[:es]
La identidad para recuperar un paisaje energético obsoleto.
El nacimiento de un plan para dinamizar el Blackstone River Valley.
1. Un valle colonizado
Hiladoras de algodón trabajando rítmicamente, el sonido del agua girando las ruedas de los molinos, el humo de las chimeneas de las primeras fábricas en Pawtucket, el silbato del ferrocarril cargado de género llegando al puerto de Providence, miles de inmigrantes recién llegados con la esperanza de ganarse la vida…

La cuenca fluvial del río Blackstone, de 1400m² de extensión y situada en la costa este de los Estados Unidos, se extiende a lo largo de 46 millas entre Worcester (Massachusetts), donde nace, y Providence (Rhode Island) donde desemboca, y cuenta con una población de 1.000.000 de habitantes. Este eje fluvial de gran riqueza natural experimentó una transformación sin precedentes con la llegada de emprendedores ingleses dispuestos a explotar los recursos naturales de los ríos americanos a finales del siglo XVIII, tal y como habían empezado a hacer en Inglaterra algunos años antes.
El tranquilo valle del río Blackstone, habitado por indios nativos seminómadas dedicados a la plantación de cereal, a la caza y a la pesca, y por una incipiente colonización inglesa que vivía en granjas dispersas desde mitad del siglo XVII, experimentó cambios estructurales en el paisaje y en la vida de sus habitantes con la llegada de la era industrial, inaugurada con la puesta en funcionamiento del Slater Mill en Pawtucket Rhode Island, en 1790, considerada la primera fábrica textil de New England y del continente americano.
Al espectacular patrimonio natural del valle se superpuso un rico y variado sistema de piezas industriales estratégicamente repartidas a lo largo del río, un patrimonio industrial formado por colonias textiles habitadas por inmigrantes procedentes de Inglaterra, Irlanda, Canadá, Polonia, Suecia o Portugal, presas, esclusas, canales, una línea de ferrocarril inaugurada en 1835 y el desarrollo de un importante puerto en Providence, que en pocos años cambió profundamente la fisonomía del valle e hizo de este territorio un paisaje productivo de primer orden, el corazón y la cuna de la revolución industrial textil americana, que funcionó a pleno rendimiento hasta mitad del siglo XIX.

Con el cese de la actividad industrial las colonias se abandonaron, el valle se había despoblado y entró en un periodo de olvido e inactividad. Años más tarde surgió la necesidad de reconsiderar el papel de este antiguo eje productivo obsoleto desde una perspectiva bien distinta: reprogramar la infraestructura industrial con fines educativos y sociales para recuperar el sentido y la memoria del valle, combinado con la protección y la promoción de su patrimonio natural para atraer nuevas inversiones y redinamizar nuevamente el territorio.
2. El patrimonio industrial como valor. La identidad como motor
Fueron las entidades locales plenamente identificadas con el territorio, hacia 1970, quienes impulsaron a partir de pequeñas iniciativas los programas de conservación, restauración y reutilización de todo este legado cultural que más tarde se institucionalizaría en forma de plan, mediante la voluntad de interpretar y elaborar un discurso narrativo coherente de la historia de la región para intentar explicar de manera unitaria un fenómeno que se había desarrollado de manera fragmentada.
La participación de la población local fue decisiva para la elaboración de estos programas, actuando en forma de colectivos y asociaciones de vecinos voluntarios que colaboraron desinteresadamente en la limpieza de los caminos, accesos, o de los bosques.
La identificación y el aprecio por un territorio que sentían como suyo fue su principal factor de motivación a partir del cual se empezó a pensar en la posibilidad de elaborar un plan de conservación para todo el valle, con dos estados y veinte municipios implicados.
Hablar de un plan para recuperar y revitalizar el Blackstone River Valley era entender este corredor natural como una entidad, como una narración compleja y diversa pero unitaria, que hablara a la vez de naturaleza y patrimonio industrial, de pasado y de futuro, de historia y de un paisaje vivo y dinámico, una narración cohesionada que diera sentido a todo el sistema.

