IniciofaroA favor de la perplejidad | Sergio de MiguelA favor da perplexidade...

A favor de la perplejidad | Sergio de MiguelA favor da perplexidade | Sergio de MiguelIn favour of the perplexity | Sergio de Michael

Pathway to blue

Entre la ignorancia y la certeza, entre el escepticismo y el dogmatismo, existe un territorio, una perturbación muy fértil. Sutil. Tensa.

El estado mental más afortunado del complicado juego de propósitos, vaguedades, preferencias, cálculos y sentimientos en que se convierte toda búsqueda creativa. Toda actitud vital.

Se trata de un suspiro interno, animado por la duda, la sorpresa y el asombro. Por el método, la eficacia y el esclarecimiento. Como elocuentemente dijo Mann capaz de “infundir el entusiasmo del espíritu en la materia”.

Aquellos “inicios” de silencio y luz que proclamó amar Kahn, o la compleja y contradictoria “vitalidad confusa” de su discípulo Venturi, incluso la más cercana “habitación vacante” de Navarro no son sino expresiones de un mismo umbral de conciencia. Inspiración pura.

En cada paso del vacío a la intuición, en cada salto circense de lo abstracto a lo concreto, la perplejidad se muestra como una más que valiosa habilidad, como un don irrenunciable.

Sin perplejidad, sin incertidumbre activa, no hay ocurrencias. No hay aprendizaje.

Es el resorte de la creación.

Lejos de su acepción más común que la entiende como una suerte de confusión o de torpe irresolución, la perplejidad supone una afortunada manera de estar y de pensar frente al mundo.

La palabra tiene su origen en el término “perplexitas” (per– intensidad, totalidad, y -“plectere” plegar, enredar, tejer), es decir, su significado literal podría ser “intensamente enredado”. Lo perplejo (per-plex) está vinculado, por tanto, con lo complejo (con-plex) y opuesto a lo simple (sin-plex).

La complejidad, paradójica relación de lo uno con lo múltiple, es efectivamente el tejido de eventos, acciones, interacciones, determinaciones y azares que constituyen nuestro mundo. Y su carácter global e irreductible nos lleva de manera natural a la perplejidad.

Valéry va más allá. Enuncia que el estado que produce la complejidad no es sólo la perplejidad del espíritu humano. Aporta otro estado muy cercano, intermedio. Habla de la excitación producida por lo que nos sobrepasa y nos sorprende provocando en nosotros un “despertar”. Denomina a este estado “implexo” (enlazado) y lo entiende como “la capacidad de sentir, reaccionar, hacer, comprender y resistir de un sujeto que intenta recomponer sus habilidades y maniobrar sus pensamientos en búsqueda de nuevas estrategias frente a lo real”. Es una actitud intensa que más allá de remitirnos nuevamente al simple entendimiento y a la cómoda reducción esquemática de lo ya sabido (lo fragmentado y acotado) nos reenvía a una especie de renacimiento de la situación, a un repensar dinámico provocado por la perplejidad ante la complejidad.

Baricco escribe que el mundo, nuestro complejo mundo, está mutando, y que estamos ante la hegemonía creciente de los que denomina “bárbaros”. Los que rompen las convenciones de la civilización e inventan nuevas fronteras. Argumenta que ahora, en todos los ámbitos y cada vez más, prima la búsqueda de la espectacularidad (la experiencia), la mengua del esfuerzo a favor del placer, prevalece lo horizontal (superficial) frente a lo vertical (profundo), lo colectivo frente a lo individual, proliferan las redes… el movimiento, la comunicación y la conectividad. Y en todos estos frentes revolucionarios, tan emergentes como reales, destaca el invariante feliz de la perplejidad. Ante la historia, ante la naturaleza, ante la técnica, ante las creencias, ante las fronteras…

Es un signo de nuestro tiempo. Y de nuestro espacio.

Gracias a la efervescente complejidad que nos rodea el ser humano está impulsando, una vez más, las fructíferas potencialidades de la perplejidad. Se están dando las condiciones necesarias para esperar un prodigioso resurgir creativo.

Perplejos estamos.

Sergio de Miguel, arquitecto
Madrid, enero 201o

Pathway to blue

Between the ignorance and the certainty, between the skepticism and the dogmatism, a territory, a very fertile disturbance exists. Subtle. It tightens.

The luckiest mental condition of the complicated game of intentions, vaguenesses, preferences, calculations and feelings into which any creative search turns. Any vital attitude.

It is a question of an internal sigh encouraged by the doubt, the surprise and the amazement. For the method, the efficiency and the clarification. As eloquently capable Mann said of “unfusing the enthusiasm of the spirit in the matter”.

Those “beginnings” of silence and light that it proclaimed to love Kahn, or complex and contradictory “confused vitality” of his disciple Venturi, even the nearest “vacant room” of Navarrese one they are not but expressions of the same threshold of conscience. Pure inspiration.

In every step of the emptiness to the intuition, in every of the circus jump of the abstract thing to the concrete thing, the perplexity appears as one more than valuable skill, as a that cannot be waived gift.

Without perplexity, without active uncertainty, there are no occurrences. There is no learning.

It is the spring of the creation.

Far from his most common meaning that he understands as a luck of confusion or of awkward irresolution, the perplexity supposes a lucky way of being and of thinking opposite to the world.

The word has his origin in the term “perplexitas” (per – intensity, totality, and – “plectere” to fold up, to cause trouble, to weave), that is to say, his literal meaning might be “intensely tangled”. Perplex (per-plex) is linked, therefore, by the complex thing (con-plex) and objected to the simple thing (sin-plex).

The complexity, paradoxical relation of one with the multiple thing, is really the fabric of events, actions, interactions, determinations and randoms that constitute our world. And his global and uncompromising character takes us in a natural way to the perplexity.

Valéry goes beyond. It enunciates that the condition that produces the complexity is not only the perplexity of the human spirit. It contributes another very nearby, intermediate condition. He speaks about the excitation produced by what exceeds us and we surprise it provoking in us a “awakening”.  It names to this condition “implexo” (connected) and it is understood as “by the aptitude to feel, to react, to do, to understand and resist of a subject that tries to re-compose his skills and to operate his thoughts in search of new strategies opposite to the royal thing”. It is an intense attitude that beyond sending ourselves again to the simple understanding and to the comfortable schematic reduction of the already known thing (the fragmented and fenced thing) it forwards us to a species of renaissance of the situation, to one to rethink dynamic provoked by the perplexity before the complexity.

Baricco writes that the world, our complex world, is mutating, and that we are before the increasing hegemony of that it names “barbarians”. Those who break the conventions of the civilization and invent new borders. He argues that now, in all the areas and increasingly, it gives priority to the search of the showiness (the experience), the decrease of the effort in favour of the pleasure, the (superficial) horizontal thing prevails opposite to the (deep) vertical thing, the collective thing opposite to the individual thing, the networks proliferate … the movement, the communication and the connectivity. And in all these revolutionary, fronts so emergent as royal, happy invariante of the perplexity stands out. Before the history, before the nature, before the technology, before the beliefs, before the borders …

It is a sign of our time. And of our space.

Thanks to the effervescent complexity that surrounds us the human being is stimulating, once again, the fruitful potentials of the perplexity. They are giving him the necessary conditions to expect for the prodigious one to re-arise creativly.

Perplex we are.

Sergio de Miguel, architect
Madrid, january 201o

Pathway to blue

Entre a ignorancia e a certeza, entre o escepticismo e o dogmatismo, existe un territorio, unha perturbación moi fértil. Sutil. Tensa.

O estado mental máis afortunado do complicado xogo de propósitos, vaguidades, preferencias, cálculos e sentimentos en que se converte toda busca creativa. Toda actitude vital.

Trátase dun suspiro interno, animado pola dúbida, a sorpresa e o asombro. Polo método, a eficacia e o esclarecemento. Como elocuentemente dixo Mann capaz de “infundir o entusiasmo do espírito na materia”.

Aqueles “inicios” de silencio e luz que proclamou amar Kahn, ou a complexa e contraditoria “vitalidade confusa” do seu discípulo Venturi, mesmo o máis próximo “cuarto vacante” de Navarro non son senón expresións dun mesmo albor de conciencia. Inspiración pura.

En cada paso do baleiro á intuición, en cada salto circense do abstracto ao concreto, a perplexidade móstrase como unha máis que valiosa habilidade, como un don irrenunciable.

Sen perplexidade, sen incerteza activa, non hai ocorrencias. Non hai aprendizaxe.

É o resorte da creación.

Lonxe da súa acepción máis común que a entende como unha sorte de confusión ou de torpe irresolución, a perplexidade supón un afortunado xeito de estar e de pensar fronte ao mundo.

A palabra ten a súa orixe no termo “perplexitas” (per– intensidade, totalidade, e -“plectere” pregar, enredar, tecer), é dicir, o seu significado literal podería “ser intensamente enredado”. O perplexo (per-plex) está vinculado, polo tanto, co complexo (con-plex) e oposto ao simple (sin-plex).

A complexidade, paradoxal relación do un co múltiple, é efectivamente o tecido de eventos, accións, interaccións, determinacións e azares que constitúen o noso mundo. E o seu carácter global e irredutible lévanos de xeito natural á perplexidade.

Valéry vai máis alá. Enuncia que o estado que produce a complexidade non é só a perplexidade do espírito humano. Achega outro estado moi próximo, intermedio. Fala da excitación producida polo que nos supera e nos sorprende provocando en nós un “espertar”. Denomina a este estado “implexo” (enlazado) e enténdeo como “a capacidade de sentir, reaccionar, facer, comprender e resistir dun suxeito que intenta recompoñer as súas habilidades e manobrar os seus pensamentos en busca de novas estratexias fronte ao real”. É unha actitude intensa que máis alá de remitirnos novamente ao simple entendemento e á cómoda redución esquemática do xa sabido (o fragmentado e acoutado) nos reenvía a unha especie de renacemento da situación, a un repensar dinámico provocado pola perplexidade ante a complexidade.

Baricco escribe que o mundo, o noso complexo mundo, está a mudar, e que estamos ante a hexemonía crecente dos que denomina “bárbaros”. Os que rompen as convencións da civilización e inventan novas fronteiras. Argumenta que agora, en todos os ámbitos e cada vez máis, prima a busca da espectacularidade (a experiencia), mínguaa do esforzo a favor do pracer, prevalece o horizontal (superficial) fronte ao vertical (profundo), o colectivo fronte ao individual, proliferan as redes… o movemento, a comunicación e a conectividade. E en todas estas frontes revolucionarias, tan emerxentes como reais, destaca o invariante feliz da perplexidade. Ante a historia, ante a natureza, ante a técnica, ante as crenzas, ante as fronteiras…

É un signo do noso tempo. E do noso espazo.

Grazas á efervescente complexidade que nos rodea o ser humano está a impulsar, unha vez máis, as frutíferas potencialidades da perplexidade. Estanse a dar as condicións necesarias para esperar un prodixioso rexurdir creativo.

Perplexos estamos.

Sergio de Miguel, arquitecto
Madrid, xaneiro 201o

Sergio de Miguel García
Sergio de Miguel Garcíahttp://www.hand-architecture.com/
Ph.D. Arquitectura, Universidad Politécnica de Madrid, (ETSAM) 2016. M.A. Arquitectura, Universidad Politécnica de Madrid, (ETSAM) 1990. Profesor en la Universidad Politécnica de Madrid, (ETSAM) desde 1995.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
ARTÍCULOS DEL AUTOR
0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificarme
guest
0 Comments
Los más recientes
Los más viejos Los más votados

Espónsor

Síguenos

23,683FansMe gusta
5,321SeguidoresSeguir
1,844SeguidoresSeguir
23,782SeguidoresSeguir

Promoción

También:

feedly

Columnistas destacados

Íñigo García Odiaga
87 Publicaciones0 COMENTARIOS
Antonio S. Río Vázquez
57 Publicaciones0 COMENTARIOS
José del Carmen Palacios Aguilar
54 Publicaciones0 COMENTARIOS
Aldo G. Facho Dede
50 Publicaciones0 COMENTARIOS