IniciofaroManual de discurso automático para arquitectos | José Ramón Hernández CorreaManual de...

[:es]Manual de discurso automático para arquitectos | José Ramón Hernández Correa[:gl]Manual de discurso automático para arquitectos | José Ramón Hernández Correa[:en]Manual of automatic speech for architects | José Ramón Hernández Correa[:]

[:es]

(Resumen de un artículo de hace unos años, que me apetece recordar)

Los arquitectos nos vemos a menudo en situaciones muy incómodas:
–Carlos Luis, ¿tú qué opinas del Guggenheim de Bilbao?
–Luisa Fernanda, ¿qué te parece lo de Calatrava en Tenerife?

Ante estas preguntas a bocajarro nunca estamos a la altura. Y es muy triste, siendo arquitectos, no tener una opinión formada sobre las obras de nuestros ilustres compañeros, y balbucear torpemente agachando las orejas sin saber qué decir. Pero es mucho peor cuando sí tenemos una opinión, porque entonces emitimos borborigmos y ladramos: “¡Es una p… m…..!”, o: “¡Es coj…..!”, lo cual nos deja como patanes ignorantes, groseros y maleducados ante quien esperaba que fuéramos capaces de articular un discurso.

Somos arquitectos, es decir, personas con una alta (se supone) formación técnica y humanística, y se nos tiene que notar. El prestigio de nuestra profesión está en juego. Cuando alguien recurre a nuestra opinión o a nuestro juicio, confiado en nuestros conocimientos y en nuestra educada sensibilidad, no podemos responderle con un vergonzante soplido, con la cara colorada de vergüenza y de ignorancia, ni tampoco con un exabrupto.

Nuestra obligación es desplegar un discurso conceptual a la par que florido, y para ello, como auxilio y medicamento de urgencia, os doy una tabla y unas sencillas instrucciones.

La tabla tiene siete columnas, de la A a la G, y veinte filas.

La estructura es muy sencilla. Es una máquina de formar frases con la misma composición:

a).- Un sintagma nominal que consta de artículo, sustantivo, adjetivo y complemento, todo ello actuando como sujeto.
b).- Un sintagma verbal que consta de verbo y complemento directo (formado por sustantivo, adverbio y adjetivo), todo ello actuando como predicado.

El que todas las frases tengan la misma estructura formal permite que cada elemento sea intercambiable por otro de la misma columna, sin otra repercusión que su significado, que, por otra parte, es perfectamente vacío.

Esto permite hablar y hablar sin decir nada.
Hay que usar un procedimiento para sacar al azar un número entre veinte. Puede ser el icosaedro de cartulina cuyo desarrollo adjuntaré en la próxima entrada. Pero puede ser cualquier otro: Veinte papelitos numerados, cartas, etc. O, simplemente, ir diciendo uno mismo los números a voleo.

Cada uno de los números que sacamos nos da una fila, y esto hay que hacerlo siete veces, uno por cada columna. Se obtiene primero un número del uno al veinte para la columna A, otro para la B, y así.

Si, por ejemplo, nos sale la serie numérica 3, 13, 7, 2, 15, 20 y 9, la frase correspondiente será: “La materialidad topológica del ictus expresa una frialdad intensamente metafísica”. ¡Chúpate esa!

Hay que señalar que cada uno puede y debe adaptar la tabla a sus gustos. (Por ejemplo, a mí la palabra ictus, el golpe de la medida musical, me gusta, y por eso lo pongo en la casilla C-7, pero comprendo que a otros no les diga nada).

También me ha parecido interesante la palabra “idea” en el A-7, y además me gusta “ideal” en el B-19, y no quiero quitar ninguna de las dos porque cada una es útil para su juego. Pero si me sale el 7 en el A y el 19 en el B me queda: “La idea ideal…”, lo que, obviamente, cambiaré por otra palabra cualquiera. Para colmo, el G-15 es “idealista”, y también me gusta que esté ahí. Creo que no hay más repeticiones, y ésta no quiero quitarla, pero otros pueden hacerlo.

Y nada más. Creo que está todo claro, y la tabla lista para ser utilizada.
Practicad con ella. Tomad palabras a voleo o hacedlo como os parezca. En unos minutos seréis imbatibles, y hasta podréis escribir artículos incomprensibles (y sin ningún sentido), que es lo que todos andamos buscando.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Arquitecto
Toledo · septiembre 2010

[:en]

( Summary of an article of a few years ago, which I like to remember)

The architects we meet often in very inconvinient situations:

– Carlos Luis, you what do you think of the Guggenheim of Bilbao?

– Luisa Fernanda, what does look like to you of Calatrava in Tenerife?

Before these questions at point-blank range we are never to the height. And it is very sad, being architects, not to have an opinion formed about the works of our illustrious companions, and to stutter stubbornly bending the ears without knowing what to say. But it is much worse when yes we have an opinion, because then we issue rumblings of the bowels and bark: “it is one p … m …..!”, or: “it is coj …..!” «, which leaves us as ignorant, rude and bad-mannered louts before whom it was hoping that we were capable of articulating a speech.

We are architects, that is to say, persons with a discharge (it is supposed) technical and humanistic formation, and one has to notice us. The prestige of our profession is in game. When someone resorts to our opinion or to our judgment entrusted in our knowledge and in our polite sensibility, we can answer him either with an embarrassing blow, with the coloured face of shame and of ignorance, nor either with an outburst.

Our obligation is a conceptual speech opens at par that flowery, and for it, as aid and medicine of urgency, I give you a table and a few simple instructions.

The table has seven columns, from her A to the G, and twenty rows.

The structure is very simple. It is a machine of forming phrases with the same composition:

a).- A noun phrase that consists of article, noun, adjective and complement, all this acting as subject.

b).- A verbal syntagm that consists of verb and direct complement (formed by noun, adverb and adjective), all this acting as predicate.

The fact that all the phrases have the same formal structure it is allowed that every element should be exchangeable for other one of the same column, without another repercussion that his meaning, which, on the other hand, is perfectly empty.

This allows to speak and to speak without saying anything.

It is necessary to use a procedure to extract at random a number between twenty. He can be the icosaedro of cardboard which development I will attach in the near entry. But it can be any different: Twenty papelitos numbered, letters, etc. Or, simply, one itself is saying the numbers to I volley.

Each of the numbers that we extract gives us a row, and this it it is necessary to do seven times, one for every column. A number is obtained first from one to twenty for the column A, other one for the B, and this way.

If, for example, the numerical series goes out for us 3, 13, 7, 2, 15, 20 and 9, the corresponding phrase will be: “The materiality topológica of the ictus expresses an intensely metaphysical coldness”. Absorb you this!

It is necessary to indicate that each one can and must adapt the table to his tastes. (For example, ictus, the blow of the musical measure, I like the word, and because of it I put it in the cabin C-7, but I understand that he does not say anything to others).

Also it has seemed to me to be interesting the word “designs» in the A-7, and in addition I like it “ideally” in the B-19, and I do not want to remove any of the two because each one is useful for his game. But if it goes out for me 7 in A and 19 in the B I still have: “The ideal idea …”, which, obviously, I will change into another word anyone. For limit, the G-15 is “idealistic”, and also I like that it is there. I believe that there are no any more repetitions, and this one I do not want to remove it, but others can do it.

And nothing more. I believe that it is quite clear, and the table ready to be used.

Practise with her. Take words to I volley or do it seem to you. In a few minutes you will be unbeatable, and even you will be able to write incomprehensible articles (and without any sense), that is what we all cover looking.

José Ramón Hernández Correa · Doctor Architect

Toledo · september 2010

[:gl]

(Resumo dun artigo de fai uns anos, que me apetece recordar)

Os arquitectos vémonos a miúdo en situacións moi incómodas:

–Carlos Luís, ¿ti que opinas do Guggenheim de Bilbao?

–Luisa Fernanda, ¿que che parece o de Calatrava en Tenerife?

Ante estas preguntas de socato nunca estamos á altura. E é moi triste, sendo arquitectos, non ter unha opinión formada sobre as obras dos nosos ilustres compañeiros, e balbucear torpemente agachando as orellas sen saber que dicir. Pero é moito peor cando si temos unha opinión, porque entón emitimos borborigmos e ladramos: “¡É unha p… m…..!”, ou: “¡É coll…..!”, o cal déixanos como patanes ignorantes, brutáns e maleducados ante quen esperaba que fósemos capaces de articular un discurso.

Somos arquitectos, é dicir, persoas cunha alta (suponse) formación técnica e humanística, e ténllenos que notar. O prestixio da nosa profesión está en xogo. Cando alguén recorre á nosa opinión ou ao noso xuízo, confiado nos nosos coñecementos e na nosa educada sensibilidade, non podemos responderlle cun vergonzante soplido, coa cara colorada de vergonza e de ignorancia, nin tampouco cun exabrupto.

A nosa obriga é despregar un discurso conceptual á par que florido, e para iso, como auxilio e medicamento de urxencia, vos dou unha táboa e unhas sinxelas instrucións.

A táboa ten sete columnas, de á á G, e vinte filas.

A estrutura é moi sinxela. É unha máquina de formar frases coa mesma composición:

a).- Un sintagma nominal que consta de artigo, substantivo, adxectivo e complemento, todo iso actuando como suxeito.

b).- Un sintagma verbal que consta de verbo e complemento directo (formado por substantivo, adverbio e adxectivo), todo iso actuando como predicado.

O que todas as frases teñan a mesma estrutura formal permite que cada elemento sexa intercambiable por outro da mesma columna, sen outra repercusión que o seu significado, que, por outra parte, é perfectamente baleiro.

Isto permite falar e falar sen dicir nada.

Hai que usar un procedemento para sacar ao azar un número entre vinte. Pode ser o icosaedro de cartolina cuxo desenvolvemento achegarei na próxima entrada. Pero pode ser calquera outro: Vinte papelitos numerados, cartas, etc. Ou, simplemente, ir dicindo un mesmo os números a volea.

Cada un dos números que sacamos dános unha fila, e isto hai que facelo sete veces, un por cada columna. Obtense primeiro un número do un ao vinte para a columna A, outro para a B, e así.

Se, por exemplo, nos sae a serie numérica 3, 13, 7, 2, 15, 20 e 9, a frase correspondente será: “A materialidade topolóxica do ictus expresa unha frialdade intensamente metafísica”. ¡Chúpache esa!

Hai que sinalar que cada un pode e debe adaptar a táboa aos seus gustos. (Por exemplo, a min a palabra ictus, o golpe da medida musical, gústame, e por iso póñoo na casa C-7, pero comprendo que a outros non lles diga nada).

Tamén me pareceu interesante a palabra “idea” no A-7, e ademais gústame iideal” no B-19, e non quero quitar ningunha das dúas porque cada unha é útil para o seu xogo. Pero se me sae o 7 no A e o 19 no B quédame: “A idea ideal…” o que, obviamente, cambiarei por outra palabra calquera. Para colmo, o GR-15 é “idealista”, e tamén me gusta que estea aí. Creo que non hai máis repeticións, e esta non quero quitala, pero outros poden facelo.

E nada máis. Creo que está todo claro, e a táboa lista para ser utilizada.

Practicade con ela. Tomade palabras a volea ou facédeo como vos pareza. Nuns minutos seredes imbatibles, e ata poderedes escribir artigos incomprensibles (e sen ningún sentido), que é o que todos andamos buscando.

José Ramón Hernández Correa · Doutor Arquitecto

Toledo · setembro 2010

[:]

José Ramón Hernández Correa
José Ramón Hernández Correahttp://arquitectamoslocos.blogspot.com.es/
Nací en 1960. Arquitecto por la ETSAM, 1985. Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid, 1992. Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Ahora estoy algo cansado, pero sigo atento y curioso. Arquitecto, bloguero, saxofonero, escritor... pero todo mal.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR

2 COMENTARIOS

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
2 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados
Cesar Sellitto
Cesar Sellitto
3 years ago

Una auto crítica genialmente original.

Alberto Alonso Oro
Alberto Alonso Oro
8 years ago

Discurso automático: justificación teórica (Locura y combinatoria) | José Ramón Hernández Correa
Os pongo aquí el desarrollo del icosaedro, para que lo construyáis y lo tengáis con la tabla.
Ya sé que sois tímidos y no dejáis comentarios en publico, pero en privado he recibido cientos de llamadas celebrando la utilidad de la tablita, pero protestando por su endeblez teórico-lógica.
http://goo.gl/KEtJH0

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS