Arquitectura Moderna | bRijUNi

Lo moderno, o quizá lo nuevo, siempre ha pasado por ser algo bueno. Uno quería o perseguía ser moderno, o parecerlo, hasta que cayó en la cuenta de que lo moderno fue ayer y que el suspiro del presente era inasible, y la aspiración de modernidad, también. La historia y la edad por suerte, ayudan a entender, y le dicen a uno que en realidad lo que quiere ser no es moderno sino contemporáneo, un tipo de la época en la que vive, y por fin entiende el concepto de zeitgeist  y pretende vivir de acuerdo al mundo en el que le ha tocado vivir, un mundo contemporáneo y claro, moderno, aunque una cosa y la otra no sean equivalentes.

Paul Rudolph delante del edificio de Arte & Arquitectura, 1963 | paulrudolph.org

En arquitectura, nadie se autodefiniría como moderno (excepto en las revistas más vulgares) ni querría que su arquitectura fuera moderna, ya que todo el mundo sabe lo que es la arquitectura moderna, asociada a un determinado periodo histórico que ya hemos dejado atrás. Tan atrás que hasta Philip Johnson hace casi sesenta años ya señaló cuáles eran las sietes muletas, o muletillas,  de la arquitectura moderna, que aún existía como tal. Eran, según Johnson, siete: la historia, los dibujos bonitos (que no son arquitectura sólo por ser bonitos), la utilidad, el confort, lo barato, el servicio al cliente y la estructura; (history, pretty drawings, utility (usefulness), confort, cheapness, serving the client, structure). A pesar de todo, no puede decirse que estuviera muy acertado y un análisis no muy profundo podría desmontar muchas de esas ideas, empezando quizá por la de una arquitectura moderna y a la vez pretendidamente barata, por no hablar de una arquitectura que proporcionara confort y servicio al cliente, ideas que no están en absoluto presentes en algunas de los edificios más conocidos de la arquitectura moderna, que eran más bien todo lo contrario: caros, poco confortables y nada al servicio del usuario o cliente.

Dos años más tarde, Paul Rudolph convino que eran seis los determinantes de la arquitectura moderna, si bien no se refería a la arquitectura en general sino a la forma arquitectónica en particular, es decir, hacía una valiente y quizá osada equivalencia entre arquitectura y forma. En cualquier caso, los seis determinantes de la forma arquitectónica eran, para Rudolph: el entorno del edificio, su relación con otros edificios y el lugar;  el aspecto funcional; la región, el clima, el paisaje y las condiciones de luz natural a las que uno se enfrenta; los materiales; las especiales exigencias psicológicas del espacio; y la relación con el espíritu de los tiempos. Resumiendo: entorno, función, clima y paisaje, materiales, exigencias psicológicas del espacio y zeitgeist. Habiendo sido Rudolph un formalista muy convencido, sorprende encontrar tantos condicionantes externos que poco parecían ser tenidos en cuenta en edificios más preocupados de la volumetría o la expresión de una materialidad sincera que del entorno, el clima o el paisaje.

En ambos listados, apenas coincidentes a pesar de la cercanía temporal, sorprende no sólo eso, la disparidad de condicionantes que ambos apuntan, sino también la ausencia de referencia alguna a uno de los conceptos en los que se inspirara originalmente el Movimiento Moderno y su arquitectura, que no es otro que el de Gesamtkunstwerk (obra de arte total). Es decir, no es extraño no encontrarlo en estos listados de Rudolph y Johnson, si con ellos, en cierto modo, también se están explicando ellos mismos y su arquitectura. Sin embargo, sí que parece una pérdida a lo largo del tiempo, de la arquitectura moderna y sus aspiraciones, más allá de la retórica maquinista de la casa como máquina de habitar y sus derivadas, que en cierto modo podrían asimilar esa aspiración de integración de todas las artes; o de todas las técnicas.

Texto por bRijUNi arquitectos: Beatriz Villanueva Cajide -Arquitecto y Master en Proyectos Arquitectónicos Avanzados (ETSA Madrid)- y Francisco Javier Casas Cobo -arquitecto y Master en Teoría, Análisis e Historia de la Arquitectura (ETSA Madrid).

bRijUNi arquitectos

Beatriz Villanueva es Arquitecta, Master en Gestión de Espacios Virtuales, Master en Proyectos Arquitectónicos Avanzados y PhD (ABD) con su tesis “Arquitectura y Compromiso. Actualización y revisión crítica de los manifiestos de arquitectura”, dentro del grupo ARKRIT de teoría y crítica (ETSAM).

Francisco J. Casas es Arquitecto, Master en Análisis, Teoría e Historia de la Arquitectura y PhD (ABD) con su tesis “Fundamentos Historiográficos, Teóricos y Críticos de los años 50” dentro del Departamento de Composición Arquitectónica (ETSAM).

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