En la Italia del Renacimiento se alzaron las primeras voces contra el expolio y la destrucción de los testimonios edificados del mundo antiguo. En la ciudad de Roma, durante los pontificados de Martín V (1417-1431) y de Eugenio IV (1431-1437), se establecieron las primeras medidas para la conservación y la protección de los grandes edificios religiosos del tiempo de Constantino. Muy poco tiempo después, el papa Pío II (Enea Silvio Piccolomini) (1458-1464) promulgó una bula para la conservación de las iglesias, basílicas y lugares santos de la ciudad de Roma. Pero es finalmente la fecha del nombramiento por el papa León X de Rafael Sanzio como Commissario delle Antichità, en el año 1515, la que se suele considerar la «partida de nacimiento» de lo que hoy llamamos el Patrimonio Cultural.