[:es]
En 1974, la revista literaria El Urogallo dedicó su primer volumen del año a una reflexión colectiva titulada La vivienda humana actual. Entre las aportaciones más sugerentes de esta publicación se encontraba “La arquitectura perecedera de las pompas de jabón”, de José Miguel de Prada Poole1. El arquitecto promovía en ella una arquitectura en la que el material con que está construida da la medida temporal de su propia existencia. Por eso, como matiz importante, ya en el título prescindía del término efímera –de uso más común en arquitectura para referirse a una construcción de corta duración–, y empleaba perecedera: lo efímero dura poco; lo perecedero sucumbe cuando lo hace la materia que lo conforma.
El texto de Prada Poole expone las razones que hacen que la configuración urbana sea demasiado rígida. Según su parecer, las estructuras económicas y sociales hacen que
“duren demasiado”.
Por esta razón la ciudad es incapaz de adecuarse a las nuevas y cambiantes demandas. Con esta premisa, que engloba los factores configuradores de la ciudad y sus edificios, Prada Poole construye un relato sobre la ciudad del futuro a través de lo que denomina
“los tres escalones de la arquitectura inexistente”.
En esta descripción, la ciudad tradicional mutaría, a través de sucesivas transformaciones, en una ciudad inmaterial, sin inercia, en la que los edificios sólidos serían sustituidos por acumulaciones de espuma que
“aparecerían y desaparecerían, agrupándose y separándose según las diferentes necesidades”.
Cada edificio se convertiría en una “burbuja” definida según las condiciones físicas y atmosféricas adecuadas al uso al que estuviera destinado. La ciudad, tal y como era conocida hasta entonces, sería sustituida por una
“realidad inmaterial recorrida por olas estimulares”.
Esa urbe, evanescente y sin forma, puede parecer una quimera. Aunque quizá no se deba buscar en la narración de Prada Poole una descripción ingenua de la arquitectura, sino, más bien, un manifiesto poético de su propia obra lanza- do al futuro, desde donde hoy lo miramos.
Antonio Cobo Arévalo

La muestra del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo toma como punto de partida el período comprendido entre 1968, año de las revueltas sociales de mayo en París, y 1973, cuando tiene lugar la primera crisis del petróleo. Es un periodo también significativo en el trabajo de Prada Poole marcado por las grandes obras de arquitectura neumática, una etapa que inició en el año 1968 con sus proyectos de investigación en Estructuras Neumáticas de Respuesta Variable (Smart Structures) y que terminó en 1974 (fecha también del artículo que da título a la muestra) con la construcción de la Pista de Patinaje sobre Hielo de Sevilla (Hielotrón), pues después ya no volvería a construirlas.
Tomando como referencia este arco temporal y teniendo el futuro como tema presente en la mayoría de los proyectos presentados, y que es recurrente en toda su carrera, los grandes apartados de su obra van configurando este período de trabajo que se complementa con algunos proyectos anteriores o posteriores:
1. Optimismo tecnológico (1968).
Prada Poole desarrolló sus primeros proyectos arquitectónicos inmerso en un contexto muy polarizado. De un lado estaban los arquitectos que creían necesario un cambio sin ser capaces de desvincularse totalmente del pasado, y por otro lo que optaron por abandonar el pasado para confiar plenamente en la tecnología, convencidos de que ésta iba a ser la solución definitiva a los problemas de encaje de la arquitectura en la sociedad.
Prada Poole ya había comprendido la implicación que la computación debía tener en el campo de la arquitectura. No se trataría de una herramienta o mero asistente de diseño, sino que la computación debía integrarse en el edificio, formando parte de él, como un elemento arquitectónico más. Su función debía ser la generación de una “arquitectura computadora”’; es decir, no sólo diseñada con herramientas informáticas, sino computadora en sí misma. Se trataba de una arquitectura donde debería existir una comunicación fluida entre el edificio-computador y el medio donde se inserta, relacionándose de manera activa con él a través de su estructura en un continuo intercambio de información.
2. Revolución social (1971 y 1972).
Durante la segunda mitad de los años 1960, surgieron en todo el mundo occidental – Francia y Estados Unidos principalmente- numerosos movimientos denominados underground como una fuerte crítica de la vida tradicional. En este “nuevo tiempo” para algunos, la arquitectura comenzó a cobrar más valor cuanto menor era su duración.
Lo que estos pocos comenzaban a valorar entonces era una arquitectura del acontecimiento, de la celebración y la fiesta, donde las cualidades específicas de cada lugar y el tiempo atmosférico definían el proyecto: un dispositivo de cambio permanente, donde el arquitecto era uno más de los actores que intervenían en su configuración.

3. Crisis energética (1973).
Durante el año 1973 las estructuras sociales, económicas y de producción, cada vez más interconectadas y dependientes entre sí, presentaron un temible talón de Aquiles: las fuentes de energía. El hecho quedó demostrado aquel mismo año, cuando el embargo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) provocó una subida del precio del combustible que dio origen a la primera gran crisis energética de nuestra historia. La dependencia de la sociedad respecto de las estructuras económicas y del petróleo hizo necesario revisar, de manera urgente, la relación del hombre con la arquitectura y de ésta con el medio ambiente.
Los proyectos de Prada Poole ya observaban la arquitectura como mediadora de esa relación. Sus propuestas no eran ya figuras sobre un fondo, sino dispositivos que interactuaban tanto con el usuario como con el medio que les rodea, en un continuo intercambio de energía. La pista de hielo de Sevilla, más conocida como Hielotrón, es el proyecto que mejor ejemplifica ese diálogo. Un dispositivo habitable que debía mantener un diferencial térmico enorme, sometido no solo a las oscilaciones de temperatura exterior, sino también a las variaciones producidas en su interior como consecuencia de los diferentes flujos de público. El objetivo se logró con éxito, funcionando con el menor consumo de energía de mantenimiento conseguido hasta ese momento en una pista de hielo.

4. Hacia el control microclimático.
El final de la era de los combustibles baratos también obligó a repensar algunos de los aspectos más importantes del proyecto de arquitectura referidos a la energía. El “control microclimático” estaba llamado a ser la nueva ciencia capaz de combinar ingeniería, arquitectura y planeamiento urbano. Entre 1981 y 1983, coincidiendo con su estancia como profesor invitado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), Prada Poole inició sus primeras investigaciones en estructuras tensadas. Con ellas perseguía crear grandes recintos de clima controlado a través de una arquitectura mejor adaptada a las condiciones climáticas de su entorno y muestra de ello fue el Pabellón de El Palenque de la Expo 92.
En trabajos posteriores sus edificios dejan de ser una protección del hombre contra la naturaleza. En la Sea Colony (1986), la ciudad flotante fagocita el paisaje, convirtiéndose ella misma en naturaleza, siendo su defensora y regeneradora. En su interior el hombre convive, junto a animales y plantas, en un ecosistema cerrado y transparente cuyos intercambios entre interior y exterior estarían controlados. La arquitectura se convierte entonces en un sistema regulador de los ciclos de ventilación, humedad relativa y temperatura, creando un clima privilegiado para la vida.

Prada Poole: La arquitectura perecedera de las pompas de jabón
Inauguración: 28 de marzo 2019, a las 20:00 h.
Fecha: 29 de marzo – 1 de septiembre de 2019
Comisario: Antonio Cobo
Espacio: Claustrón Sur
Producen: Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) y Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC)
Notas:
1. José Miguel de Prada Poole, “La arquitectura perecedera de las pompas de jabón”, en El Urogallo, nº 25, enero-febrero 1974, pp. 72-78.
[:gl]
En 1974, a revista literaria O Urogallo dedicou o seu primeiro volume do ano a unha reflexión colectiva titulada A vivenda humana actual. Entre as achegas máis suxestivas desta publicación atopábase “A arquitectura perecedoira das pompas de xabón”, de José Miguel de Prada Poole1. O arquitecto promovía nela unha arquitectura na que o material con que está construída dá a medida temporal da súa propia existencia. Por iso, como matiz importante, xa no título prescindía do termo efémera –de uso máis común en arquitectura para referirse a unha construción de curta duración–, e empregaba perecedoira: o efémero dura pouco; o perecedoiro sucumbe cando o fai a materia que o conforma.
O texto de Prada Poole expón as razóns que fan que a configuración urbana sexa demasiado ríxida. Segundo o seu parecer, as estruturas económicas e sociais fan que
“duren demasiado”.
Por esta razón a cidade é incapaz de adecuarse ás novas e cambiantes demandas. Con esta premisa, que engloba os factores configuradores da cidade e os seus edificios, Prada Poole constrúe un relato sobre a cidade do futuro a través do que denomina
“os tres gradues da arquitectura inexistente”.
Nesta descrición, a cidade tradicional mutaría, a través de sucesivas transformacións, nunha cidade inmaterial, sen inercia, na que os edificios sólidos serían substituídos por acumulacións de escuma que
“aparecerían e desaparecerían, agrupándose e separándose segundo as diferentes necesidades”.
Cada edificio converteríase nunha “burbulla” definida segundo as condicións físicas e atmosféricas adecuadas ao uso ao que estivese destinado. A cidade, tal e como era coñecida ata entón, sería substituída por unha
“realidade inmaterial percorrida por ondas estimulares”.
Esa urbe, evanescente e sen forma, pode parecer unha quimera. Aínda que quizá non se deba buscar na narración de Prada Poole unha descrición inxenua da arquitectura, senón, máis ben, un manifesto poético da súa propia obra lanza- do ao futuro, desde onde hoxe mirámolo.
Antonio Cobo Arévalo

A mostra do Centro Andaluz de Arte Contemporánea toma como punto de partida o período comprendido entre 1968, ano das revoltas sociais de maio en París, e 1973, cando ten lugar a primeira crise do petróleo. É un período tamén significativo no traballo de Prada Poole marcado polas grandes obras de arquitectura neumática, unha etapa que iniciou no ano 1968 cos seus proxectos de investigación en Estruturas Neumáticas de Resposta Variable ( Smart Structures) e que terminou en 1974 (data tamén do artigo que dá título á mostra) coa construción da Pista de Patinaxe sobre Xeo de Sevilla ( Hielotrón), pois despois xa non volvería construílas.
Tomando como referencia este arco temporal e tendo o futuro como tema presente na maioría dos proxectos presentados, e que é recorrente en toda a súa carreira, os grandes apartados da súa obra van configurando este período de traballo que se complementa con algúns proxectos anteriores ou posteriores:
1. Optimismo tecnolóxico (1968).
Prada Poole desenvolveu os seus primeiros proxectos arquitectónicos inmerso nun contexto moi polarizado. Dun lado estaban os arquitectos que crían necesario un cambio sen ser capaces de desvincularse totalmente do pasado, e por outro o que optaron por abandonar o pasado para confiar plenamente na tecnoloxía, convencidos de que esta ía ser a solución definitiva aos problemas de encaixe da arquitectura na sociedade.
Prada Poole xa comprendera a implicación que a computación debía ter no campo da arquitectura. Non se trataría dunha ferramenta ou mero asistente de deseño, senón que a computación debía integrarse no edificio, formando parte del, como un elemento arquitectónico máis. A súa función debía ser a xeración dunha “arquitectura computadora”; é dicir, non só deseñada con ferramentas informáticas, senón computadora en si mesma. Tratábase dunha arquitectura onde debería existir unha comunicación fluída entre o edificio- computador e o medio onde se insere, relacionándose de maneira activa con el a través da súa estrutura nun continuo intercambio de información.
2. Revolución social (1971 y 1972).
Durante a segunda metade dos anos 1960, xurdiron en todo o mundo occidental – Francia e Estados Unidos principalmente- numerosos movementos denominados underground como unha forte crítica da vida tradicional. Neste “novo tempo” para algúns, a arquitectura comezou a cobrar máis valor canto menor era a súa duración.
O que estes poucos comezaban a valorar entón era unha arquitectura do acontecemento, da celebración e a festa, onde as calidades específicas de cada lugar e o tempo atmosférico definían o proxecto: un dispositivo de cambio permanente, onde o arquitecto era un máis dos actores que interviñan na súa configuración.

3. Crise enerxética (1973).
Durante o ano 1973 as estruturas sociais, económicas e de produción, cada vez máis interconectadas e dependentes entre si, presentaron un temible talón de Aquiles: as fontes de enerxía. O feito quedou demostrado aquel mesmo ano, cando o embargo da Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) provocou unha subida do prezo do combustible que deu orixe á primeira gran crise enerxética da nosa historia. A dependencia da sociedade respecto das estruturas económicas e do petróleo fixo necesario revisar, de maneira urxente, a relación do home coa arquitectura e desta co medio ambiente.
Os proxectos de Prada Poole xa observaban a arquitectura como mediadora desa relación. As súas propostas non eran xa figuras sobre un fondo, senón dispositivos que interactuaban tanto co usuario como co medio que lles rodea, nun continuo intercambio de enerxía. A pista de xeo de Sevilla, máis coñecida como Hielotrón, é o proxecto que mellor ejemplifica ese diálogo. Un dispositivo habitable que debía manter un diferencial térmico enorme, sometido non só ás oscilacións de temperatura exterior, senón tamén ás variacións producidas no seu interior como consecuencia dos diferentes fluxos de público. O obxectivo logrouse con éxito, funcionando co menor consumo de enerxía de mantemento conseguido ata ese momento nunha pista de xeo.

