Casa en Mondoi | bals arquitectos


Nos encontramos (una vez más) al comenzar a pensar en el diseño de esta vivienda unifamiliar con la realidad del paisaje disperso y difuso fruto del crecimiento de los núcleos gallegos, ya no basado en aspectos que si caracterizaban a los asentamientos originales y a partir de los cuales se produce dicha realidad.

Lo que antes era sensato, o cuanto menos justificado y cuyas relaciones tenían su reflejo en la manera de asentarse y en las arquitecturas edificadas; modestas, pero precisas y económicas, deviene en una realidad cuyo balance arrojado no es optimista.

El caso del terreno sobre el que se actúa no es una excepción.

Heredero del desarrollismo rural, la parcela se asienta en un escenario donde la categoría de rural y urbano da paso a ese escenario cuyos límites reales ya no son de carácter natural, sino delineados a partir de la concentración parcelaria o bien derivados de la división administrativa del suelo con el trazado de pistas asfaltadas.

Como tal, el soporte natural que nos encontramos, pegado a un vial rodado de gran tránsito, con un fuerte desnivel de acceso provocado por el desmonte (cuneta) de dicha carretera, no produce sugerencias interesantes para el movimiento cercano o la orientación. Las referencias inmediatas son las propias de la actividad del hombre en forma de infraestructuras y edificaciones o murallas forestales.

La identidad del entorno es clara heredera de la inserción en un paisaje definido por los elementos antedichos y ante lo cual hemos de definir nuestra postura y línea de actuación.

COTIDIANO-CUALIFICADO

El planteamiento de programa y vivienda que se nos plantea por parte de los clientes responde al que podríamos definir como el “típico” del área que nos ocupa.

Se trata un entorno nacido al amparo del vial rodado y dominado por construcciones a dos y cuatro aguas con construcciones de apoyo.

Con un presupuesto muy ajustado, (y que se habría de ajustar nuevamente durante el proceso de construcción), decidimos plantear una propuesta que nos permitiera trabajar en el estudio de una tipología característica (vivienda de 10×10, cubierta a cuatro aguas, construcción adjetiva…), para generar una Arquitectura de calidad dentro del marco en el que se integra.

Se trata de cualificar lo cotidiano.

Pensamos que existen elementos todavía válidos para producir una inflexión respecto del modelo generalizado, sensibles a lo construido, y que pueden ser aprovechados para trabajar sobre un paisaje tan agredido y con medios tan limitados.

EL ESPACIO CENTRAL

Con las referencias que nos encontramos , decidimos posicionarnos de modo que el desnivel del terreno nos permite hacer desaparecer la “construcción de servicio”.

El garaje y los cuartos de instalaciones desaparecen y pasan a formar parte del territorio.

Esta operación nos permite generar una barrera visual y sonora de la vivienda respecto a la carretera y simultáneamente provocar la reducción de la escala del volumen principal que además se ubica como pieza individual y central dentro de la parcela.

Se trata de trabajar una geometría cuadrada (12.30 x 12.30) que queremos que se manifieste como tal.

La vivienda se piensa con la vocación de refugio, pero se introduce un elemento de variabilidad, un acontecimiento que provoca que la vivienda sea cambiante cada día. La percepción e incidencia de la luz natural en la vivienda.

Todo el proyecto se genera a partir de un espacio central conectado al exterior en sus cuatro orientaciones a través de espacios de transición que protegen y delimitan filtros entre el interior y el exterior.

El umbral de entrada, el unido al dormitorio principal y la zona de juegos, el porche del salón hacia la masa vegetal , el lucernario y el comedor (que está ya en el interior), todos ellos, están buscando la distinta gradación entre el ámbito doméstico y privado y la revelación de los estímulos externos.

Ese espacio central se piensa como un vacío que extiende los ejes horizontal y vertical y explora las posibilidades volumétricas y perceptivas a través de la incidencia de la luz y la contemplación del exterior.

Hay una fuerte voluntad en este proyecto de definir los límites en la vivienda, y entenderlos como tal, tanto desde el interior como desde el exterior.

Desde los croquis iniciales, entendimos que la propuesta no nacería de un proceso intelectual y abstracto de plasmación de la geometría en dibujos y planos. En primer y último término fuimos conscientes de que los vacíos y las masas nacieron desde la definición constructiva de los mismos. Es el material, su percepción, su tacto, el que nos va a acotar esos umbrales y el que definirá los grados de privacidad de los espacios.

El exterior, la vivienda se entiende en su totalidad como filtro, hacia o desde el interior.

Entendimos que la identidad de la vivienda había de construirse y definirse a partir de los elementos habituales de las viviendas del desarrollismo en Galicia. Fachada de ladrillo enfoscada y pintada, tonos apagados, cubierta de teja, canalones, porches…

La madera (pino melis, en interior, iroko tintado negro en los umbrales) es un material orgánico, vibrante con la incidencia de la luz y cuyo progresivo envejecimiento controlado aportará la variabilidad necesaria a la experiencia cambiante del espacio principal, aportándole el tacto y calidez que buscamos en los espacios domésticos.

Obra: Casa en Mondoi
Autores: bals arquitectos (Belén Salgado + Antonio López)
Año: 2012-2015
Emplazamiento: Santa Cruz de Mondoi, Ayuntamiento de Oza-Cesuras, A Coruña, España.
Superficie: Útil 256.50m2; Construida:293.20m2
Fotografía: Héctor Santos-Díez | BISimages
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Archivado en: arquitectura, obras, vivienda unifamiliar

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