[:es]
Aparte del origen o del sustrato cultural común, las ciencias de la complejidad comparten ciertos rasgos comunes con la arquitectura que surge en la década de los años 60 y que podemos seguir hasta hoy día, que refuerzan precisamente esa base tanto cultural como social. En pocas palabras podríamos decir que las ciencias de la complejidad y las reflexiones teóricas y las prácticas arquitectónicas, comparten un origen y un camino. Siguiendo la estela de la Escuela de Bruselas liderada por Ilya Prigogine parece pertinente construir una mapificación de lo común entre ambas disciplinas.
Aquello que aglutina a las ciencias de la complejidad, que estructura una lógica común y constituye un sustrato cultural sobre el que se funda el paradigma de la complejidad, pude concluirse en una serie puntos:
1. La desamortización de ciertos paradigmas de la ciencia clásica.
Mientras la ciencia tal como se había entendido hasta ese momento privilegiaba la búsqueda del orden, del determinismo, la regularidad, la estabilidad y previsibilidad de la naturaleza, es decir un cierto comportamiento sólido del cuerpo de conocimiento, las ciencias de la complejidad tienen un comportamiento más bien líquido: buscan la no-linealidad, la indeterminación, el desorden y la irreversibilidad.
La aspiración de la ciencia clásica, en paralelo a aquello que buscaba el movimiento moderno, era descubrir lo inmutable, lo permanente, aquello que trasciende a lo aparentemente cambiante. Por tanto las leyes universales de la dinámica clásica fueron conservadoras, reversibles y deterministas. La definición de un estado del sistema y el conocimiento de la ley que rige la evolución de dicho sistema, permitían deducir, con la certeza y la precisión de un razonamiento lógico, la totalidad, tanto de su pasado como de su futuro. Todo este modelo de pensamiento es lo que entra en crisis, toda la idealización del mundo que enmarca el conocimiento científico empieza un proceso de desamortización, se pone en cuestión y se estructura un estado de opinión cada vez más reacio a esa visión, a medida que surgen los avances que apuntan a la dirección contraria.
2. La irreversibilidad y la no-linealidad como definición de lo común de la realidad.
El tiempo como algo mutable y con capacidad para hacer mutar es la característica más evidente, común a las ciencias de la complejidad. Todavía más resumido, se puede decir que se introduce el vector tiempo de la ciencia –al igual que se introduce el vector tiempo en arquitectura-.
En un mundo determinista, el mundo de mañana está contenido en el mundo de hoy. El paso del tiempo es puramente instrumental. Con la termodinámica, surge el desafío a la física clásica; la segunda ley hace una clara diferencia entre los procesos reversibles e irreversibles, que introducen el tiempo y la historia en el centro de las consideraciones científicas.
«En este fin de siglo, somos cada vez más los que estimamos que las leyes fundamentales son irreversibles y aleatorias, mientras que las leyes deterministas y reversibles, de las que no discutimos su existencia, no se aplican más que a situaciones límite: procesos ejemplares en el sentido en el que lo son los cuentos simplificados que les presentamos a los niños antes de confrontarlos con problemas reales».1
El vector tiempo como algo intrínseco de la realidad y por tanto como motor de transformación que la nueva ciencia recoge, se contradice con la comprensión incompleta que la física clásica hace del universo y
«el precio que se pagó por ella fue idear un reino intemporal, divorciado de la experiencia humana».2
3. La lógica evolutiva en la ciencia.
Las ciencias de la complejidad en su conjunto buscan en los procesos irreversibles otra clave distinta para comprender la naturaleza, entendiendo el mundo como un ente poblado de vida que es capaz de evolucionar e innovar, una vida cuyo comportamiento no puede considerarse previsible ni controlable. Para Prigogine, las leyes de la naturaleza no están todas dadas desde el principio sino que evolucionan al igual que lo hace la vida sobre la tierra. A medida que el comportamiento de la naturaleza se hace más complejo aparecen bifurcaciones, amplificaciones, fluctuaciones y emergen nuevas leyes. Según Prigogine
«las raíces de lo biológico se hunden en la materia mucho antes de lo que hubiera podido imaginarse».3
La lógica evolutiva se establece así a partir del papel activo de la irreversibilidad, la creación de un orden por fluctuaciones, la historicidad, y el papel del pasado introducido por el orden de la sucesión de las bifurcaciones que conducen a una estructura. Esto último podría decirse sin cambiar una coma del hecho proyectual arquitectónico contemporáneo.
4. La autoorganización como comportamiento común.
En 1977 Ilya Prigogine recibió el Premio Nobel de Química gracias al descubrimiento de las estructuras disipativas, estos fenómenos originan comportamientos espontáneos coherentes. Descubrió que a nivel molecular en los sistemas alejados del equilibrio, emergen nuevos órdenes y por tanto surgen fenómenos de estructuración con un alto nivel de cooperación. Se trata en definitiva de un tipo de organización muy extendida en la naturaleza, que presentan comportamientos periódicos en el tiempo y rupturas espontáneas de la homogeneidad espacial. La materia en equilibrio es insensible a ciertos cambios, sin embargo la materia que está lejos del equilibrio detecta las minúsculas diferencias, que son esenciales para la construcción de un sistema altamente coherente. A estos sistemas se les reconoce cierta autonomía y se les atribuye un comportamiento autoorganizado. Igualmente el estudio de otros sistemas ha corroborado que existe un alto grado de autoorganización de sus constituyentes, comportamiento este que en la ciencia clásica podía ser detectado como azaroso o puramente caprichosos. Lo que la autoorganización nos cuenta es que existen modelos de orden complejo que solo aparentemente nos pueden parecer desestructurados e informes.
5. Un nuevo cuerpo teórico.
El manejo de conceptos como inestabilidad, sensibilidad a las condiciones iniciales, bifurcaciones, fluctuaciones, turbulencias, sistemas alejados del equilibrio, auto-organización, etc., obliga a manejar igualmente un nuevo cuerpo teórico. Al igual que lo ocurrido en la arquitectura, la ciencia se ha abierto a toda una compleja red de principios, teorías y estructuras mentales nuevas que permiten avanzar e innovar en un nuevo territorio mental. Desde los años 60 las disciplinas que fluctúan alrededor de las ciencias han emprendido un fascinante camino, no exento de riesgos y tropiezos, hacia una comprensión profunda de la naturaleza.
6. La tematización del tiempo como categoría fundamental.
«El desarrollo espectacular de la física de no-equilibrio, de los sistemas dinámicos inestables, asociados a la idea de caos, nos obligan a revisar la noción de tiempo que se formuló desde Galileo. Después de tres siglos, la física ha vuelto a encontrar el tema de la multiplicidad de los tiempos. La física de hoy no niega el tiempo; es más, reconoce el tiempo irreversible de las evoluciones hacia el equilibrio, el tiempo bifurcante de las evoluciones por inestabilidad y hasta el tiempo microscópico que manifiesta la indeterminación de las evoluciones físicas y microscópicas».4
La evolución forzada de las ciencias así como también de la arquitectura a partir de los años 60 podría resumirse en la introducción del vector tiempo no como elemento de reflexión subsidiario, sino como eje principal de rotación alrededor del cual pensar, reflexionar, teorizar. El tiempo ha devenido un fertilísimo ámbito de reflexión y ha entrado plenamente en resonancia tanto con las disciplinas científicas, como con las arquitectónicas.
7. El fin de las certidumbres.
Una de las consecuencias de la aplicación del vector tiempo en las ciencias es el derrumbe estruendoso de la certidumbre, de la verdad mantenida en el tiempo, de la proyección de un futuro verdadero a partir del conocimiento de la realidad presente. La novedad, la elección, la actividad espontánea eran sólo apariencias relativas al punto de vista humano y por su condición subjetiva eran inmediatamente rechazadas o minoradas. Sin embargo, hoy se sabe que no se pueden prever con certeza los caminos de la naturaleza: la parte accidental es irreducible. Pequeñas diferencias, fluctuaciones insignificantes, pueden invadir todo el sistema y engendrar un nuevo régimen de funcionamiento, una catástrofe. La predicción que podemos hacer del futuro es una mezcla de determinismo y probabilidades.
«El futuro es incierto, más incierto aún de lo que hacía presagiar la mecánica cuántica tradicional con la relaciones de incertidumbre de Heisenberg».5
Este modo de mirar a la naturaleza es un verdadero reconocimiento de sus posibilidades creativas y un campo abierto a la autoconstrucción de la identidad, ya sea la identidad científica, arquitectónica o personal.
Si no hay certidumbres, no hay una guía infalible que me lleve de la mano hacia aquello que hay que ser y aquello que hay que hacer. Estamos en proceso constante de elección y reinvención y la sociedad de principios de los 60 fue consciente del derrumbe de las certidumbres y por primera vez coloco la lógica del sujeto por encima de la lógica del objeto.
8. Una Ciencia Open Source.
Las ciencias de la complejidad han liberado al científico de una racionalidad cerrada. Estos están ahora abiertos a lo imprevisto, al diálogo con una naturaleza que no puede ser dominada con una mirada teórica, sino solamente explorada. Lo inesperado conlleva una doble actitud, La vigilancia y la capacidad de sorpresa. En cualquier momento, en la lectura más aparentemente anodina puede saltar una idea, una reflexión de valor, una construcción mental. Obviamente esta chispa debe ser tratada mediante un proceso necesariamente exigente, duro y a veces frustrante. Algo muy parecido ocurre en la arquitectura.
Si no mantenemos una actitud de vigilancia sobre los detalles y no ejercitamos nuestra capacidad para ser sorprendidos, las oportunidades pueden pasar por delante de nuestras mentes sin percatarnos de ello. Según Prigogine,
«la actividad humana, creativa e innovadora, no es ajena a la naturaleza. Se la puede considerar una ampliación e intensificación de rasgos ya presentes en el mundo físico, que el descubrimiento de los procesos alejados del equilibrio nos ha enseñado a descifrar».6
Una mentalidad abierta es hoy una necesidad. Un modelo abierto de aprendizaje es hoy garantía de posibilidad. El modelo que nos ofrece la naturaleza –que somos también nosotros mismos-, es un modelo donde no hay otra lógica final que el proceso abierto, alimentado por fuentes externas y retroalimentado por procesos internos, abierto a que en cualquier momento cualquier recurso entre en escena y aporte un salto de valor a nuestras ideas. Lejos de la rigurosidad del científico clásico, las ciencias de la complejidad han convertido al científico en un agente creativo de primer orden, capaz de manejar una ciencia de código abierto.
9. Una geometría compleja para una ciencia compleja.
Ciencia y Geometría siempre han ido de la mano. Los modelos científicos han sido acompañados de modelos geométricos en un dialogo constante y fructífero. Desde la antigüedad, en el álgebra, ilustres geómetras fueron desarrollando un aparato analítico de considerables dimensiones. Thales de Mileto fue capaz de predecir los eclipses. A Pitágoras de Samos se le atribuye el descubrimiento de la inconmensurabilidad de la hipotenusa de un triángulo rectángulo. Aparecen elementos nuevos dentro de la Geometría, con los números irracionales capaces de representarla por medio de relaciones de división no exacta de segmentos de una misma recta. La Geometría se enriquece con elementos que no podemos medir, acaso no podemos ni tan sólo imaginar, pero que se encuentran de forma ubicua en los objetos y relaciones geométricas. Ya sabemos como Matila Ghyka investiga el número de oro y la sección áurea y como ciertas geometrías parecen describir el comportamiento de la naturaleza.
Con la aparición de las ciencias de la complejidad, la geometría ha dado un nuevo salto hacia adelante. Lejos de representar la realidad mediante formas idealizadas, la geometría compleja se estructura desde la idea del comportamiento. Fractalidad, pliegues, atractores extraños, bifurcaciones, etc., la geometría compleja esta menos acotada a un modelo o a una idealización pero a su vez es más libre en sus soluciones temporalmente definidas.
En esencia la geometría subyacente en las ciencias de la complejidad es una geometría viva, abierta, al igual que D’Arcy Thompson intuyera, evolutiva y al igual que Robert le Ricolais investigara, cambiante. La geometría se enfrenta así a la lógica del tiempo entendiendo que no hay una geometría definida para siempre sino que hay que enfrentarse a una geometría en constante proceso de transformación. De esta manera aquello que es crítico para la geometría compleja no es la definición de sus contornos, sino la parametrización de su comportamiento y la concreción de sus algoritmos. La geometría compleja hoy es una realidad programada que activa no una forma concreta, sino el comportamiento de dicha forma a lo largo del tiempo. Al igual que un código genético pauta las formas en términos potenciales y el medio las acaba perfilando hasta convertirlas en forma la ciudad y su arquitectura, la geometría compleja se debate entre lo potencial y lo cinético, entre lo ideal y lo contingente.
La geometría compleja asume lo que José Ballesteros afirma en Ser Artificial al referirse a la forma:
«No solo la materia es imprecisa, por sus delimitaciones destinadas a la asunción de la probabilidad y sus características inconstantes, sino que las alteraciones de la materia también lo son».7
Baste cambiar materia por forma y forma por geometría, en una secuencia íntimamente ligada y obtenemos una resumidísima definición de un comportamiento propio de la geometría compleja.
En definitiva, más que hablar de geometría, lo más propio sería hablar de genética de la forma, tal como Manuel Gausa define este concepto en el Diccionario Metápolis de Arquitectura Avanzada:
«la asunción de una sistematización elástica –topológica- de la forma –léase geometría-, en ciertos procesos de generación abierta, anuncia lo que se denomina una nueva genética de la forma basada en la programación de sistemas dinámicos fluctuantes en campos de fuerzas dinámicos a su vez, destinados a evolucionar –simulados, orientados, inducidos y materializados- a partir de procesos espaciales desarrollados en el tiempo».8
Los paralelismos entre las reflexiones de los arquitectos desde la década de los 60 y los principios o lógicas comunes entre los diferentes ámbitos de la ciencia aunados bajo el paraguas de las ciencias de la complejidad son evidentes.
La idea de una teoría abierta, – Eisenman y Prigogine-, el valor del contexto como sustrato de un comportamiento futuro, –Venturi y teorías como la Hiposis Gaia de Lovelock- la idea de proceso más que de resultado, – Jacobs, Venturi, Eisenman y todas las teorías de las ciencias de la complejidad-, el surgir de nuevas herramientas conceptuales –el diagrama y más tarde el ordenador y como no, los cibernetistas-, etc., moldean un rico y fértil sustrato cultural común entre la arquitectura que asume la condición compleja y las ciencias de la complejidad, una alianza de fructíferos resultados que arranca en los tiempos convulsos de la década de los 60.
Miquel Lacasta. Doctor arquitecto
Barcelona, diciembre 2012
1 PRIGOGINE, Ilya, El tiempo y el devenir. Coloquio de Cerisy, Gedisa, Barcelona 1996
2 RIERA, Elba del Carmen, La complejidad: Consideraciones Epistemológicas y Filosóficas, ponencia de la filósofa aceptado en el Twentieth World Congress of Philosophy, celebrado en Boston, Massachusetts del 10 al 15 de Agosto de 1998
3 op. cit., PRIGOGINE, El tiempo y el devenir, 1996, p. 174
4 op. cit., RIERA,1998, p. 5
5 op. cit., PRIGOGINE, El tiempo y el devenir, 1996, p. 95
6 PRIGOGINE, Ilya, El fin de las certidumbres, Andrés Bello, Santiago de Chile, 1996
7 BALLESTEROS, José, Ser Artificial. Glosario práctico para verlo todo de otra manera. Colección arquia/tesis núm.28, Fundación Caja de Arquitectos, Barcelona 2008, p.189
8 GAUSA, Manuel, En Diccionario Metápolis de Arquitectura Avanzada, Actar, Barcelona 2002, p.250
[:gl]
Separadamente da orixe ou do sustrato cultural común, as ciencias da complejidad comparten certos trazos comúns coa arquitectura que xorde na década dos anos 60 e que podemos seguir ata hoxe día, que reforzan precisamente esa base tanto cultural como social. En poucas palabras poderiamos dicir que as ciencias da complejidad e as reflexións teóricas e as prácticas arquitectónicas, comparten unha orixe e un camiño. Seguindo o ronsel da Escola de Bruxelas liderada por Ilya Prigogine parece pertinente construír unha mapificación do común entre ambas disciplinas.
Aquilo que aglutina ás ciencias da complejidad, que estrutura unha lóxica común e constitúe un sustrato cultural sobre o que se funda o paradigma da complejidad, puiden concluírse nunha serie puntos:
1. A desamortización de certos paradigmas da ciencia clásica.
Mentres a ciencia tal como entendeuse ata ese momento privilexiaba a procura da orde, do determinismo, a regularidade, a estabilidade e previsibilidad da natureza, é dicir un certo comportamento sólido do corpo de coñecemento, as ciencias da complexidade teñen un comportamento máis ben líquido: buscan a non-linealidad, a indeterminación, a desorde e a irreversibilidade.
A aspiración da ciencia clásica, en paralelo a aquilo que buscaba o movemento moderno, era descubrir o inmutable, o permanente, aquilo que transcende ao aparentemente cambiante. Por tanto as leis universais da dinámica clásica foron conservadoras, reversibles e deterministas. A definición dun estado do sistema e o coñecemento da lei que rexe a evolución do devandito sistema, permitían deducir, coa certeza e a precisión dun razoamento lóxico, a totalidade, tanto do seu pasado como do seu futuro. Todo este modelo de pensamento é o que entra en crise, toda a idealización do mundo que enmarca o coñecemento científico empeza un proceso de desamortización, ponse en cuestión e estrutúrase un estado de opinión cada vez máis remiso a esa visión, a medida que xorden os avances que apuntan á dirección contraria.
2. A irreversibilidad e a non-linealidad como definición do común da realidade.
O tempo como algo mutable e con capacidade para facer mutar é a característica máis evidente, común ás ciencias da complexidade. Aínda máis resumido, pódese dicir que se introduce o vector tempo da ciencia ?do mesmo xeito que se introduce o vector tempo en arquitectura-.
Nun mundo determinista, o mundo de mañá está contido no mundo de hoxe. O paso do tempo é puramente instrumental. Coa termodinámica, xorde o desafío á física clásica; a segunda lei fai unha clara diferenza entre os procesos reversibles e irreversibles, que introducen o tempo e a historia no centro das consideracións científicas.
«Neste fin de século, somos cada vez máis os que estimamos que as leis fundamentais son irreversibles e aleatorias, mentres que as leis deterministas e reversibles, das que non discutimos a súa existencia, non se aplican máis que a situacións límite: procesos exemplares no sentido no que o son os contos simplificados que lles presentamos aos nenos antes de confrontalos con problemas reais».1
O vector tempo como algo intrínseco da realidade e por tanto como motor de transformación que a nova ciencia recolle, contradise coa comprensión incompleta que a física clásica fai do universo e
«o prezo que se pagou por ela foi idear un reino intemporal, divorciado da experiencia humana».2
3. A lóxica evolutiva na ciencia.
As ciencias da complexidade no seu conxunto buscan nos procesos irreversibles outra clave distinta para comprender a natureza, entendendo o mundo como un ente poboado de vida que é capaz de evolucionar e innovar, unha vida cuxo comportamento non pode considerarse previsible nin controlable. Para Prigogine, as leis da natureza non están todas dadas desde o principio senón que evolucionan do mesmo xeito que o fai a vida sobre a terra. A medida que o comportamento da natureza faise máis complexo aparecen bifurcacións, amplificacións, fluctuaciones e emerxen novas leis. Segundo Prigogine
«as raíces do biolóxico afúndense na materia moito antes do que puidese imaxinarse».3
A lóxica evolutiva establécese así a partir do papel activo da irreversibilidad, a creación dunha orde por fluctuaciones, a historicidad, e o papel do pasado introducido pola orde da sucesión das bifurcacións que conducen a unha estrutura. Isto último podería dicirse sen cambiar unha coma do feito proyectual arquitectónico contemporáneo.
4. A autoorganización como comportamento común.
En 1977 Ilya Prigogine recibiu o Premio Nobel de Química grazas ao descubrimento das estruturas disipativas, estes fenómenos orixinan comportamentos espontáneos coherentes. Descubriu que a nivel molecular nos sistemas afastados do equilibrio, emerxen novas ordes e por tanto xorden fenómenos de estruturación cun alto nivel de cooperación. Trátase en definitiva dun tipo de organización moi estendida na natureza, que presentan comportamentos periódicos no tempo e rupturas espontáneas da homoxeneidade espacial. A materia en equilibrio é insensible a certos cambios, con todo a materia que está lonxe do equilibrio detecta as minúsculas diferenzas, que son esenciais para a construción dun sistema altamente coherente. A estes sistemas recoñéceselles certa autonomía e atribúeselles un comportamento autoorganizado. Igualmente o estudo doutros sistemas corroborou que existe un alto grao de autoorganización dos seus constituíntes, comportamento este que na ciencia clásica podía ser detectado como azaroso ou puramente caprichosos. O que a autoorganización nos conta é que existen modelos de orde complexa que só aparentemente pódennos parecer desestructurados e informes.
5. Un novo corpo teórico.
O manexo de conceptos como inestabilidade, sensibilidade ás condicións iniciais, bifurcacións, fluctuaciones, turbulencias, sistemas afastados do equilibrio, auto-organización, etc., obriga a manexar igualmente un novo corpo teórico. Do mesmo xeito que o ocorrido na arquitectura, a ciencia abriuse a toda unha complexa rede de principios, teorías e estruturas mentais novas que permiten avanzar e innovar nun novo territorio mental. Desde os anos 60 as disciplinas que fluctúan ao redor das ciencias emprenderon un fascinante camiño, non exento de riscos e tropezos, cara a unha comprensión profunda da natureza.
6. A tematización do tempo como categoría fundamental.
«O desenvolvemento espectacular da física de non-equilibrio, dos sistemas dinámicos inestables, asociados á idea de caos, obrígannos a revisar a noción de tempo que se formulou desde Galileo. Despois de tres séculos, a física volveu a atopar o tema da multiplicidad dos tempos. A física de hoxe non nega o tempo; é máis, recoñece o tempo irreversible das evolucións cara ao equilibrio, o tempo bifurcante das evolucións por inestabilidade e ata o tempo microscópico que manifesta a indeterminación das evolucións físicas e microscópicas».4
A evolución forzada das ciencias así como tamén da arquitectura a partir dos anos 60 podería resumirse na introdución do vector tempo non como elemento de reflexión subsidiario, senón como eixo principal de rotación ao redor do cal pensar, reflexionar, teorizar. O tempo deveu un fertilísimo ámbito de reflexión e entrou plenamente en resonancia tanto coas disciplinas científicas, como coas arquitectónicas.
