente:
VIVIR DESPEITADA
Vou aprendín que hai que deixar que a vida te despeitee. Por iso decidín gozar con maior intensidade. O mundo está tolo. Definitivamente tolo. O rico, engorda. O lindo sae caro. O sol que ilumina o teu rostro, engurra. E o realmente bo desta vida, despeitea.
Facer o amor, despeitea. Rirte a gargalladas, despeitea. Viaxar, voar, correr, meterte no mar, despeitea. Quitarche a roupa, despeitea. Bicar a persoa que amas, despeitea. Xogar, despeitea. Cantar ata que quedes sen aire, despeitea. Bailar ata que dubides se foi boa idea poñerte tacóns altos esa noite, déixache o pelo irrecoñecible.
Así que, como sempre, cada vez que nos vexamos eu vou estar co cabelo despeiteado. Non obstante, non teñas dúbida de que estarei a pasar polo momento máis feliz da miña vida. É lei de vida: sempre vai estar máis despeiteada a muller que elixa ir no primeiro carriño da montaña rusa, que a que elixa non subir. Pode ser que me senta tentada a ser unha muller impecable, peiteada e planchadita por dentro e por fóra. O aviso clasificado deste mundo esixe boa presenza: Peitéate, ponte, sácate, compra, corre, adelgaza, come san, camiña derechita, ponte seria. E quizais debería seguir as instrucións pero ¿cúando vanme dar a orde de ser feliz?
O único que realmente importa é que ao mirarme ao espello, vexa a muller que quero ser.
Por iso a miña recomendación é: entrégate, come rico, bica, abraza, baila, namórate, reláxate, viaxa, salta, déitate tarde, levántate temperán, corre, voa, canta, ponte linda, ponte cómoda, admira a paisaxe, goza, e sobre todo, ¡deixa que a vida te despeitee!
O peor que pode pasarche é que, sorrindo fronte ao espello, te teñas que volver peitear.
A Arquitectura despeiteada é aquela que se fai dende a paixón. Flexible, con ausencia de fórmulas e coas mínimas normativas. Os códigos técnicos da edificación son un invento dos fríos e ríxidos pobos do Norte que -en vez de facer as construcións máis sostibles ou humanas- as encarecen. Son trampas para os incautos. Todos nós, por certo.
A arquitectura despeiteada é lúdica, divertida e bela. Un divírtese deseñando e construíndo. Porque está enchida de camiños, texturas, cores, sabores e olores e usa en xeral materiais e sistemas raros, algúns desbotables. Outros inauditos. Tamén reciclables. Ou provenientes da terra que os amasa e os ofrece gratuitamente.
A arquitectura despeiteada non necesariamente está feita por arquitectos. Para a súa fabricación cabe toda a cidadanía interesada: bombeiros, equilibristas, domadores de leóns (son moi requiridos), artistas en xeral, cantantes, poetas, cizallistas (que cizallar), telefonistas da pé, mergulladores, salteadores de camiños que reparten entre os máis necesitados e un larguísimo etcétera, incluíndo- claro- aos nenos e os avós.
A arquitectura despeiteada é comprometida. Co medio, coas persoas, coa vida. É despeiteada, como dicimos, e mafaldiana.
A arquitectura despeiteada é libre e igualitaria. Para todos e por todos pensada. Porque a xeran pensamentos e ideas, conceptos difíciles de explicar, pero existentes, xúroo. Non é especulativa. Non é anódina. Non é mercantilista.
Non é seria nin gris tampouco, nin glamurosa nin hiperluxosa. É sinxela, bela, harmoniosa e dúctil.
A arquitectura despeiteada non sae nas revistas caras nin nos dominicais luxosos, necesita presentacións aerodinámicas nin gana Premios Pritzer. E se os gañase, non iría a recollelos. Tampouco necesariamente se visa, aínda que se sometería a facelo para dar exemplo á profesión.
A arquitectura despeiteada é transformable, pódese colocar enriba dunha árbore, pero tamén queda ben nas terrazas da Gran Vía tanto superiores coma inferiores.
A arquitectura despeiteada fana os mozos de espírito, os que pululan pola rede, os que teñen un compromiso social cos outros, os internautas, os artistas urbanos, os paisaxistas da noite. Todos aqueles, en definitiva, que cren e aman a ARQUITECTURA CON MAIÚSCULAS ao servizo da sociedade.
Cristina García-Rosales. arquitecta
madrid. marzo 2012
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