4. Cara o control microclimático.
O final da era dos combustibles baratos tamén obrigou a repensar algúns dos aspectos máis importantes do proxecto de arquitectura referidos á enerxía. O “control microclimático” estaba chamado a ser a nova ciencia capaz de combinar enxeñería, arquitectura e plan urbano. Entre 1981 e 1983, coincidindo coa súa estancia como profesor convidado no Massachusetts Institute of Technology ( MIT), Prada Poole iniciou as súas primeiras investigacións en estruturas tensadas. Con elas perseguía crear grandes recintos de clima controlado a través dunha arquitectura mellor adaptada ás condicións climáticas da súa contorna e mostra diso foi o Pavillón do Palenque da Expo 92.
En traballos posteriores os seus edificios deixan de ser unha protección do home contra a natureza. Na Sexa Colony (1986), a cidade flotante fagocita a paisaxe, converténdose ela mesma en natureza, sendo a súa defensora e regeneradora. No seu interior o home convive, xunto a animais e plantas, nun ecosistema pechado e transparente cuxos intercambios entre interior e exterior estarían controlados. A arquitectura convértese entón nun sistema regulador dos ciclos de ventilación, humidade relativa e temperatura, creando un clima privilexiado para a vida.

Prada Poole: A arquitectura perecedoira das pompas de xabón
Inauguración: 28 de marzo 2019, a las 20:00 h.
Data: 29 de marzo – 1 de setembro de 2019
Comisario: Antonio Cobo
Espazo: Claustrón Sur
Producen: Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) e Museo de Arte Contemporáneo de Castela e León (MUSAC)
Notas:
1. José Miguel de Prada Poole, “A arquitectura perecedoira das pompas de xabón”, en El Urogallo, nº 25, xaneiro-febreiro 1974, pp. 72-78.
[:en]
The literary magazine El Urogallo devoted its first issue of 1974 to a collective reflection on the contemporary human dwelling. One of the most thought-provoking articles in that publication was “La arquitectura perecedera de las pompas de jabón” [The Perishable Architecture of Soap Bubbles] by José Miguel de Prada Poole1. In it, the architect defended a new type of architecture, where the material of which it is made determines the duration of its own existence. The use of the word perishable in the title, as opposed to ephemeral– the most commonly used term in architecture for a short-lived structure—is a significant detail: the ephemeral does not last long, but the perishable collapses when its constituent material does.
Prada Poole’s text gave several reasons for why he saw the existing urban configuration as too rigid. In his view, economic and social structures made it
“last too long”,
rendering the city incapable of adapting to new, ever-changing needs.
Working from this premise, which encompassed the factors that shape the city and its buildings, Prada Poole constructed a narrative about the city of the future, based on what he called
“the three rungs of non- existent architecture”.
In this vision, the traditional city would undergo successive transformations and mutate into an intangible, momentum-less city, where instead of solid buildings there would be masses of foam that
“appear and disappear, joining and separating as needed”.
Each building would become a “bubble” defined by the physical and atmospheric conditions best suited to its intended use. The city as we knew it would give way to an
“intangible reality permeated by stimulatory waves”.
This evanescent, shapeless metropolis may sound like a chimera. However, perhaps Prada Poole’s narrative should be seen, not as a naive description of architecture, but rather as a poetic manifesto of his own work projected into the future, from where we look back on it today.
Antonio Cobo Arévalo

La muestra del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo toma como punto de partida el período comprendido entre 1968, año de las revueltas sociales de mayo en París, y 1973, cuando tiene lugar la primera crisis del petróleo. Es un periodo también significativo en el trabajo de Prada Poole marcado por las grandes obras de arquitectura neumática, una etapa que inició en el año 1968 con sus proyectos de investigación en Estructuras Neumáticas de Respuesta Variable (Smart Structures) y que terminó en 1974 (fecha también del artículo que da título a la muestra) con la construcción de la Pista de Patinaje sobre Hielo de Sevilla (Hielotrón), pues después ya no volvería a construirlas.
Tomando como referencia este arco temporal y teniendo el futuro como tema presente en la mayoría de los proyectos presentados, y que es recurrente en toda su carrera, los grandes apartados de su obra van configurando este período de trabajo que se complementa con algunos proyectos anteriores o posteriores:
1. Technological Optimism: An Open Perspective (1968).
As the tenets of the Modern Movement came under fire, Prada Poole developed his first architectural projects in an extremely polarized context. On one side were the architects who believed change was necessary but could not completely sever their ties to the past. They opted for a postmodernism that left the past behind but did not abandon it entirely, using it as a benchmark or springboard. On the other side were those who preferred to forget the past altogether and place all their trust in technology, convinced that it held the definitive solution to architecture’s difficulties with fitting in or adapting to society.
By that time, Prada Poole had already grasped the future implications of computing for the discipline of architecture. Unlike most of the architects who took an interest in computing in its early days, he did not see it as a mere design aid or tool. He believed that computing should be integrated in the building and become a part of it, as just another architectural element. It should serve to generate a new “computer architecture”, not merely designed with computer tools but a computer in itself. In this type of architecture, there should be fluid communication between the computer-building and its surroundings; the structure had to interact with the environment in a constant exchange of information.
2. Social Revolution: A New Idea of Collectivity (1971 y 1972).
In the latter half of the 1960s, numerous underground movements that took an intensely critical view of traditional life emerged throughout the Western world, primarily in France and the United States. All the various movements grouped under the “underground” heading had one thing in common: they were inspired by so-called “irrational philosophies”. Urban planner and writer Luis Racionero, guru of several underground movements that made a timid appearance in Spain at the time, claimed that these philosophies were merely different from, not contrary to, rationalism, and therefore just as structured, coherent and effective. In an increasingly technified world, surrounded by machines capable of automating most industrial and domestic tasks, people found themselves with more free time to consider new existential and philosophical questions.
This gave rise to a need for extraordinary events and new forms of freedom, laying the foundation for a revolutionary era. In this “new time”, some embraced a different concept of architecture: the shorter its duration, the greater its value. That handful of individuals began to view architecture as an event, celebration or festive happening, where the project was defined by the particularities of each place and moment: an apparatus of constant change, in which the architect was merely one of many agents involved in its configuration.

3. Energy Crisis: Inhabitable Apparatuses (1973).
In 1973, the world’s increasingly interconnected and interdependent social, economic and production structures were found to have a fearsome Achilles’ heel: energy sources. This weakness was revealed when the embargo proclaimed by the Organization of the Petroleum Exporting Countries (OPEC) caused fuel prices to skyrocket, triggering the first major energy crisis in history. The dependence of modern society on oil and economic structures called for an urgent revision of humanity’s relationship with architecture, and of architecture’s relationship with the environment. Prada Poole’s projects already saw architecture as a mediator in that relationship.
His proposals were not mere figures set against a backdrop, but apparatuses that interacted with both users and the surrounding environment in a constant give-and-take of energy. The Seville ice rink, better known as the Hielotrón, is the project that best illustrates this dialogue. That inhabitable apparatus had to maintain a tremendous thermal difference, subject not only to oscillations in outdoor temperature but also to internal fluctuations depending on how many people were inside the structure at any given time. The experiment succeeded, as the structure’s maintenance required less energy than any other ice rink built up to that time

4. The Visual Form of the Universe.
In several of his works, Prada Poole reflected on form as a general problem of knowledge. Wondering if it could be assigned a form, he imagined a flat, graphic universe, finite yet unlimited. To this end, he created various geometric and conceptual analogies based on a consensus about the large-scale isotropy and homogeneity of that world. Translated into visual language, this universe would look the same from every angle and in every direction.
In mathematical and geometric terms, its greatest implication would be a mathematical continuum and perfect symmetry. Tackling the problem in a systematic, orderly way, he began exploring a Euclidean model of the universe, bearing in mind that the material world, unlike the mathematical world, is discontinuous by definition. With this model as his starting point, he created a series of images of how the universe should be seen in ideal conditions, if it were truly as homogeneous and isotropic as possible. Those images were based on the assumption that there is no single representation, regardless of the chosen model, as it depends on the orientation of the axis of symmetry and its randomness or lack thereof.

Prada Poole. The Perishable Architecture of Soap Bubbles
Opening: March 28, at 20:00 h.
Dates: March 29 – September 1, 2019
Curator: Antonio Cobo
Space: South Cloister
Produced by: Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) and Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC).
Notes:
1. José Miguel de Prada Poole, “La arquitectura perecedera de las pompas de jabón”, in El Urogallo, nº 25, january-february 1974, page 72-78.
[:]