El primer paso para la creación del plan fue crear un sentimiento de identidad de los habitantes del valle y poner en valor y dar a conocer la importancia de los edificios industriales del territorio y su importante contribución al progreso del país y del impresionante patrimonio natural del valle mediante programas educativos y de cooperación destinados sobre todo a los niños.
El patrimonio en juego era muy relevante, las colonias industriales no sólo estaban formadas por fábricas, sino que se fueron desarrollando hasta constituirse como comunidades independientes formadas por las viviendas de los trabajadores, tiendas, escuelas o iglesias que funcionaban como microciudades, pequeños ecosistemas con multitud de oportunidades. En cada comunidad había todo lo necesario para vivir y cubría desde las necesidades más básicas hasta las más complejas como la enseñanza, la cultura, el entretenimiento. No sólo se trataba de preservar y reprogramar arquitectura, también formaba parte del plan cambiar la forma de habitar el territorio: En las colonias se fomentaban las relaciones sociales con fiestas y acontecimientos variados para que los trabajadores que vivían en cada una de las colonias se sentían partícipes de un mismo objetivo, las diferentes fábricas competían entre ellas y la gente se identificaba con su proyecto, no existía una idea de vinculación con el territorio, sólo con su fábrica.
A la vez, había que abandonar la idea de que el Blackstone era un río industrial sucio y contaminado, cambiar la imagen negativa de las fábricas abandonadas para reimpulsar la actividad económica, social y cultural del territorio.

3. Un discurso coherente. National Heritage Corridor
Las primeras iniciativas institucionales de conservación llegaron desde los diferentes gobiernos de la región, que trabajaban por separado sin todavía una visión global del corredor fluvial. A finales de los años setenta, el gobierno de Rhode Island y el de Massachusetts proyectaban parques patrimoniales independientes.
Debido a la necesidad de recibir financiación para poder llevar a cabo los planes de conservación, las diferentes entidades locales y estatales organizaron un movimiento para obtener reconocimiento nacional.
El año 1983, fruto de los esfuerzos de los gobiernos de Rhode Island y Massachusetts y de las diferentes comunidades del valle, se consiguió que el Congreso pidiera al National Park Service apoyo para desarrollar un sistema de parques patrimoniales a lo largo del río Blackstone.
El NPS no consideró oportuna la designación del valle como Parque Nacional, pero apoyó el reconocimiento del corredor como National Heritage Corridor en 1986, reconociendo su alto valor patrimonial, que pasaba a ser gestionado por representantes locales y estatales de los dos estados con la colaboración del National Park Service.
Con esta designación se iniciaba el proceso de entender el valle como un eje unitario con el cual poder identificarse, donde varias entidades de diferentes estados y municipios empezaban a trabajar sinérgicamente con un único objetivo en común: poder explicar su historia de manera coherente y homogénea.

De este modo, el valle del río Blackstone se podía narrar de manera más eficaz y atractiva de cara al turismo y en los programas educativos y recreativos previstos. Había que reforzar el sentido de comunidad para lograr una conciencia más profunda del patrimonio cultural propio que hiciera abrir los ojos a los habitantes del valle sobre la importancia del corredor en la historia de la nación, promoviendo el orgullo y el entusiasmo de todo el mundo que habita en este territorio.
4. Estrategia de Planeamiento. Narrar la historia, dinamizar el territorio
La estrategia de planeamiento del valle del río Blackstone por parte de la comisión del Blackstone River Valley National Heritage Corridor en colaboración con la experiencia del National Park Service se basó en dos pilares básicos, que son fundamentalmente los que había seguido esta última institución en experiencias anteriores.
Por un lado se trataba de preservar y dar a conocer el patrimonio natural y cultural del valle y, en segundo lugar, intentar dinamizar e impulsar el territorio transformando el concepto económico de la región: de una economía productiva industrial, a una economía de la educación, del ocio y del turismo.
Desgranando los objetivos, el plan identifica seis prioridades: educación e interpretación, desarrollo de las actividades recreativas, conservación étnica y cultural de los habitantes, preservación de la historia del valle y desarrollo económico del corredor y organización y gestión del suelo.

Se trata pues de una estrategia que pretende explicar la historia del territorio donde nació la revolución industrial americana mediante la reconversión del patrimonio industrial en centros educativos o centros de visitantes y la elaboración de una narración continua de la historia de la revolución industrial a lo largo del valle, pero sobre todo, y esto es lo que podría diferenciar los planes europeos de los americanos, aprovechar la fuerza de esta plataforma patrimonial para hacer de este eje fluvial un espacio atractivo y activo para el turismo, con iniciativas más o menos cuidadosas, sacando el máximo beneficio de la diversidad y generosidad biológica de la región para atraer puestos de trabajo y visitantes al territorio.
El objetivo era, y es también actualmente, transmitir la idea de que el valle del río Blackstone es un paisaje vivo que ha sabido interpretar su pasado para proyectarse al futuro, no sólo un pasado glorioso congelado, un museo estático.
5. Un plan colectivo ambicioso con recursos limitados
El plan del Blackstone River Valley National Heritage Corridor era un plan en que diferentes municipios, asociaciones y gobiernos estatales trabajaron conjuntamente con un objetivo común muy ambicioso, pero, a la vez, con muy pocos recursos y un presupuesto muy limitado. Estas limitaciones han puesto de manifiesto la dificultad de poner en marcha y coordinar un proyecto de una extensión tan grande y con tantos agentes diferentes involucrados. Se trataba de un plan muy diseñado y muy completo, con objetivos ambiciosos de educación, preservación y dinamización económica del territorio. Las dificultades aparecieron a la hora de poner en práctica las bondades del planeamiento.
Hoy en día el territorio todavía no ha sido entendido ni físicamente ni conceptualmente, en la práctica, como una unidad. El vínculo entre las zonas de mayor importancia identificadas a lo largo del río es débil, no existe una continuidad física que permita entender el Corredor del río Blackstone como una unidad. Las infraestructuras que deberían conectar los diferentes nodos son insuficientes, de momento, y no se crea un sentido de identidad, una imagen homogénea como Heritage Corridor.
Afortunadamente, se trata de un problema solucionable. Las bases para el desarrollo están muy fundamentadas, el plan es extenso y atento al por menor.
Gracias a los esfuerzos de particulares, asociaciones anónimas y, más tarde, a la colaboración de las autoridades el Blackstone River Valley National Heritage Corridor ha convencido a las comunidades locales y ha generado un fuerte sentido de identidad. Este renacimiento del aprecio por el territorio ayudará a llevar a cabo las iniciativas de conservación del patrimonio natural y cultural del valle.

Este sentimiento es el que realmente contiene la semilla del éxito del Plan, que se irá completando despacio a medida que se inyecten los recursos necesarios, siguiendo las estrategias de priorización y focalización especificadas.
El plan del Blackstone River Valley National Heritage Corridor es un ejemplo de trabajo comunitario de participación ciudadana, involucrando a los habitantes del valle en la gestión de sus recursos, priorizando los intereses colectivos por encima de los individuales, un plan exitoso que se desarrolla poco a poco con el objetivo de mejorar la vida de las personas y la conservación del territorio, un territorio que, si continua con este plan de desarrollo, pronto será reconocido como Parque Nacional.
Arnau Tiñena Ramos · Autor del blog translacions.blogspot.com
Barcelona, marzo 2013
Bibliografía
– Cultural Heritage and Land Management Plan for the Blackstone River Valley National Heritage Corridor. Blackstone River Valley National Heritage Corridor Comission. Woonsocket, Rhode Island 1989.
– The Next Ten Years. An Amendment to the Cultural Heritage and Land Management Plan. Blackstone River Valley National Heritage Corridor Comission. Woonsocket, Rhode Island, 1998.
– Designing the Llobregat Corridor. Cultural Landscape and Regional Development. Proyectando el eje del Llobregat. Paisaje cultural y desarrollo regional. Universitat Politècnica de Catalunya y Massachusetts Institute of Technology. Barcelona, 2001.
– Making Things Work. Vídeo editado por el Blackstone River Valley National Heritage Corridor Comission.
– Building the National Parks. Historic Landscape Design and Construction. Versión ampliada y actualizada del libro Presenting nature: The Historic Landscape Design of the National Park Service, 1916 to 1942. Linda Flint McClelland. The Johns Hopkins University Press. Baltimore, Maryland, 1998.
[:en]
The identity to recover an energetic obsolete landscape.
The birth of a plan to stir into action the Blackstone River Valley.
1. A colonized valley.
Spinning of cotton working rhythmically, the sound of the water turning the wheels of the mills, the smoke of the chimneys of the first factories in Pawtucket, the whistle of the railroad loaded with kind coming to Providence’s port, thousands of immigrant newcomers with the hope to the life be gained …

