[:es]
No recuerdo el año, pero sí que recuerdo que era invierno. Abrí un libro sospechoso de la biblioteca de la universidad, muy bien surtida de escondrijos y libros equivocados, y me encontré con la imagen que ilustra este post, Concetto Spaziale Attese, 1968. En esos tiempos andaba obsesionado por Barragán, nada especialmente destacable para un alumno de tercer o cuarto curso. Sin embargo la imagen de la tela acuchillada de Lucio Fontana, abrió una herida en el concepto del espacio que me ha acompañado siempre. No hay absolutamente nada entre la apariencia espacial de Barragán y las telas heridas de Fontana, y sin embargo la coincidencia espacio temporal del momento, me lleva constantemente a asociar a Barragán con Fontana y viceversa. Quizás esta relación, también equivocada, se convierta en otro artículo algún día.
Salto varios lustros hasta llegar a hoy. Recupero el Manifiesto Blanco1 de 1946, precursor de la idea de Spazialismo. De nuevo, en un libro erróneo, dispuesto en un no-lugar, una mesa obsolescente en una casa extraña, la que últimamente acoge mis noches, encuentro este texto vital. Hay algo profundamente precario en este encuentro. Y sin embargo también hay algo especialmente pertinente.
Sin querer malograr la memoria del artista italoargentino, procedo a destacar algunos de los puntos del anciano manifiesto, cambiando toda referencia al arte, por el de arquitectura. Él no me lo perdonaría nunca, lo sé, pero murió en 1968. Yo todavía estoy vivo. Aún así le pido disculpas.
Este ejercicio, de suplantación2 simplemente consiste en cambiar la palabra arte por la palabra arquitectura. De esta manera tan sencilla, el texto se vuelve transgresoramente contemporáneo, es decir, de su tiempo, del tiempo de hoy, sea este el que decidamos que sea.
Veamos…
Estamos continuando la evolución de la arquitectura…
La arquitectura se encuentra en un período de latencia. Hay una fuerza que el hombre3 no puede manifestar. Nosotros la expresamos en forma literal en este manifiesto.
Por eso pedimos a todos los hombres de ciencia del mundo que saben que la arquitectura es una necesidad vital de la especie, que orienten una parte de sus investigaciones hacia el descubrimiento de esa sustancia luminosa y maleable y de los instrumentos que producirán sonidos, que permitan el desarrollo de la arquitectura tetradimensional.
Las ideas no se refutan. Se encuentran en germen en la sociedad, luego los pensadores y los arquitectos las expresan.
Todas las cosas surgen por necesidad y son de valor en su época.
Las transformaciones en los medios materiales de vida determinan los estados psíquicos del hombre a través de la historia.
Se transforma el sistema que dirige la civilización desde sus orígenes.
Los hallazgos desmesurados de la ciencia gravitan sobre esa nueva organización de la vida.
El descubrimiento de nuevas fuerzas físicas, el dominio sobre la materia y el espacio impone gradualmente al hombre condiciones que no han existido en toda la historia. La aplicación de esos hallazgos en todas las formas de la vida produce una modificación en la naturaleza del hombre. El hombre toma una estructura psíquica diferente.
Hoy, el conocimiento experimental reemplaza al conocimiento imaginativo. Tenemos conciencia de un mundo que existe y se explica por sí mismo, y que no puede ser modificado por nuestras ideas.
Necesitamos una arquitectura válida por sí misma…
La vida apacible ha desaparecido. La noción de lo rápido es constante en la vida del hombre.
La era arquitectónica de los colores y las formas paralíticas toca a su fin. El hombre se torna de más en más insensible a las imágenes clavadas sin indicios de vitalidad. Las antiguas imágenes inmóviles no satisfacen las apetencias del hombre nuevo formado en la necesidad de acción, en la convivencia con la mecánica, que le impone un dinamismo constante. La estética del movimiento orgánico reemplaza a la agotada estética de las formas fijas.
