InicioartículosEl arquitecto Curro Inza | José Ramón Hernández CorreaO arquitecto Curro Inza...

[:es]El arquitecto Curro Inza | José Ramón Hernández Correa[:gl]O arquitecto Curro Inza | José Ramón Hernández Correa[:en]The architect Curro Inza | José Ramón Hernández Correa[:]

[:es]

Francisco de Inza nació en Madrid en 1929 y murió en Mahón en 1976, con cuarenta y siete años recién cumplidos. Fue profesor de proyectos en la escuela de Navarra, y en sus alumnos y compañeros dejó una huella imborrable, pero, la verdad, en el resto de España su recuerdo duró poco. (Yo empecé la carrera de arquitectura en Madrid, en 1977, solo un año después de su muerte, y jamás nadie me habló de él. Sic transit gloria mundi. Y supongo que los jóvenes actuales tampoco habrán oído nunca su nombre).

Esto es lo que suele pasar con los arquitectos que no se encuadran en una categoría fácilmente etiquetable. Si no se les puede entomologizar se les suprime, y así quedan los cuadros sinópticos más limpitos.

El arquitecto Curro Inza | José Ramón Hernández Correa
Portada del libro colectivo El arquitecto Curro Inza con un óleo de Manuel Alcorlo

(Y Curro Inza era muchas cosas, pero, desde luego, no un arquitecto «limpito»).
Creo que ya habría terminado la carrera cuando vi una vez en la tele un reportaje sobre un edificio muy feo, de los más feos que había visto en mi vida: Una fábrica de embutidos en Segovia. No podía apartar los ojos de la pantalla. Era como un sueño, como una pesadilla. Eran espacios sorprendentes, magníficos. Era un complejo fantástico. Emocionante. Me quedé fuera de juego, y me aprendí el nombre de su arquitecto: Francisco de Inza Campos, Curro Inza.

Años después, entrando a Segovia desde San Rafael, me di de sopetón con la Fábrica de Embutidos «El Acueducto». «¡Mírala, mírala! ¡Esa es!» La impresión fue tan fuerte que merece una entrada aparte. Hoy me abstendré de hablar de esa obra.

El arquitecto Curro Inza | José Ramón Hernández Correa
Francisco de Inza

Al poco de morir, sus alumnos y sus amigos organizaron una exposición de su obra en la Escuela de Arquitectura de Navarra, y publicaron el libro cuya portada he puesto más arriba. Que yo sepa, no hay ninguna otra monografía sobre este arquitecto olvidado.

No falta en las listas: Todos los libros sobre arquitectura española contemporánea le mencionan, le sitúan en el tiempo y en el contexto de sus coetáneos (que han tenido mucho más éxito que él), pero nada más.

Curro Inza fue un personaje singular, un arquitecto expresionista, feroz, desaforado y brutal, pero también fue pintor, escritor, músico… Parecía tener prisa por plasmar su expresividad por todas partes. Parecía darse cuenta de que no iba a tener tiempo suficiente.

Igual de excesivo que en su obra lo fue en su vida: Tuvo diez hijos, (la última póstuma), incontables amigos, alumnos entregados… Porque él se entregaba con pasión a la arquitectura, al arte, a la vida, a todo. No tenía nunca suficiente. Para él, menos era menos, y había que aspirar a más.

Citaba a sus alumnos en su estudio de Pamplona, y allí trabajaba con ellos y les ayudaba a plantear los ejercicios. El estudio estaba debajo de su casa, y continuamente bajaban los hijos o subían los alumnos, y también a veces había clientes. Todo ello formaba una amalgama caótica e indiferenciada entre familia, escuela y profesión.

El arquitecto Curro Inza | José Ramón Hernández Correa
Sótano del Café Gijón, en Madrid

A sus alumnos les proponía ejercicios realistas e incluso triviales, alejados de lo que se solía hacer -y se sigue haciendo- en las escuelas. Les contaba la historia de un cliente, sus necesidades, sus aspiraciones, y con ello les pedía que diseñaran su casa, o su taller, o lo que fuera, atendiendo a planteamientos muy concretos y prosaicos. Y de ahí tenía que surgir «ese algo», «esa aspiración».

Por su parte, él hacía eso con su arquitectura. Tenía una enorme ansiedad expresiva, pero la ceñía a los requerimientos más «cutres» del encargo, y con todo ello producía obras tremendas.

El arquitecto Curro Inza | José Ramón Hernández Correa
1. Tienda de tapicerías Álvarez Alba, en Madrid
2. Casa en Rascafría (Madrid)
3. Restaurante Libanios, en Madrid
4. Hotel en Alfaro (Logroño)

Hay que decir también que esta fuerza proyectual un tanto desbocada y falta de control seguramente se habría ido organizando y habría madurado con el tiempo. Esta obra tan singular y tan potente fue, en definitiva, una obra de juventud. La arquitectura es un oficio que necesita tiempo para madurar, y yo estoy seguro de que unas cuantas décadas más de vida habrían logrado que la potencia de Curro Inza cristalizara en acto maduro y, seguramente, en arquitectura portentosa y magistral.

El arquitecto Curro Inza | José Ramón Hernández Correa
Vivienda en Calamocha (Teruel)

Curro Inza era un hombre muy simpático y muy ingenioso. Fernando Higueras debió de llevarse algún revolcón, porque siempre decía que con Curro no se podía discutir en público. No tenía mala leche, pero era tan buen polemista y tan agudo que te contradecía con mucha gracia, generando risas en el público, y quedabas fatal.

Un detalle que me gusta mucho de Inza es su seguridad, que se puede relacionar no sé si con una gran modestia o, por el contrario, con una soberbia infinita. Se burlaba amistosamente de sus compañeros «exquisitos» cuando se quejaban con razón de que alguien había chafado alguna obra suya con algún detalle «de esos». Todos me entendéis: Esas obras magníficas cuyo arquitecto tiene que fotografiar a toda prisa antes de que le pongan un farolillo, una reja de forja o un enanito de jardín. Él les decía:

«¿Y esa tontería va a arruinar tu obra? Pues sí que es frágil tu obra, entonces. A mí eso me da igual. Mis obras lo aguantan todo».

Es una buenísima actitud. Los arquitectos nos pasamos la vida quejándonos de cómo adulteran nuestras obras, y precisamente deberíamos hacerlas para eso, para que las usen, las adapten y las «vivan» día a día.

-Claro -le contestaban-. Tú las haces ya tan feas desde el principio que nadie se las puede cargar.

Pues sí. Pues es una actitud.

El arquitecto Curro Inza | José Ramón Hernández Correa
1. Colegio Antonio Machado en El Pinarillo (Segovia)
2. Estudio de Curro Inza en Pamplona, en la Torre de Erroz.
3. Curro Inza en clase

Pero, con todo lo que llevo dicho, hay una cosa de Curro Inza que me emociona profundamente. Y es que, de alguna manera que no sé explicar, con su familia numerosa, sus alumnos, sus clientes, sus compañeros y amigos, su actitud vital, su muerte tan temprana y tan cruel, me hace pensar en que la humanidad ha hecho algo muy mal, y es que en tantos milenios de historia y de experiencia no hemos sido capaces de vivir la infancia con facilidad y con alegría elemental, y de pasar con naturalidad de la infancia a la adolescencia, y de esta a la juventud, formándonos y educándonos, labrando amigos y experiencias, y con todo ello llegar a la edad adulta con un horizonte (un horizonte, sí; lo digo ahora, en julio de 2012, en España). Un horizonte de trabajo duro y apasionante con el que ganarnos honradamente la vida y formar y educar a nuestros hijos, en la rueda infinita de las generaciones, con una vida honrada y decente, y alegre y optimista, como fue la vida de Curro Inza, a juzgar por cuánto le quisieron y por los recuerdos que dejó.

¿Frente a todo esto, quien quiere arquitectura exquisita y mojigata?

El arquitecto Curro Inza | José Ramón Hernández Correa
Lápiz y acuarela de Curro Inza

José Ramón Hernández Correa
Doctor Arquitecto y autor de Arquitectamos locos?
Toledo · julio 2012[:en]

Francisco de Inza was born in Madrid in 1929 and died in Brick in 1976, with forty seven years newly fulfilled. He was a project teacher in the school of Navarre, and in his pupils and companions it left an indelible fingerprint, but, the truth, in the rest of Spain his recollection lasted little. (I began the career of architecture in Madrid, in 1977, only one year after his death, and nobody spoke to me about him ever. Sic transit glory mundi. And I suppose that the current young persons will never have heard his name either).

This is what is in the habit of happening with the architects who are not fitted in a category easily etiquetable. If they one cannot entomologizar they are suppressed, and this way the cleanest charts stay.

ront page of the collective book The architect Curro Inza with Manuel Alcorlo‘s oil

( And Curro Inza was many things, but, certainly, not a «clean» architect).

