Muez Gastro Librería | El Tejado Azul

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Muez Gastro Librería | El Tejado Azul ©Milena Villalba

Es curioso cómo la arquitectura, la más cotidiana y común de las arquitecturas, aún tiene capacidad de sorprendernos. En su compacidad se esconden espacios ocultos, y en lo masivo de sus muros, fragmentos de vida. Una puerta tapiada es una renuncia y una creación, una capa de pintura, un nuevo intento; un pavimento sepultado, un arrepentimiento; un balcón interior, una conquista.

Un arquitecto frente a un espacio a reformar, sea el que sea, debería prepararse para un viaje en el tiempo, donde del presente al pasado, capa tras capa, se van dejando visibles las cicatrices, los adornos y los secretos de su experiencia vital.

Igual que cuando hablamos con un anciano maltrecho nos sobrecoge el ajetreo de toda una vida pasada inimaginable, deshacer el camino de la arquitectura ajada es un descubrimiento, una historia que comienza por el final y va hasta el principio. Y en una reforma, ese final no es más que un punto indeterminado antes de un nuevo comienzo. El proyecto para el bar valenciano Muez Gastro Librería, por parte del estudio El Tejado Azul, ilustra perfectamente el ejemplo de lo inesperado.

El bar se sitúa en un local que se había mantenido inalterado desde los años 70, albergando  toda una serie de descubrimientos con los que los arquitectos responsables no contaban. Estas preexistencias ocultas, sin embargo, marcaron completamente el desarrollo del proyecto desde la fase previa realizando catas y destapes, en un proceso de derribo sorprendente.

La premisa, en trabajo conjunto con el cliente, era la mínima intervención sobre la esencia de tipología de tienda+vivienda original, empleando principalmente tres materiales de marcada personalidad: cemento, madera y hierro; de este modo, la diferencia entre la existencia y la nueva capa yuxtapuesta sería evidente, y al mismo tiempo, templada, sobria, mesurada.

La  zona habitual de acceso a pie de calle, empleada como tienda, albergaría la cocina por petición del cliente. El resto del local funcionaba como vivienda, dividida  en dos niveles: un semisótano a la cota de la original plaza del mercado (ya bajo tierra) y un entresuelo, presumiblemente perteneciente a un patio interior ahora cubierto, que genera una fachada interior con dos balcones que se asoman al espacio de doble altura. Esta sucesión de espacios interconectados, tras la propuesta de El Tejado Azul acogerían usos como comedor, aseos y almacén.

El espacio-contenedor original, ya de por sí con ricos diálogos entre momentos históricos diferentes (como deja patente el patio-comedor con balcones internos), se carga de sentido con el descubrimiento de elementos singulares durante la propia intervención, sumando una capa más al proyecto. Como una acumulación de vivencias, como una reactivación de la memoria dormida, como una liberación, los seis planos de la caja (suelos, techo, paredes) se desprenden de sus ropajes para hablar desde la desnudez.

“Un pavimento damero de baldosa hidráulica en buen estado de conservación, un arco de piedra obrero  que separa el primer espacio del resto, otro arco de piedra, luego tapiado con obra mixta y oculto en la medianera derecha…”.

Los hallazgos revelan los signos visibles de la edad, y muestran esa construcción aditiva, donde se distingue la materia de cada momento, a lo que se suma la propia intervención presente:

La cocina aparece casi como una pieza de mobiliario, de líneas mínimas,  y en ella se incorporan piezas encontradas, reutilizadas, como único elemento decorativo. Seis baldosas cerámicas ornamentales, algunas hidráulicas en la barra, y las puertas antiguas reinterpretadas como correderas para el nuevo espacio de aseo, forman junto a los elementos contemporáneos el nuevo imaginario del local, que transforma los antiguos usos de vivienda y tienda en unos nuevos, gastro bar y librería, sin renunciar a sus huellas. De hecho, incluso el antiguo rótulo de la ferretería de los años 50 se conserva en la fachada. A los espacios que se insertan como piezas (aseos y cocina), se le suman un juego de paneles  de cartón-yeso y estantes, que sin delimitar un ámbito cerrado, propician un uso, el de la librería y zona expositiva.

El proyecto de Muez por parte de El Tejado Azul representa la alteración del espacio cotidiano, el aprovechamiento de lo edificado sin menospreciar sus orígenes, y la exposición digna de la desnudez oculta de una arquitectura que durante mucho tiempo se escondió tras un velo. En Muez se cumple aquello de “cuando una puerta se cierra (o se tapia), otra se abre”, y nos plantea la pregunta de

¿cuándo comienza y cuando finaliza la vida de la arquitectura?

Obra: Muez Gastro librería
Autores: el tejado azul (Cristina Cucinella – Jaime García Mira)
Localización: Barrio del Carmen, Valencia
Superficie: 150 m2
Año: 2014
Fotógrafa: Milena Villalba | El Tejado Azul
Redacción: Ana Asensio
Traducción esp-eng: Elyse Lake (Lake Languages)
+ eltejadoazul.com

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Archivado en: arquitectura, mobiliario, obras, reforma interior, rehabilitación

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