Invocando esta mutación operada en la naturaleza del hombre en los cambios psíquicos y morales y de todas las relaciones y actividades humanas, abandonamos la práctica de las formas de la arquitecturaconocidas y abordamos el desarrollo de una arquitectura basada en la unidad del tiempo y del espacio.
La arquitectura nueva toma sus elementos de la naturaleza.
La existencia, la naturaleza y la materia son una perfecta unidad. Se desarrollan en el tiempo y en el espacio.
El cambio es la condición esencial de la existencia. El movimiento, la propiedad de evolucionar y desarrollarse es la condición básica de la materia. Esta existe en movimiento y no de otra manera. Su desarrollo es eterno. El color y el sonido se encuentran en la naturaleza ligados a la materia.
La materia, el color y el sonido en movimiento, son los fenómenos cuyo desarrollo simultáneo integra la nueva arquitectura.
La construcción de formas voluminosas en mutación mediante una sustancia plástica y movible.
Dispuestos en el espacio actúan en forma sincrónica, integran imágenes dinámicas.
Exaltamos así la naturaleza en todo su sentido.
La materia en movimiento manifiesta su existencia total y eterna, desarrollándose en el tiempo y en el espacio, adoptando en su mutación distintos estados de la existencia.
Concebimos al hombre en su reencuentro con la naturaleza, en su necesidad de vincularse a ella para tomar nuevamente el ejercicio de sus valores originales. Postulamos una comprensión cabal de los valores primarios de la existencia, por eso instauramos en la arquitectura los valores sustanciales de la naturaleza.
Presentamos la sustancia, no los accidentes. No representamos al hombre, ni a los demás animales ni a las otras formas. Estas son manifestaciones de la naturaleza, mutables en el tiempo, que cambian y desaparecen según la sucesión de los fenómenos. Sus condiciones físicas y psíquicas están sujetas a la materia y a su evolución. Nos dirigimos a la materia y a su evolución, fuentes generatrices de la existencia.
Tomamos la energía propia de la materia, su necesidad de ser y desarrollarse.
Postulamos una arquitectura libre de todo artificio estético. Practicamos lo que el hombre tiene de natural, de verdadero. Rechazamos las falsedades estéticas inventadas por el arte especulativo.
Nos ubicamos cerca de la naturaleza como nunca lo ha estado la arquitectura en su historia.
Nuestra intención es abordar en una síntesis todas las vivencias del hombre, que unidas a la función de sus condiciones naturales, constituya una manifestación propia del ser.
De este nuevo estado de la conciencia surge una arquitectura integral, en el cual el ser funciona y se manifiesta en su totalidad.
Concebimos la síntesis como una suma de elementos físicos: color, sonido, movimiento, tiempo, espacio, integrando una unidad físico psíquica. Color, el elemento del espacio, sonido el elemento del tiempo y el movimiento que se desarrolla en el tiempo y en el espacio, son las formas fundamentales de la nueva arquitectura, que contiene las cuatro dimensiones de la existencia. Tiempo y espacio.
La nueva arquitectura requiere la función productiva de todas las energías del hombre, en la creación y en la interpretación. El ser se manifiesta integralmente con la plenitud de su vitalidad.
Por cierto, a mí también me pasa que cuando veo una fotografía de Lucio Fontana, creo estar viendo a Antonio Tabucchi.
Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, noviembre 2013
Notas:
1 Manifiesto Blanco, publicado como opúsculo en Buenos Aires en 1946, nunca fue firmado por Lucio Fontana, de hecho fue producido bajo su dirección por los estudiantes Bernardo Arias, Horacio Cazeneuve, Marcos Fridman, Pablo Arias, Rodolfo Burgos, Enrique Benito, César Bernal, Luís Coll, Adolfo Hansen y Jorge Rocamonte. A todos ellos les pido también disculpas.
2 Es decir, literalmente cambio la palabra arte y todas aquellas palabras que hacen referencia al arte, por la de arquitectura. También he procedido a eliminar algunas partes del manifiesto por considerar que aportan relativamente poco a este ejercicio de transvestismo. He destacado en negrita los cambios para que aquellos conocedores del texto original puedan corroborar la honestidad de mi engaño.
3 Me gustaría cambiar la palabra hombre por la palabra individuo, claramente más trans-genérica, pero me ha parecido demasiada manipulación. No hay que olvidar que el texto es de 1946 y la palabra hombre aludía a todos los géneros de su especie, ya fuesen del género masculino, femenino u otro. Es curioso que hoy esta palabra suene tan excluyente.
[:gl]
Non recordo o ano, pero si que recordo que era inverno. Abrín un libro sospeitoso da biblioteca da universidade, moi ben fornecida de escondrijos e libros equivocados, e atopeime coa imaxe que ilustra este post, Concetto Spaziale Attese, 1968. Neses tempos andaba obsesionado por Barragán, nada especialmente destacable para un alumno de terceiro ou cuarto curso. Con todo a imaxe da tea acoitelada de Lucio Fontana, abriu unha ferida no concepto do espazo que me acompañou sempre. Non hai absolutamente nada entre a aparencia espacial de Barragán e as teas feridas de Fontana, e con todo a coincidencia espazo temporal do momento, lévame constantemente a asociar a Barragán con Fontana e viceversa. Quizais esta relación, tamén equivocada, convértase nun post algún día.
Salto varios lustros ata chegar a hoxe. Recupero o Manifiesto Branco1 de 1946, precursor da idea de Spazialismo. De novo, nun libro erróneo, disposto nun non-lugar, unha mesa obsolescente nunha casa estraña, a que últimamente acolle as miñas noites, atopo este texto vital. Hai algo profundamente precario neste encontro. E con todo tamén hai algo especialmente pertinente.
Sen querer malograr a memoria do artista Italoargentino, procedo a destacar algúns dos puntos do ancián manifesto, cambiando toda referencia á arte, polo de arquitectura. El non mo perdoaría nunca, seino, pero morreu en 1968. Eu aínda estou vivo. Aínda así lle pido desculpas.
Este exercicio, de suplantación2 simplemente consiste en cambiar a palabra arte pola palabra arquitectura. Deste xeito tan sinxelo, o texto vólvese transgresoramente contemporáneo, é dicir, do seu tempo, do tempo de hoxe, sexa leste o que decidamos que sexa.
Este ejercicio, de suplantación2 simplemente consiste en cambiar la palabra arte por la palabra arquitectura. De esta manera tan sencilla, el texto se vuelve transgresoramente contemporáneo, es decir, de su tiempo, del tiempo de hoy, sea este el que decidamos que sea.
Vexamos…
Estamos a continuar a evolución da arquitectura…
A arquitectura atópase nun período de latencia. Hai unha forza que o home3 non pode manifestar. Nós expresámola en forma literal neste manifesto.
Por iso pedimos a todos os homes de ciencia do mundo que saben que a arquitectura é unha necesidade vital da especie, que orienten unha parte das súas investigacións cara ao descubrimento desa substancia luminosa e maleable e dos instrumentos que producirán sons, que permitan o desenvolvemento da arquitectura tetradimensional.
As ideas non se refutan. Atópanse en xerme na sociedade, daquela os pensadores e os arquitectos exprésanas.
Todas as cousas xorden por necesidade e son de valor na súa época.
As transformacións nos medios materiais de vida determinan os estados psíquicos do home a través da historia.
Transfórmase o sistema que dirixe a civilización desde as súas orixes.
Os achados desmesurados da ciencia gravitan sobre esa nova organización da vida.
O descubrimento de novas forzas físicas, o dominio sobre a materia e o espazo impón gradualmente ao home condiciones que non existiron en toda a historia. A aplicación deses achados en todas as formas da vida produce unha modificación na natureza do home. O home toma unha estrutura psíquica diferente.
Hoxe, o coñecemento experimental substitúe ao coñecemento imaxinativo. Temos conciencia dun mundo que existe e explícase en por si, e que non pode ser modificado polas nosas ideas.
Necesitamos unha arquitectura válida por si mesma…
A vida apracible ha desaparecido. A noción do rápido é constante na vida do home.
A era arquitectónica das cores e as formas paralíticas toca ao seu fin. O home tórnase de máis en máis insensible ás imaxes cravadas sen indicios de vitalidade. As antigas imaxes inmóbiles non satisfán as apetencias do home novo formado na necesidade de acción, na convivencia coa mecánica, que lle impón un dinamismo constante. A estética do movemento orgánico substitúe á esgotada estética das formas fixas.
Invocando esta mutación operada na natureza do home nos cambios psíquicos e morais e de todas as relacións e actividades humanas, abandonamos a práctica das formas da arquitectura coñecidas e abordamos o desenvolvemento dunha arquitectura baseada na unidade do tempo e do espazo.
A arquitectura nova toma os seus elementos da natureza.
A existencia, a natureza e a materia son unha perfecta unidade. Desenvólvense no tempo e no espazo.
O cambio é a condición esencial da existencia. O movemento, a propiedade de evolucionar e desenvolverse é a condición básica da materia. Esta existe en movemento e non doutra maneira. O seu desenvolvemento é eterno. A cor e o son atópanse na natureza ligados á materia.
A materia, a cor e o son en movemento, son os fenómenos cuxo desenvolvemento simultáneo integra a nova arquitectura.
A construción de formas voluminosas en mutación mediante unha substancia plástica e movible.
Dispostos no espazo actúan en forma sincrónica, integran imaxes dinámicas.
Exaltamos así a natureza en todo o seu sentido.
A materia en movemento manifesta a súa existencia total e eterna, desenvolvéndose no tempo e no espazo, adoptando na súa mutación distintos estados da existencia.
Concibimos ao home no seu reencontro coa natureza, na súa necesidade de vincularse a ela para tomar novamente o exercicio dos seus valores orixinais. Postulamos unha comprensión cabal dos valores primarios da existencia, por iso instauramos na arquitectura os valores substanciais da natureza.
Presentamos a substancia, non os accidentes. Non representamos ao home, nin aos demais animais nin ás outras formas. Estas son manifestacións da natureza, mutables no tempo, que cambian e desaparecen segundo a sucesión dos fenómenos. As súas condicións físicas e psíquicas están suxeitas á materia e á súa evolución. Dirixímonos á materia e á súa evolución, fontes generatrices da existencia.
Tomamos a enerxía propia da materia, a súa necesidade de ser e desenvolverse.
Postulamos unha arquitectura libre de todo artificio estético. Practicamos o que o home ten de natural, de verdadeiro. Rexeitamos as falsidades estéticas inventadas pola arte especulativa.
Situámonos preto da natureza como nunca o estivo a arquitectura na súa historia.
A nosa intención é abordar nunha síntese todas as vivencias do home, que unidas á función das súas condicións naturais, constitúa unha manifestación propia do ser.
Deste novo estado da conciencia xorde unha arquitectura integral, no cal o ser funciona e maniféstase na súa totalidade.
Concibimos a síntese como unha suma de elementos físicos: cor, son, movemento, tempo, espazo, integrando unha unidade físico psíquica. Cor, o elemento do espazo, son o elemento do tempo e o movemento que se desenvolve no tempo e no espazo, son as formas fundamentais da nova arquitectura, que contén as catro dimensións da existencia. Tempo e espazo.
A nova arquitectura require a función produtiva de todas as enerxías do home, na creación e na interpretación. O ser maniféstase integralmente coa plenitude da súa vitalidade.
Por certo, a min tamén me pasa que cando vexo unha fotografía de Lucio Fontana, creo estar a ver a Antonio Tabucchi.
Miquel Lacasta. Doutor arquitecto
Barcelona, novembro 2013
Notas:
1 Manifiesto Branco, publicado como opúsculo en Buenos Aires en 1946, nunca foi asinado por Lucio Fontana, de feito foi producido baixo a súa dirección polos estudantes Bernardo Arias, Horacio Cazeneuve, Marcos Fridman, Pablo Arias, Rodolfo Burgos, Enrique Benito, César Bernal, Luís Coll, Adolfo Hansen e Jorge Rocamonte. A todos eles pídolles tamén desculpas.
2 É dicir, literalmente cambio a palabra arte e todas aquelas palabras que fan referencia á arte, pola de arquitectura. Tamén procedín a eliminar algunhas partes do manifesto por considerar que achegan relativamente pouco a este exercicio de transvestismo. Destaquei en negrita os cambios para que aqueles coñecedores do texto orixinal poidan corroborar a honestidade do meu engano.
3 Gustaríame cambiar a palabra home pola palabra individuo, claramente máis trans-xenérica, pero pareceume demasiada manipulación. Non hai que esquecer que o texto é de 1946 e a palabra home aludía a todos os xéneros da súa especie, xa fosen do xénero masculino, feminino ou outro. É curioso que hoxe esta palabra soe tan excluínte.
[:en]
I do not remember the year, but yes that I remember that it was a winter. I opened a suspicious book of the library of the university, very well supplied of nooks and wrong books, and thought the image that it illustrates this post, Concetto Spaziale Attese, 1968. In these times it was walking obsessed with Barragán, not specially at all prominently for a pupil of the third or fourth course. Nevertheless the image of Lucio Fontana‘s stabbed fabric, it opened a wound in the concept of the space that has accompanied me always. There is absolutely nothing between Barragán’s spatial appearance and the fabrics wounded by Fountain, and nevertheless the coincidence temporary space of the moment, leads me to associating constant Barragán with Fountain and vice versa. Probably this relation, also mistaken, turns into a post some day.
I jump several periods up to coming to today. I recover the White Manifest1 of 1946, predecessor of Spazialism‘s idea. Again, in an erroneous book arranged in a non-place, a table obsolescente in a strange house, which lately receives my nights, I find this vital text. There is something deeply precarious in this meeting. And nevertheless also there is something specially pertinent.
Accidentally to spoil the memory of the artist Italoargentino, I proceed to distinguish some of the points from the manifest elder, changing any reference to the art, for that of architecture. He would never excuse it to myself, I know it, but he died in 1968. I still am alive. Nonetheless I ask for excuses him.
This exercise, of supplanting2 simply the word consists of changing art into the word architecture. Hereby so simple, the text turns transgresoramente contemporary, that is to say, of his time, of the time of today, be this the one that we decide that it should be.
Este ejercicio, de suplantación2 simplemente consiste en cambiar la palabra arte por la palabra arquitectura. De esta manera tan sencilla, el texto se vuelve transgresoramente contemporáneo, es decir, de su tiempo, del tiempo de hoy, sea este el que decidamos que sea.
Let’s see…
We are continuing the evolution of the architecture…
The architecture is in a period of latency. There is a force that the man3 cannot demonstrate. We express it in literal form in this manifest.
Because of it we ask all the scientists of the world who know that the architecture is a vital need of the species, which they orientate a part of his investigations towards the discovery of this luminous and malleable substance and of the instruments that will produce sounds, which allow the development of the architecture four-dimensional.
The ideas are not refuted. They are in germ in the company, then the thinkers and the architects express them.
All the things arise for need and are of value in his epoch.
The transformations in the material means of life determine the psychic conditions of the man across the history.
There transforms the system that directs the civilization from his origins.
The enormous findings of the science gravitate on this new organization of the life.
The discovery of new physical forces, the domain over the matter and the space imposes gradually on the man conditions that have not existed in the whole history. The application of these findings in all the forms of the life produces a modification in the nature of the man. The man takes a psychic different structure.
Today, the experimental knowledge replaces to the imaginative knowledge. We have conscience of a world that exists and is explained for yes same, and that cannot be modified by our ideas.
HWe need a valid architecture for yes same…
The pleasant life has disappeared. The notion of the rapid thing is constant in the life of the man.
The architectural age of the colors and the paralytic forms touches to his end. The man becomes increasingly insensitive to the images fixed without indications of vitality. The former immobile images do not satisfy the cravings of the new man formed in the need of action, in the conviviality with the mechanics, that it imposes a constant dynamism on him. The aesthetics of the organic movement replace to the exhausted aesthetics of the fixed forms.
Invoking this mutation produced in the nature of the man in the psychic and moral changes and of all the relations and human activities, we leave the practice of the forms of the architecture known and approach the development of an architecture based on the unit of the time and of the space.
The new architecture takes his elements of the nature.
The existence, the nature and the matter are a perfect unit. They develop in the time and in the space.
The change is the essential condition of the existence. The movement, the property of evolving and to develop is the basic condition of the matter. This one exists in movement and not otherwise. His development is eternal. The color and the sound are in the nature tied to the matter.
The matter, the color and the sound in movement, are the phenomena which simultaneous development integrates the new architecture.
The construction of voluminous forms in mutation by means of a plastic and movable substance.
Arranged in the space they act in synchronous form, integrate dynamic images.
We exalt this way the nature in all his sense.
The matter in movement demonstrates his total and eternal existence, developing in the time and in the space, adopting in his mutation different conditions of the existence.
We conceive the man in his reunion with the nature, in his need to link itself to her to take again the exercise of his original values. We postulate a complete comprehension of the primary values of the existence, because of it we restore in the architecture the substantial values of the nature.
Let’s sense beforehand the substance, the accidents. We represent neither to the man, nor to other animals nor to other forms. These are manifestations of the nature, mutables in the time, which they change and eliminate according to the succession of the phenomena. His physical and psychic conditions are subject to the matter and to his evolution. We direct for ourselves the matter and his evolution, sources generatrices of the existence.
We take the own energy of the matter, his need to be and to develop.
We postulate a free architecture of any aesthetic artifice. We practise what the man has of native, of really. We reject the aesthetic falsehoods invented by the speculative art.
We never locate ourselves near the nature since it the architecture has been in his history.
Our intention is to approach in a synthesis all the experiences of the man, which joined the function of his natural conditions, an own manifestation of the being constitutes.
From this new condition of the conscience an integral architecture arises, in which the being works and demonstrates in its entirety..
We conceive the synthesis as a sum of physical elements: color, sound, movement, time, space, integrating a unit physicist psychic. Color, the element of the space, sound the element of the time and the movement that develops in the time and in the space, they are the fundamental forms of the new architecture, which contains four dimensions of the existence. Time and space.
The new architecture needs the productive function of all the energies of the man, in the creation and in the interpretation. The being demonstrates integrally with the fullness of his vitality.
Certainly, also it happens to me that when I see Lucio Fontana’s photography, I am thinking about seeing Antonio Tabucchi.
Miquel Lacasta. PhD architect
Barcelona, november 2013
Notes:
1 White manifest, published as opuscule in Buenos Aires in 1946, was never signed by Lucio Fontana, in fact it was produced under his direction by the students Bernardo Arias, Horace Cazeneuve, Marcos Fridman, Paul Arias, Rodolfo Burgos, Enrique Benito, César Bernal, Luís Coll, Adolfo Hansen and Jorge Rocamonte. I ask all of them also for excuses.
2 That is to say, literally I change the word art and all those words that refer to the art, for that of architecture. Also I have proceeded to eliminate some parts of the manifest for thinking that they reach relatively little to this exercise of transvestismo. I have emphasized in boldface the changes in order that those connoisseurs of the original text could corroborate the honesty of my deception.
3 I would like to change the word man into the word individual, clearly more trans-generic, but manipulation has seemed to me to be too much. It is not necessary to forget that the text is of 1946 and the word man was alluding to all the kinds of his species, already they were of the masculine, feminine or different kind. It is curious that today this word sounds so exclusively.
[:]




