[:es]
Uno de los ámbitos de reflexión de este autor consiste en buscar el origen del paradigma de la complejidad contemporánea. Esta voluntad esconde la profunda convicción de que la idea de complejidad es hoy clave para el desarrollo de herramientas proyectuales válidas en arquitectura. Por un lado se intenta registrar todo lo disciplinar, es decir todo lo que gira alrededor de la arquitectura, que incorpora de una manera u otra una reflexión sobre la complejidad. Por otro lado, se busca fuera de la disciplina todo aquello que atañe a lo que podríamos decir la socialización del concepto de complejidad. En esta investigación, reflexionada en voz alta, se ha encontrado un fértil campo en la ciencia.
Sin embargo, aún asumiendo que las ciencias abonaron el territorio de lo complejo y son un ámbito del conocimiento clave para estructurar la lógica de lo complejo, surge una pregunta necesaria al percatarnos de los apabullantes cambios simultáneos que se dan en infinitud de materias diferentes durante un periodo de tiempo muy preciso: los años 60 y principios de los 70.
La pregunta no puede ser otra que ¿por qué? ¿Qué ocurre de extraordinario durante la década larga de los 60, que de repente centenares de mentes privilegiadas emplean su tiempo y su energía en investigar los comportamientos complejos? ¿Hay alguna razón, alguna lógica que haga entendible tal empeño?
En un paper enviado al Twentieth World Congress of Philosophy por la filósofa Elba del Carmen Riera titulado La Complejidad: Consideraciones Epistemológicas y Filosóficas,1 se da una pista fundamental para entender tanta actividad intelectual.
La premisa fundamental que sostiene la profesora Riera y que hago mía a tenor de lo investigado hasta ahora, es que el estudio interdisciplinar sobre los sistemas complejos es una respuesta al cambio social y también cultural frente a conceptos como los de desorden y caos que estaban desplazados del ámbito de la ciencia clásica, por ser considerarlos informes y vacíos de significación. Si extendemos esta afirmación un poco más, veremos que en realidad lo que ocurre en ciencia es lo que ocurre en la arquitectura. Durante los años 60 se produce una acelerada desamortización de la ciencia clásica a favor de una nueva consideración de lo científico -al igual que ocurre en arquitectura en relación al Movimiento Moderno- que provoca un desplazamiento hacia un modelo innovador de pensar la ciencia, pone patas arriba toda consideración asumida hasta ese momento y modela un nuevo sustrato cultural.
Ya sea por la suma de la Teoría de Sistemas de los años 40, más las revelaciones de Einstein en relación a la física, más un proceso crítico hacia un modelo clásico insuficiente para explicar ciertas realidades, la ciencia da un vuelco brutal. En el fondo lo que ocurre es que el mundo científico, al igual que el arquitectónico, acumulaba demasiadas preguntas sin respuesta.
Para dejar algo más clara esta posición, baste recordar el principio del mencionado artículo:
«Partimos de la afirmación que sostiene que uno de los condicionamientos básicos de los modelos y teorías científicas es cultural. En el contexto actual, podemos constatar que diferentes disciplinas, lo suficientemente apartadas entre sí, como para que la influencia directa aparezca como improbable, se han dedicado a estudiar problemas similares y basan sus formulaciones en supuestos isomórficos. Esto se genera porque las preocupaciones que las sustentan están fuertemente cargadas de significación dentro del contexto cultural imperante».2
En otras palabras, un proceso de innovación intelectual no regulado, simultáneo y multifocal como el ocurrido en el campo de la ciencia al igual que el ocurrido en el campo de la arquitectura durante un periodo de tiempo tan concreto como el marco temporal objeto de estudio mis investigaciónes, solamente es posible si se da un sustrato común, si existe una necesidad ya no en términos estrictamente culturales, tal como afirma la profesora Riera, sino en términos también sociales, entendiendo que lo social antecede a lo cultural, es decir es previo a lo cultural y además estructura una nueva demanda latente que lo cultural da forma, ya sea intelectual o físicamente –o ambos en el caso de la arquitectura-.
Volviendo a las ciencias de la complejidad, si repasamos la estructura de las teorías que se agrupan bajo este paraguas científico, podremos imaginar los nutrientes del sustrato sobre el que se construyen esas nuevas ideas científicas. En un principio el concepto de caos, se asociaba con lo informe, vacío y desordenado y en todo caso con la ignorancia e imprecisión humana.
Más tarde, a finales de los años 50 y sobre todo durante la década de los 60, surge una nueva línea de investigación que parte de la convicción de que la no-linealidad está por todas partes en la naturaleza, contrariamente a lo que sostenía la ciencia clásica para quien era una excepción. Por el contrario, son los sistemas cerrados y estables, los que constituyen la excepción.
A la vista de tal despliegue de avances científicos se puede afirmar que en esa década se dieron las condiciones socioculturales para una revalorización conceptual que integraba orden y desorden, reversibilidad e irreversibilidad, linealidad y no-linealidad. Se trataba de quitarles una significación dialéctica opositora para alcanzar un orden más complejo, más rico y fecundo, que ostenta profundas estructuras codificadas con enormes posibilidades de información.3
La importancia y legitimidad de las ciencias de la complejidad en la arquitectura, no ha sido fuente de discusión en décadas posteriores a los años 60. La brutal inflación de la capacidad de cálculo de los ordenadores en los años 90 y durante todo lo que llevamos de siglo, han supuesto una fiebre efervescente de prácticas centradas en consecución de objetos arquitectónicos argumentados bajo el epígrafe de arquitectura paramétrica. Esta fiebre, si bien sigue experimentando nuevos avances, va dejando paso a un ámbito de reflexión que me parece mucho más interesante. La ciudad y sus modos de comportamiento, la posibilidad de entender el hecho urbano y por consiguiente el hecho proyectual arquitectónico, es mucho más fértil desde la perspectiva de las ciencias de la complejidad.
No se trata pues de modelar objetos más o menos complejos geométricamente desde lógicas tipo bottom-up. Más bien se intenta construir una esfera de reflexión menos objetual y más estructural hoy incipientemente instalada entre sociólogos, geógrafos, urbanistas y arquitectos. Desde el fundamental Los nuevos principios del Urbanismo,4 de François Ascher al reciente LandForm Building5 de Stan Allen, beben sus fuentes de forma directa o indirecta en las teorías de los años 60 y 70 agrupadas en las ciencias de la complejidad.
Sería necesario entonces un repaso y una socialización de estas teorías, para ayudar a cimentar una reflexión contemporánea de la arquitectura y encontrar, acaso construir, nuevas herramientas de referencia del hecho proyectual arquitectónico.
Algo de esto ocurrirá en este blog.
Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, diciembre 2012
Notas:
1 RIERA, , La complejidad: Consideraciones Epistemológicas y Filosóficas, ponencia de la filósofa aceptado en el Twentieth World Congress of Philosophy, celebrado en Boston, Massachusetts del 10 al 15 de Agosto de 1998
2 op. cit., RIERA,1998, p.2
3 op. cit., RIERA,1998, p.3
4 ASCHER, François, Les Nouveaux Principes de l’urbanisme. La fin des villes n’est pas à l’ordre du jour, Éditions de l’Aube, La Tour d’AIgues, 2001
5 ALLEN, Stan, LandForm Building, Lars Muller Publishers, Zurich, 2011.
[:gl]
A imaxe de este post é do arquitecto e pensador Lebbeus Woods | artfinder.com
Un dos ámbitos de reflexión deste blog consiste en buscar a orixe do paradigma da complejidad contemporánea. Esta vontade esconde a profunda convicción de que a idea de complejidad é hoxe clave para o desenvolvemento de ferramentas proyectuales válidas en arquitectura. Por unha banda inténtase rexistrar todo o disciplinar, é dicir todo o que vira ao redor da arquitectura, que incorpora dun xeito ou outra unha reflexión sobre a complejidad. Doutra banda, búscase fóra da disciplina todo aquilo que incumbe ao que poderiamos dicir a socialización do concepto de complejidad. Nesta investigación, reflexionada en voz alta, atopouse un fértil campo na ciencia.
SCon todo, aínda asumindo que as ciencias abonaron o territorio do complexo e son un ámbito do coñecemento crave para estructurar a lóxica do complexo, xorde unha pregunta necesaria ao decatarnos dos humillante cambios simultáneos que se dan en infinitud de materias diferentes durante un periodo de tempo moi preciso: os anos 60 e principios dos 70.
A pregunta non pode ser outra que ¿por que? ¿Que ocorre de extraordinario durante a década longa dos 60, que de súpeto centenares de mentes privilexiadas empregan o seu tempo e a súa enerxía en investigar os comportamentos complexos? ¿Hai algunha razón, algunha lóxica que faga entendible tal empeño?
Nun paper enviado ao Twentieth World Congress of Philosophy pola filósofa Elba del Carmen Rise titulado A Complexidade: Consideracións Epistemológicas e Filosóficas,1 dáse unha pista fundamental para entender tanta actividade intelectual.
A premisa fundamental que sostén a profesora Rise e que fago miña a teor do investigado ata agora, é que o estudo interdisciplinar sobre os sistemas complexos é unha resposta ao cambio social e tamén cultural fronte a conceptos como os de desorde e caos que estaban desprazados do ámbito da ciencia clásica, por ser consideralos informes e baleiros de significación. Se estendemos esta afirmación un pouco máis, veremos que en realidade o que ocorre en ciencia é o que ocorre na arquitectura. Durante os anos 60 prodúcese unha acelerada desamortización da ciencia clásica a favor dunha nova consideración do científico -do mesmo xeito que ocorre en arquitectura en relación ao Movemento Moderno- que provoca un desprazamento cara a un modelo innovador de pensar a ciencia, pon patas para arriba toda consideración asumida ata ese momento e modela un novo substrato cultural.
Xa sexa pola suma da Teoría de Sistemas dos anos 40, máis as revelacións de Einstein en relación á física, máis un proceso crítico cara a un modelo clásico insuficiente para explicar certas realidades, a ciencia dá un envorco brutal. No fondo o que ocorre é que o mundo científico, do mesmo xeito que o arquitectónico, acumulaba demasiadas preguntas sen resposta.
Para deixar algo máis clara esta posición, baste lembrar o principio do mencionado artigo:
«»Partimos da afirmación que sostén que un dos condicionamentos básicos dos modelos e teorías científicas é cultural. No contexto actual, podemos constatar que diferentes disciplinas, o suficientemente apartadas entre si, como para que a influencia directa apareza como improbable, dedicáronse a estudar problemas similares e basean as súas formulacións en supostos isomórficos. Isto xérase porque as preocupacións que as sustentan están fortemente cargadas de significación dentro do contexto cultural imperante».2
Noutras palabras, un proceso de innovación intelectual non regulado, simultáneo e multifocal como o ocorrido no campo da ciencia do mesmo xeito que o ocorrido no campo da arquitectura durante un período de tempo tan concreto como o marco temporal obxecto de estudo os meus investigaciónes, soamente é posible se se dá un substrato común, se existe unha necesidade xa non en termos estritamente culturais, tal como afirma a profesora Rise, senón en termos tamén sociais, entendendo que o social antecede ao cultural, é dicir é previo ao cultural e ademais estrutura unha nova demanda latente que o cultural dá forma, xa sexa intelectual ou fisicamente ?ou ambos no caso da arquitectura-.
Volvendo ás ciencias da complexidade, se repasamos a estrutura das teorías que se agrupan baixo este paraugas científico, poderemos imaxinar os nutrientes do substrato sobre o que se constrúen esas novas ideas científicas. Nun principio o concepto de caos, asociábase con infórmeo, baleiro e desordenado e en todo caso coa ignorancia e imprecisión humana.
Máis tarde, a finais dos anos 50 e sobre todo durante a década dos 60, xorde unha nova liña de investigación que parte da convicción de que a non-linealidade está por todas partes na natureza, contrariamente ao que sostiña a ciencia clásica para quen era unha excepción. Pola contra, son os sistemas pechados e estables, os que constitúen a excepción.
Á vista de tal despregamento de avances científicos pódese afirmar que nesa década déronse as condicións socioculturais para unha revalorización conceptual que integraba orde e desorde, reversibilidad e irreversibilidad, linealidad e non-linealidad. Tratábase de quitarlles unha significación dialéctica opositora para alcanzar unha orde máis complexa, máis rico e fecundo, que ostenta profundas estruturas codificadas con enormes posibilidades de información.3
A importancia e lexitimidade das ciencias da complexidade na arquitectura, non foi fonte de discusión en décadas posteriores aos anos 60. A brutal inflación da capacidade de cálculo dos computadores nos anos 90 e durante todo o que levamos de século, supuxeron unha febre efervescente de prácticas centradas en consecución de obxectos arquitectónicos argumentados baixo o epígrafe de arquitectura paramétrica. Esta febre, aínda que segue experimentando novos avances, vai deixando paso a un ámbito de reflexión que me parece moito máis interesante. A cidade e os seus modos de comportamento, a posibilidade de entender o feito urbano e por conseguinte o feito proyectual arquitectónico, é moito máis fértil desde a perspectiva das ciencias da complexidade.
Non se trata pois de modelar obxectos máis ou menos complexos geométricamente desde lóxicas tipo bottom-up. Máis ben téntase construír unha esfera de reflexión menos objetual e máis estrutural hoxe incipientemente instalada entre sociólogos, xeógrafos, urbanistas e arquitectos. Desde o fundamental Os novos principios do Urbanismo,4 de François Ascher ao recente LandForm Building5 de Stan Allen, beben as súas fontes de forma directa ou indirecta nas teorías dos anos 60 e 70 agrupadas nas ciencias da complexidade.
Sería necesario entón un repaso e unha socialización destas teorías, para axudar a cimentar unha reflexión contemporánea da arquitectura e atopar, seica construír, novas ferramentas de referencia do feito proyectual arquitectónico.
Algo disto ocorrerá neste blogue.
Miquel Lacasta. Doutor arquitecto
Barcelona, december 2012
Notas:
1 RIERA, A complexidade: Consideracións Epistemolóxicas e Filosóficas, ponencia da filósofa aceptado no Twentieth World Congress of Philosophy, celebrado en Boston, Massachusetts do 10 o 15 de Agosto de 1998
2 op. cit., RIERA,1998, p.2
3 op. cit., RIERA,1998, p.3
4 ASCHER, François, Les Nouveaux Principes de l’urbanisme. La fin des villes n’est pas à l’ordre du jour, Éditions de l’Aube, La Tour d’AIgues, 2001
5 ALLEN, Stan, LandForm Building, Lars Muller Publishers, Zurich, 2011.
[:en]
The image of this post belongs to the architect and thinker Lebbeus Woods | artfinder.com
One of the areas of reflection of this blog consists of looking for the origin of the paradigm of the contemporary complexity. This will hides the deep conviction of that the idea of complexity is today key for the development of tools proyectuales valid in architecture. On the one hand everything tries to register it to discipline, that is to say everything what turns about the architecture, which incorporates by some means or another a reflection on the complexity. On the other hand, there is looked out of the discipline all that that concerns what we might say the socialization of the concept of complexity. In this investigation, thought over loudly, one has found a fertile field in the science.
Nevertheless, still assuming that the sciences paid the territory of the complex thing and they are an area of the knowledge key to structure the logic of the complex thing, a necessary question arises on having noticed the resounding simultaneous changes that are given in infinity of different matters during a very precise period of time: the 60s and beginning of the 70.
The question cannot be other one that why? What does happen of extraordinarily during the long decade of the 60, which suddenly hundreds of privileged minds use his time and his energy in investigating the complex behaviors? There is some reason, some logic that makes such a determination understandable?
In a paper sent to the Twentieth World Congress of Philosophy by the philosopher Elba del Carmen The Complexity Was Laughing titled: Considerations Epistemology and Philosophical,1 gives himself a fundamental track to understand so many intellectual activity.
The fundamental premise that supports the teacher Riera and that I make mine to tenor of the investigated till now, is that the study to interdiscipline on the complex systems is a response to the social change and also culturally opposite to concepts as those of disorder and chaos that they were displaced of the area of the classic science, for being to consider them to be reports and emptinesses of significance. If we extend this affirmation a bit more, we will see that actually what happens in science is what happens in the architecture. During the 60s there takes place an intensive disentailment of the classic science in favour of a new consideration of the scientific thing – as like it happens in architecture in relation to the Modern Movement – that it provokes a displacement towards an innovative model of thinking the science, puts topsy-turvy any consideration assumed up to this moment and shapes a new cultural substratum.
Already be for the sum of the System theory of the 40s, more Einstein’s revelations in relation to the physics, more a critical process towards a classic insufficient model to explain certain realities, the science gives one I overturn brutally. In the bottom what happens is that the scientific world, as the architectural one, was accumulating too many questions without response.
To clarify something this position, finger to remember the beginning of the mentioned article:
«We depart from the affirmation that holds that one of the basic conditionings of the models and scientific theories is cultural. In the current context, we can state that different disciplines, it sufficiently separated between yes, like in order that the direct influence turns out to be like improbable, have devoted themselves to study similar problems and to base his formulations on suppositions isomórficos. This is generated because the worries that sustain them are strongly loaded with significance inside the cultural commanding context».2
In other words, a not regular, simultaneous and multifocal process of intellectual innovation as the happened one in the field of the science as the happened one in the field of the architecture during a period of time so I make concrete as the temporary frame object of study my investigaciónes, only it is possible if a common substratum is given, if a need exists already not in strictly cultural terms, as affirms the teacher Riera, but in terms also social, understanding that the social thing precedes to the cultural thing, that is to say it performs before the cultural thing and in addition he structures a new latent demand that the cultural thing gives form, already be intellectual or physically – or both in case of the architecture-.
Returning to the sciences of the complexity, if we revise the structure of the theories that are grouped under this scientific umbrella, we will be able to imagine the nutrients of the substratum on which these new scientific ideas are constructed. In a beginning the concept of chaos, it was associating with the formless, empty and untid thing and in any case with the ignorance and imprecision humanizes.
Later, at the end of the 50s and especially during the decade of the 60, there arises a new line of investigation that departs from the conviction of which her not – linealidadestá throughout in the nature, contrary to what was supporting the classic science for the one who was an exception. On the contrary, they are the closed and stable systems, which constitute the exception.
In view of such a deployment of scientific advances it is possible to affirm that in this decade they gave to themselves the sociocultural conditions for a conceptual revaluation that was integrating order and disorder, reversibilidad and irreversibility, linearity and non-linearity. Opositora was a question itself to take a dialectical significance from them to reach a more complex, richer and fecund order, which shows deep structures codified with enormous possibilities of information.3
The importance and legitimacy of the sciences of the complexity in the architecture, has not been a source of discussion in decades later to the 60s. The brutal inflation of the capacity of calculation of the computers in the 90s and during everything what we take of century, they have supposed an effervescent fever of practices centred on attainment of architectural objects argued under the epigraph of architecture paramétrica. This fever, though it continues experiencing new advances, is opening way to an area of reflection that seems to me to be much more interesting. The city and his manners of behavior, the possibility of understanding the urban fact and consequently the fact proyectual architectural, is much more fertile from the perspective of the sciences of the complexity.
It is not a question of shaping so more or less complex objects geometrically from logical type bottom-up. Rather fewer objetual tries to construct a sphere of reflection him and more structural today incipientemente installed between sociologists, geographers, town planners and architects. From the fundamental one The new beginning of the Urbanism,4 of François Ascher to Stan Allen’s recent LandForm Building5, drinks his sources of direct or indirect form in the theories of the 60s and 70s grouped in the sciences of the complexity.
There would be necessary at the time a revision and a socialization of these theories, to help to establish a contemporary reflection of the architecture and to find, perhaps to construct, new tools of reference of the fact proyectual architectural.
Something of this will happen in this blog.
Miquel Lacasta. PhD architect
Barcelona, december 2012
Notes:
1 RIERA, The Complexity Was Laughing titled: Considerations Epistemology and Philosophical, presentation of the philosopher accepted in Twentieth World Congress of Philosophy, celebrated in Boston, Massachusetts from August 10 to August 15, 1998
2 op. cit., RIERA,1998, p.2
3 op. cit., RIERA,1998, p.3
4 ASCHER, François, Les Nouveaux Principes de l’urbanisme. La fin des villes n’est pas à l’ordre du jour, Éditions de l’Aube, La Tour d’AIgues, 2001
5 ALLEN, Stan, LandForm Building, Lars Muller Publishers, Zurich, 2011.
[:]





«Sería necesario entonces un repaso y una socialización de estas teorías,
para ayudar a cimentar una reflexión contemporánea de la arquitectura y
encontrar, acaso construir, nuevas herramientas de referencia del hecho
proyectual arquitectónico.»
miquel lacasta