Inicioartículos¿Para quién preservamos el patrimonio? | Aldo G. Facho Dede Para quen...

[:es]¿Para quién preservamos el patrimonio? | Aldo G. Facho Dede [:gl]Para quen preservamos o patrimonio? | Aldo G. Facho Dede [:en]Who do we preserve heritage for? | Aldo G. Facho Dede [:]

[:es]

Lima, patrimonio en riesgo | Fuente: andina.pe
Lima, patrimonio en riesgo | Fuente: andina.pe

Si le preguntaran

¿qué edificio tiene mayor relevancia para usted?, ¿una casona del S.XIX o la casa donde apresaron a Abimael Guzmán?, 

es probable que elegiría la segunda, pues de ella tiene mayor información histórica, y percibe que ha tenido mayor relevancia en su presente. Bueno, posiblemente la primera esté protegida por las leyes de preservación, y la segunda pueda ser demolida en cualquier momento para dar paso a un edificio moderno.

Esta provocación pretende poner en evidencia un debate que no se ha dado en nuestro país, al menos con la suficiente profundidad, y tiene que ver con el sentido que debiera llevarnos a determinar que ciertos edificios deben mantenerse de forma integral o parcial para el futuro.

La realidad es que nuestros centros históricos subsisten en condiciones precarias, y ello no sólo por la acción de los ocupantes o propietarios de los bienes patrimoniales, sino también por la falta de consenso y dirección por parte de quienes debieran velar por su recuperación y preservación. Pareciera que no tenemos capacidad real para poder preservar el legado que nosotros mismos hemos catalogado como tal, y que ninguna norma, prohibición o estímulo va a ser suficiente para revertir este proceso.

Considero que existen ciertas preguntas de fondo que debiéramos plantearnos antes de seguir pretendiendo preservar un patrimonio que cada día se nos va de las manos:

¿Para qué preservamos edificios?

¿Qué componentes de esos edificios aportan a la concreción de ese fin?

¿Cómo financiamos su restauración y garantizamos su mantenimiento?

Para empezar a contestarlas, considero que sería importante comprender que la preservación de bienes inmuebles no debiera ser un fin en sí mismo, sino un medio para concretar un fin mayor.

Es por ello que debiera sustentarse en la recuperación, preservación y construcción de la memoria colectiva, también llamada patrimonio inmaterial: Costumbres, tradiciones, oficios, recuerdos, familias… personas, que llevan en su sangre y memoria el patrimonio cultural de nuestra sociedad, y sobre las cuales se deberían sentar las bases de nuestro futuro. Ese es el sentido que se expresa en la “Carta de Venecia” (1964), documento referente a nivel mundial para el diseño de las políticas de preservación.

Preservar edificios sin gente (ni usos posibles), o que las personas que han heredado esa memoria se vean desplazadas porque el costo de restauración y mantenimiento del patrimonio edificado es tan elevado que se hace inviable es una deformación del sentido de la preservación. La “gentrificación” se combate con la generación de valor, y para ello hacen faltas políticas culturales que lo estimulen.

Es evidente que para que esos edificios mantengan funcionalidad y valor se debieran poder intervenir de forma parcial, para actualizar su infraestructura. Esto nos lleva a la segunda pregunta,

¿qué componentes aportan a la concreción de la preservación y construcción del Patrimonio Inmaterial?

Diría que cada caso es particular, y que, una vez aclarado el rol, este tema debería estar claramente expuesto para permitir su evolución. En algunos casos será la fachada, cuando lo que se quiera preservar es el espíritu de la calle, en otros la volumetría o espacios de valor histórico, y en algunos pocos será la totalidad de la edificación. Ello podría llevarnos a rescatar estructuras ancestrales, hoy cubiertas por edificaciones republicanas, o recuperar versiones más recientes de las edificaciones catalogadas.

Normas estrictas de preservación que no contemplan el uso y valoración de los edificios les condenan a la destrucción.

Y así llegamos al tercer punto:

¿Cómo financiamos su restauración y garantizamos su mantenimiento?

Este punto es crucial, pues de ello depende su sostenibilidad y preservación para las generaciones futuras.

Hoy estas onerosas acciones se cargan sobre los hombros de los propietarios, haciendo inviable su concreción. En el mundo existen diversos ejemplos de financiamiento a partir de la venta de los metros cuadrados que se dejan de poder construir por el hecho de ser declarado patrimonio.

En el mundo existen diversos ejemplos de financiamiento a partir de la venta de los metros cuadrados que se dejan de poder construir por el hecho de ser declarado patrimonio, para ser aprovechados en otros desarrollos inmobiliarios. La Municipalidad Distrital de Miraflores fue pionera en esta materia, siendo un caso de estudio por la eficacia del instrumento dado el poco tiempo de vigencia. A partir de esa experiencia, el Ministerio de Vivienda incorporó al Reglamento de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Sostenible (RATDUS D.S. N°022-2016-VIVIENDA) la posibilidad que los gobiernos municipales incorporen este tipo de instrumentos en sus Planes de Desarrollo Urbano. El Ministerio de Cultura vio en ello una oportunidad para financiar la recuperación del patrimonio edificado, y lanzó, junto al Ministerio de Vivienda, el proyecto piloto “Altura para la Cultura” (D.S. N°011-2018-VIVIENDA). Lamentablemente este proyecto no ha dado aún frutos, pero ha sentado un importante precedente en la materia.

Considero que estos tres temas están ligados, y hasta que no los discutamos en profundidad, no podremos revertir el decadente proceso de destrucción.

Los próximos festejos del Bicentenario de nuestra República debieran proporcionarnos el contexto de reflexión y discusión que este tema merece.

Aldo G. Facho Dede · Arquitecto urbanista
Lima · Agosto 2019
Autor del Blog Habitar: Ambiente+Arquitectura+Ciudad y fundador de la Red Latinoamericana de Urbanistas[:gl]

Lima, patrimonio en riesgo | Fuente: andina.pe
Lima, patrimonio en riesgo | Fonte: andina.pe

Se lle preguntasen

que edificio ten maior relevancia para vostede?, un casarón do s. XIX ou a casa onde apresaron a Abimael Guzmán?, 

é probable que elixiría a segunda, pois dela ten maior información histórica, e percibe que tivo maior relevancia no seu presente. Bo, posiblemente a primeira estea protexida polas leis de preservación, e a segunda poida ser demolida en calquera momento para dar paso a un edificio moderno.

Esta provocación pretende poñer en evidencia un debate que non se deu no noso país, polo menos coa suficiente profundidade, e ten que ver co sentido que debese levarnos a determinar que certos edificios deben manterse de forma integral ou parcial para o futuro.

A realidade é que os nosos centros históricos subsisten en condicións precarias, e iso non só pola acción dos ocupantes ou propietarios dos bens patrimoniais, senón tamén pola falta de consenso e dirección por parte de quen debese velar pola súa recuperación e preservación. Parecese que non temos capacidade real para poder preservar o legado que nós mesmos catalogamos como tal, e que ningunha norma, prohibición ou estímulo vai ser suficiente para reverter este proceso.

Considero que existen certas preguntas de fondo que debésemos expornos antes de seguir pretendendo preservar un patrimonio que cada día váisenos das mans:

Para que preservamos edificios?

Que compoñentes deses edificios achegan á concreción dese fin?

Como financiamos a súa restauración e garantimos o seu mantemento?

Para empezar a contestalas, considero que sería importante comprender que a preservación de bens inmobles non debese ser un fin en si mesmo, senón un medio para concretar un fin maior.

É por iso que debese sustentarse na recuperación, preservación e construción da memoria colectiva, tamén chamada “patrimonio inmaterial”: Costumes, tradicións, oficios, recordos, familias… persoas, que levan no seu sangue e memoria o patrimonio cultural da nosa sociedade, e sobre as cales se deberían sentar as bases do noso futuro. Ese é o sentido que se expresa na “Carta de Venecia” (1964), documento referente a nivel mundial para o deseño das políticas de preservación.

Para empezar a contestarlas, considero que sería importante comprender que la preservación de bienes inmuebles no debiera ser un fin en sí mismo, sino un medio para concretar un fin mayor. Es por ello que debiera sustentarse en la recuperación, preservación y construcción de la memoria colectiva, también llamada “patrimonio inmaterial”: Costumbres, tradiciones, oficios, recuerdos, familias… personas, que llevan en su sangre y memoria el patrimonio cultural de nuestra sociedad, y sobre las cuales se deberían sentar las bases de nuestro futuro. Ese es el sentido que se expresa en la “Carta de Venecia” (1964), documento referente a nivel mundial para el diseño de las políticas de preservación.

