En el contexto de una progresiva norteamericanización de Venezuela, Carlos Raúl Villanueva (1900-1975), que se formó en la Escuela de Bellas Artes de París, desarrolla en Caracas, entre los años 1943 y 1945, la Reurbanización de “El Silencio”. En esa oportunidad, Villanueva organiza el espacio público en consonancia con la idea de ciudad que promueve el Plan Monumental de Caracas (1939), del francés Maurice Rotival (1892-1980). Posteriormente, entre 1952 y 1956, Villanueva, como director de la Sala Técnica del Banco Obrero, desarrolla el conjunto de urbanizaciones del Plan Cerro Piloto que, en el contexto de la idea de ciudad fragmentada y de suburbios, sigue el espíritu del Plan Regulador de Caracas (1951), del californiano Francis Violich (1911-2005). Los desajustes y contradicciones que se terminarían de expresar en Caracas, una ciudad de origen hispano, a la que la modernidad le llegaría, primero, vía urbanismo francés y, luego, en forma de urbanismo norteamericano, fueron motivo para que Villanueva, en los últimos años de su vida, nunca dejara de lamentarse por aquello que él mismo llamó el caos urbano de la ciudad de Caracas.