
Entre la sorpresa y la consolidación
Como ya es costumbre desde 1979, para este 2024 la Fundación Hyatt realizó la divulgación del ganador del premio Pritzker, considerado el galardón internacional de más prestigio para la arquitectura. Sin embargo, lo que sí parece haber sido una sorpresa para la gran mayoría fue que el galardonado de este año sea el arquitecto japonés Riken Yamamoto (1945), noveno ganador de esa nacionalidad. A pesar de contar con una extensa obra, parece que nadie anticipó ese movimiento del jurado. La ceremonia de entrega del Premio Pritzker 2024 se realizó el 16 de mayo en el Art Institute de Chicago.

Yamamoto, de 78 años, dueño de una destacada carrera principalmente en Japón, nació en Pekín; no obstante, al poco tiempo de finalizar la Segunda Guerra Mundial, se trasladó con su familia a la ciudad de Yokohama, lugar donde continúa residiendo hasta hoy, ahí fundó su estudio Riken Yamamoto & Field Shop en 1973. Su padre, ingeniero de profesión, murió cuando él tenía solo cinco años, al inicio el joven Riken trató de emular la carrera de su progenitor, pero finalmente optó por la arquitectura.

Realizó sus estudios universitarios en el Departamento de Arquitectura de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Nihon. Finalizó en 1968 y posteriormente estudió una Maestría en Arquitectura en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de las Artes de Tokio.

Durante los primeros años de su carrera destaca que, gracias a su interés de comprender comunidades, culturas y civilizaciones, viajó a través de países y continentes con su mentor, Hiroshi Hará.1 En 1972 condujo por la costa del mar Mediterráneo, donde visitó Francia, España, Marruecos, Argelia, Túnez, Italia, Grecia y Turquía. Dos años después viajó desde Los Ángeles a México, y luego visitó Guatemala, Costa Rica, Colombia y Perú. Años después repetiría la experiencia en Irak, India y Nepal.

Yamamoto es actualmente profesor visitante en la Universidad de Kanagawa (Yokohama). Anteriormente fue profesor en la Universidad de las Artes de Tokio (2022-2024); en la Escuela de Graduados en Ingeniería de la Universidad de Nihon (Tokio 2011-2013); en la Universidad Nacional de Yokohama, en la Escuela de Graduados en Arquitectura (2007-2011); en la Universidad Kogakuin, Departamento de Arquitectura (Tokio 2002-2007); y se desempeñó como presidente de la Universidad de Arte y Diseño Nagoya Zokei (Nagoya 2018-2022).

Fue nombrado Académico de la Academia Internacional de Arquitectura (2013) y ha recibido numerosas distinciones a lo largo de su carrera, entre ellas el Premio del Instituto Japonés de Arquitectos para el Museo de Arte de Yokosuka (2010), el Premio de Edificios Públicos (2004 y 2006), el Good Design Gold Award (2004 y 2005), el Premio del Instituto de Arquitectura de Japón (1988 y 2002), el Premio de la Academia de las Artes de Japón (2001) y el Premio de Arte Mainichi (1998).

Yamamoto posee una carrera extensa, rigurosa y ante todo coherente, caracterizada por una práctica tanto local como global, marcada a su vez por una arquitectura directa, modesta, honesta, precisa y principalmente pertinente. Su obra abarca cinco décadas y sus proyectos, que van desde residencias privadas hasta viviendas públicas, desde escuelas primarias hasta edificios universitarios, desde instituciones hasta espacios cívicos y planificación urbana, se han distribuido por Japón, China, Corea del Sur y Suiza, entre estas destacan:
- Villa Yamakawa
- Vivienda pública Hotakubo
- Edificio residencial Shinonome en Tokio
- Universidad de la Prefectura de Saitama
- Universidad del Futuro Hakodate
- Universidad Zokei en Nagoya
- Escuela primaria Koyasu en Yokohama
- Museo de Arte de Yokosuka
- Ayuntamiento de Fussa
- Vivienda colectiva Pangyo en Seúl, Corea del Sur
- Biblioteca de Tianjin en China
- Complejo mixto Jian Wai SOHO en Pekín
- The Circle en el aeropuerto suizo de Zúrich
Para el jurado, conformado entre otros por los arquitectos Alejandro Aravena, Barry Bergdoll, Kazuyo Sejima y Wang Shu, Yamamoto es un defensor social y con su obra genera paralelismos entre lo privado y lo público. Por medio de esto inspira una armonía social que promueve la diversidad de las identidades económicas, políticas, infraestructurales y de los sistemas de vivienda colectiva. Para ellos Yamamoto está profundamente comprometido con la defensa de la vida comunitaria.

En ese sentido, el ganador piensa que la comunidad se define como una
“sensación de compartir un espacio”.
Además, considera que:
«El enfoque arquitectónico actual enfatiza la privacidad, negando la necesidad de relaciones sociales. Sin embargo, aún podemos honrar la libertad de cada individuo mientras vivimos juntos en un espacio arquitectónico como una república, fomentando la armonía entre culturas y fases de la vida».

El jurado afirma que Yamamoto construye comunidad al deconstruir las nociones tradicionales de libertad y privacidad, al tiempo que rechaza condiciones ya tan consolidadas que han reducido la vivienda a una mercancía sin relación con los vecinos. En cambio, con su trabajo une culturas, historias y ciudadanos multigeneracionales, con sensibilidad, adaptando la influencia internacional y la arquitectura moderna a las necesidades del futuro, con lo cual permite que la vida prospere.
Para Tom Pritzker, presidente de la Fundación Hyatt,
“Yamamoto desarrolla un nuevo lenguaje arquitectónico que no solo crea espacios para que vivan las familias, sino que crea comunidades para que las familias vivan juntas”.
Luego amplía:
“Sus obras están siempre conectadas con la sociedad, cultivando una generosidad de espíritu y honrando el momento humano”.

Yamamoto es un correcto profesional y sus obras son buenas, pero muy pocas llaman la atención. De primera mano, la selección del Pritzker parece más salida de motivaciones personales que disciplinares, pues el acta del jurado está cargada de razones que no son arquitectónicas, más parecen ideológicas o políticas que en apariencia buscan sustentar su propia agenda.
Es cuando menos curioso que el jurado insiste en hacer énfasis en el trabajo del profesional en vivienda colectiva, y es probablemente lo menos interesante de su práctica, paralelamente, se enfatiza en tal vez lo más flojo de su producción, apartando conscientemente la mirada de otras obras más destacadas.

En este punto, cabe preguntarse si hay una visión ética de la arquitectura promovida por el jurado, o será acaso por el presidente del jurado Alejandro Aravena. En concordancia con esto, también cabe cuestionarse si de parte del jurado hay realmente convicción o es una pretensión de una responsabilidad social presente en la obra de Yamamoto. La insistencia en usar el término comunidad en los documentos del jurado, que como ya se ha mencionado hace referencia a una pequeña parte de la obra del ganador, genera estas y otras dudas sobre la selección.

El Pritzker tiene muchas “manchas” en su historia, como promover modas superfluas, casi no premiar a arquitectas, impulsar carreras efímeras o poco relevantes, premiar la carrera de fabricantes de íconos hasta no hace poco y recientemente impulsar falsos héroes populistas. No obstante, Yamamoto no parece otra de estas “manchas”, no es ningún oportunista o recién llegado, por el contrario, es poseedor de una reconocida y competente trayectoria, tal parece que el premio llega justo en el momento de la merecida consagración, al menos esa es la apuesta hecha por el jurado que tocará juzgar dentro de unos años si fue o no acertada.
Está claro que la obra de Yamamoto no devalúa el premio, sin embargo, tampoco parece agregar un brillo particular. Incluso, antes del premio, se podía aludir a una falta de contenido o encanto que realmente no emocionaba a casi nadie; de hecho, prácticamente no existen monografías o revistas especializadas que se arriesguen a mostrar su trabajo, al menos fuera de Japón. Sin embargo, no sería la primera vez que el Pritzker pide prestar atención a una obra silenciosa, valiosa y ejemplar que se hace al margen de los reflectores; la de Yamamoto es una obra que merece ser vista con más detenimiento.
Notas:
Texto realizado a partir de Eunice. (2024). The Pritzker Architecture Prize Media Kit. Hyatt Foundation.
1 Hiroshi Hara (1936). Arquitecto y teórico en arquitectura japonés, con un doctorado en ingeniería, fue profesor en la Universidad de Tokio hasta 1997 y desde entonces es profesor emérito. Sus principales obras incluyen: Umeda Sky Building en Osaka, la Estación de Kioto, el Yamato International Building en Tokio y el Domo de Sapporo en Hokkaidō.