El deporte de la pelota valenciana ha estado siempre estrechamente vinculado a la arquitectura y el urbanismo a través de su espacio de juego. En sus inicios, las partidas disputadas en la calle aprovechaban la morfología de la urbe para su desarrollo. Sin embargo, tras su prohibición, el juego se trasladó a los trinquets, canchas con elementos compositivos muy característicos cuya forma influye directamente en el desarrollo de las partidas. Con el tiempo, estos espacios han evolucionado, adaptándose a nuevas necesidades, lenguajes y realidades urbanas sin perder su esencia tradicional. Este artículo analiza y define las distintas partes de la cancha de juego, su morfología, origen histórico y las variantes que han surgido en los últimos años. Asimismo, pone en valor la importancia de la ubicación del trinquet dentro de la ciudad, examinando las tendencias actuales y su impacto en la percepción de estos espacios, no solo como escenarios deportivos, sino también como parte del patrimonio cultural. De este modo, se evidencia la simbiosis entre tradición y modernidad en la conservación y evolución de este deporte.