IniciofaroSobre el arte de hacer ciudades y Richard Sennett | Miquel LacastaSobre...

[:es]Sobre el arte de hacer ciudades y Richard Sennett | Miquel Lacasta[:gl]Sobre o arte de facer ciudades e Richard Sennett | Miquel Lacasta[:en]Sobre el arte de hacer ciudades y Richard Sennett | Miquel Lacasta[:]

[:es]

Cartel del evento Nuevas formas de ciudad en la era de internet celebrado el pasado mes de Abril en Valencia | ecosistemaurbano.org
Cartel del evento Nuevas formas de ciudad en la era de internet celebrado el pasado mes de Abril en Valencia | ecosistemaurbano.org

«Hay dos formas de pensar acerca de lo que es el espacio público urbano. Una propugna que es un espacio discursivo, en el que los desconocidos hablan entre sí; y la otra defiende que se trata de un espacio de la vista, donde las personas interactúan visualmente, no verbalmente. En la historia del pensamiento sobre las ciudades, Jürgen Habermas representa el primer tipo: está interesado en los lugares donde las personas leen y luego discuten entre sí sobre lo que han leído; un espacio en el que predomina la interacción verbal. Mi concepción es muy distinta. A mi entender, la esfera pública es esencialmente una esfera visual, lo que supone un conjunto de cuestiones bien diferentes. Implica asuntos como la forma en que las personas se enmarcan en el espacio, hasta dónde alcanzan a ver… La esfera pública es, de algún modo, mucho más táctil porque te desplazas, tienes experiencias que definen el modo en el que tu cuerpo se orienta hacia otras personas.

Esto es importante porque Habermas, y los pensadores que, como él, conciben el espacio público como el espacio de las palabras, creen que la política emerge espontáneamente de allí. Mientras que, a mi entender, el espacio público tiene una configuración más social y las cuestiones que planteo son más bien sobre la relación entre lo visual y lo social, y no sobre lo público y lo político.

Al pasear de noche por la calle surge un conjunto de preguntas sobre la esfera pública muy distinto al que se plantearía a plena luz del día. No son preguntas políticas, sino sociales. Se centran en el peligro, en el descubrimiento, en todo tipo de experiencias que para alguien que reflexiona sobre el espacio discursivo serían periféricas. Y el modo en que estas diferencias evolucionan al reflexionar sobre qué es la esfera pública da como resultado que la ciudad como espacio significativo esté desapareciendo progresivamente de los debates de pensadores como los habermasianos. La ciudad física ha desaparecido como objeto significativo del pensamiento sobre la vida pública. Mientras que para mí, los elementos físicos de la ciudad, sus componentes corpóreos, la experiencia física, se han trasladado a un primer plano».1

Vayamos por partes

En este texto Sennett nos plantea una dicotomía irreconciliable. O entendemos el espacio urbano como el espacio de la palabra, o lo entendemos como el espacio de la vista. Sennett se debe a un relato de la confrontación para dejar bien claras sus preferencias. De ahí a pensar que ambas concepciones de lo esencialmente urbano sean excluyentes, es más que dudoso. Es más, podríamos rebatir que la palabra, el ámbito discursivo del espacio urbano, está en pleno renacer a través de las tecnologías de relación, o lo que comúnmente se llaman redes sociales. En todo caso, si que es totalmente cierto que el espacio urbano ha crecido y trascendido hacia el espacio digital con una fuerza extraordinaria. Es decir, ya no solamente quedamos en la plaza física para hablar, sino que también quedamos constantemente en la plaza virtual que las redes han construido.

Podríamos decir que esa dura competencia, ha mermado la capacidad de la plaza física para seguir siendo el soporte del discurso público. Yo preferiría entender que más que una competencia, es una coopetición, es decir una cooperación que debería permitir a la plaza publica y a la virtual, competir mejor por captar la atención. Porque de eso se trata, en un mundo lleno de ruido en todas las variopintas formas que tiene la información, el captar la atención de un individuo es clave. Y por parte del individuo, tener la habilidad por centrar su atención en algo de provecho, propio o colectivo, es esencial. Por tanto, ambos espacios urbanos, la plaza real y la virtual siguen vigentes como espacio discursivo, de talante eminentemente político, en tanto que habitantes de la polis.