Preservar edificios sen xente (nin usos posibles), ou que as persoas que herdaron esa memoria véxanse desprazadas porque o custo de restauración e mantemento do patrimonio edificado é tan elevado que se fai inviable é unha deformación do sentido da preservación. A “xentrificación” se combate coa xeración de valor, e para iso fan faltas políticas culturais que o estimulen

É evidente que para que eses edificios manteñan funcionalidade e valor debésense poder intervir de forma parcial, para actualizar a súa infraestrutura. Isto lévanos á segunda pregunta,

que compoñentes achegan á concreción da preservación e construción do Patrimonio Inmaterial?

Diría que cada caso é particular, e que, unha vez aclarado o rol, este tema debería estar claramente exposto para permitir a súa evolución. Nalgúns casos será a fachada, cando o que se queira preservar é o espírito da rúa, noutros a volumetría ou espazos de valor histórico, e nalgúns poucos será a totalidade da edificación. Iso podería levarnos a rescatar estruturas ancestrais, hoxe cubertas por edificacións republicanas, ou recuperar versións máis recentes das edificacións catalogadas.

Normas estritas de preservación que non contemplan o uso e valoración dos edificios condénanlles á destrución.

E así chegamos ao terceiro punto:

Como financiamos a súa restauración e garantimos o seu mantemento?

Este punto é crucial, pois diso depende a súa sustentabilidade e preservación para as xeracións futuras.

Hoxe estas onerosas accións cárganse sobre os ombreiros dos propietarios, facendo inviable a súa concreción. No mundo existen diversos exemplos de financiamiento a partir da venda dos metros cadrados que se deixan de poder construír polo feito de ser declarado patrimonio.

No mundo existen diversos exemplos de financiamiento a partir da venda dos metros cadrados que se deixan de poder construír polo feito de ser declarado patrimonio, para ser aproveitados noutros desenvolvementos inmobiliarios. A Municipalidade Distrital de Miraflores foi pioneira nesta materia, sendo un caso de estudo pola eficacia do instrumento dado o pouco tempo de vixencia. A partir desa experiencia, o Ministerio de Vivenda incorporou ao Regulamento de Acondicionamento Territorial e Desenvolvemento Sustentable ( RATDUS D.S. N°022-2016-VIVENDA) a posibilidade que os gobernos municipais incorporen este tipo de instrumentos nos seus Plans de Desenvolvemento Urbano. O Ministerio de Cultura viu niso unha oportunidade para financiar a recuperación do patrimonio edificado, e lanzou, xunto ao Ministerio de Vivenda, o proxecto piloto “Altura para a Cultura” (D.S. N°011-2018-VIVENDA). Lamentablemente este proxecto non deu aínda froitos, pero sentou un importante precedente na materia.

Considero que estes tres temas están ligados, e ata que non os discutamos en profundidade, non poderemos reverter o decadente proceso de destrución.

Os próximos festexos do Bicentenario da nosa República debesen proporcionarnos o contexto de reflexión e discusión que este tema merece.

Aldo G. Facho Dede · Arquitecto urbanista
Lima · Agosto 2019
Autor do Blogue Habitar: Ambiente+Arquitectura+Ciudad e fundador da Rede Latinoamericana de Urbanistas[:en]

Lima, patrimonio en riesgo | Fuente: andina.pe
Lima, patrimonio en riesgo | Source: andina.pe

If we asked him

which building has more relevance for you? A 19th century house or the house where they arrested Abimael Guzmán?

it is probable that he would choose the second one, because of it he has more historical information, and he perceives that he has had more relevance in his present. Well, possibly the first one is protected by the laws of preservation, and the second one can be demolished at any time to make way for a modern building.

This provocation aims to highlight a debate that has not taken place in our country, at least with sufficient depth, and has to do with the sense that should lead us to determine that certain buildings must be maintained in an integral or partial way for the future.

The reality is that our historical centers remain in precarious conditions, and this is not only due to the action of the occupants or owners of the heritage assets, but also due to the lack of consensus and direction on the part of those who should ensure their recovery and preservation. It seems that we have no real capacity to be able to preserve the legacy that we ourselves have cataloged as such, and that no norm, prohibition or stimulus is going to be enough to reverse this process.

I believe that there are certain substantive questions that we should ask ourselves before continuing to preserve a heritage that is getting out of hand every day:

Why do we preserve buildings?

What components of these buildings contribute to the realization of that end?

How do we finance its restoration and guarantee its maintenance?

To begin answering them, I think it would be important to understand that the preservation of real estate should not be an end in itself, but a means to achieve a greater end.

 That is why it should be based on the recovery, preservation and construction of collective memory, also called “intangible heritage”: customs, traditions, crafts, memories, families … people, who carry in their blood and memory the cultural heritage of our society , and on which the foundations of our future should be laid. That is the meaning expressed in the Venice Charter(1964), a worldwide reference document for the design of preservation policies.

Preserve buildings without people (or possible uses), or that people who have inherited that memory are displaced because the cost of restoration and maintenance of the built heritage is so high that it becomes unfeasible is a deformation of the sense of preservation. “Gentrification” is combated with the generation of value, and for this they lack cultural policies that stimulate it.

It is clear that for these buildings to maintain functionality and value, they should be able to intervene partially, to update their infrastructure. This brings us to the second question,

What components contribute to the realization of the preservation and construction of the Intangible Heritage?

I would say that each case is particular, and that, once the role has been clarified, this topic should be clearly exposed to allow its evolution. In some cases it will be the facade, when what you want to preserve is the spirit of the street, in others the volumetry or spaces of historical value, and in a few it will be the entire building. This could lead us to rescue ancestral structures, today covered by republican buildings, or retrieve more recent versions of cataloged buildings.

Strict preservation rules that do not contemplate the use and valuation of buildings condemn them to destruction.

And so we come to the third point:

How do we finance its restoration and guarantee its maintenance?

This point is crucial, since it depends on its sustainability and preservation for future generations.

Today these burdensome actions are loaded on the shoulders of the owners, making their concretion unfeasible. In the world there are several examples of financing from the sale of square meters that can no longer be built due to the fact that they are declared heritage.

In the world there are several examples of financing from the sale of square meters that can no longer be built due to the fact that they are declared heritage, to be used in other real estate developments. The District Municipality of Miraflores was a pioneer in this area, being a case study for the effectiveness of the instrument given the short period of validity. Based on this experience, the Ministry of Housing incorporated into the Regulation of Territorial Conditioning and Sustainable Development (RATDUS D.S. No. 022-2016-HOUSING) the possibility that municipal governments incorporate such instruments in their Urban Development Plans. The Ministry of Culture saw in it an opportunity to finance the recovery of the built heritage, and launched, together with the Ministry of Housing, the pilot project “Height for Culture” (D.S. No. 011-2018-HOUSING). Unfortunately, this project has not yet borne fruit, but it has set an important precedent in the matter.

I believe that these three issues are linked, and until we discuss them in depth, we cannot reverse the decaying process of destruction.

The next celebrations of the Bicentennial of our Republic should provide us with the context of reflection and discussion that this topic deserves.

Aldo G. Facho Dede · Urban architect
Lima · August 2019
Author of the Blog Habitar: Ambiente+Arquitectura+Ciudad and founder of the Red Latinoamericana de Urbanistas[:]

Aldo G. Facho Dede
Aldo G. Facho Dedehttp://urbanistas.lat/
Arquitecto urbanista asociado a FD Arquitectos y editor principal de la “Red Latinoamericana de Urbanistas”. Está convencido que nuestras ciudades se deben planificar en base a modelos estratégicos y adaptativos, que partan del reconocimiento de la diversidad del territorio, ambiente y culturas, y sirvan para estimular el desarrollo integral de los talentos de sus ciudadanas y ciudadanos. Aldo cuenta con más de veinte años de experiencia profesional en urbanismo, planificación urbana y arquitectura en Latinoamérica y España, principalmente en el Perú y la Argentina. Ha enfocado su labor docente en aportar a la formación de arquitectos con conciencia social, sensibles con su ciudad y medio ambiente. Además, en alianza con el Comité de Lectura, produce el podcast “Ciudades que Inspiran”. Junto a su esposa intenta formar a sus tres hijos como personas libres y ciudadanos de bien. Arquitecto-Urbanista por la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI-FAUA), título homologado en Argentina. Magister en Desarrollo Sustentable por la Universidad de Lanús (UNLA-FLACAM, Argentina). Estudios de Doctorado en la Universidad Politécnica de Cataluña (España). Experiencia profesional en Urbanismo, Planificación Urbana y Arquitectura, desarrollada en las ciudades de Lima-Perú, La Plata-Argentina y Barcelona-España. Ha participado en el desarrollo de proyectos y consultorías para Perú, Argentina, España, México y Brasil. Ha ganado concursos de arquitectura y diseño urbano en Perú y Argentina. Es docente del área de Urbanismo de la USAT y miembro del Consejo Consultivo de la Escuela de Arquitectura de la UDEP. Es socio de FDARQ Urbanismo + Arquitectura y editor del blog HABITAR
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS