IniciofaroInvisible | Antonio S. Río VázquezInvisible | Antonio S. Río VázquezInvisible |...

Invisible | Antonio S. Río VázquezInvisible | Antonio S. Río VázquezInvisible | Antonio S. Río Vázquez

Alfred Seiland, En el Canopo de la Villa Adriana, Tivoli (2009)

«En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo, el futuro dudoso, el pasado cierto; pero éste, que ningún imperio puede volver atrás y en el que perdió ya su derecho la fortuna, es el que no gozan los ocupados, por faltarles tiempo para poner los ojos en lo pasado».

Séneca: De la brevedad de la vida

Así como el filósofo divide a la vida en tres grandes momentos, si consideramos al patrimonio como algo vivo, podemos aplicarle esa triple definición, ampliando y enriqueciendo un concepto ya complejo desde su origen.

Inicialmente vinculado a la herencia recibida, patri-monium —literalmente de nuestros padres—, enseguida adquiere su condición vital al transformarse en bienes que se deben administrar desde el presente para garantizar su pervivencia. Si, además, se trata de bienes colectivos, su gestión y preservación se vuelve más difícil, desencadenando nuevos retos y problemas y entremezclándose los derechos y los deberes compartidos.

Ese patrimonio común posee, en cada uno de los tres momentos indicados por Séneca, una problemática diferenciada y complementaria: El pasado supone el problema de la conservación, de saber recibir y valorar adecuadamente aquello que nos han legado las generaciones precedentes, seleccionándolo y estudiándolo en detalle. El presente implica el problema del mantenimiento, del uso y disfrute, de la acción inmediata y también de la inanición. El futuro trae consigo el problema de decidir nuestro propio legado y, en el patrimonio construido, también aquello que, como arquitectos, nos toca más próximo: el problema del proyecto, de prefigurar en lo posible su existencia venidera. En su Alegoría del Patrimonio, Françoise Choay advertía que este concepto no se debería entender como una riqueza fósil, si no como una herencia activa frente a la mercantilización y a la «museificación» —al anclaje en el pasado—, tan extendidas en nuestro entorno.

Marco Polo, en su recorrido por Las Ciudades Invisibles sabiamente imaginado por Calvino en el libro homónimo, hace un alto en Maurilia, a la que recuerda de la siguiente manera:

«Para no decepcionar a los habitantes hace falta que el viajero elogie la ciudad de las postales y la prefiera a la presente, aunque cuidándose de contener dentro de límites precisos su pesadumbre ante los cambios: reconociendo que la magnificencia y prosperidad de Maurilia convertida en metrópoli, comparada con la vieja Maurilia provinciana, no compensan cierta gracia perdida, que sin embargo se puede disfrutar ahora sólo en las viejas postales, mientras que antes, con la Maurilia provinciana delante de los ojos, de gracioso no se veía realmente nada, y mucho menos se vería hoy si Maurilia hubiese permanecido igual, y que de todos modos la metrópoli tiene este atractivo más: que a través de lo que ha llegado a ser se puede evocar con nostalgia lo que fue».

Lo que fue. El patrimonio ha servido para construir la historia, para construir el pasado. En la actualidad, como afirma Horacio Capel,

«además de esa función de construir una visión del pasado, el patrimonio sirve también para construir el futuro».

La enorme extensión que alcanza hoy esta herencia, con un legado ubicuo y polisémico, dónde están presentes la cultura material pero también la inmaterial —saberes, tradiciones, celebraciones….—, pone de manifiesto las dificultades de la tarea colectiva a la que nos enfrentamos. Como en el relato de Calvino, «ciudades diferentes se suceden sobre el mismo suelo y bajo el mismo nombre, que nacen y mueren sin haberse conocido, incomunicables entre sí», y nuestro patrimonio es algo cada vez más vivo, poliédrico e invisible.

Antonio S. Río Vázquez . Doctor arquitecto
A Coruña. mayo 2015

Alfred Seiland, In the Canopo of the Villa Adriana, Tivoli (2009)

«In three times the life is divided: in present, past and future. Of these, the present is brevísimo, the doubtful future, the certain past; but this one, that no empire can go back and in that his right lost already the fortune, is the one that the busy ones do not enjoy, for them time is absent to put the eyes in the past thing».