Sigamos

De lo apuntado antes, nada excluye la lógica de lo visual en el espacio público. Es decir la plaza, quintaesencia del espacio público, puede perfectamente ser política, y a la vez, social. Es más, debería ser no solamente eso simultáneamente, sino también, espacio de la construcción simbólica en lo cultural, espacio de nuevos modelos productivos en lo económico y lugar para el desarrollo libre de la tecnología. Entonces, ¿porqué esa confrontación?

Sospecho que en realidad, Sennett aboga por volver a tomar en consideración lo físico en el ámbito espacial de lo público. Y ciertamente quizás lo habíamos perdido un poco de vista. En su teoría sobre la actitud del artesano, Sennett acierta en una clave que se ha debilitado enormemente en las últimas décadas. La técnica como procedimiento no pertenece a la manufactura práctica, sino que es un modo de pensar en si mismo. Más aún, si la actitud es como la del artesano, que se empeña en hacerlo bien, en incorporar una dimensión ética al trabajo manual, eso repercute directamente en la calidad intelectual, en la profundidad y pertinencia del pensamiento.

Esta idea que relaciona la técnica con los resultados, es aplicable al alfarero, pero también al director de orquestra o el investigador de laboratorio. Creo firmemente que también debería aplicarse al arquitecto.

Sennett afirma que

«a mi modo de ver, cuando distinguimos entre la praxis y la idea, la práctica y la teoría, la que resulta perjudicada es la parte intelectual. Es decir, disociar el ámbito material del analítico tiene como consecuencia un debilitamiento intelectual, una disminución de nuestra capacidad de visión y de comprensión».2

Volvamos al principio

El contexto en el que Sennett desautoriza la potencia discursiva del espacio público está más relacionado con el hecho de que para el autor la palabra no es material, que el hecho de que la palabra no tenga valor como materia en la construcción de la argumentación de lo colectivo. A partir de allí, si que puede empezar a profundizarse en las diferentes consideraciones del espacio público. Todos estaremos de acuerdo que los lugares de encuentro que la ciudad nos ofrece, son estructuras materiales que en la mayoría de los casos su uso queda restringido a la mirada, y el posterior reconocimiento por parte de los individuos, de los mensajes que lo material desprende. Una calle estrecha y mal iluminada automáticamente lanza una mensaje de alerta para el paseante ocasional, mientras que una plaza concurrida, llena de bares y terrazas, ofrece un mensaje de confort. Eso es evidente en el momento en que construimos lazos sociales entre iguales con el espacio público de fondo.

En resumidas cuentas, es cierto que desde hace ya demasiado tiempo, hemos olvidado el arte de hacer ciudades, en tanto que hemos puesto el acento en los objetos que conforman un espacio público y no en el vacío que estos objetos configuran. Es más, posiblemente hemos perdido totalmente la noción de que una fachada de un edificio que hace frente a una plaza o una calle no pertenece tanto al objeto arquitectónico, como que pertenece al espacio de lo común, o dicho de otra forma, una fachada es espacio público en vertical, y se debe a las lógicas de ese espacio, de la misma manera que se debe al programa que alberga, a las condiciones energéticas, a la estanqueidad o a la materia en que esa fachada está construida. Es decir, una manera de dar materialidad y praxis al espacio público sería comprender que todo aquello que lo configura, tanto su plano vertical, como su plano horizontal, forma parte del espacio público.

Y así, el resurgir de lo discursivo en lo político, lo simbólico en lo cultural, lo productivo en lo económico y lo termodinámico en lo tecnológico, tendrán una oportunidad de configurar un ecosistema real.

Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, mayo 2013

Notas:

1 SENNETT, Richard, Artesanía, tecnología y nuevas formas de trabajo, Katz Editores y el CCCB, Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, Barcelona, 2013. Este texto está extraído de una entrevista muy interesante de Magda Anglès a Richard Sennett.