I believe that already the career would have finished when I saw once in the TV an article on a very ugly building, of uglier that it had seen in my life: A factory of sausages in Segovia. It could not separate the eyes of the screen. It was like a dream, like a nightmare. They were surprising, magnificent spaces. It was a fantastic complex. Exciting. I remained out of game, and learned the name of his architect: Francisco de Inza Campos, Curro Inza.

Some years later, entering Segovia from San Rafael, I gave myself of punch with the Factory of Sausages » The Aqueduct «. «Look at her, look at her! This it is!» The impression was so strong that there deserves one entered apart. Today I will abstain from speaking of this work.

Francisco de Inza

To little of dying, his pupils and his friends organized an exhibition of his work in the School of Architecture of Navarre, and published the book which front page I have put more above. That I know, there is no any other monograph on this forgotten architect.

It is not absent in the lists: All the books on Spanish contemporary architecture mention him, place him in the time and in the context of his contemporaries (who are had much more successful that he), but nothing more.

Job Inza was a singular personage, an architect expressionist, fiercely, behaved in an outrageous way and brutally, but also he was a painter, writer, musical… It Seemed to have hurry to form his expressiveness throughout. It seemed to realize that it was not going to have sufficient time.

Equal of excessive that in his work it was in his life: It had ten children, (the last posthumous one), countless friends, dedicated pupils… Because he was submitting hotly to the architecture, to the art, to the life, to everything. It never had sufficiently. For him, less age less, and it was necessary to aspire to more.

He was mentioning his pupils in his study of Pamplona, and there it was working with them and was helping them to raise the exercises. The study was under his house, and constant the children were going down or the pupils were rising, and also sometimes there were clients. All this was forming an amalgam chaotic and undifferentiated between family, school and profession.

Basement of the Coffee Gijon, in Madrid

To his pupils he was proposing realistic and even trivial exercises, removed from what was in the habit of doing – and it continues being done – in the schools. It was telling them the history of a client, his needs, his aspirations, and with it he was asking them to design his house, or his workshop, or what was, attending to very concrete and prosaic expositions. And of there it had to arise «this a little», «this aspiration».

For your part, he was doing it with his architecture. It had an enormous expressive anxiety, but it was encircling her to the requirements more «misers» of the order, and with all this it was producing tremendous works.

1. Shop of tapestries Álvarez Alba, in Madrid
2. House in Rascafría (Madrid)
3. Restaurant Libanios, in Madrid
4. Hotel in Alfaro (Logrono)

It is necessary to say also that this force proyectual rather loose and lacking in control surely would have been organizing and matured by the time. This so singular and so powerful work was, definitively, a work of youth. The architecture is a trade that he needs time to mature, and I am sure that a few decades more of life would have achieved that the power of Curro Inza was crystallizing in mature act and, surely, in marvellous and magisterial architecture.

House in Calamocha (Teruel)

Curro Inza was a very nice and very ingenious man.. Fernando Higueras had to of taking some revolcón to him, because always he was saying that with Curro it was not possible to discuss publicly. It did not have bad milk, but he was a so good debater and so sharply that it was contradicting you with many grace, generating laughs in the public, and you were remaining fatal.

A detail that me pleases much Inza is his safety, which can relate do not be if with a great modesty or, on the contrary, with the haughty infinite one. He was joking friendly of his «exquisite» companions when they were complaining deservedly about that someone had flattened some his work with some detail «of this». You all understand me: These magnificent works which architect has to come out in photographs hotfoot before they put a Chinese lantern, a grating of forge or an enanito of garden. He was saying to them:

«¿And is this bilge going to ruin your work? So yes that is fragile your work, at the time. It is all the same to me. My works bear everything «

It is a very good attitude. The architects we spend the life to ourselves complaining about how our works commit adultery, and precisely we should do them for it, in order that they use them, adapt them and «live» through them day after day.

– Sure – they were answering him-. You them make already so ugly from the beginning that nobody can load them.

So yes. Since it is an attitude.

1. Antonio Machado School in El Pinarillo (Segovia)
2. Curro Inza´s study  in Pamplona, in Erroz’s Tower.
3. Curro Inza in class

But, with everything what I take saying, there is a thing job Inza that thrills me deeply. And it is that, somehow that I do not know explain, with his large family, his pupils, his clients, his companions and friends, his vital attitude, his so early and so cruel death, it makes me think that the humanity has done something very badly, and is that in so many milleniums of history and of experience we have not been capable of living through the infancy with facility and with elementary happiness, and of going on with naturalness of the infancy to the adolescence, and of this one to the youth, being formed and educating us, working friends and experiences, and with all this to come to the adult age with a horizon (a horizon, yes; I say it now, in July, 2012, in Spain). A horizon of I work hard and exciting with that the life to win us honestly and to form and to educate our children, in the infinite wheel of the generations, with an honest and decent, and happy and optimistic life, since it was the life of Job Inza, they him wanted judging by how much and for the recollections that it left.

¿Frente a todo esto, quien quiere arquitectura exquisita y mojigata?

Pencil and water-color by Curro Inza

José Ramón Hernández Correa

Doctor Architect and author of Arquitectamos locos?

Toledo · july 2012[:gl]

Francisco de Inza naceu en Madrid en 1929 e morreu en Mahón en 1976, con corenta e sete anos recentemente cumpridos. Foi profesor de proxectos na escola de Navarra, e nos seus alumnos e compañeiros deixou unha pegada imborrable, pero, a verdade, no resto de España o seu recordo durou pouco. (Eu empecei a carreira de arquitectura en Madrid, en 1977, só un ano logo da súa morte, e xamais ninguén me falou del. Sic transit gloria mundi. E supoño que os mozos actuais tampouco oirían nunca o seu nome).

Isto é o que adoita pasar cos arquitectos que non se encadran nunha categoría fácilmente etiquetable. Si non se lles pode entomologizar suprímeselles, e así quedan os cadros sinópticos máis limpiños.

Portada do libro colectivo El arquitecto Curro Inza cun óleo de Manuel Alcorlo

(E Curro Inza era moitas cousas, pero, desde logo, non un arquitecto «limpiño»).

Creo que xa tería rematado a carreira cando vin unha vez na tele unha reportaxe sobre un edificio moi feo, dos máis feos que vira na miña vida: Unha fábrica de embutidos en Segovia. Non podía apartar os ollos da pantalla. Era como un sono, como un pesadelo. Eran espazos sorprendentes, magníficos. Era un complexo fantástico. Emocionante. Quedei fóra de xogo, e aprendinme o nome do seu arquitecto: Francisco de Inza Campos, Curro Inza.

Anos despois, entrando a Segovia dende San Rafael, deime de súpeto coa Fábrica de Embutidos «El Acueducto». «¡Míraa, míraa! ¡Esa é!» A impresión foi tan forte que merece unha entrada á parte. Hoxe abstereime de falar desa obra.

Francisco de Inza

Ao pouco de morrer, os seus alumnos e os seus amigos organizaron unha exposición da súa obra na Escola de Arquitectura de Navarra, e publicaron o libro cuxa portada puxen máis arriba. Que eu saiba, non hai ningunha outra monografía sobre este arquitecto esquecido.

Non falta nas listas: Todos os libros sobre arquitectura española contemporánea lle mencionan, sitúano no tempo e no contexto dos seus coetáneos (que tiveron moito máis éxito ca el), pero nada máis.

Curro Inza foi un personaxe singular, un arquitecto expresionista, feroz, desaforado e brutal, pero tamén foi pintor, escritor, músico… Parecía ter présa por plasmar a súa expresividade por todas as partes. Parecía decatarse de que non ía ter tempo abondo.

Igual de excesivo que na súa obra o foi na súa vida: Tivo dez fillos, (a última póstuma), incontables amigos, alumnos entregados… Porque el se entregaba con paixón á arquitectura, á arte, á vida, a todo. Non tiña nunca suficiente. Para el, menos era menos, e había que aspirar a máis.

Citaba os seus alumnos no seu estudo de Pamplona, e alí traballaba con eles e axudáballes a formular os exercicios. O estudo estaba debaixo da súa casa, e continuamente baixaban os fillos ou subían os alumnos, e tamén ás veces había clientes. Todo iso formaba unha amálgama caótica e indiferenciada entre familia, escola e profesión.

Sótano do Café XiXón, en Madrid

Aos seus alumnos propoñíalles exercicios realistas e mesmo triviais, afastados do que se adoitaba facer -e séguese facendo- nas escolas. Contáballes a historia dun cliente, as súas necesidades, as súas aspiracións, e con iso pedíalles que deseñasen a súa casa, ou o seu taller, ou o que fora, atendendo a formulacións moi concretas e prosaicas. E de aí tiña que xurdir «ese algo», «esa aspiración».

Pola súa banda, el facía iso coa súa arquitectura. Tiña unha enorme ansiedade expresiva, pero cinguíaa aos requirimentos máis «cutres» do encargo, e con todo iso producía obras tremendas.

1. Tenda de tapizarías Álvarez Alba, en Madrid
2. Casa en Rascafría (Madrid)
3. Restaurante Libanios, en Madrid
4. Hotel en Alfaro (Logroño)

Hai que dicir tamén que esta forza proyectual un tanto desbocada e falta de control seguramente teríase ido organizando e tería madurado co tempo. Esta obra tan singular e tan potente foi, en definitiva, unha obra de xuventude. A arquitectura é un oficio que necesita tempo para madurar, e eu estou seguro de que unhas cantas décadas máis de vida terían logrado que a potencia de Curro Inza cristalizase en acto maduro e, seguramente, en arquitectura portentosa e maxistral.

Vivenda en Calamocha (Teruel)

Curro Inza era un home moi simpático e moi enxeñoso. Fernando Higueras debeu de levarse algún vorcallón, porque sempre dicía que con Curro non se podía discutir en público. Non tiña mal leite, pero era tan bo polemista e tan agudo que te contradicía con moita graza, xerando risas no público, e quedabas fatal.

Un detalle que me gusta moito de Inza é a súa seguridade, que se pode relacionar non sei se cunha gran modestia ou, pola contra, cunha soberbia infinita. Burlábase amigablemente dos seus compañeiros «exquisitos» cando se queixaban con razón de que alguén chafara algunha obra súa con algún detalle «deses». Todos me entendedes: Esas obras magníficas cuxo arquitecto ten que fotografar a toda présa antes de que o poñan un farol, unha reixa de forxa ou un enanito de xardín. El dicíalles:

«¿E esa parvada vai arruinar a túa obra? Pois si que é fráxil a túa obra, entón. A min iso dáme igual. As miñas obras aguántano todo».

É unha boa actitude. Os arquitectos pasámonos a vida queixándonos de como adulteran as nosas obras, e precisamente deberiamos facelas para iso, para que as usen, adáptenas e as «vivan» día a día.

-Claro -contestábanlle-. Ti falas xa tan feas dende o principio que ninguén llelas pode cargar.

Pois si. Pois é unha actitude.

1. Colexio Antonio Machado en El Pinarillo (Segovia)
2. Estudio de Curro Inza en Pamplona, na Torre de Erroz.
3. Curro Inza en clase

Pero, con todo o que levo dito, hai unha cousa de Curro Inza que me emociona profundamente. E é que, dalgún xeito que non sei explicar, coa súa familia numerosa, os seus alumnos, os seus clientes, os seus compañeiros e amigos, a súa actitude vital, a súa morte tan temperá e tan cruel, faime pensar en que a humanidade fixo algo moi mal, e é que en tantos milenios de historia e de experiencia non fomos capaces de vivir a infancia con facilidade e con alegría elemental, e de pasar con naturalidade da infancia á adolescencia, e desta á xuventude, formándonos e educándonos, labrando amigos e experiencias, e con todo iso chegar á idade adulta cun horizonte (un horizonte, si; dígoo agora, en xullo de 2012, en España). Un horizonte de traballo duro e apaixonante co que gañarnos honradamente a vida e formar e educar aos nosos fillos, na roda infinita das xeracións, cunha vida honrada e decente, e alegre e optimista, como foi a vida de Curro Inza, a xulgar por canto lle quixeron e polos recordos que deixou.

¿Fronte a todo isto, quen quere arquitectura exquisita e figureira?

Lápiz e acuarela de Curro Inza

José Ramón Hernández Correa

Doutor Arquitecto e autor de Arquitectamos locos?

Toledo · xullo 2012[:]

José Ramón Hernández Correa
José Ramón Hernández Correahttp://arquitectamoslocos.blogspot.com.es/
Nací en 1960. Arquitecto por la ETSAM, 1985. Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid, 1992. Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Ahora estoy algo cansado, pero sigo atento y curioso. Arquitecto, bloguero, saxofonero, escritor... pero todo mal.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR

1 COMENTARIO

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
1 Comment
Los más recientes
Los más viejos Los más votados
David García-Asenjo
David García-Asenjo
11 years ago

Ángel Verdasco. La arquitectura de Curro Inza : una aproximación crítica y proyectual. oa.upm.es/20251/

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS