
La intervención trata de desvelar y potenciar los valores latentes en la edificación original, un ejemplo de arquitectura popular muy humilde, pero con gran valor documental, por tratarse de una de las últimas viviendas tradicionales marineras que se conservan inalteradas en el núcleo. Desde el inicio, los promotores y arquitectos tratan de equilibrar el respeto por la preexistencia (y los requisitos derivados de su catalogación) con el objetivo de realizar una propuesta contemporánea que mejore las condiciones de habitabilidad de la vivienda, buscando alcanzar el mayor grado posible de adecuación a los estándares actuales de confort, salubridad y sostenibilidad; tratando de añadir una nueva capa que potencie las preexistencias más valiosas.

Una nueva capa contemporánea
La intervención trata de desvelar y potenciar los valores latentes en la edificación original, un ejemplo de arquitectura popular muy humilde, pero con gran valor documental, por tratarse de una de las últimas viviendas tradicionales marineras que se conservan inalteradas en el núcleo. Desde el inicio, los promotores y arquitectos tratan de equilibrar el respeto por la preexistencia (y los requisitos derivados de su catalogación) con el objetivo de realizar una propuesta contemporánea que mejore las condiciones de habitabilidad de la vivienda, buscando alcanzar el mayor grado posible de adecuación a los estándares actuales de confort, salubridad y sostenibilidad; tratando de añadir una nueva capa que potencie las preexistencias más valiosas.

Un proceso experimental
Debido a distintas coyunturas (habituales en este tipo de obra alejadas de las grandes ciudades), la obra acaba ejecutándose en un proceso de autoconstrucción, en el que los promotores se rodean de un selecto grupo de artesanos e industriales locales que colaboran puntualmente en la ejecución.

La rehabilitación se lleva a cabo en un proceso muy enriquecedor de aprendizaje y experimentación con detalles y sistemas constructivos que combinan procesos artesanales e industrializados, superando la falsa dicotomía que opone los oficios tradicionales a la industria y la prefabricación. Para ello se cuenta con un grupo de industriales y artesanos locales que permiten prefabricar parte de los componentes de la obra y apoyan puntualmente a los (auto)constructores noveles en los procesos de montaje y ejecución más complejos, instruyéndolos para llevar a cabo el resto de la obra. Todo ello ejecutado con materiales y conocimientos de proximidad.

A pesar del inmenso esfuerzo y dedicación que supone llevar adelante un proyecto de este tipo y las innumerables dificultades administrativas para lograr encajarlo en el marco legal actual, el proceso resulta muy satisfactorio para los arquitectos ya que, por primera vez pueden experimentar con sistemas y procesos que no se pueden permitir en obras más convencionales, demostrando su viabilidad técnica y económica.

Tecnologías Low-Tech y Low-Cost
En este tipo de climas atlánticos y en intervenciones sobre arquitectura tradicional de este tipo, probablemente los mayores retos para garantizar un ambiente sano y confortable ve vinculan a la deshumectación del ambiente. En este caso se plantean una serie de medidas pasivas entre las que destaca un cuidado diseño desde el punto de vista higrotérmico (fomentando la transpirabilidad y eligiendo materiales que contribuyen al equilibrio higrotérmico) y un lucernario orientado al norte que permite programar la ventilación aprovechando los vientos más secos.

Además, otros lucernarios situados en el faldón sur de la cubierta y debidamente protegidos del soleamiento inconveniente permiten que la vivienda se mantenga todo el año a temperaturas muy próximas a un confort térmico, que se alcanza con el aporte energético puntual de una estufa de biomasa que aprovecha la inercia térmica de los muros. Todo ello, se monitoriza y controla con tecnologías low-cost y low-tech, demostrando que las tecnologías más simples y accesibles pueden ser las más eficaces y resilientes.
Obra: A Cormelá | MARXE a+t
Autor: MARXE a+t (Natalia Alvaredo, Javier Rocamonde, Aurora Gil Méndez)
Colaboradores: Escuadría (Asesoría estrutura), Frank Buschmann (Co-diseño y ejecución Mesa Arnela), Ricardo Antelo (Co-diseño y ejecución nueva ventana)
Forxa Chago (Co-diseño y ejecución barandilla balcón), Juan Leis (DEO)
Empresas: Forxa Chago (Carpintería metálica), Ricardo Antelo (Cantería), José Manuel- Pombercar (Detalles carpintería madera), Frank Buschmann (Ebanistería Mesa Arnela), Roberto – Diamond System (Terrazo in situ), Treber Acero (Carpintería metálica), Maderas Siero (Proveedor madera castaño), Hijos de Vicente Suárez (Proveedor madera castaño), Dámaso (Electricista), Kilovatio (Proveedor electricidad, ventilación), Tejas Verea (Proveedor teja cubierta), Chimeneas Quento (Estufa de Biomasa), Kerakoll (Proveedor enfoscados de cal), Revestimientos Hipólito (Enfoscados de cal), Anyra Keller (Proveedor Rothoblaas), Maderas Besteiro (Proveedor aislamientos y láminas), Perez Antolín (Proveedor iluminación), Estelar (ventanas y puertas de madera)
Fotografía: Luís Díaz Díaz (Fotografía obra rematada) – Antía Castro (Fotografía estado previo)
+ marxe.eu