The fluvial basin of the river Blackstone, of 1400m² of extension and placed on the east coast of the United States, spreads along 46 miles between Worcester (Massachusetts), where it is born, and Providence (Rhode Island) where it ends, and possesses a population of 1.000.000 of inhabitants. This fluvial axis of great natural wealth experienced a transformation without precedents with the arrival of English entrepreneurs ready to exploit the natural resources of the American rivers at the end of the 18th century, as they had started doing in England some years before.
The calm valley of the river Blackstone, lived by native Indians seminomads dedicated to the plantation of cereal, to the hunt and to the fishing, and for an incipient English settling that was living in dispersed farms from half of the 17th century, experienced structural changes in the landscape and in the life of his inhabitants with the arrival of the industrial age, inaugurated with the putting in functioning of the Slater Mill in Pawtucket Rhode Island, in 1790, considered the first textile factory of New England and of the American continent.
To the spectacular natural heritage of the valley there was superposed a rich and varied system of industrial pieces strategically distributed along the river, an industrial heritage formed by textile colonies lived by immigrants proceeding from England, Ireland, Canada, Poland, Sweden or Portugal, dams, sluices, channels, a railroad line inaugurated in 1835 and the development of an important port in Providence, which in a few years changed deeply the physiognomy of the valley and did of this territory a productive landscape of the first order, the heart and the cradle of the industrial textile American revolution, which worked to full performance up to half of the 19th century.

With the cessation of the industrial activity the colonies gave up, the valley had become depopulated and it entered a period of oblivion and stagnation. Years later there arose the need to reconsider the paper of this former productive obsolete axis from a different well perspective: to reschedule the industrial infrastructure with educational and social ends to recover the sense and the memory of the valley, combined with the protection and the promotion of his natural heritage to attract new investments and to re-stir the territory into action again.
2. The industrial heritage like value. The identity like engine.
They were the local authorities fullly identified with the territory, about 1970, who stimulated from small initiatives the programs of conservation, restoration and reutilization of all this cultural legacy that later would become institutionalized in the shape of plan, by means of the will to interpret and elaborate a narrative coherent speech of the history of the region to try to explain in an unitary way a phenomenon that had developed in a fragmented way.
The participation of the local population was decisive for the production of these programs, acting in the shape of groups and associations of voluntary neighbors who collaborated disinterestedly in the cleanliness of the ways, accesses, or of the forests.
The identification and the appreciation for a territory that they were feeling since his was his principal factor of motivation from which it was started thinking about the possibility of elaborating a plan of conservation for the whole valley, with two conditions and twenty implied municipalities.
To speak about a plan to recover and to revitalize the Blackstone River Valley was to understand this natural corridor as an entity, as a complex and diverse but unitary story, which he was speaking simultaneously about nature and industrial heritage, about past and about future, about history and about an alive and dynamic landscape, a united story that was giving sense to the whole system.

The first step for the creation of the plan was to create a feeling identity of the inhabitants of the valley and to put in value and to announce the importance of the industrial buildings of the territory and his important contribution to the progress of the country and of the impressive natural heritage of the valley by means of educational programs and of cooperation destined especially to the children.
The heritage in game was very relevant, the industrial colonies not only were formed by factories, but they were developing up to be constituting as independent communities formed by the housings of the workers, shops, schools or churches that were working as microcities, small ecosystems with multitude of opportunities. In every community there was everything necessary to live and was covering from the most basic needs up to the most complex as the education, the culture, the entertainment. Not only it was a question of preserving and reschedule architecture, also it was forming a part of the plan to change the way of living the territory: In the colonies the social relations were promoted by holidays and varied events in order that the workers who were living in each of the colonies were feeling participants of the same aim, the different factories were competing between them and the people were identifying with his project, an idea of entail did not exist with the territory, only with his factory.
Simultaneously, it was necessary to leave the idea of that the Blackstone was an industrial dirty and contaminated river, to change the negative image of the factories left to re-stimulate the economic, social and cultural activity of the territory.

3. A coherent speech. National Heritage Corridor.
The first institutional initiatives of conservation came from the different governments of the region, which were working separately without still a global vision of the fluvial corridor. At the end of the seventies, the government of Rhode Island and that of Massachusetts they were projecting patrimonial independent parks.
Due to the need to receive financing to be able to carry out the plans of conservation, the different local and state authorities organized a movement to obtain national recognition.
The year 1983, fruit of the efforts of the governments of Rhode Island and Massachusetts and of the different communities of the valley, obtained that the Congress was asking the National Park Service I rest to develop a system of patrimonial parks along the river Blackstone.
The NPS did not consider the designation of the valley to be opportune as National Park, but it supported the recognition of the corridor as National Heritage Corridor in 1986, recognizing his high patrimonial value, which was happening to be managed by local and state representatives of both conditions by the collaboration of the National Park Service.
With this designation there was beginning the process of understanding the valley as an unitary axis with which to be able to be identified, where you change entities of different conditions and municipalities they were starting working sinérgicamente with an only aim jointly: to be able to explain his history of a coherent and homogeneous way.