Séneca: Of the briefness of the life

As well as the philosopher divides to the life in three big moments, if we consider to the heritage as something I live, we can apply this triple definition to him, extending and enriching an already complex concept from his origin.

Initially linked to the received inheritance, patri-monium —literally of our parents—, immediately he acquires his vital condition on having transformed in goods that they must administer from the present to guarantee his survival. If, in addition, it is a question of collective goods, his management and preservation becomes more difficult, unleashing new challenges and problems and intermingling the rights and the shared dutie

This common heritage possesses, in each of three moments indicated by Seneca, a differentiated and complementary problematics: The past supposes the problem of the conservation, of being able to receive and value adequately that one that us the previous generations have bequeathed, selecting it and studying it in detail. The present implies the problem of the maintenance, of the use and enjoyment, of the immediate action and also of the starvation. The future brings with it the problem of deciding our own legacy and, in the constructed heritage, also that one that, as architects, we touch more next: the problem of the project, of prefiguring in possible his future existence. In his Allegory of the Heritage, Françoise Choay was warning that this concept should not be understood as a fossil wealth, if not as an active inheritance opposite to the mercantilización and the «museumfication» – to the anchorage in the past-, so extended in our environment.

Marco Polo,  in his tour for The Invisible Cities wisely imagined by Calvino in the homonymous book, does a high place in Maurilia, which he resembles of the following way:

«Not to disappoint the inhabitants it is necessary that the traveler praises the city of the postcards and he her prefers to the present one, though being careful itself to contain inside precise limits his sorrow before the changes: recognizing that the magnificence and Maurilia’s prosperity turned into metropolis, compared with the old woman Maurilia provincial, do not compensate certain lost grace, which nevertheless can be enjoyed now only in the postal old women, whereas before, with the provincial Maurilia in front of the eyes, of funny man one did not see really anything, and much less would see today if Maurilia had remained equal, and that anyhow the metropolis has this attraction more: that across what has managed to be can evoke with nostalgia what was».

What it was. The heritage has served to construct the history, to construct the past. At present, as Horacio Capel,

«besides this function to construct a vision of the past, the heritage serves also to construct the future».

The enormous extension that reaches today this inheritance, with an ubiquitous and polysemic legacy, where they are present the material culture but also the immaterial-saberes, traditions, celebrations ….-, it reveals the difficulties of the collective task which we face. Since in Calvino’s statement, «different cities happen on the same soil and under the same name, which they are born and die without having been known, incommunicable between yes», and our heritage is something increasingly alive, polyhedric and invisibly.

Antonio S. Río Vázquez . Doctor architect
A Coruña. may 2015

Alfred Seiland, No Canopo da Villa Adriana, Tivoli (2009)

«En tres tempos divídese a vida: en presente, pasado e futuro. Destes, o presente é breve, o futuro dubidoso, o pasado certo; pero este, que ningún imperio pode volver atrás e no que perdeu xa o seu dereito a fortuna, é o que non gozan os ocupados, por faltarlles tempo para poñer os ollos no pasado».

Séneca: Da brevidade da vida

Así como o filósofo divide á vida en tres grandes momentos, se consideramos ao patrimonio como algo vivo, podemos aplicarlle esa tripla definición, ampliando e enriquecendo un concepto xa complexo dende a súa orixe.

Inicialmente vinculado á herdanza recibida, patri-monium -literalmente dos nosos pais-, deseguida adquire a súa condición vital ao transformarse en bens que se deben administrar dende o presente para garantir a súa pervivencia. Se, ademais, se trata de bens colectivos, a súa xestión e preservación vólvese máis difícil, desencadeando novos retos e problemas e mesturándose os dereitos e os deberes compartidos.

Ese patrimonio común posúe, en cada un dos tres momentos indicados por Séneca, unha problemática diferenciada e complementaria: O pasado supón o problema da conservación, de saber recibir e valorar axeitadamente aquilo que nos legaron as xeracións precedentes, seleccionándoo e estudándoo en detalle. O presente implica o problema do mantemento, do uso e desfrute, da acción inmediata e tamén da inanición. O futuro trae consigo o problema de decidir o noso propio legado e, no patrimonio construído, tamén aquilo que, como arquitectos, nos toca máis próximo: o problema do proxecto, de prefigurar no posible a súa existencia vindeira. Na súa Alegoría do Patrimonio, Françoise Choay advertía que este concepto non se debería entender como unha riqueza fósil, se non como unha herdanza activa fronte á mercantilización e á «museificación» -á ancoraxe no pasado-, tan estendidas no noso ámbito.

Marco Polo, no seu percorrido por As Cidades Invisibles sabiamente imaxinado por Calvino no libro homónimo, fai un alto en Maurilia, á que recorda do seguinte xeito:

«Para non decepcionar os habitantes fai falta que o viaxeiro eloxie a cidade das postais e a prefira á presente, aínda que coidándose de conter dentro de límites precisos o seu pesadume ante os cambios: recoñecendo que a magnificencia e prosperidade de Maurilia convertida en metrópole, comparada coa vella Maurilia provinciana, non compensan certa graza perdida, que non obstante se pode gozar agora só nas vellas postais, mentres que antes, coa Maurilia provinciana diante dos ollos, de gracioso non se vía realmente nada, e moito menos veríase hoxe se Maurilia tivese permanecido igual, e que de todos os xeitos a metrópole ten este atractivo máis: que a través do que chegou a ser pódese evocar con nostalxia o que foi».

O que foi. O patrimonio serviu para construír a historia, para construír o pasado. Na actualidade, como afirma Horacio Capel,

«ademais desa función de construír unha visión do pasado, o patrimonio serve tamén para construír o futuro».

A enorme extensión que alcanza hoxe esta herdanza, cun legado ubicuo e polisémico, onde están presentes a cultura material pero tamén a inmaterial -saberes, tradicións, celebraciones….-, pon de manifesto as dificultades da tarefa colectiva á que nos enfrontamos. Como no relato de Calvino, «ccidades diferentes sucédense sobre o mesmo chan e baixo o mesmo nome, que nacen e morren sen coñecerse, incomunicables entre si», e o noso patrimonio é algo cada vez máis vivo, poliédrico e invisible.

Antonio S. Río Vázquez . Doutor arquitecto
A Coruña. maio 2015

Antonio S. Río Vázquez
Antonio S. Río Vázquezhttps://asrv.es/
Antonio S. Río Vázquez (A Coruña, 1981) es arquitecto por la E.T.S.A. de A Coruña, master en Urbanismo y doctor por la Universidade da Coruña, dónde ejerce su labor como docente e investigador. Especializado en teoría y diseño, su línea de trabajo se ha centrado en la investigación y divulgación del patrimonio arquitectónico moderno, desarrollando proyectos a diferentes escalas de modo independiente o en colaboración con varios estudios. Profesor en el Departamento de Proyectos Arquitectónicos, Urbanismo y Composición de la Universidade da Coruña, imparte las asignaturas Introducción a la Arquitectura, Historia de la Arquitectura, Paisaje Cultural y Técnicas de Investigación y Documentación en Arquitectura. Profesor invitado en la Robert Gordon University de Aberdeen (Reino Unido), en la Universidade do Minho (Portugal) y en la Università degli Studi di Roma La Sapienza (Italia). Director del proyecto de investigación «Historia de la restauración y puesta en valor del patrimonio arquitectónico en Galicia», becado por la Diputación Provincial de A Coruña en el año 2007. Miembro de la red UEDXX Urbanism of European Dictatorships during the XXth Century, del Grupo de Investigación en Historia de la Arquitectura y del Grupo de Innovación Docente en Historia de la Arquitectura. Los resultados de sus investigaciones, tanto personales como conjuntas, han servido como aportación a varios seminarios, jornadas, congresos y otros eventos de difusión científica nacionales e internacionales y han sido publicados en libros y revistas.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS