El reconocimiento del patrimonio inmaterial conlleva, de forma implícita, diferentes puntos de contacto con la construcción de las identidades, propia de cualquier colectivo social que reivindique una herencia cultural. Con el objeto de explorar tales relaciones, el presente texto utiliza tres momentos históricos cuyo interés radica en significar un punto de inflexión en la conciencia de la modernidad: la Revolución francesa, la Segunda Revolución Industrial, y la Revolución digital. Partir de la conciencia histórica del patrimonio, avanzar en los cambios que supuso la Segunda Revolución Industrial y, finalmente, atender a la transformación en términos de tiempo y espacio que ha comportado el llamado tercer entorno, nos permite establecer las necesarias conexiones entre la construcción del patrimonio inmaterial y las dinámicas contemporáneas de voluntad identitaria.