2 Ídem p.13

[:gl]

Cartel del evento Nuevas formas de ciudad en la era de internet celebrado el pasado mes de Abril en Valencia | ecosistemaurbano.org
Cartel do evento Novas formas de cidade na era de internet celebrado o pasado mes de Abril en Valencia | ecosistemaurbano.org

«Hai dúas formas de pensar achega do que é o espazo público urbano. Unha propugna que é un espazo discursivo, no que os descoñecidos falan entre si; e a outra defende que se trata dun espazo da vista, onde as persoas interactúan visualmente, non verbalmente. Na historia do pensamento sobre as cidades, Jürgen Habermas representa o primeiro tipo: está interesado nos lugares onde as persoas len e logo discuten entre si sobre o que leron; un espazo no que predomina a interacción verbal. A miña concepción é moi distinta. Ao meu entender, a esfera pública é esencialmente unha esfera visual, o que supón un conxunto de cuestións ben diferentes. Implica asuntos como a forma en que as persoas enmárcanse no espazo, ata onde alcanzan a ver… A esfera pública é, dalgún modo, moito máis táctil porque che desprazas, tes experiencias que definen o modo no que o teu corpo oriéntase cara a outras persoas.

Isto é importante porque Habermas, e os pensadores que, como el, conciben o espazo público como o espazo das palabras, cren que a política emerxe espontaneamente de alí. Mentres que, ao meu entender, o espazo público ten unha configuración máis social e as cuestións que expoño son máis ben sobre a relación entre o visual e o social, e non sobre o público e o político.

Ao pasear de noite pola rúa xorde un conxunto de preguntas sobre a esfera pública moi distinto ao que se exporía a plena luz do día. Non son preguntas políticas, senón sociais. Céntranse no perigo, no descubrimento, en todo tipo de experiencias que para alguén que reflexiona sobre o espazo discursivo serían periféricas. E o modo en que estas diferenzas evolucionan ao reflexionar sobre que é a esfera pública dá como resultado que a cidade como espazo significativo estea a desaparecer progresivamente dos debates de pensadores como os habermasianos. A cidade física ha desaparecido como obxecto significativo do pensamento sobre a vida pública. Mentres que para min, os elementos físicos da cidade, os seus compoñentes corpóreos, a experiencia física, trasladáronse a un primeiro plano».1

Vaiamos por partes.

Neste texto Sennett suscítanos unha dicotomía irreconciliable. Ou entendemos o espazo urbano como o espazo da palabra, ou o entendemos como o espazo da vista. Sennett débese a un relato da confrontación para deixar ben claras as súas preferencias. De aí a pensar que ambas concepcións do esencialmente urbano sexan excluíntes, é máis que dubidoso. É máis, poderiamos rebatir que a palabra, o ámbito discursivo do espazo urbano, está en pleno renacer a través das tecnoloxías de relación, ou o que comúnmente chámanse redes sociais. En todo caso, si que é totalmente certo que o espazo urbano creceu e transcendido cara ao espazo digital cunha forza extraordinaria. É dicir, xa non soamente quedamos na praza física para falar, senón que tamén quedamos constantemente na praza virtual que as redes construíron.

Poderiamos dicir que esa dura competencia, minguou a capacidade da praza física para seguir sendo o soporte do discurso público. Eu preferiría entender que máis que unha competencia, é unha coopetición, é dicir unha cooperación que debería permitir á praza publica e á virtual, competir mellor por captar a atención. Porque diso trátase, nun mundo cheo de ruído en todas as variadas formas que ten a información, o captar a atención dun individuo é clave. E por parte do individuo, ter a habilidade por centrar a súa atención en algo de proveito, propio ou colectivo, é esencial. Por tanto, ambos os espazos urbanos, a praza real e a virtual seguen vixentes como espazo discursivo, de talante eminentemente político, en tanto que habitantes da polis.

Sigamos.

Do apuntado antes, nada exclúe a lóxica do visual no espazo público. É dicir a praza, quintaesencia do espazo público, pode perfectamente ser política, e á vez, social. É máis, debería ser non soamente iso simultaneamente, senón tamén, espazo da construción simbólica no cultural, espazo de novos modelos produtivos no económico e lugar para o desenvolvemento libre da tecnoloxía. Entón, porqué esa confrontación?

Sospeito que en realidade, Sennett avoga por volver tomar en consideración o físico no ámbito espacial do público. E certamente quizais o perdiamos un pouco de vista. Na súa teoría sobre a actitude do artesán, Sennett acerta nunha clave que se debilitou enormemente nas últimas décadas. A técnica como procedemento non pertence á manufactura práctica, senón que é un modo de pensar en se mesmo. Máis aínda, se a actitude é como a do artesán, que se empeña en facelo ben, en incorporar unha dimensión ética ao traballo manual, iso repercute directamente na calidade intelectual, na profundidade e pertinencia do pensamento.

Esta idea que relaciona a técnica cos resultados, é aplicable ao oleiro, pero tamén ao director de orquestra ou o investigador de laboratorio. Creo firmemente que tamén debería aplicarse ao arquitecto.

Sennett afirma que

«ao meu modo de ver, cando distinguimos entre a praxe e a idea, a práctica e a teoría, a que resulta prexudicada é a parte intelectual. É dicir, disociar o ámbito material do analítico ten como consecuencia un enfraquecemento intelectual, unha diminución da nosa capacidade de visión e de comprensión».2

Volvamos o inicio.

O contexto no que Sennett desautoriza a potencia discursiva do espazo público está máis relacionado co feito de que para o autor a palabra non é material, que o feito de que a palabra non teña valor como materia na construción da argumentación do colectivo. A partir de alí, se que pode empezar a profundarse nas diferentes consideracións do espazo público. Todos estaremos de acordo que os lugares de encontro que a cidade nos ofrece, son estruturas materiais que na maioría dos casos o seu uso queda restrinxido á mirada, e o posterior recoñecemento por parte dos individuos, das mensaxes que o material desprende. Unha rúa estreita e mal iluminada automaticamente lanza unha mensaxe de alerta para o paseante ocasional, mentres que unha praza concorrida, chea de bares e terrazas, ofrece unha mensaxe de confort. Iso é evidente no momento en que construímos lazos sociais entre iguais co espazo público de fondo.

En resumidas contas, é certo que desde fai xa demasiado tempo, esquecemos a arte de facer cidades, en tanto que puxemos o acento nos obxectos que conforman un espazo público e non no baleiro que estes obxectos configuran. É máis, posiblemente perdemos totalmente a noción de que unha fachada dun edificio que fai fronte a unha praza ou unha rúa non pertence tanto ao obxecto arquitectónico, como que pertence ao espazo do común, ou devandito doutra forma, unha fachada é espazo público en vertical, e débese ás lóxicas dese espazo, da mesma maneira que se debe ao programa que alberga, ás condicións enerxéticas, á estanqueidad ou á materia en que esa fachada está construída. É dicir, unha maneira de dar materialidad e praxe ao espazo público sería comprender que todo aquilo que o configura, tanto o seu plano vertical, como o seu plano horizontal, forma parte do espazo público.

E así, o rexurdir do discursivo no político, o simbólico no cultural, o produtivo no económico e o termodinámico no tecnolóxico, terán unha oportunidade de configurar un ecosistema real.

Miquel Lacasta. Docutor arquitecto
Barcelona, maio 2013

Notas:

1 SENNETT, Richard, Artesanía, tecnología y nuevas formas de trabajo, Katz Editores e o CCCB, Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, Barcelona, 2013. Este texto está extraído dunha entrevista moi interesante de Magda Anglès a Richard Sennett.

2 Ídem p.13

[:en]

Cartel del evento Nuevas formas de ciudad en la era de internet celebrado el pasado mes de Abril en Valencia | ecosistemaurbano.org
Cartel of the event New you form of city in the age of celebrated Internet last April in Valencia | ecosistemaurbano.org

«There are two ways of thinking bring over of what is the public urban space. One supports that it is a discursive space, in which the strangers speak between yes; and other one defends that it is a question of a space of the sight, where the persons interact visually, not verbally. In the history of the thought on the cities, Jürgen Habermas represents the first type: it is interested in the places where the persons read and then they discuss between yes what they have read; a space in the one that predominates over the verbal interaction. My conception is very different. To my to deal, the public sphere is essentially a visual sphere, which supposes a set of different well questions. It implies matters as the form in which the persons place in the space, up to where they manage to see … The public sphere is, somehow, much more tactile because you move, you have experiences that define the way in which your body is orientated towards other persons.

This is important because Habermas, and the thinkers who, as him, conceive the public space as the space of the words, think that the politics emerges spontaneously of there. Whereas, to my to deal, the public space has a more social configuration and the questions that I raise are rather on the relation between the visual thing and the social thing, and not on the public thing and the political thing.

On having walked by night along the street a set of questions arises on the public sphere very differently from the one that would appear to full daylight. They are not political, but social questions. They centre on the danger, in the discovery, in all kinds of experiences that for someone who thinks about the discursive space would be peripheral. And the way in which these differences evolve on having thought what is the public sphere gives as result that the city like significant space is eliminating progressively of the thinkers’ debates as the habermasianos. The physical city has disappeared as significant object of the thought on the public life. Whereas for me, the physical elements of the city, his corporeal components, the physical experience, have moved to the first plane».

Let’s go on parts.

In this text Sennett an irreconcilable dichotomy raises us. Or we understand the urban space as the space of the word, or understand it as the space of the sight. Sennett owes to a statement of the confrontation to clarify his preferences. Of there to thinking that both conceptions of the essentially urban thing are exclusive, it is more than doubtful. It is more, we might refute that the word, the discursive area of the urban space, is in full revival across the technologies of relation, or what commonly are called social networks. In any case, if that is totally true that the urban space has grown and come out towards the digital space with an extraordinary force. That is to say, already not only we stay in the physical square to speak, but also we stay constant in the virtual square that the networks have constructed.

We might say that this hard competition, it has reduced the aptitude of the physical square to continue being the support of the public speech. I would prefer understanding that more than a competition, it is a coopetición, that is to say a cooperation that should allow the public square and the virtual one, to compete better for catching the attention. Because about it it treats itself, in a world full of noise in all the many-colored forms that the information has, catch the attention of an individual is key. And on the part of the individual, to have the skill for centring his attention on something of profit, own or collectivly, it is essential. Therefore, both urban spaces, the royal square and the virtual one are still in force as discursive space, of eminently political mien, while inhabitants of the polis.

Let’s continue.

Of the pointed thing before, nothing excludes the logic of the visual thing in the public space. It is to say the square, quintessence of the public space, can be perfectly a politics, and simultaneously, socially. It is more, it should be not only it simultaneously, but also, I spread of the symbolic construction in the cultural thing, space of new productive models in the economic thing and place for the free development of the technology. Then, porqué this confrontation?

I suspect that actually, Sennett pleads for returning to take in consideration the physical thing in the spatial area of the public thing. And certainly probably we had lost it a bit of sight. In his theory on the attitude of the craftsman, Sennett succeeds in a key that has weakened enormously in the last decades. The technology like procedure does not belong to the practical manufacture, but it is a way of thinking if same. Even more, if the attitude is like that of the craftsman, who pledges in doing it well, in incorporating an ethical dimension into the manual work, it reverberates directly in the intellectual quality, in the depth and relevancy of the thought.

This idea that relates the technology to the results, belongs applicable to the potter, but also to the director of orquestra or the laborator investigator. I think firmly that also the architect should be applied.

Sennett affirms that

«to my way of seeing, when we distinguish between the practice and the idea, the practice and the theory, which turns out to be harmed is the intellectual part. That is to say, to separate the material area of the analytical one takes as a consequence an intellectual weakening, a decrease of our capacity of vision and of comprehension».

Let’s return initially.

The context in which Sennett deprives of authority the discursive power of the public space is more related the fact that for the author the word is not material, that the fact that the word does not take value as a matter in the construction of the argumentation of the collective thing. From there, if that one can start deepening in the different considerations of the public space. We all will agree that the places of meeting that the city offers us, are material structures that in most cases his use remains restricted to the look, and the later recognition on the part of the individuals, of the messages that the material thing detaches. A street reduces and badly illuminated automatically one throws message of alert for the occasional walker, whereas a crowded square, full of bars and terraces, offers a message of comfort. It is evident in the moment in which we construct social bows between equal with the public space of bottom.

In summarized accounts, it is true that for already too much time, we have forgotten the art of doing cities, while we have put the accent in the objects that shape a public space and not in the emptiness that these objects form. It is more, possibly we have lost totally the notion of which a front of a building that it faces a square or a street does not belong so much to the architectural object, as which it belongs to the space of the common thing, or saying of another form, a front is a public space in vertically, and owes to the logics of this space, in the same way as it owes to the program that it shelters, to the energetic conditions, to the watertightness or to the matter in which this front is constructed. That is to say, a way of giving materiality and practice to the public space would be to understand that all that that forms it, both his vertical plane, and his horizontal plane, forms a part of the public space.

And this way, to re-arise from the discursive thing in the political thing, the symbolic thing in the cultural thing, the productive thing in the economic thing and the thermodynamic thing in the technological thing, they will have an opportunity to form a royal ecosystem.

Miquel Lacasta. PhD architect
Barcelona, may 2013

Notes:

1 SENNETT, Richard, Artesanía, tecnología y nuevas formas de trabajo, Katz Editores and the CCCB, Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, Barcelona, 2013. This text is extracted from Magda Anglès’s very interesting interview to Richard Sennett.

2 Ídem p.13

[:]

Miquel Lacasta Codorniu
Miquel Lacasta Codorniuhttps://axonometrica.wordpress.com/
Es cofundador en ARCHIKUBIK y también en @kubik - espacio multidisciplinario. Obtuvo un Ph.D. con honores (cum laude) en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya UIC y también fue galardonado con el premio especial Ph.D (UIC 2012), M.arch en ESARQ Universitat Internacional de Catalunya, y se graduó como arquitecto en ETSAB Universitat Politècnica de Catalunya . Miquel es profesor asociado en ESARQ desde 1996. Anteriormente, fue profesor en Elisava y Escola LAI, y también en programas de postgrado en ETSAB y La Salle. Fue arquitecto en la oficina de Manuel Brullet desde 1989 desde 1995. Ha sido galardonado en "Taller Barcelona'96. El TGV, una oportunidad por estructurar la periferia ". Fue codirector del taller "Territorio Virtual, Límite Urbano" en ITSEM Guadalajara, México en 2000 y también codirector del taller "Ravalizar Barcelona" en ITSEM Guadalajara, México, y CCNY, Nueva York, EE. UU. En 2002, 2003 y 2004. Ganó el premio A + en 2010 por Sunion School en el Best Educational Building, The International Architecture Award 2008 en The Chicago Athenaeum por Colin's House y el primer premio en Corian Prize en 2006. Su obra ha sido expuesta en Barcelona , Madrid, Florencia, Cannes y en Le Pavillon de l'Arsenal en París. Varias publicaciones han sido reconocidas por su trabajo como Quaderns, ON, Arquitectura Plus, Piso, Arquitectura y Diseño, El País, ABC, La Vanguardia, Clarín, Sole 24 Ore, y otros. Recientemente realizó conferencias en ITSEM Guadalajara, México, Facolta di Architettura di l'Alghero, Italia, msa Münster School of Architecture, Münster Alemania, IBM Think Tank en París, Francia, y varias universidades y organizaciones en España. Recientemente fue galardonado con el ZAC RN5 en el concurso Vitry-sur-Seine, un Eco-distrito de 255 residencias sociales y privadas y una residencia de estudiantes en Ivry, y 32 apartamentos asistidos para personas mayores en Olesa de Montserrat.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS