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Comparándolo con lo que representa, poco hay que decir técnicamente sobre “Le Vele” de Scampia. Se construyeron entre 1962 y 1975 por el arquitecto Francesco Di Salvo, que murió en 1977 y siguió en su construcción algunas de las pautas de Le Corbusier. Le Vele son 4 edificios de grandes dimensiones dispuestos en su fachada con terrazas y consta aproximadamente de 300 viviendas por cada bloque.
Es uno de los más destacables errores políticos de urbanismo europeo que se han cometido en la construcción. Ese error, ha sido el levantamiento del gigantesco grupo de edificios, anteriormente nombrados “Le Vele”, edificios ubicados en Nápoles, dentro del barrio de la Scampia. Coloquialmente, son llamados Las Velas por su semejanza con un velero cuando el cúmulo de edificios es visto desde la distancia. Como todo lo que se ve de lejos, sólo se ve y no se perciben otros detalles tales como los olores (en este caso la hediondez) hasta que no estás cerca, las sombras, turbiedad del suelo y la calma en el aire denotan horror, se percibe lo más bajo del ser humano.

Los errores de urbanismo como este albergan el mal. Edificios que son hoteles con suites de lujo para los residuos más desorientados, asignados a culpas del hampa que precisamente ahí no existen, son sólo las deposiciones de la política y “El Sistema” (así se autodenomina La Camorra) nuevo, es como un cementerio de elefantes; el elegido para verter antes de la muerte lo que va a ser marginado.
Así lo percibieron Omar Jerez y Julia Martínez, dos polémicos artistas españoles de trayectoria extrema que exponen su integridad física con cada performance que ejecutan, bordeando la muerte literalmente.
Fingiendo que eran arquitectos y gracias a la mediación de un ciudadano residente (siendo este el nexo de unión entre los artistas y La Camorra) que mantuvo conversaciones para informar sobre el motivo de la visita y así poder solicitar un permiso exprés para autorizarlos a realizar la documentación para el “supuesto libro de arquitectura”. La entrada para acceder a Scampia está vetada a periodistas o cualquiera que busque inmiscuirse en sus negocios con la intención de documentar el foco delictivo de los ancestros de la mafia.

Fueron a demostrar que la mafia más pirata y antigua, con sus enfrentamientos entre clanes, mata desde hace mucho tiempo y que todo nació hace más tiempo que la ubicación de sus vertederos arquitectónicos actuales; de odio, muerte y dominio ilegalmente soportado por su población y en constante ebullición silenciosa, que proyecta su propia ley. Por ello, esas edificaciones que tanta pasión generan en el colectivo de la arquitectura, quedan relegadas al misterio y a las húmedas sombras de la nada, es el mayor horror que se puede percibir, una especie de muerte en vida o muerte viviente. Podríamos denominarlo como edificio Zombi, un concepto que se genera casi por definición en sí mismo, sin necesidad de intervención literaria.
Mi curiosidad fue tan grande al leer la celebérrima novela de Roberto Saviano “Gomorra” que busqué en hemerotecas digitales a alguien que conociera el tema o hubiera estado allí, y di con Omar y Julia, que precisamente, fueron a mostrar toda la verdad alejada de tecnicismos. Y es cierto… perdí por completo mi interés por el lado arquitectónico cuando hablé con ellos. Cambió radicalmente mi posibilidad de desarrollo de concepto minucioso hacia la construcción, estética y utilidad, y es obvio por qué.

Una de las reseñas más destacables sobre la historia de La Camorra, la que quizás más me fascinó fue que allí mismo les contaban algunos de sus habitantes que la génesis de esta derivó en cierta magnitud hacia España y ellos aseguran que parte de miembros de la Camorra italiana eran bandoleros de la sierra española huidos que se instalaron en la península itálica desarrollando su actividad criminal en Nápoles, y que se podía confirmar incluso con algunos apellidos.
Me envolvió de tal manera esta puesta en escena tan enigmática, que consideré que no era un edificio en sí, sino algo vivo que protege a la sociedad de lo que está destinado a desaparecer contagiosamente. Ya bastante tienen en Nápoles con la Camorra y sus presiones para que además esté lo terminal en sus calles. Omar y Julia fueron a denunciar, preparando un falso periódico llamado “Il Corriere della Camorra” como si fuera una editorial del sistema en la plaza Garibaldi, lugar concurrido en Nápoles, 6000 periódicos de 6000 asesinados por la Camorra. No llegaron a repartir 2500, la Camorra se presentó y tuvieron que paralizar de inmediato la performance, arriesgando sus vidas y asumir que la denuncia una vez más ha sido derrotada para maquillar una lacra que no parece estar en vías de extinción.

El problema es que en apariencia es un gueto de los desechos más inmundos de La Camorra, sus habitantes no lo quieren ahí, y por otro lado, es ya parte de la historia como lo fue Gomorra en la biblia; forma parte de un todo pero que no ha sido contagiado, sino que es parte de su territorio sin más. Es un acceso de pus en un cuerpo macilento. Sus habitantes creen que si el edificio desapareciese, desaparecería el foco de su desgracia y así progresivamente Nápoles podría ser una ciudad y no una cárcel de inocentes.
Observando otros edificios, podríamos decir que las guerras los destruyen, lo hacen los cambios históricos en general, pero aquí, como en la Biblia, habría por desgracia, que destruir el mal que está acumulado en esa edificación, ese mal que lo protege y prolonga en el tiempo repercutiendo en toda una ciudad.
¿Cómo desalojar a los fantasmas, demonios y bestias para demoler semejante estructura?
José Goñi, estudiante de arquitectura
Nápoles. Febrero 2016[:en]
Comparing it what it represents, little it is necessary to say technically on “Le Vele” of Scampia. They were constructed between 1962 and 1975 by the architect Francesco Di Salvo, who died in 1977 and Le Corbusier followed in his construction some of the guidelines. Le Vele they are 4 buildings of big dimensions arranged in his front with terraces and it consists approximately of 300 housings for every block.
It is one of the most prominent political mistakes of European urbanism that has been committed in the construction. This mistake, it has been the raising of the gigantic group of buildings, previously named “Le Vele”, buildings located in Naples, inside the neighborhood of the Scampia. Colloquial, they are called The Candles by his similarity by a sailboat when the building heap is seen from the distance. As everything what one sees of far, only one sees and other such details as the smells are not perceived (in this case the stench) until you are not nearby, the shades, turbidity of the soil and the calmness in the air they denote horror, there is perceived the lowest of the human being.

The mistakes of urbanism like this one shelter the evil. Buildings that are hotels with suites of luxury for the residues most disoriented, assigned to faults of the underworld that precisely there do not exist, are only the depositions of the politics and “The System” (this way it is autonamed La Camorra) newly, it is like a cemetery of elephants; the chosen one to spill before the death what is going to be isolated.
This way they perceived it Omar Jerez and Julia Martínez, two polemic Spanish artists of path carries to extremes that they expose his physical integrity with every performance that they execute, bordering on the death literally.
Shamming that were architects and thanks to the mediation of a resident citizen (being this the link of union between the artists and La Camorra) that it supported conversations to report on the motive of the visit and to be able like that to request a permission express to authorize them to realize the documentation for the “supposed book of architecture”. The entry to accede to Scampia is vetada to journalists or anyone that seeks to interfere in his business with the intention of documenting the criminal area of the ancestors of the mafia.

They went to demonstrate that the mafia more pirate and ancient, with his clashes between clans, bush for a lot of time and that everything was born more for time the location of his architectural current dumps; of hatred, death and domain illegally supported by his population and in constant silent boiling, which projects his own law. For it, these buildings that generate so many passion in the group of the architecture, remain relegated to the mystery and to the humid shades of nothing, it is the major horror that can be perceived, a species of death in life or living death. We might name it as building Zombi, a concept that is generated almost by definition in yes same, without need of literary intervention.
My curiosity was so big on having read the Roberto Saviano’s most famous novel “Gomorra” that I looked in digital newspaper libraries for someone who knew the topic or had been there, and say with Omar and Julia, that precisely, they went to show all the remote truth of tecnicismos. And it is true … I lost completely my interest for the architectural side when I spoke with them. It changed radically my possibility of development of meticulous concept towards the construction, aesthetics and usefulness, and it is obvious why.

One of the most prominent reviews on the history of The Dispute, which probably more fascinated me was that there same were telling them some of his inhabitants that the genesis from this one derived in certain magnitude towards Spain and they assure that it departs members’ from the Italian Camorra they were bandits of the Spanish saw fled that established themselves in the italic peninsula developing his criminal activity in Naples, and that it was possible to confirm even with some surnames.
It wrapped of such a way this putting in so enigmatic scene, which I thought that it was not a building in yes, but something I live that it protects to the company what is destined to contagious eliminate. Already enough they have in Naples with the Dispute and his pressures in order that in addition the terminal thing is in his streets. Omar and Julia went to denounce, preparing a false so called newspaper “Il Corriere della Camorra” as if it was a publishing house of the system in the Garibaldi square, place met in Naples, 6000 newspapers of 6000 murdered ones for the Dispute. They did not manage to distribute 2500, the Dispute appeared and they had to paralyze at once the performance, risking his lives and to assume that the denunciation once again has been defeated to make up a blight that does not seem to be endangered.

The problem is that by all appearances it is a ghetto of the filthiest waste of La Camorra, his inhabitants do not want it there, and on the other hand, it is already a part of the history like it it was Gomorrah in the bible; everything forms a part of but that has not been infected, but it is a part of his territory ado. It is an access of pus in a haggard body. His inhabitants think that if the building was disappearing, it would eliminate the area of his misfortune and this way progressively Naples might be a city and not a jail of innocent.
Observing other buildings, we might say that the wars destroy them, the historical changes do it in general, but here, like in the Bible, it would be unfortunately, that to destroy the evil that is accumulated in this building, this evil that protects and prolongs it in the time reverberating in the whole city.
How to remove to the ghosts, demons and beasts to demolish similar structure?
José Goñi, Architecture student
Nápoles. February 2016[:gl]
Comparándoo co que representa, pouco hai que dicir tecnicamente sobre “Le Vele” de Scampia. Construíronse entre 1962 e 1975 polo arquitecto Francesco Di Salvo, que morreu en 1977 e seguiu na súa construción algunhas das pautas de Le Corbusier. Vélelle son 4 edificios de grandes dimensións dispostos na súa fachada con terrazas e consta aproximadamente de 300 vivendas por cada bloque.
É un dos máis destacables erros políticos de urbanismo europeo que se cometeron na construción. Ese erro, foi o levantamento do xigantesco grupo de edificios, anteriormente nomeados “Le Vele”, edificios situados en Nápoles, dentro do barrio da Scampia. Coloquialmente, son chamados As Velas pola súa semellanza cun veleiro cando o cúmulo de edificios é visto desde a distancia. Como todo o que se ve de lonxe, só se ve e non se perciben outros detalles tales como os cheiros (neste caso a hediondez) ata que non estás preto, as sombras, turbiedad do chan e a calma no aire denotan horror, percíbese o máis baixo do ser humano.

Os erros de urbanismo como este albergan o mal. Edificios que son hoteis con suites de luxo para os residuos máis desorientados, asignados a culpas do hampa que precisamente aí non existen, son só as deposiciones da política e “O Sistema” (así se autodenomina A Camorra) novo, é como un cemiterio de elefantes; o elixido para verter antes da morte o que vai ser marxinado.
Así o percibiron Omar Jerez e Julia Martínez, dous polémicos artistas españois de traxectoria extrema que expoñen a súa integridade física con cada performance que executan, bordeando a morte literalmente.
Finxindo que eran arquitectos e grazas á mediación dun cidadán residente (sendo leste o nexo de unión entre os artistas e A Camorra) que mantivo conversacións para informar sobre o motivo da visita e así poder solicitar un permiso exprés para autorizalos a realizar a documentación para o “suposto libro de arquitectura”. A entrada para acceder a Scampia está vetada a xornalistas ou calquera que busque inmiscirse nos seus negocios coa intención de documentar o foco delituoso dos devanceiros da mafia.

Foron a demostrar que a mafia máis pirata e antiga, cos seus enfrontamentos entre clans, mata desde hai moito tempo e que todo naceu hai máis tempo que a localización dos seus vertedoiros arquitectónicos actuais; de odio, morte e dominio ilegalmente soportado pola súa poboación e en constante ebulición silenciosa, que proxecta a súa propia lei. Por iso, esas edificacións que tanta paixón xeran no colectivo da arquitectura, quedan relegadas ao misterio e ás húmidas sombras da nada, é o maior horror que se pode percibir, unha especie de morte en vida ou morte vivente. Poderiamos denominalo como edificio Zombi, un concepto que se xera case por definición en si mesmo, sen necesidade de intervención literaria.
A miña curiosidade foi tan grande ao ler a celebérrima novela de Roberto Saviano “Gomorra” que busquei en hemerotecas dixitais a alguén que coñecese o tema ou estivese alí, e dei con Omar e Julia, que precisamente, foron mostrar toda a verdade afastada de tecnicismos. E é certo? perdín por completo o meu interese polo lado arquitectónico cando falei con eles. Cambiou radicalmente a miña posibilidade de desenvolvemento de concepto minucioso cara á construción, estética e utilidade, e é obvio por que.

Unha das reseñas máis destacables sobre a historia da Camorra, a que quizais máis me fascinou foi que alí mesmo contábanlles algúns dos seus habitantes que a xénese desta derivou en certa magnitude cara a España e eles aseguran que parte de membros da Camorra italiana eran bandoleiros da serra española fuxidos que se instalaron na península itálica desenvolvendo a súa actividade criminal en Nápoles, e que se podía confirmar mesmo con algúns apelidos.
Envolveume de tal maneira esta posta en escena tan enigmática, que considerei que non era un edificio en si, senón algo vivo que protexe á sociedade do que está destinado a desaparecer contagiosamente. Xa bastante teñen en Nápoles coa Camorra e as súas presións para que ademais estea o terminal nas súas rúas. Omar e Julia foron a denunciar, preparando un falso xornal chamado “Il Corriere della Camorra” coma se fose unha editorial do sistema na praza Garibaldi, lugar concorrido en Nápoles, 6000 xornais de 6000 asasinados pola Camorra. Non chegaron a repartir 2500, a Camorra presentouse e tiveron que paralizar de inmediato a performance, arriscando as súas vidas e asumir que a denuncia unha vez máis foi derrotada para maquillar unha secuela que non parece estar en vías de extinción.

O problema é que en aparencia é un gueto dos refugallos máis inmundos da Camorra, os seus habitantes non o queren aí, e doutra banda, é xa parte da historia como o foi Gomorra na biblia; forma parte dun todo pero que non foi contaxiado, senón que é parte do seu territorio sen máis. É un acceso de pus nun corpo macilento. Os seus habitantes cren que se o edificio desaparecese, desaparecería o foco da súa desgraza e así progresivamente Nápoles podería ser unha cidade e non un cárcere de inocentes.
Observando outros edificios, poderiamos dicir que as guerras os destrúen, fano os cambios históricos en xeral, pero aquí, como na Biblia, habería por desgraza, que destruír o mal que está acumulado nesa edificación, ese mal que o protexe e prolonga no tempo repercutindo en toda unha cidade.
Como desaloxar ás pantasmas, demos e bestas para demoler semellante estrutura?
José Goñi, estudante de arquitectura
Nápoles. Febreiro 2016[:]




