Autoorganización (y Cibernética)
Últimamente la noción de autoorganización ha tomado un cierto protagonismo en la concepción de la ciudad y la arquitectura, quizás a rebufo de la situación político/social actual. En cierto sentido puede sonar a quimera el hecho de que tanto, objetos como personas, tengan una tendencia hacia una organización no programada de antemano. Es más, sospecho que es una idea que pone especialmente nerviosos a aquellos que tienen como misión el control y el castigo, uno de los pilares de nuestra sociedad.
Lejos de banalizar el término, y asumiendo que la tecnología nos acerca cada vez más a modelos organizados de forma mucho más compleja, tanto la idea de autoorganización como la de cibernética, término madre de la idea de interacción, deberían formar parte de nuestro vocabulario. El papel del arquitecto, tan cuestionado hoy, tendría que leerse como un estratega de dispositivos, tanto conceptuales como objetuales, que tuvieran siempre un final abierto, de forma que permitiera a la sociedad dar su última palabra en positivo a partir de un modelo interactivo. Algo así como dar una oportunidad a que nuestros diseños se impliquen de forma plena en el quehacer diario de la gente, y que a su vez, desde ese uso, poder mejorarlos.
La idea es que si pudiéramos incorporar más estrategia y menos sobre diseño, quizás conseguiríamos una cierta dosis de interactividad en nuestras ciudades a partir de sistemas abiertos y autoorganizados. Es por eso que me parece importante ir a las fuentes del concepto de autoorganización y de cibernética, que como veremos están íntimamente relacionados.
Mientras la noción de espontaneidad es muy antigua, esta solamente cristalizó en el término autoorganización en los años posteriores a la segunda guerra mundial en los círculos conectados al movimiento cibernético que aglutinaba un variopinto grupo de investigadores como el matemático Norbert Wiener, autor del libro Cybernetics or Control and Communication in the Animal and the Machine,1 el también matemático de origen húngaro John von Neumann, que entre otras investigaciones propuso la arquitectura de las computadoras tal y como se conoce ahora, el ingeniero y matemático Claude Shannon, que definió los conceptos matemáticos de la teoría de la comunicación, el autodidacta Stafford Beer, creador del Viable System Model, el físico Heinz von Foerster, autor de la teoría del constructivismo radical y de la cibernética de segundo orden, el antropólogo y lingüista Gregory Bateson, que en 1972 recopiló sus estudios en el influyente libro Steps to an Ecology of Mind: Collected Essays in Anthropology, Psychiatry, Evolution, and Epistemology2 y el reseñado en esta investigación Gordon Pask.
La primera aparición del término autoorganización surgió en 1947 en unos papeles del psiquiatra William Ross Ashby3 y rápidamente fue adoptado por todos aquellos asociados a la teoría de sistemas en la década de 1960, pero no se convirtió en un lugar científico común hasta su adopción por parte de los físicos y, en general, de los investigadores de sistemas complejos en las décadas de los setenta.
Según la investigadora y doctora en psicología Samantha Diegoli:
El término autoorganización surgió en los años cincuenta cuando los cibernéticos comenzaron a construir modelos matemáticos para explicar la dinámica de las redes neuronales. Un primer modelo trataba de un modelo simplificado en forma de una red binaria de bombillas interconectadas que se encendían o apagaban de acuerdo con el resultado de una regla de conexión aplicada a la bombilla anterior. El sistema se iniciaba con parpadeos aleatorios, pero siempre llegaba a un punto donde se podían identificar patrones ordenados de parpadeos y hasta ciclos repetidos. A esta emergencia espontánea de patrones ordenados se le llamó autoorganización.4
El concepto de autoorganización entronca directamente con la Teoría General de Sistemas desarrollada en 1937 por Ludwig von Bertalanffy, donde esbozó dicha teoría en un seminario de Charles Morris en la Universidad de Chicago y publicó más tarde en General System Theory: Foundations, Development, Applications5 en 1969.
En el libro se estructura un cuerpo teórico, en realidad es una teoría de teorías, que partiendo del muy abstracto concepto de sistema, busca reglas de valor general aplicables a cualquier sistema y en cualquier nivel de la realidad. Estas teorías se conciben en términos de relaciones, contexto y conectividad de un todo, contrastando con el antiguo planteamiento de análisis de un sistema por sus partes.
Los aspectos más relevantes de la Teoría General de Sistemas son el cambio de foco que pasa de considerar las partes a considerar el todo, es decir, pasa a considerar los sistemas vivos como totalidades integradas cuyas propiedades no pueden ser reducidas a las de sus partes más pequeñas, de forma que las propiedades sistémicas surgen de las relaciones entre las partes que son responsables de establecer la organización del sistema, con el todo; el desarrollo de un proceso de pensamiento contextual donde existen diferentes niveles sistémicos, o sea, sistemas dentro de sistemas en los cuales cada nivel corresponde a un grado distinto de complejidad y la observación de un fenómeno en cierto nivel, revela propiedades que no existen en el nivel inferior y por consiguiente, no tiene sentido analizar las partes por sí solas, ya que sus propiedades dependen del contexto dentro del cual está actuando el entorno o el sistema mayor y finalmente, en la configuración de una estructura de redes se percibe que el cambio de las partes al todo puede también ser contemplado como el cambio de objetos a relaciones; la estructura en red representa el pensamiento no-lineal, donde no hay una estructura más básica o fundamental que otra, sino que están interrelacionadas como una red para formar la realidad compleja del todo.6
Cibernética (y autoorganización)
La Cibernética está íntimamente ligada a la Teoría General de Sistemas hasta el punto que se llega a considerar que su campo de estudio es el mismo. Sin embargo la Cibernética está más orientada al estudio del mando, el control, las regulaciones y el gobierno de los sistemas, mecanismos que permiten a un sistema mantener su equilibrio dinámico y alcanzar o mantener un estado. La Cibernética en definitiva es el estudio interdisciplinar de la estructura reguladora de los Sistemas, aplicable tanto a sistemas físicos como sociales.
La Cibernética es especialmente relevante cuando el sistema a estudiar está envuelto en un circuito cerrado de señales donde la acción del sistema en un entorno genera algún cambio en este último, y este cambio se manifiesta en el sistema vía información, es decir se obtiene un feedback, que causa algún tipo de cambio en el comportamiento del sistema. Por tanto el sistema y el entorno interactúan.
El grupo de científicos ligados a la cibernética antes aludidos, Shannon, Neumann, Bateson, Foerster, Pask, Beer y Wiener, se unieron para investigar la representación matemática de los mecanismos cerebrales. La atención central recaía sobre los patrones de organización, concentrándose en la riqueza de los patrones naturales y buscando una teoría de la vida, centrándose en el control a través de la programación o buscando el patrón común que está por detrás de los fenómenos vivos, describiéndolos holísticamente.
Sus descripciones de las semejanzas entre el funcionamiento del cerebro y del ordenador influyeron en el pensamiento cibernético sobre la cognición durante tres décadas.
La cibernética trató principalmente de crear modelos mecanicistas de sistemas vivos y sus mayores contribuciones vienen del proceso de comparar máquinas con seres vivos y sobre todo la cibernética se relaciona con todas las formas de comportamiento, independientemente que éstas estén muy lejos de ser regulares, determinadas o reproducibles.
En definitiva lo que la cibernética proporciona es algo más que una teoría o una línea de estudio, en palabras de William Ross Ashby
lo que la cibernética ofrece es un marco donde todas las máquinas individualmente pueden ser ordenadas, categorizadas y entendidas.7
Es especialmente interesante el paralelismo que usa Ashby para poner en contexto la idea de cibernética y que reproduzco literalmente aquí:
La posición de la cibernética en relación a una máquina real, electrónica, mecánica, neuronal o económica, es parecida a como la geometría se posiciona en relación a un objeto real en nuestro espacio terrestre. Hubo un tiempo donde geometría significaba un tipo de relaciones susceptibles de ser demostrables en un objeto tridimensional o en un diagrama bidimensional. Las formas proporcionadas por la tierra, animal, vegetal y mineral, eran enormes en número y ricas en propiedades y aún así podían ser proporcionadas por una geometría elemental. En esos días una forma sugerida por la geometría pero que no pudiera ser demostrada en el espacio ordinario era inmediatamente sospechosa o inaceptable. El espacio ordinario dominaba la geometría.
Hoy, ese posicionamiento es claramente diferente. La geometría existe por derecho propio y por su propia fuerza. Actualmente puede procesar precisa y coherentemente un catálogo de formas y espacios que excede largamente de aquello que el espacio terrestre puede proveer. Hoy es la geometría la que contiene las formas terrestres, y no viceversa, en tanto que estas formas terrestres son meramente casos especiales del amplio espectro que abarca la geometría.
La posición ganada por el desarrollo de la geometría necesita ser mostrada. La geometría actúa hoy como un marco donde todas las formas terrestres pueden encontrar su lugar natural, y donde las relaciones entre diferentes formas se pueden apreciar rápidamente. A este crecimiento del entendimiento de la geometría le ha correspondido un aumento del poder de control.
La cibernética es similar en la relación con la máquina actual. Toma como sujeto de su propia esencia el dominio de “todas las posibles máquinas” y solamente está secundariamente interesada en saber si algunas de estas máquinas todavía no se han realizado ya sea por la mano del hombre o por la naturaleza.8
Autoorganización y Cibernética
Este punto de vista tanto para la cibernética como para la geometría es especialmente interesante en tanto que refleja una cierta idea de independencia del objeto de estudio, del hecho de que exista realmente esa realidad, o no, llamémosle máquina, ciudad u objeto, sin duda un ejemplo de la visión avanzada y vanguardista de esos tiempos.
Corre el año 1956 cuando Ashby recopila sus textos en este libro y estamos a las puertas de un cambio de mentalidad a todos los niveles que permitirá relacionar la geometría y por tanto la arquitectura, la cibernética y por tanto la ciencia, con lo desconocido, lo indeterminado y lo difuso por intuido.
Es más, tanto en el campo de la ciencia como en el de la arquitectura, el hecho de que no exista, permite la osadía de poder ser imaginado, proyectado y por tanto estudiado y enunciado, tal y como la generación de arquitectos utópicos y un numeroso grupo de científicos especialmente atrevidos, harán en los años 60, inaugurando así la era de la complejidad hasta nuestros días. Autoorganización y Cibernética.
Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, mayo 2013
Notas
1 WIENER, Norbert, Cybernetics or Control and Communication in the Animal and the Machine, The MIT Press, Cambridge, 1948.
2 BATESON, Gregory, Steps to an Ecology of Mind: Collected Essays in Anthropology, Psychiatry, Evolution, and Epistemology, Chandler Publications and Co., San Francisco, 1972.
3 Es especialmente interesante el archivo de William Ross Ashby cuyos originales manuscritos pueden ser consultados en rossashby.info
4 DIEGOLI, Samantha, El comportamiento de los grupos pequeños de trabajo bajo la perspectiva de la complejidad: Modelos descriptivos y estudio de casos, tesis doctoral de la División de Ciencias de la Salud, Facultad de Psicología del Departamento de Psicología Social de la Universitat de Barcelona, 2003, p. 45.
5 VON BERTALANFFY, Ludwig, General System theory: Foundations, Development, Applications, George Braziller, Nueva York, 1969
6 Para profundizar en esta teoría ver CAPRA, Fritjof, La trama de la vida, Anagrama, Barcelona, 1998, especialmente el capítulo 3: Teoría General de Sistemas.
7 ASHBY, William R., An Introduction to Cybernetics, Chapman & Hall, Londres, 1956, p. 2
8 Op. Cit., ASHBY, p. 2.
[:gl]
Últimamente a noción de autoorganización tomou un certo protagonismo na concepción da cidade e a arquitectura, quizais a rebufo da situación político/social actual. En certo sentido pode soar a quimera o feito de que tanto, obxectos como persoas, teñan unha tendencia cara a unha organización non programada de antemán. É máis, sospeito que é unha idea que pon especialmente nerviosos a aqueles que teñen como misión o control e o castigo, un dos alicerces da nosa sociedade.
Lonxe de banalizar o término, e asumindo que a tecnoloxía achéganos cada vez máis a modelos organizados de forma moito máis complexa, tanto a idea de autoorganización como a de cibernética, término nai da idea de interacción, deberían formar parte do noso vocabulario. O papel do arquitecto, tan cuestionado hoxe, tería que lerse como un estratega de dispositivos, tanto conceptuais como objetuales, que tivesen sempre un final aberto, de forma que permitise á sociedade dar a súa última palabra en positivo a partir dun modelo interactivo. Algo así como dar unha oportunidade a que os nosos deseños implíquense de forma plena no quefacer diario da xente, e que á súa vez, desde ese uso, poder melloralos.
A idea é que si puidésemos incorporar máis estratexia e menos sobrediseño, quizais conseguiriamos unha certa dose de interactividad nas nosas cidades a partir de sistemas abertos e autoorganizados. É por iso que me parece importante ir ás fontes do concepto de autoorganización e de cibernética, que como veremos están íntimamente relacionados.
Mentres a noción de espontaneidade é moi antiga, esta soamente cristalizou no termo autoorganización nos anos posteriores á segunda guerra mundial nos círculos conectados ao movemento cibernético que aglutinaba un variado grupo de investigadores como o matemático Norbert Wiener, autor do libro Cybernetics or Control and Communication in the Animal and the Machine,1 o tamén matemático de orixe húngara John von Neumann, que entre outras investigacións propuxo a arquitectura das computadoras tal e como se coñece agora, o enxeñeiro e matemático Claude Shannon, que definiu os conceptos matemáticos da teoría da comunicación, o autodidacta Stafford Beer, creador do Viable System Model, o físico Heinz von Foerster, autor da teoría do constructivismo radical e da cibernética de segunda orde, o antropólogo e lingüista Gregory Bateson, que en 1972 recompilou os seus estudos no influente libro Steps to an Ecology of Mind: Collected Essays in Anthropology, Psychiatry, Evolution, and Epistemology2 e o apuntado nesta investigación Gordon Pask.
A primeira aparición do termo autoorganización xurdiu en 1947 nuns papeis do psiquiatra William Ross Ashby3 e rapidamente foi adoptado por todos aqueles asociados á teoría de sistemas na década de 1960, pero non se converteu nun lugar científico común ata a súa adopción por parte dos físicos e, en xeral, dos investigadores de sistemas complexos nas décadas dos setenta.
Segundo a investigadora e doutora en psicoloxía Samantha Diegoli:
O termo autoorganización xurdiu nos anos cincuenta cando os cibernéticos comezaron a construír modelos matemáticos para explicar a dinámica das redes neuronais. Un primeiro modelo trataba dun modelo simplificado en forma dunha rede binaria de lámpadas interconectadas que se acendían ou apagaban de acordo co resultado dunha regra de conexión aplicada á lámpada anterior. O sistema iniciábase con parpadeos aleatorios, pero sempre chegaba a un punto onde se podían identificar patróns ordenados de parpadeos e ata ciclos repetidos. A esta emerxencia espontánea de patróns ordenados chamóuselle autoorganización.4
O concepto de autoorganización entronca directamente coa Teoría Xeral de Sistemas desenvolvida en 1937 por Ludwig von Bertalanffy, onde esbozou dita teoría nun seminario de Charles Morris na Universidade de Chicago e publicou máis tarde en xeral General System Theory: Foundations, Development, Applications5 en 1969.
No libro estrutúrase un corpo teórico, en realidade é unha teoría de teorías, que partindo do moi abstracto concepto de sistema, busca regras de valor xeral aplicables a calquera sistema e en calquera nivel da realidade. Estas teorías concíbense en termos de relacións, contexto e conectividade dun todo, contrastando coa antiga formulación de análise dun sistema polos seus partes.
Os aspectos máis relevantes da Teoría Xeral de Sistemas son o cambio de foco que pasa de considerar as partes para considerar o todo, é dicir, pasa a considerar os sistemas vivos como totalidades integradas cuxas propiedades non poden ser reducidas ás das súas partes máis pequenas, de forma que as propiedades sistémicas xorden das relacións entre as partes que son responsables de establecer a organización do sistema, co todo; o desenvolvemento dun proceso de pensamento contextual onde existen diferentes niveis sistémicos, ou sexa, sistemas dentro de sistemas nos cales cada nivel corresponde a un grao distinto de complexidade e a observación dun fenómeno en certo nivel, revela propiedades que non existen no nivel inferior e por conseguinte, non ten sentido analizar as partes por si soas, xa que as súas propiedades dependen do contexto dentro do cal está a actuar a contorna ou o sistema maior e finalmente, na configuración dunha estrutura de redes percíbese que o cambio das partes ao todo pode tamén ser contemplado como o cambio de obxectos a relacións; a estrutura en rede representa o pensamento non-lineal, onde non hai unha estrutura máis básica ou fundamental que outra, senón que están interrelacionadas como unha rede para formar a realidade complexa do todo.6
A Cibernética está intimamente ligada á Teoría Xeral de Sistemas ata o punto que se chega a considerar que o seu campo de estudo é o mesmo. Con todo a Cibernética está máis orientada ao estudo do mando, o control, as regulacións e o goberno dos sistemas, mecanismos que permiten a un sistema manter o seu equilibrio dinámico e alcanzar ou manter un estado. A Cibernética en definitiva é o estudo interdisciplinar da estrutura reguladora dos Sistemas, aplicable tanto a sistemas físicos como sociais.
A Cibernética é especialmente relevante cando o sistema para estudar está envolvido nun circuíto pechado de sinais onde a acción do sistema nunha contorna xera algún cambio neste último, e este cambio maniféstase no sistema vía información, é dicir obtense un feedback, que causa algún tipo de cambio no comportamento do sistema. Por tanto o sistema e a contorna interactúan.
O grupo de científicos ligados á cibernética antes aludidos, Shannon, Neumann, Bateson, Foerster, Pask, Beer e Wiener, uníronse para investigar a representación matemática dos mecanismos cerebrais. A atención central recaía sobre os patróns de organización, concentrándose na riqueza dos patróns naturais e buscando unha teoría da vida, centrándose no control a través da programación ou buscando o patrón común que está por detrás dos fenómenos vivos, describíndoos holísticamente.
As súas descricións das semellanzas entre o funcionamento do cerebro e do computador influíron no pensamento cibernético sobre a cognición durante tres décadas.
A cibernética tratou principalmente de crear modelos mecanicistas de sistemas vivos e as súas maiores contribucións veñen do proceso de comparar máquinas con seres vivos e sobre todo a cibernética relaciónase con todas as formas de comportamento, independentemente que estas estean moi lonxe de ser regulares, determinadas ou reproducibles.
En definitiva o que a cibernética proporciona é algo máis que unha teoría ou unha liña de estudo, en palabras de William Ross Ashby
o que a cibernética ofrece é un marco onde todas as máquinas individualmente poden ser ordenadas, categorizadas e entendidas.7
É especialmente interesante o paralelismo que usa Ashby para poñer en contexto a idea de cibernética e que reproduzo literalmente aquí:
A posición da cibernética en relación a unha máquina real, electrónica, mecánica, neuronal ou económica, é parecida a como a xeometría posiciónase en relación a un obxecto real no noso espazo terrestre. Houbo un tempo onde xeometría significaba un tipo de relacións susceptibles de ser demostrables nun obxecto tridimensional ou nun diagrama bidimensional. As formas proporcionadas pola terra, animal, vexetal e mineral, eran enormes en número e ricas en propiedades e aínda así podían ser proporcionadas por unha xeometría elemental. Neses días unha forma suxerida pola xeometría pero que non puidese ser demostrada no espazo ordinario era inmediatamente sospeitosa ou inaceptable. O espazo ordinario dominaba a xeometría.
Hoxe, ese posicionamento é claramente diferente. A xeometría existe por dereito propio e pola súa propia forza. Actualmente pode procesar precisa e coherentemente un catálogo de formas e espazos que excede longamente daquilo que o espazo terrestre pode prover. Hoxe é a xeometría a que contén as formas terrestres, e non viceversa, en tanto que estas formas terrestres son meramente casos especiais do amplo espectro que abarca a xeometría.
A posición gañada polo desenvolvemento da xeometría necesita ser mostrada. A xeometría actúa hoxe como un marco onde todas as formas terrestres poden atopar o seu lugar natural, e onde as relacións entre diferentes formas pódense apreciar rapidamente. A este crecemento do entendemento da xeometría correspondeulle un aumento do poder de control.
A cibernética é similar na relación coa máquina actual. Toma como suxeito da súa propia esencia o dominio de “todas as posibles máquinas” e soamente está secundariamente interesada en saber se algunhas destas máquinas aínda non se realizaron xa sexa pola man do home ou pola natureza.8
Este punto de vista tanto para a cibernética como para a xeometría é especialmente interesante en tanto que reflicte unha certa idea de independencia do obxecto de estudo, do feito de que exista realmente esa realidade, ou non, chamémoslle máquina, cidade ou obxecto, sen dúbida un exemplo da visión avanzada e vangardista deses tempos.
Corre o ano 1956 cando Ashby recompila os seus textos neste libro e estamos ás portas dun cambio de mentalidade a todos os niveis que permitirá relacionar a xeometría e por tanto a arquitectura, a cibernética e por tanto a ciencia, co descoñecido, o indeterminado e o difuso por intuído.
É máis, tanto no campo da ciencia como no da arquitectura, o feito de que non exista, permite a ousadía de poder ser imaxinado, proxectado e por tanto estudado e enunciado, tal e como a xeración de arquitectos utópicos e un numeroso grupo de científicos especialmente atrevidos, farán nos anos 60, inaugurando así a era da complexidade ata os nosos días.
Miquel Lacasta. Doutor arquitecto
Barcelona, maio 2013
Notas:
1 WIENER, Norbert, Cybernetics or Control and Communication in the Animal and the Machine, The MIT Press, Cambridge, 1948.
2 BATESON, Gregory, Steps to an Ecology of Mind: Collected Essays in Anthropology, Psychiatry, Evolution, and Epistemology, Chandler Publications and Co., San Francisco, 1972.
3 É especialmente interesante o arquivo de William Ross Ashby cuxos orixinais manuscritos poden ser consultados en rossashby.info
4 DIEGOLI, Samantha, O comportamento dos grupos pequenos de traballo baixo a perspectiva da complexidade: Modelos descritivos e estudo de casos, tese doutoral da División de Ciencias da Saúde, Facultade de Psicoloxía do Departamento de Psicoloxía Social da Universitat de Barcelona, 2003, p. 45
5 VON BERTALANFFY, Ludwig, General System theory: Foundations, Development, Applications, George Braziller, Nueva York, 1969
6 Para profundar nesta teoría ver CAPRA, Fritjof, A trama da vida, Anagrama, Barcelona, 1998, especialmente o capítulo 3: Teoría Xeral de Sistemas.
7 ASHBY, William R., An Introduction to Cybernetics, Chapman & Hall, Londres, 1956, p. 2
8 Op. Cit., ASHBY, p. 2.
Lately the notion of self-organization has taken a certain protagonism in the conception of the city and the architecture, probably to political / social current recomic singer of the situation. In a sense it can sound to chimera the fact that so much, objects as persons, have a trend towards an organization not programmed in advance. It is more, I suspect that it is an idea that makes specially nervous those that take the control and the punishment as a mission, one of the props of our company.
Far from trivializing the term, and assuming that the technology us there brings term over increasingly to models organized of much more complex form, so much the idea of self-organization as that of cybernetics, mother of the idea of interaction, they should form a part of our vocabulary. The paper of the architect, so questioned today, would have to read as a strategist of devices, so much conceptual as objetuales, that had always an opened end, so that it was allowing to the company to give his last word in positive from an interactive model. Something like to give an opportunity to which our designs are involved of full form in the daily occupation of the people, and that in turn, from this use, to be able to improve them.
The idea is that if we could incorporate more strategy and fewer sobrediseño, probably we would obtain a certain dose of interactivity in our cities from opened and autoorganized systems. It is because of it that seems to me to be important to go to the sources of the concept of self-organization and of cybernetics, which since we will see they are intimately related.
While the notion of spontaneity is very ancient, this one only crystallized in the term self-organization in the years later to the second world war in the circles connected to the cybernetic movement that was agglutinating a many-colored group of investigators as the mathematician Norbert Wiener, author of the book Cybernetics or Control and Communication in the Animal and the Machine,1 also mathematician of Hungarian origin John von Neumann, who between other investigations proposed the architecture of the computers as knows himself now, the engineer and mathematician Claude Shannon, who defined the mathematical concepts of the theory of the communication, self-taught Stafford Beer, creator of the Viable System Model, the physicist Heinz von Foerster, author of the theory of the radical constructivism and of the cybernetics of the second order, the anthropologist and linguist Gregory Bateson, who in 1972 compiled his studies in the influential book Steps to an Ecology of Mind: Collected Essays in Anthropology, Psychiatry, Evolution, and Epistemology2 and the outlined one in this investigation Gordon Pask.
The first appearance of the term self-organization arose in 1947 in a few papers of the psychiatrist William Ross Ashby3 and rapidly it was adopted by all those partners to the system theory in the decade of 1960, but it did not turn into a scientific common place up to his adoption on the part of the physicists and, in general, of the investigators of complex systems into the decades of the seventies.
According to the investigator and Samantha Diegoli confers a doctor’s degree in psychology:
The term self-organization arose in the fifties when mathematical models began to construct the cybernetic ones to explain the dynamics of the networks neuronales. The first model was treating of a model simplified in the shape of a binary network of interconnected bulbs that they were igniting or extinguishing in agreement with the result of a rule of connection applied to the previous bulb. The system was beginning with random winkings, but always it was coming to a point where bosses been ordained as winkings could identify and up to repeated cycles. To this spontaneous emergency of tidy bosses there was called he a self-organization.4
The concept of self-organization is connected directly with the General Theory of Systems developed in 1937 by Ludwig von Bertalanffy, where it outlined the above mentioned theory in Charles Morris‘s seminar in the University of Chicago and System Theory published later in General System Theory: Foundations, Development, Applications5 in 1969.
In the book a theoretical body is structured, actually it is a theory of theories, which departing from the very abstract concept of system, search you rule of general value applicable to any system and in any level of the reality. These theories conceive in terms of relations, context and connectivity of everything, contrasting with the former exposition of analysis of a system on his parts.
The most relevant aspects of the General Theory of Systems are the change of area that happens of considering the parts to considering quite, that is to say, it happens to consider the alive systems to be integrated totalities which properties cannot be reduced to those of his smaller parts, so that the systemic properties arise from the relations between the parts that are persons in charge of establishing the organization of the system, with everything; the development of a process of contextual thought where different systemic levels exist, or, systems inside systems in which every level corresponds to a degree different from complexity and the observation of a phenomenon in certain level, reveals properties that do not exist in the low level and consequently, does not have felt to analyze the parts for yes alone, since his properties depend on the context inside which it is operating the environment or the major system and finally, in the configuration of a structure of networks there is perceived that the change of the parts to everything can be contemplated also as the change of objects to relations; the structure in network represents the non-linear thought, where there is no a structure more basic or fundamental that different, but they are interrelated as a network to form the complex reality completely.6
The Cybernetics are intimately tied to the General Theory of Systems up to the point that manages to think that his field of study is the same. Nevertheless the Cybernetics are more orientated to the study of the control, the control, the regulations and the government of the systems, mechanisms that allow a system to support his dynamic balance and to manage or to support a condition. The Cybernetics definitively are the study to interdiscipline of the regulatory structure of the Systems, applicable so much to physical as social systems.
he Cybernetics are specially relevant when the system to studying is wrapped in a closed circuit of signs where the action of the system in an environment generates some change in the latter, and this change demonstrates in the system route information, that is to say obtains a feedback, which causes some type of change in the behavior of the system. Therefore the system and the environment interact.
The group of scientists tied to the cybernetics before alluded, Shannon, Neumann, Bateson, Foerster, Pask, Beer and Wiener, joined to investigate the mathematical representation of the cerebral mechanisms. The central attention was relapsing on the bosses of organization, centering in the wealth of the natural bosses and looking for a theory of the life, centring on the control across the programming or searching the common boss who is behind the alive phenomena, describing them holistic.
His descriptions of the similarities between the functioning of the brain and of the computer influenced the cybernetic thought the cognition during three decades.
The cybernetics tried to create principally models mecanicistas of alive systems and his major contributions come from the process of comparing machines with alive beings and especially the cybernetics relate to all the forms of behavior, independently that these are very far from being regular, certain or reproducible.
Definitively what the cybernetics provide is something more than a theory or a line of study, in William Ross Ashby’s words
what the cybernetics offer is a frame where all the machines individually can be arranged, categorized and understood.7
There is specially interesting the parallelism that Ashby uses to put in context the idea of cybernetics and that I reproduce literally here:
The position of the cybernetics in relation to a royal, electronic, mechanical machine, neuronal or economic, is similar to since the geometry is positioned in relation to a royal object in our terrestrial space. It had a time where geometry was meaning a type of relations capable of being demonstrable in a three-dimensional object or in a two-dimensional graph. The forms provided by the land, animal, vegetable and mineral, they were enormous in number and rich in properties and nonetheless they could be provided by an elementary geometry. In these days a form suggested by the geometry but that could not be demonstrated in the ordinary space was immediately suspicious or unacceptable. The ordinary space was dominating the geometry.
Today, this positioning is clearly different. The geometry exists for own right and for his own force. Nowadays it can process is necessary and coherent a catalogue of forms and spaces that exceeds for a long time that one that the terrestrial space can provide. Today it is the geometry the one that contains the terrestrial forms, and not vice versa, while these terrestrial forms are merely special cases of the wide spectrum that includes the geometry.
The position gained by the development of the geometry needs to be showed. The geometry acts today as a frame where all the terrestrial forms can find his natural place, and where the relations between different forms can be estimated rapidly. To this growth of the understanding of the geometry there has corresponded to him an increase of the power of control.
The cybernetics are similar in the relation with the current machine. Capture like subject of his own essence the domain of » all the possible machines » and only it is secondarily interested in knowing if some of these machines still have not been realized already be for the hand of the man or for the nature.8
This point of view both for the cybernetics and for the geometry is specially interesting while it reflects a certain idea of independence of the object of study, of the fact of which this reality exists really, or not, llamémosle machine, city or object, undoubtedly an example of the advanced and ultramodern vision of these times.
It runs the year 1956 when Ashby compiles his texts in this book and we are on the verge of a change of mentality to all the levels that the geometry will allow to relate and therefore the architecture, the cybernetics and therefore the science, with the unknown thing, the indeterminate thing and the diffuse thing for felt.
It is more, so much in the field of the science as in that of the architecture, the fact that it does not exist, allows the audacity of being able to be imagined, projecting and therefore studied and terms of reference, as the generation of Utopian architects and a numerous group of specially bold scientists, they will do in the 60s, inaugurating this way the age of the complexity to the present day.
Miquel Lacasta. PhD architect
Barcelona, may 2013
Notes:
1 WIENER, Norbert, Cybernetics or Control and Communication in the Animal and the Machine, The MIT Press, Cambridge, 1948.
2 BATESON, Gregory, Steps to an Ecology of Mind: Collected Essays in Anthropology, Psychiatry, Evolution, and Epistemology, Chandler Publications and Co., San Francisco, 1972.
3 There is specially interesting William Ross’s file Ashby whose original manuscripts can be consulted in rossashby.info
4 DIEGOLI, Samantha, The behavior of the small groups of work under the perspective of the complexity: descriptive Models and study of cases, doctoral thesis of the Division of Sciences of the Health, Faculty of Psychology of the Department of Social Psychology of the Universitat of Barcelona, 2003, p. 45.
5 VON BERTALANFFY, Ludwig, General System theory: Foundations, Development, Applications, George Braziller, Nueva York, 1969
6 To penetrate into this theory to see CAPRA, Fritjof, The plot of the life, Anagrama, Barcelona, 1998, specially the chapter 3: General Theory of Systems.
7 ASHBY, William R., An Introduction to Cybernetics, Chapman & Hall, Londres, 1956, p. 2
8 Op. Cit., ASHBY, p. 2.
[:]