7. O fin das certidumbres.
Unha das consecuencias da aplicación do vector tempo nas ciencias é o derrube estruendoso da certidumbre, da verdade mantida no tempo, da proxección dun futuro verdadeiro a partir do coñecemento da realidade presente. A novidade, a elección, a actividade espontánea eran só aparencias relativas ao momento de vista humano e pola súa condición subxectiva eran inmediatamente rexeitadas ou minoradas. Con todo, hoxe sábese que non se poden prever con certeza os camiños da natureza: a parte accidental é irreducible. Pequenas diferenzas, fluctuaciones insignificantes, poden invadir todo o sistema e procrear un novo réxime de funcionamento, unha catástrofe. A predición que podemos facer do futuro é unha mestura de determinismo e probabilidades.
«O futuro é incerto, máis incerto aínda do que facía presaxiar a mecánica cuántica tradicional coa relacións de incerteza de Heisenberg».5
Este modo de mirar á natureza é un verdadeiro recoñecemento das súas posibilidades creativas e un campo aberto á autoconstrucción da identidade, xa sexa a identidade científica, arquitectónica ou persoal.
Se non hai certidumbres, non hai unha guía infalible que me leve da man cara a aquilo que hai que ser e aquilo que hai que facer. Estamos en proceso constante de elección e reinvención e a sociedade de principios dos 60 foi consciente do derrube das certidumbres e por primeira vez coloco a lóxica do suxeito por encima da lóxica do obxecto.
8. Unha Ciencia Open source.
As ciencias da complexidade liberaron ao científico dunha racionalidade pechada. Estes están agora abertos ao imprevisto, ao diálogo cunha natureza que non pode ser dominada cunha mirada teórica, senón soamente explorada. O inesperado leva unha dobre actitude, A vixilancia e a capacidade de sorpresa. En calquera momento, na lectura máis aparentemente anodina pode saltar unha idea, unha reflexión de valor, unha construción mental. Obviamente esta faísca debe ser tratada mediante un proceso necesariamente esixente, duro e ás veces frustrante. Algo moi parecido ocorre na arquitectura.
Se non mantemos unha actitude de vixilancia sobre os detalles e non exercitamos a nosa capacidade para ser sorprendidos, as oportunidades poden pasar por diante das nosas mentes sen decatarnos diso. Segundo Prigogine,
«a actividade humana, creativa e innovadora, non é allea á natureza. Pódella considerar unha ampliación e intensificación de trazos xa presentes no mundo físico, que o descubrimento dos procesos afastados do equilibrio ensinounos a descifrar».6
Unha mentalidade aberta é hoxe unha necesidade. Un modelo aberto de aprendizaxe é hoxe garantía de posibilidade. O modelo que nos ofrece a natureza -que somos tamén nós mesmos-, é un modelo onde non hai outra lóxica final que o proceso aberto, alimentado por fontes externas e retroalimentado por procesos internos, aberto a que en calquera momento calquera recurso entre en escena e achega un salto de valor ás nosas ideas. Lonxe da rigorosidade do científico clásico, as ciencias da complexidade converteron ao científico nun axente creativo de primeira orde, capaz de manexar unha ciencia de código aberto.
9. Unha xeometría complexa para unha ciencia complexa.
Ciencia e Xeometría sempre foron da man. Os modelos científicos foron acompañados de modelos xeométricos nun dialogo constante e frutífero. Desde a antigüidade, no álxebra, ilustres geómetras foron desenvolvendo un aparello analítico de considerables dimensións. Thales de Mileto foi capaz de predicir as eclipses. A Pitágoras de Samos atribúeselle o descubrimento da inconmensurabilidad da hipotenusa dun triángulo rectángulo. Aparecen elementos novos dentro da Xeometría, cos números irracionais capaces de representala por medio de relacións de división non exacta de segmentos dunha mesma recta. A Xeometría enriquécese con elementos que non podemos medir, seica non podemos nin tan só imaxinar, pero que se atopan de forma ubicua nos obxectos e relacións xeométricas. Xa sabemos como Matila Ghyka investiga o número de ouro e a sección áurea e como certas xeometrías parecen describir o comportamento da natureza.
Coa aparición das ciencias da complexidade, a xeometría deu un novo salto cara a adiante. Lonxe de representar a realidade mediante formas idealizadas, a xeometría complexa estrutúrase desde a idea do comportamento. Fractalidade, pliegues, atractores estraños, bifurcacións, etc., a xeometría complexa esta menos acoutada a un modelo ou a unha idealización pero á súa vez é máis libre nas súas solucións temporalmente definidas.
En esencia a xeometría subxacente nas ciencias da complexidade é unha xeometría viva, aberta, do mesmo xeito que D’Arcy Thompson intuíse, evolutiva e do mesmo xeito que Robert le Ricolais investigase, cambiante. A xeometría enfróntase así á lóxica do tempo entendendo que non hai unha xeometría definida para sempre senón que hai que enfrontarse a unha xeometría en constante proceso de transformación. Desta maneira aquilo que é crítico para a xeometría complexa non é a definición dos seus contornos, senón a parametrización do seu comportamento e a concreción dos seus algoritmos. A xeometría complexa hoxe é unha realidade programada que activa non unha forma concreta, senón o comportamento da devandita forma ao longo do tempo. Do mesmo xeito que un código xenético pauta as formas en termos potenciais e o medio acábaas perfilando ata convertelas en forma a cidade e a súa arquitectura, a xeometría complexa se debate entre o potencial e o cinético, entre o ideal e o continxente.
A xeometría complexa asume o que José Ballesteros afirma en Ser Artificial ao referirse á forma:
«Non só a materia é imprecisa, polas súas delimitacións destinadas á asunción da probabilidade e as súas características inconstantes, senón que as alteracións da materia tamén o son».7
Baste cambiar materia por forma e forma por xeometría, nunha secuencia intimamente ligada e obtemos unha resumidísima definición dun comportamento propio da xeometría complexa.
En definitiva, máis que falar de xeometría, o máis propio sería falar de xenética da forma, tal como Manuel Gausa define este concepto no Dicionario Metápolis de Arquitectura Avanzada:
«a asunción dunha sistematización elástica -topológica- da forma -léase xeometría-, en certos procesos de xeración aberta, anuncia o que se denomina unha nova xenética da forma baseada na programación de sistemas dinámicos fluctuantes en campos de forzas dinámicos á súa vez, destinados a evolucionar -simulados, orientados, inducidos e materializados- a partir de procesos espaciais desenvolvidos no tempo«.8
Os paralelismos entre as reflexións dos arquitectos desde a década dos 60 e os principios ou lóxicas comúns entre os diferentes ámbitos da ciencia axuntados baixo o paraugas das ciencias da complexidade son evidentes.
A idea dunha teoría aberta, -Eisenman e Prigogine-, o valor do contexto como substrato dun comportamento futuro, ?Venturi e teorías como a Hiposis Gaia de Lovelock- a idea de proceso máis que de resultado, -Jacobs, Venturi, Eisenman e todas as teorías das ciencias da complexidade-, o xurdir de novas ferramentas conceptuais -o diagrama e máis tarde o computador e como non, os cibernetistas-, etc., moldean un rico e fértil substrato cultural común entre a arquitectura que asume a condición complexa e as ciencias da complexidade, unha alianza de frutíferos resultados que arrinca nos tempos convulsos da década dos 60.
Miquel Lacasta. Doutor arquitecto
Barcelona, decembro 2012
1 PRIGOGINE, Ilya, O tempo e o devenir. Coloquio de Cerisy, Gedisa, Barcelona 1996
2 RIERA, Elba del Carmen, A complexidade: Consideracións Epistemolóxicas e Filosóficas, ponencia da filósofa aceptado no Twentieth World Congress of Philosophy, celebrado en Boston, Massachusetts do 10 o 15 de Agosto de 1998
3 op. cit., PRIGOGINE, O tempo e o devenir, 1996, p. 174
4 op. cit., RIERA,1998, p. 5
5 op. cit., PRIGOGINE, O tempo e o devenir, 1996, p. 95
6 PRIGOGINE, Ilya, O fin daas certidumbres, Andrés Bello, Santiago de Chile, 1996
7 BALLESTEROS, José, Ser Artificial. Glosario práctico para velo todo doutra maneira. Colección arquia/tesis núm.28, Fundación Caja de Arquitectos, Barcelona 2008, p.189
8 GAUSA, Manuel, En Diccionario Metápolis de Arquitectura Avanzada, Actar, Barcelona 2002, p.250
[:en]

Apart from the origin or the cultural common substratum, the sciences of the complexity share certain common features with the architecture that arises in the decade of the 60s and that we can follow even today, that reinforce precisely this both cultural and social base. Briefly we might say that the sciences of the complexity and the theoretical reflections and the architectural practices, they share an origin and a way. Following the stela of the School of Brussels led by Ilya Prigogine it seems to be pertinent to construct a mapificación of the common thing between both disciplines.
That one that it agglutinates to the sciences of the complexity, which structures a common logic and constitutes a cultural substratum on which the paradigm of the complexity is founded, I could conclude in a series points:
1. The disentailment of certain paradigms of the classic science.
While the science as he had understood himself up to this moment there was favouring the search of the order, of the determinism, the regularity, the stability and predictability of the nature, that is to say a certain solid behavior of the body of knowledge, the sciences of the complexity have a rather liquid behavior: they look for the non-linearity, the indetermination, the disorder and the irreversibility.
The aspiration of the classic science, in parallel to that one that was looking for the modern movement, was to discover the immutable thing, the permanent thing, that one that comes out of the seemingly changeable thing. Therefore the universal laws of the classic dynamics were conservative, reversible and deterministic. The definition of a condition of the system and the knowledge of the law that governs the evolution of the above mentioned system, were allowing to deduce, with the certainty and the precision of a logical reasoning, the totality, so much his past as of his future. All this model of thought is what enters crisis, the whole idealization of the world that frames the scientific knowledge begins a process of disentailment, puts in question and a condition of opinion is structured increasingly opposed to this vision, as there arise the advances that point at the opposite direction.
2. The irreversibility and the non-linearity like definition of the common of the reality.
The time like some kind of mutable and with aptitude to make mutate it is the most evident, common characteristic to the sciences of the complexity. Even more summarized, it is possible to say that the vector interferes time of the science – as like the vector gets time in architecture-.
In a deterministic world, the world of tomorrow is contained in the today world. The passage of time is purely instrumental. With the thermodynamic one, the challenge arises to the classic physics; the second law does a clear difference between the reversible and irreversible processes, which introduce the time and the history in the center of the scientific considerations.
«In this end of century, we are increasingly those that we estimate that the fundamental laws are irreversible and random, whereas the deterministic and reversible laws, of which we do not discuss his existence, are not applied any more than to situations limit: exemplary processes in the sense in which they it are the stories simplified that we sense beforehand to the children before confronting them with royal problems».1
The vector time like something intrinsic of the reality and therefore as engine of transformation that the new science gathers, is contradicted by the incomplete comprehension that the classic physics does of the universe and
«the price that was paid for her was to design a timeless kingdom divorced from the experience it humanizes».2
3. The evolutionary logic in the science.
The sciences of the complexity in his set look in the irreversible processes for another different key to understand the nature, understanding the world as an entity filled with life that is capable of evolving and innovating, a life which behavior can be considered to be neither predictable nor controllable. For Prigogine, the laws of the nature are not all given from the beginning but they evolve as the life does it on the land. As the behavior of the nature becomes more complex bifurcations, amplifications, fluctuations appear and emerge new laws. According to Prigogine
«the roots of the biological thing sink in the matter a long before what one could have imagined».3
The evolutionary logic is established this way from the active paper of the irreversibility, the creation of an order by fluctuations, the historicity, and the paper of the past introduced by the order of the succession of the bifurcations that they lead to a structure. The above mentioned might be said without changing a comma of the fact proyectual architectural contemporary.
4. The self-organization like common behavior.
In 1977 Ilya Prigogine it received the Nobel Prize on Chemistry thanks to the discovery of the structures disipativas, these phenomena originate spontaneous coherent behaviors. It discovered that at the molecular level in the systems removed from the balance, they emerge new orders and therefore phenomena of structure arise with a high level of cooperation. It is a question definitively of a type of organization very extended in the nature, that they present periodic behaviors in the time and spontaneous breaks of the spatial homogeneity. The matter in balance is insensitive to certain changes, nevertheless the matter that is far from the balance detects the minuscule differences, which are essential for the construction of a highly coherent system. To these systems they certain autonomy is recognized and an autoorganized behavior assumes to them. Equally the study of other systems has corroborated that exists a high degree of self-organization of his constituent ones, this behavior that in the classic science could be detected like eventful or purely capricious. What the self-organization tells us is that there exist models of order complex who alone seemingly can seem to us desestructurados and report.
5. A new theoretical body.
The managing concept like instability, sensibility to the initial conditions, bifurcations, fluctuations, turbulences, systems removed from the balance, self-organization, etc., it forces to handle equally a new theoretical body. As the happened in the architecture, the science has been opened for the whole complex network of beginning, theories and mental new structures that allow to advance and to innovate in a new mental territory. From the 60s the disciplines that fluctuate about the sciences have started a fascinating way, I do not exempt of risks and stumbles, towards a deep comprehension of the nature.
6. The tematización of the time like fundamental category.
«The spectacular development of the physics of non-balance, of the dynamic unstable systems, associated with the idea of chaos, they force us to check the notion of time that was formulated from Galilean. After three centuries, the physics has returned to find the topic of the multiplicity of the times. The today physics does not deny the time; it is more, admits the irreversible time of the evolutions towards the balance, the time bifurcante of the evolutions for instability and up to the microscopic time that demonstrates the indetermination of the physical and microscopic evolutions».4
The forced evolution of the sciences as well as also of the architecture from the 60s it might be summarized in the introduction of the vector time not as subsidiary element of reflection, but as principal axis of rotation about which to think, to think, to theorize. The time has developed a fertile area of reflection and has entered fullly resonance so much with the scientific disciplines, since with the architectural ones.
7. The end of the certainties.
One of the consequences of the application of the vector time in the sciences is the thunderous precipice of the certainty, of the truth supported in the time, of the projection of a real future from the knowledge of the present reality. The innovation, the choice, the spontaneous activity were only appearances relative to the human point of view and by his subjective condition they were immediately rejected or reduced. Nevertheless, today it is known that the ways of the nature cannot be foreseen by certainty: the accidental part is irreducible. Small differences, insignificant fluctuations, can invade the whole system and generate a new regime of functioning, a catastrophe. The prediction that we can do of the future is a mixture of determinism and probabilities.
«The future is uncertain, more uncertain still of what there was making presage the quantum traditional mechanics with her relations of Heisenberg’s uncertainty».5
This way of looking at the nature is a real recognition of his creative possibilities and a field opened for the autoconstruction of the identity, already it is the scientific, architectural or personal identity.
If there are no certainties, there is no an infallible guide who takes me of the hand towards that one that it is necessary to be and that one that it is necessary to do. We are in constant process of choice and reinvention and the company of beginning of the 60 was conscious of the precipice of the certainties and for the first time I place the logic of the subject over the logic of the object.
8. A Open Source science.
The sciences of the complexity have liberated the scientist of a closed rationality. These are opened now for the unforeseen thing, for the dialog by a nature that cannot be dominated by a theoretical look, but only explored. The unexpected thing carries a double attitude, The vigilance and the capacity of surprise. At any time, in the reading more seemingly bland it can jump an idea, a reflection of value, a mental construction. Obviously this spark must be treated by means of a necessarily demanding, hard and sometimes frustrating process. Slightly very similar it happens in the architecture.
If we do not support an attitude of vigilance on the details and do not exercise our aptitude to be surprised, the opportunities can happen ahead from our minds without noticing it. According to Prigogine,
«the human, creative and innovative activity, it is not foreign to the nature. It is possible to consider her to be an extension and intensification of already present features in the physical world, which the discovery of the processes removed from the balance has taught us to decipher».6
An opened mentality is today a need. A model opened of learning is today a guarantee of possibility. The model who offers us the nature – that we are also we same-, is a model where there is no another final logic that the open session fed by external sources and retroalimentado for internal processes, opened to that at any time any resource between in scene and it contributes a jump of value to our ideas. Far from the rigor of the classic scientist, the sciences of the complexity have turned the scientist into a creative agent of the first order, capable of handling a science of opened code.
9. A complex geometry for a complex science.
Science and Geometry always have gone of the hand. The scientific models have been accompanied of geometric models in a constant and fruitful dialog. From the antiquity, in the algebra, illustrious geometers were developing an analytical device of considerable dimensions. Thales de Mileto was capable of predicting the eclipses. To Samos’s Pythagoras there assumes to him the discovery of the incommensurability of the hypotenuse of a triangle rectangle. New elements appear inside the Geometry, with the irrational numbers capable of representing her by means of relations of not exact division of segments of the same straight line. The Geometry prospers with elements that we neither can measure, perhaps we cannot imagine only, but that they are of ubiquitous form in the objects and geometric relations. Already we know as Matila Ghyka it investigates the number of gold and the golden section and as certain geometries they seem to describe the behavior of the nature.
With the appearance of the sciences of the complexity, the geometry has given a new jump ahead. Far from representing the reality by means of idealized forms, the complex geometry is structured from the idea of the behavior. Fractalidad, folds, atractores strangers, bifurcations, etc., the complex this geometry least annotated to a model or to an idealization but in turn it is freer in his temporarily definite solutions.
In essence the underlying geometry in the sciences of the complexity is an alive, opened geometry, as D’Arcy Thompson was feeling, evolutionary and as Robert le Ricolais was investigating, banker. The geometry faces this way the logic of the time understanding that there is no a definite geometry forever but it is necessary to face to a geometry in constant process of transformation. Hereby that one that is critical for the complex geometry is not the definition of his contours, but the customization of his behavior and the concretion of his algorithms. The complex geometry today is a programmed reality that activates not a concrete form, but the behavior of the above mentioned form throughout the time. As a genetic code rules the forms in potential terms and the way ends up by outlining them up to turning into form the city and his architecture, the complex geometry is debated between the potential thing and the kinetic thing, between the ideal thing and it fix quotas.
En esencia la geometría subyacente en las ciencias de la complejidad es una geometría viva, abierta, al igual que D’Arcy Thompson intuyera, evolutiva y al igual que Robert le Ricolais investigara, cambiante. La geometría se enfrenta así a la lógica del tiempo entendiendo que no hay una geometría definida para siempre sino que hay que enfrentarse a una geometría en constante proceso de transformación. De esta manera aquello que es crítico para la geometría compleja no es la definición de sus contornos, sino la parametrización de su comportamiento y la concreción de sus algoritmos. La geometría compleja hoy es una realidad programada que activa no una forma concreta, sino el comportamiento de dicha forma a lo largo del tiempo. Al igual que un código genético pauta las formas en términos potenciales y el medio las acaba perfilando hasta convertirlas en forma la ciudad y su arquitectura, la geometría compleja se debate entre lo potencial y lo cinético, entre lo ideal y lo contingente.
The complex geometry assumes what Jose Ballesteros affirms in Being Artificial on having referred to the form::
«Not only the matter is vague, for his delimitings destined for the assumption of the probability and his inconstant characteristics, but the alterations of the matter also it are».7
Finger to change matter into form and form into geometry, in an intimately tied sequence and we obtain a resumidísima definition of an own behavior of the complex geometry.
Definitively, more that to speak about geometry, the most own thing would be to speak about genetics of the form, as Manuel Gausa defines this concept in the Metápolis Dictionary of Advanced Architecture:
«the assumption of an elastic systematizing – topológica – of the form-léase geometry-, in certain processes of opened generation, announces what is named a new genetics of the form based on the programming of dynamic fluctuating systems in dynamic fields of forces in turn, destined to evolve – simulated, orientated, induced and materialized – from spatial processes developed in the time».8
The parallelisms between the reflections of the architects from the decade of the 60 and the beginning or common logics between the different areas of the science united under the umbrella of the sciences of the complexity are evident.
The idea of an opened theory, – Eisenman and Prigogine-, the value of the context as substratum of a future behavior,-Venturi and theories like Lovelock’s Hiposis Gaia – the process idea more that of result, – Jacobs, Venturi, Eisenman and all the theories of the sciences of the complexity-, the graph arises from new conceptual tools – and later the computer and as not, the cibernetistas-, etc., they mold a rich and fertile cultural common substratum between the architecture that assumes the complex condition and the sciences of the complexity, an alliance of fruitful results that starts in the times convulsed with the decade of the 60.
Miquel Lacasta. PhD architect
Barcelona, december 2012
1 PRIGOGINE, Ilya, The time and to develop. Cerisy’s colloquium, Gedisa, Barcelona 1996
2 RIERA, Elba del Carmen, The complexity: Considerations Epistemológicas and Philosophical, presentation of the philosopher accepted in the Twentieth World Congress of Philosophy, celebrated in Boston, Massachusetts from August 10 to August 15, 1998
3 op. cit., PRIGOGINE, The time and to develop, 1996, p. 174
4 op. cit., RIERA,1998, p. 5
5 op. cit., PRIGOGINE, The time and to develop, 1996, p. 95
6 PRIGOGINE, Ilya, The end of the certainties, Andrés Bello, Santiago de Chile, 1996
7 BALLESTEROS, José, Being Artificial. Practical glossary to see everything otherwise. Arquia/thesis Collection number.28, Caja de Arquitectos Fundation, Barcelona 2008, p.189
8 GAUSA, Manuel, In Metápolis Dictionary of Advanced Architecture, Actar, Barcelona 2002, p.250
[:]





Una geometría compleja viva, abierta y cambiante, que plantea el reto de igualmente una Arquitectura similar en dichas características. Cuando hay innumerables ejemplos de Arquitectura congelada o rígida. Gracias, buen planteamiento. @pepemaya
«Los paralelismos entre las reflexiones de los arquitectos desde la
década de los 60 y los principios o lógicas comunes entre los diferentes
ámbitos de la ciencia aunados bajo el paraguas de las ciencias de la
complejidad son evidentes.»
miquel lacasta