Thus, the valley of the river Blackstone could be narrated in a more effective and attractive way with a view to the tourism and in the educational and recreative foreseen programs. It was necessary to reinforce the sense of community to achieve a deeper conscience of the cultural own heritage that was making open the eyes the inhabitants of the valley on the importance of the corridor in the history of the nation, promoting the pride and the enthusiasm of the whole world that he lives in this territory.
4. Strategy of Planning. To narrate the history, to stir the territory into action
The strategy of planning of the valley of the river Blackstone on the part of the commission of the Blackstone River Valley National Heritage Corridor in collaboration with the experience of the National Park Service based on two basic props, which are fundamentally those that the latter institution had followed in previous experiences.
On the one hand it was a question of preserving and announce the natural and cultural heritage of the valley and, secondly, trying to stir into action and of stimulating the territory transforming the economic concept of the region: of a productive industrial economy, to an economy of the education, of the leisure and of the tourism.
Peeling the aims, the plan identifies six priorities: education and interpretation, development of the recreative activities, ethnic and cultural conservation of the inhabitants, preservation of the history of the valley and economic development of the corridor and organization and management of the soil.

It is a question so of a strategy that it tries to explain the history of the territory where there was born the industrial American revolution by means of the restructuring of the industrial heritage in educational centers or visitors’ centers and the production of a story to continue of the history of the industrial revolution along the valley, but especially, and this is what might differentiate the European plans of the Americans, take advantage of the force of this patrimonial platform to do of this fluvial axis an attractive and active space for the tourism, with more or less careful initiatives, extracting the maximum benefit of the diversity and biological generosity of the region to attract working places and visitors to the territory.
The aim was, and it is also nowadays, to transmit the idea of that the valley of the river Blackstone is an alive landscape that has could interpret his past to be projected to the future, not only a glorious frozen past, a static museum.
5- A collective ambitious plan with limited resources.
The plan of the Blackstone River Valley National Heritage Corridor was a plan at which different municipalities, associations and state governments were employed together with a common very ambitious aim, but, simultaneously, with few resources and a very limited budget. These limitations have revealed the difficulty of starting and coordinating a project of such a big extension and with so many different involved agents. It was a question of a very designed and very complete plan, with ambitious aims of education, preservation and economic dynamization of the territory. The difficulties appeared at the moment of putting into practice the kindness of the planning.
Nowadays the territory still has not been understood not physically not conceptual, in the practice, as a unit. The link between the zones of major importance identified along the river is weak, there does not exist a physical continuity that allows to understand the Corridor of the river Blackstone as a unit. The infrastructures that should connect the different nodes are insufficient, at the moment, and a sense of identity is not created, a homogeneous image as Heritage Corridor.
Lucky, it is a question of a problem solucionable. The bases for the development are very based, the plan is extensive and attentive retail.
Thanks to the efforts of individuals, anonymous associations and, later, to the collaboration of the authorities the Blackstone River Valley National Heritage Corridor has convinced to the local communities and has generated a fort felt of identity. This renaissance of the appreciation for the territory will help to carry out the initiatives of conservation of the natural and cultural heritage of the valley.

This feeling is the one that really contains the seed of the success of the Plan, which will be completed slow as the necessary resources are injected, following the strategies of priorización and focusing specified.
The plan of the Blackstone River Valley National Heritage Corridor is an example of community work of civil participation, involving the inhabitants of the valley in the management of his resources, prioritizing the collective interests over the individuals, a successful plan that develops little by little with the aim to improve the life of the persons and the conservation of the territory, a territory that, if it continues with this plan of development, soon will be recognized as National Park.
Arnau Tiñena Ramos · Author of the blog translacions.blogspot.com
Barcelona, march 2013
Bibliography
– Cultural Heritage and Land Management Plan for the Blackstone River Valley National Heritage Corridor. Blackstone River Valley National Heritage Corridor Comission. Woonsocket, Rhode Island 1989.
– The Next Ten Years. An Amendment to the Cultural Heritage and Land Management Plan. Blackstone River Valley National Heritage Corridor Comission. Woonsocket, Rhode Island, 1998.
– Designing the Llobregat Corridor. Cultural Landscape and Regional Development. Proyectando el eje del Llobregat. Paisaje cultural y desarrollo regional. Universitat Politècnica de Catalunya y Massachusetts Institute of Technology. Barcelona, 2001.
– Making Things Work. Vídeo editado por el Blackstone River Valley National Heritage Corridor Comission.
– Building the National Parks. Historic Landscape Design and Construction. Versión ampliada y actualizada del libro Presenting nature: The Historic Landscape Design of the National Park Service, 1916 to 1942. Linda Flint McClelland. The Johns Hopkins University Press. Baltimore, Maryland, 1998.
[:gl]
A identidade para recuperar unha paisaxe energético obsoleto.
O nacemento dun plan para dinamizar o Blackstone River Valley.
1. Un val colonizado.
Hiladoras de algodón traballando rítmicamente, o son da auga virando as rodas dos muiñs, o fume das chemineas das primeiras fábricas en Pawtucket, o silbato do ferrocarril cargado de xénero chegando ao porto de Providence, miles de inmigrantes recentemente chegados coa esperanza de gañarse a vida…

A cuenca fluvial do río Blackstone, de 1400m² de extensión e situada na costa este de os Estados Unidos, esténdese ao longo de 46 millas entre Worcester (Massachusetts), onde nace, e Providence (Rhode Island) onde desemboca, e conta cunha poboación de 1.000.000 de habitantes. Este eixo fluvial de gran riqueza natural experimentou unha transformación sen precedentes coa chegada de emprendedores ingleses dispostos a explotar os recursos naturais dos ríos americanos a finais do século XVIII, tal e como empezaran a facer en Inglaterra algúns anos antes.
O tranquilo val do río Blackstone, habitado por indios nativos seminómadas dedicados á plantación de cereal, á caza e á pesca, e por unha incipiente colonización inglesa que vivía en granjas dispersas desde metade do século XVII, experimentou cambios estructurales na paisaxe e na vida dos seus habitantes coa chegada de éraa industrial, inaugurada coa posta en funcionamento do Slater Mill en Pawtucket Rhode Island, en 1790, considerada a primeira fábrica textil de New England e do continente americano.
Ao espectacular patrimonio natural do val se superpúxose un rico e variado sistema de pezas industriais estratéxicamente repartidas ao longo do río, un patrimonio industrial formado por colonias textis habitadas por inmigrantes procedentes de Inglaterra, Irlanda, Canadá, Polonia, Suecia ou Portugal, presas, esclusas, canles, unha liña de ferrocarril inaugurada en 1835 e o desenvolvemento dun importante porto en Providence, que en poucos anos cambiou profundamente a fisonomía do val e fixo deste territorio unha paisaxe produtiva de primeira orde, o corazón e o berce da revolución industrial textil americana, que funcionou a pleno rendemento ata metade do século XIX.

Co cese da actividade industrial as colonias abandonáronse, o val habíase despoboado e entrou nun periodo de esquecemento e inactividad. Anos máis tarde xurdiu a necesidade de reconsiderar o papel deste antigo eixo produtivo obsoleto dende unha perspectiva ben distinta: reprogramar a infraestructura industrial con fins educativos e sociais para recuperar o sentido e a memoria do val, combinado coa protección e a promoción do seu patrimonio natural para atraer novos investimentos e redinamizar novamente o territorio.
2. O patrimonio industrial como valor. A identidad como motor.
Foron as entidades locais plenamente identificadas co territorio, cara a 1970, quen impulsaron a partir de pequenas iniciativas os programas de conservación, restauración e reutilización de todo este legado cultural que máis tarde se institucionalizaría en forma de plan, mediante a vontade de interpretar e elaborar un discurso narrativo coherente da historia da rexión para intentar explicar de xeito unitaria un fenómeno que se desenvolveu de xeito fragmentado.
A participación da poboación local foi decisiva para a elaboración destes programas, actuando en forma de colectivos e asociacións de veciños voluntarios que colaboraron desinteresadamente na limpeza dos camiños, accesos, ou dos bosques.
A identificación e o aprecio por un territorio que sentían como seu foi o seu principal factor de motivación a partir do cal empezouse a pensar na posibilidade de elaborar un plan de conservación para todo o val, con dous estados e vinte municipios implicados.
Falar dun plan para recuperar e revitalizar o Blackstone River Valley era entender este corredor natural como unha entidade, como unha narración complexa e diversa pero unitaria, que falase á vez de natureza e patrimonio industrial, de pasado e de futuro, de historia e dunha paisaxe viva e dinámica, unha narración cohesionada que dese sentido a todo o sistema.

O primeiro paso para a creación do plan foi crear un sentimento de identidade dos habitantes do val e poñer en valor e dar a coñecer a importancia dos edificios industriais do territorio e a súa importante contribución ao progreso do país e do impresionante patrimonio natural do val mediante programas educativos e de cooperación destinados sobre todo aos nenos.
O patrimonio en xogo era moi relevante, as colonias industriais non só estaban formadas por fábricas, senón que se foron desenvolvendo ata constituírse como comunidades independentes formadas polas vivendas dos traballadores, tendas, escolas ou igrexas que funcionaban como microciudades, pequenos ecosistemas con multitude de oportunidades. En cada comunidade había todo o necesario para vivir e cubría desde as necesidades máis básicas ata as máis complexas como o ensino, a cultura, o entretenimento. Non só se trataba de preservar e reprogramar arquitectura, tamén formaba parte do plan cambiar a forma de habitar o territorio: Nas colonias fomentábanse as relacións sociais con festas e acontecementos variados para que os traballadores que vivían en cada unha das colonias sentíanse partícipes dun mesmo obxectivo, as diferentes fábricas competían entre elas e a xente identificábase co seu proxecto, non existía unha idea de vinculación co territorio, só coa súa fábrica.
Á vez, había que abandonar a idea de que o Blackstone era un río industrial sucio e contaminado, cambiar a imaxe negativa das fábricas abandoadas para reimpulsar a actividade económica, social e cultural do territorio.

3. Un discurso coherente. National Heritage Corridor.
As primeiras iniciativas institucionais de conservación chegaron dende os diferentes gobernos da rexión, que traballaban por separado sen aínda unha visión global do corredor fluvial. A finais dos anos setenta, o goberno de Rhode Island e o de Massachusetts proxectaban parques patrimoniales independentes.
Debido á necesidade de recibir financiamento para poder levar a cabo os plans de conservación, as diferentes entidades locais e estatais organizaron un movemento para obter recoñecemento nacional.
O ano 1983, froito dos esforzos dos gobernos de Rhode Island e Massachusetts e das diferentes comunidades do val, conseguiuse que o Congreso pedise ao National Park Service apoio para desenvolver un sistema de parques patrimoniales ao longo do río Blackstone.
O NPS non considerou oportuna a designación do val como Parque Nacional, pero apoiou o recoñecemento do corredor como National Heritage Corridor en 1986, recoñecendo o seu alto valor patrimonial, que pasaba a ser xestionado por representantes locais e estatais dos dous estados coa colaboración do National Park Service.
Con esta designación iniciábase o proceso de entender o val como un eixo unitario co cal poder identificarse, onde varias entidades de diferentes estados e municipios empezaban a traballar sinérxicamente cun único obxectivo en común: poder explicar a súa historia de xeito coherente e homoxénea.

Deste xeito, o val do río Blackstone podíase narrar de xeito máis eficaz e atractiva de facer o turismo e nos programas educativos e recreativos previstos. Había que reforzar o sentido de comunidade para lograr unha conciencia máis profunda do patrimonio cultural propio que fixese abrir os ollos aos habitantes do val sobre a importancia do corredor na historia da nación, promoviendo o orgullo e o entusiasmo de todo o mundo que habita neste territorio.
4. Estratexia de Planeamento. Narrar a historia, dinamizar o territorio
A estratexia de achaiadura do val do río Blackstone por parte da comisión do Blackstone River Valley National Heritage Corridor en colaboración coa experiencia do National Park Service baseouse en dous alicerces básicos, que son fundamentalmente os que seguira esta última institución en experiencias anteriores.
Por unha banda tratábase de preservar e dar a coñecer o patrimonio natural e cultural do val e, en segundo lugar, intentar dinamizar e impulsar o territorio transformando o concepto económico da rexión: dunha economía produtiva industrial, a unha economía da educación, do lecer e do turismo.
Desgranando os obxectivos, o plan identifica seis prioridades: educación e interpretación, desenvolvemento das actividades recreativas, conservación étnica e cultural dos habitantes, preservación da historia do val e desenvolvemento económico do corredor e organización e xestión do chan.

Trátase pois dunha estratexia que pretende explicar a historia do territorio onde naceu a revolución industrial americana mediante a reconversión do patrimonio industrial en centros educativos ou centros de visitantes e a elaboración dunha narración continua da historia da revolución industrial ao longo do val, pero sobre todo, e isto é o que podería diferenciar os plans europeos dos americanos, aproveitar a forza desta plataforma patrimonial para facer deste eixe fluvial un espazo atractivo e activo para o turismo, con iniciativas máis ou menos coidadosas, sacando o máximo beneficio da diversidad e xenerosidade biolóxica da rexión para atraer postos de traballo e visitantes ao territorio.
O obxectivo era, e é tamén actualmente, transmitir a idea de que o val do río Blackstone é unha paisaxe viva que soubo interpretar o seu pasado para proxectarse ao futuro, non só un pasado glorioso conxelado, un museo estático.
5- Un plan colectivo ambicioso con recursos limitados.
O plan do Blackstone River Valley National Heritage Corridor era un plan en que diferentes municipios, asociacións e gobernos estatais traballaron conjuntamente cun obxectivo común moi ambicioso, pero, á vez, con moi poucos recursos e un orzamento moi limitado. Estas limitacións puxeron de manifesto a dificultade de poñer en marcha e coordinar un proxecto dunha extensión tan grande e con tantos axentes diferentes involucrados. Tratábase dun plan moi deseñado e moi completo, con obxectivos ambiciosos de educación, preservación e dinamización económica do territorio. As dificultades apareceron á hora de poñer en práctica as bondades da achaiadura.
Hoxe en día o territorio aínda non foi entendido nin físicamente nin conceptualmente, na práctica, como unha unidade. O vínculo entre as zonas de maior importancia identificadas ao longo do río é débil, non existe unha continuidade física que permita entender o Corredor do río Blackstone como unha unidade. As infraestructuras que deberían conectar os diferentes nodos son insuficientes, de momento, e non se crea un sentido de identidade, unha imaxe homogénea como Heritage Corridor.
Afortunadamente, trátase dun problema solucionable. As bases para o desenvolvemento están moi fundamentadas, o plan é extenso e atento polo miúdo.
Grazas aos esforzos de particulares, asociacións anónimas e, máis tarde, á colaboración das autoridades o Blackstone River Valley National Heritage Corridor convenceu ás comunidades locais e xerou un forte sentido de identidade. Este renacimento do aprecio polo territorio axudará a levar a cabo as iniciativas de conservación do patrimonio natural e cultural do val.

Este sentimento é o que realmente contén a semente do éxito do Plan, que se irá completando amodo a medida que se inxecten os recursos necesarios, seguindo as estratexias de priorización e focalización especificadas.
O plan do Blackstone River Valley National Heritage Corridor é un exemplo de traballo comunitario de participación cidadá, involucrando aos habitantes do val na xestión dos seus recursos, priorizando os intereses colectivos por encima dos individuais, un plan exitoso que se desenvolve aos poucos co obxectivo de mellorar a vida das persoas e a conservación do territorio, un territorio que, si continua con este plan de desenvolvemento, pronto será recoñecido como Parque Nacional.
Arnau Tiñena Ramos · Autor do blog translacions.blogspot.com
Barcelona, marzo 2013
Bibliografía.
– Cultural Heritage and Land Management Plan for the Blackstone River Valley National Heritage Corridor. Blackstone River Valley National Heritage Corridor Comission. Woonsocket, Rhode Island 1989.
– The Next Ten Years. An Amendment to the Cultural Heritage and Land Management Plan. Blackstone River Valley National Heritage Corridor Comission. Woonsocket, Rhode Island, 1998.
– Designing the Llobregat Corridor. Cultural Landscape and Regional Development. Proyectando el eje del Llobregat. Paisaje cultural y desarrollo regional. Universitat Politècnica de Catalunya y Massachusetts Institute of Technology. Barcelona, 2001.
– Making Things Work. Vídeo editado por el Blackstone River Valley National Heritage Corridor Comission.
– Building the National Parks. Historic Landscape Design and Construction. Versión ampliada y actualizada del libro Presenting nature: The Historic Landscape Design of the National Park Service, 1916 to 1942. Linda Flint McClelland. The Johns Hopkins University Press. Baltimore, Maryland, 1998.
[:]





Battersea Power Station, el icono abandonado | JotDown
Hace unas pocas semanas, a mediados de Febrero, Londres volvió a ver cómo uno de sus edificios más legendarios era puesto en venta. Una vez más, y van cuatro. A los casi 30 años de su cierre, la mítica central eléctrica de Battersea (Battersea Power Station) languidece en un erial junto al rio Támesis, en lo que podría ser una imagen de una película de apocalipsis post-industrial. El edificio de ladrillo más grande de Europa probablemente se siente huérfano y abandonado mientras sueña con un destino tan glamouroso como el de su hermana pequeña, la Bankside Power Station, reinventada como la Tate Modern con enorme éxito desde hace más de una década. Cuesta creer que un pueblo tan orgulloso y respetuoso con su legado como el inglés haya dejado que un edificio que fue emblemático desde su nacimiento —en encuestas de finales de los años 30 ya fue votado como la segunda construcción favorita de Londres tras St Paul— se pudra lentamente sin ser capaz de hacer algo para evitarlo.
[…]
Ignacio Morejón
http://goo.gl/fTObGT