{"id":8919,"date":"2015-07-20T06:01:03","date_gmt":"2015-07-20T04:01:03","guid":{"rendered":"http:\/\/veredes.es\/blog\/?p=8919"},"modified":"2023-09-22T18:18:48","modified_gmt":"2023-09-22T16:18:48","slug":"el-naufragio-sergio-de-miguel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/veredes.es\/blog\/el-naufragio-sergio-de-miguel\/","title":{"rendered":"El naufragio | Sergio de Miguel"},"content":{"rendered":"<p><figure id=\"attachment_53839\" aria-describedby=\"caption-attachment-53839\" style=\"width: 620px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/veredes.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/malaparte_adalbertol\u00edbera.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-53839\" title=\"malaparte_adalbertol\u00edbera\" src=\"http:\/\/veredes.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/malaparte_adalbertol\u00edbera.jpg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"492\" srcset=\"https:\/\/veredes.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/malaparte_adalbertol\u00edbera.jpg 471w, https:\/\/veredes.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/malaparte_adalbertol\u00edbera-300x238.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-53839\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #888888;\">Casa Malaparte, Adalberto L\u00edbera<\/span><\/figcaption><\/figure><\/p>\n<blockquote><p><em>\u201cL\u00b4Architecttura, in quanto arte, \u00e8 fenomeno felice, rarissimo e personale.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Adalberto Libera<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como quiera que miramos viendo lo que otros vieron mucho antes que nosotros y que caminamos pisando las pisadas de otros, no pude por menos que sobresaltarme al contemplar la sorpresiva figura, encontrada por casualidad en una rec\u00f3ndita costa mediterr\u00e1nea, de un maravilloso velero de gran eslora varado entre las rocas. Esta presencia volc\u00f3 inmediatamente en mi interior el recuerdo de las hermosas tragedias en las que la mar es protagonista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despreciado y vencido, desolado aunque todav\u00eda entero, el estilizado casco aparec\u00eda mecido por el oleaje y sus todav\u00eda pulidas superficies brillaban veladamente bajo el sol. Las rocas, punzantes y aparentemente intactas, acunaban con firmeza sus lastimeros movimientos. La certeza de la gran tempestad y de sus heroicos navegantes hac\u00edan presagiar que el calor y la calma reinante no eran m\u00e1s que un agradable espejismo. Entonces el paisaje se torn\u00f3 m\u00e1s bello. El mar, como casi siempre, disimulaba; pero esta vez no hab\u00eda tenido reparos en dejar una prueba irrefutable de su gran poder. El indefenso barco yac\u00eda n\u00e1ufrago al ser devuelto con violento estr\u00e9pito a su Tierra Madre. Digno y penosamente erguido soportaba a\u00fan con pat\u00e9tica arrogancia el castigo de las olas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre, en su devenir, ha construido barcos para viajar m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de su conocimiento y su curiosidad, y como evoluci\u00f3n, ha ideado los barcos a vela para vencer con astucia las dificultades que all\u00ed se pudiera encontrar. Navegar a vela supone desplazarse silenciosa y valientemente por un lugar en el que no existe el espacio ni el tiempo porque todo lo que all\u00ed sucede, en realidad, no nos pertenece. Se trata de transitar un lugar fluido de agua y viento, una enrarecida frontera poco hospitalaria que, sin embargo, es el medio en el que los navegantes consiguen flotar y valerse de los vientos para desplazarse, para avanzar. Y es en esa genial construcci\u00f3n, en esa extra\u00f1a naturaleza, donde encuentran su m\u00e1s profunda, aunque a veces tr\u00e1gica, satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya sea por pensar que en realidad contienen los secretos propios del mar o por percibir su m\u00ednima y vertiginosa distancia con la turbulenta masa oce\u00e1nica; los artefactos que, nacidos del ingenio humano, se hallan en la desafiante l\u00ednea de costa se tornan extraordinariamente atractivos ante nuestros sentidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por alguna raz\u00f3n, esta ins\u00f3lita escena me record\u00f3 la casa que Curzio Malaparte se construyera a finales de los a\u00f1os treinta al borde de un promontorio rocoso en la escarpada costa de la isla de Capri. Enigm\u00e1tica y m\u00e1gica, aislada y ajena, est\u00e1 considerada como una de las moradas m\u00e1s raras del mundo occidental. Malaparte pidi\u00f3 al arquitecto L\u00edbera que fuera \u201ctriste, dura, severa\u201d, una casa que con el tiempo se convertir\u00eda en la mejor biograf\u00eda de su poco convencional propietario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Novelista, ensayista, pol\u00edtico, periodista, director de cine y de teatro, dramaturgo y actor, fue sobre todo escritor aunque, tras ignorar las directrices del proyecto de L\u00edbera, se convirti\u00f3 a su vez en el constructor y el arquitecto de su casa en Capri.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Curzio Malaparte, seud\u00f3nimo de Kurt Erick Suckert, de padre protestante alem\u00e1n y de madre lombarda, naci\u00f3 en el pueblo toscano de Prato en 1898. Luch\u00f3 en el frente franc\u00e9s en la primera guerra mundial y desde 1922 hasta la ca\u00edda de Mussolini en 1943 se caracteriz\u00f3 por ser un activo e inquieto miembro del Partido Fascista Italiano. En 1925 Suckert, que sus amigos no dudaban en calificar como vanidoso y snob, se cambi\u00f3 de nombre al leer un texto decimon\u00f3nico titulado parcialmente \u201clos Malaparte y los Bonaparte\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siendo director del peri\u00f3dico \u201cLa Stampa\u201d, cargo que ostent\u00f3 desde 1929 hasta 1931, escribi\u00f3 algunos art\u00edculos subversivos de corrosivo sentido del humor que le fueron procurando fuertes enemistades dentro del partido. H\u00e1bil narrador de f\u00e1bulas, acaparaba el protagonismo de toda reuni\u00f3n y deleitaba con sus imaginativas y afiladas historias a los altos jerarcas fascistas, sus protectores, con los que osaba burlarse abiertamente del \u201cDuce\u201d. Lleg\u00f3 incluso a ridiculizar por escrito a Hitler y tal exceso, finalmente, le cost\u00f3 la c\u00e1rcel acusado de actividades antifascistas. Poco despu\u00e9s, y gracias a sus amistades cercanas al dictador, se le abland\u00f3 la pena siendo confinado durante varios a\u00f1os, bajo vigilancia policial, en la isla de L\u00edpari.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desterrado, se dedic\u00f3 a leer a Homero y a Plat\u00f3n en griego, no ten\u00eda con quien hablar y s\u00f3lo disfrutaba de la compa\u00f1\u00eda de sus perros a quienes puso los nombres de los personajes de las tragedias cl\u00e1sicas. Viv\u00eda en su terraza y pasaba las horas mirando al mar como \u00fanica distracci\u00f3n. \u00c9l mismo recordaba:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cdemasiado mar, demasiado cielo, para una isla tan peque\u00f1a y un esp\u00edritu tan inquieto\u201d .<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el penoso exilio, en 1935 vuelve a la escena intelectual esta vez para afianzarse como celebridad internacional. Funda la famosa revista cultural de tendencia surrealista Prospettive y comienza a ejercer como corresponsal de guerra, adem\u00e1s de proseguir su intensa actividad literaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1937, Mussolini inaugura la \u201cMostra augustea de la romanit\u00e0\u201d para celebrar el segundo milenio del nacimiento del emperador Augusto. El fascismo, que se identifica con la Roma antigua y establece paralelismos entre ambos l\u00edderes, reconoce en la isla de Capri uno de los lugares favoritos de su pasado imperial (es bien conocida la predilecci\u00f3n que tuvo el emperador Tiberio por esta isla donde lleg\u00f3 a poseer hasta doce villas). Como complemento de la efem\u00e9rides se procede a excavar y a dar a conocer numerosos edificios y villas de la isla. Malaparte, que ven\u00eda buscando adquirir una casa desde hac\u00eda tiempo no pudo por menos que sucumbir ante tales evidencias. Fue entonces cuando decidi\u00f3 que su casa deb\u00eda localizarse en Capri.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda escrito una serie de fantas\u00edas autobiogr\u00e1ficas con t\u00edtulos como \u201cuna mujer como yo\u201d, \u201cuna tierra como yo\u201d, \u201cun perro como yo\u201d, \u201cun santo como yo\u201d, y le hace a Libera un encargo poco habitual; quer\u00eda que le construyera una \u201ccasa como yo\u201d. La casa deb\u00eda satisfacer sus melanc\u00f3licas ansias de espacio y al mismo tiempo reproducir las condiciones de su destierro en L\u00edpari, en definitiva, una casa que preservara los m\u00e1s antiguos valores del Mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se sabe muy bien con qu\u00e9 capital, en enero de 1938, hab\u00eda comprado el Cabo Masullo a los hermanos Vuotto de Capri; un acantilado rocoso terminado en forma de pen\u00ednsula con excepcionales vistas de la bah\u00eda de N\u00e1poles a las faldas del Monte Tuoro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero construir en Capri no era en absoluto f\u00e1cil. Se trataba de un entorno ambientalmente protegido por estrictas normas, y cualquier construcci\u00f3n requer\u00eda una dif\u00edcil y tediosa aprobaci\u00f3n de las jerarqu\u00edas administrativas. Afortunadamente, su buena relaci\u00f3n con los l\u00edderes fascistas permiti\u00f3 que se pudiera hacer una excepci\u00f3n. En mayo de 1938 el proyecto estaba aprobado y listo para ser construido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El proyecto de Libera, que en aquel tiempo era uno de los arquitectos italianos con m\u00e1s prestigio, constaba tan s\u00f3lo de cuatro planos. Una peque\u00f1a y esquem\u00e1tica planta de emplazamiento, las dos plantas de las que constaba el volumen, los alzados y la secci\u00f3n longitudinal. Titulado por Libera \u201cproyecto para una peque\u00f1a villa\u201d fue presentado en el Ayuntamiento en marzo de 1938 coincidiendo con el periodo en el que desarrollaba su m\u00e1s representativo e importante proyecto; el Palacio de Recepciones y Congresos del EUR. En tales circunstancias, es muy probable que Libera no tuviera siquiera la oportunidad de visitar el cabo Masullo y que, por tanto, no tuviera conocimiento topogr\u00e1fico del solar. Malaparte, a tenor de los hechos, valora el documento que Libera le entrega como un mero tr\u00e1mite para poder comenzar a construir su particular versi\u00f3n de la casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En dicho proyecto Libera define un volumen alargado y escalonado de dos plantas. Sus dimensiones eran aproximadamente 28&#215;6.6 metros. La planta superior era exactamente la mitad de larga que la baja y en su vac\u00edo aprovechaba una terraza que mirando hacia el extremo de la escarpada monta\u00f1a negaba la direcci\u00f3n del mar. Dispon\u00eda un sistema ordenado de habitaciones \u201cen peine\u201d con pasillo lateral construidas mediante un basamento de piedra y una superficie superior de estuco. Una casa que sin tener demasiado en cuenta el notorio efecto de la roca y la importancia del paisaje resolv\u00eda tipol\u00f3gica y profesionalmente el programa funcional y el aspecto de una villa rectil\u00ednea racionalista. En definitiva, un proyecto de gran correcci\u00f3n pero con una evidente falta de compromiso e intensidad. El proyecto estaba muy lejos de sus \u201copus con amore\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea del volumen estrecho y alargado no se perder\u00eda, era sin duda un intuitivo y acertado comienzo, pero la disposici\u00f3n tanto en planta como en secci\u00f3n, y, como no, en cuanto a su relaci\u00f3n con el entorno, iban a variar sustancialmente. Curzio Malaparte quer\u00eda construir una casa \u00abmoderna\u00bb, huyendo de acudir a vulgares historicismos, pero que sobretodo consiguiera un resultado fuertemente personal. Parece claro que buscaba su propia notoriedad, aficionado como hab\u00eda sido siempre al autobombo y la mitoman\u00eda; por otro lado Libera era una figura de gran trascendencia que en el transcurso del proceso de construcci\u00f3n pod\u00eda ensombrecer su anhelo de protagonismo. Durante la construcci\u00f3n, de 1938 a 1942, el mutismo entre ambos fue absoluto. La casa se hizo tal y como Malaparte dispuso porque Libera, una vez presentado el proyecto, desapareci\u00f3 para siempre de la escena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer personaje, injustamente poco recordado, el Maestro Adolfo Amitrano, comenz\u00f3 por construir una cisterna parcialmente enterrada mediante muros de piedra que recordaban las ruinas de una construcci\u00f3n ancestral. Malaparte escribe:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><em>\u201c<\/em>Estuvo claro desde el principio que no s\u00f3lo la silueta de la casa, su arquitectura, sino tambi\u00e9n los materiales de construcci\u00f3n ten\u00edan que encajar con el salvaje y delicado paisaje. Ladrillos no, hormig\u00f3n no. Piedra, s\u00f3lo piedra, del tipo local, de la que el acantilado y la monta\u00f1a est\u00e1n hechas<em>\u201d<\/em>.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La casa acaba midiendo los 28 metros de largo del proyecto de Libera y todas las evidencias confirman la hip\u00f3tesis de que Malaparte empez\u00f3 la obra con la intenci\u00f3n de construir la villa que Libera hab\u00eda dise\u00f1ado pero que a medida que la construcci\u00f3n fue levant\u00e1ndose, creciendo en altura, fue introduciendo sobre la marcha los cambios que se le iban ocurriendo. Prevaleci\u00f3 su caprichosa actitud diletante. Ten\u00eda entre manos una especie de pasatiempo y no ten\u00eda la formaci\u00f3n suficiente para ejercer profesionalmente la arquitectura; hac\u00eda y deshac\u00eda una y otra vez, no ten\u00eda inconveniente en cambiar cinco y diez veces la disposici\u00f3n de los muros o las estancias, no se dejaba sorprender por la fuerza de la construcci\u00f3n, como si de la redacci\u00f3n de uno de sus escritos se tratara correg\u00eda cuando lo ve\u00eda necesario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que se alter\u00f3 fue el ancho de la casa y enseguida empezaron a surgir el resto de las notables diferencias que har\u00edan del resultado final un objeto inesperado. La intuici\u00f3n y el bagaje personal de Malaparte hicieron posible un objeto de arquitectura claramente in\u00e9dito aunque no por ello exento de antecedentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La foto que Curzio malaparte se tom\u00f3 en 1934, durante su arresto de Lipari, frente a la peque\u00f1a escalinata de forma trapezoidal, abocinada, de la iglesia de la \u00abAnnunziata\u00bb es la prueba de su personal influencia en las decisiones formales de la casa que se estaba construyendo. Se trata de una idea demasiado fuerte y personal, y obviamente alejada del lenguaje arquitect\u00f3nico que manejaba en ese momento Libera, como para partir de las \u00f3rdenes del arquitecto. Decidi\u00f3 recurrir a tal elemento durante el laborioso proceso de construcci\u00f3n, en un nuevo intento por representarse a s\u00ed mismo, sus vivencias y recuerdos, y esta afortunada novedad alter\u00f3 de tal manera la concepci\u00f3n global de la casa, supuso un cambio tan radical que el desarrollo de los dem\u00e1s aspectos de la villa se vio fuertemente afectado. La terraza, que en el proyecto de Libera se opon\u00eda en su escalonamiento al mar, se construye como una plataforma final del recorrido de aproximaci\u00f3n a la casa, sin barandilla alguna, tan s\u00f3lo con un leve resalto de bordillo perimetral, tal y como se ve en un antiguo grabado de las Salinas de Lipari, que sin duda tambi\u00e9n conservaba en su memoria. La casa aparece como una roca domesticada, artificializada a trav\u00e9s de planos transitables que forman escaleras y estancias. Se implanta como un mirador que acaba con el recorrido que parte de la c\u00faspide de la monta\u00f1a para desde all\u00ed contemplar la inmensidad del paisaje. Las estancias protegidas quedan debajo de esta generosa cubierta sobre la que Malaparte sub\u00eda a diario a correr o montar en bicicleta, y sobre la que destaca un solitario muro blanco y curvo como hinchado por el viento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La planta, a su vez, no tiene la disciplinada circulaci\u00f3n lateral de los planos de oficio de Libera. Se hace obsesivamente sim\u00e9trica con respecto a su eje longitudinal disponiendo estancias a cada lado. Incluso, la planta que queda inmediatamente por debajo de la cubierta obedece a un patr\u00f3n poco usual dentro de la tipolog\u00eda arquitect\u00f3nica. Dispone una gran sala central y en los extremos se fragmenta, podr\u00eda decirse que exageradamente, en dependencias mucho menores que guardan estricta simetr\u00eda con respecto al eje. Una planta chocante en su jerarqu\u00eda y tama\u00f1os. Dispone de una escalera interior de tama\u00f1o rid\u00edculo y demasiado inclinada para haber sido trazada por la mano experta de un gran arquitecto como Libera. Ordena unas habitaciones que no guardan una racional serie paralela sino que se van comprimiendo a medida que se equilibran en sus extremos. Las ventanas son estrictamente funcionales, est\u00e1n hechas desde dentro y no guardan ning\u00fan patr\u00f3n aparente, no pretenden parecerse entre s\u00ed; la mayor\u00eda son peque\u00f1as y miran, como catalejos, muy lejos, otras, las que sirven a la gran sala central, se agrandan sin aparente control, queriendo ser cuadros de un interior que congela y posee la magia del entorno. No son huecos hechos con ojos de arquitecto, provienen m\u00e1s bien de la azarosa necesidad, todo lo m\u00e1s de la sistem\u00e1tica de la econom\u00eda y no de la serie, la pauta compositiva, o el entendimiento volum\u00e9trico global que se percibe en el proyecto de Libera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras Libera guarda un misterioso silencio, que tuvo a bien mantener el resto de su vida, Malaparte entiende la casa como un autorretrato arquitect\u00f3nico. El escritor habla con orgullo de la sabia elecci\u00f3n del emplazamiento, de sus materiales, de su forma, de la vida en ese lugar, y por supuesto asume la completa paternidad de la casa; escribe:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cFui el primero en construir una casa as\u00ed [&#8230;], ayudado no por arquitectos ni ingenieros, sino por un simple maestro de obras. El mejor, el m\u00e1s honesto, el m\u00e1s inteligente, y el m\u00e1s honrado que jam\u00e1s haya conocido, peque\u00f1o y extremadamente tranquilo, un hombre de pocos gestos y palabras[&#8230;]El maestro Adolfo Amitrano empez\u00f3 por sentir la roca[&#8230;] Durante meses y meses, equipos de alba\u00f1iles trabajaron en este lejano promontorio de Capri, hasta que la casa empez\u00f3 lentamente a emerger de la roca con la que estaba vinculada, y as\u00ed fue tomando forma, revel\u00e1ndose como la m\u00e1s osada, inteligente y moderna casa de Capri.\u201d<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su famosa novela, tambi\u00e9n llevada al cine, titulada \u00abLa piel\u00bb, Malaparte cuenta que cuando hosped\u00f3 al Mariscal Rommel y \u00e9ste le pregunt\u00f3 por el origen de la casa le minti\u00f3 replic\u00e1ndole que la hab\u00eda comprado tal y como estaba y, con un altivo gesto de barrer la inmensidad mirando al acantilado de Matromania, a las tres gigantes rocas de las Faraglioni, a la pen\u00ednsula de Sorrento, a la isla de las Sirenas, al lejano azul de la costa de Amalfi y a las remotas costas de Paestum, le dijo<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><em>\u201c<\/em>Yo he dise\u00f1ado el escenario<em>\u201d<\/em>.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">No cabe duda que Malaparte se inspir\u00f3 en la pureza y la simplicidad de los modelos de la arquitectura Mediterr\u00e1nea, la imagen del \u201cTeatro\u201d o de la \u201cDomus\u201d cl\u00e1sicos, y que, como tantos otros escritores de finales de los treinta, estaba fuertemente influenciado por el clasicismo, el surrealismo y el neorromanticismo, pero hay algo en su condici\u00f3n de no arquitecto que nos habla de una actitud atractiva, intensamente alejada de la arquitectura m\u00e1s disciplinar. El resultado proviene de una extra\u00f1a y personal b\u00fasqueda, supone un hallazgo inesperado. Un objeto de extra\u00f1amiento con la fuerza de lo ins\u00f3lito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco a poco me di cuenta. Esta casa hecha por un hombre de letras, por un navegante de la imaginaci\u00f3n, no es tan s\u00f3lo una casa, quiere ser adem\u00e1s un nav\u00edo. Un \u00e9pico nav\u00edo desarbolado que, v\u00edctima de un violento naufragio, ha quedado asentado en un abrupto y lejano promontorio rocoso al ser expulsado por la brutal fuerza del mar. No se construy\u00f3 para habitar la tierra sino para surcar las aguas. Su disposici\u00f3n interior nos recuerda la necesidad que tuviera de corregir y equilibrar los cambios de peso de los vaivenes de las olas y sus muros internos parecen los f\u00f3siles de las cuadernas que un d\u00eda sirvieron para rigidizar el vapuleado casco. Su forma m\u00e1s que arquitect\u00f3nica es naval.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es inmediato reconocer en su volumen la proa y la popa, la peque\u00f1a entrada por la amura de babor, su eslora, manga y francobordo, la cubierta y el velamen, las escotillas y las escalerillas laterales de acceso, los camarotes y el puente de mando. Por el efecto del tiempo y la erosi\u00f3n se ve que ha perdido la arboladura, la jarcia y la cabuyer\u00eda, a\u00fan cuando todav\u00eda mantiene una disminuida vela liberada al viento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una pieza de armador, dise\u00f1ada para permitir la navegaci\u00f3n. Construida para disfrutar del sentimiento de libertad que provoca vivir en una embarcaci\u00f3n, en un invento capaz de ir m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites del conocimiento y superar las trabas f\u00edsicas de la realidad. Malaparte se construy\u00f3 una \u201cm\u00e1quina de viajar\u201d, un artefacto que supone, en definitiva, la consecuci\u00f3n de una fantas\u00eda, de un sue\u00f1o personal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Imagino la perplejidad que un arquitecto como Libera podr\u00eda haber sentido si se le hubiera puesto en la tesitura de resolver tal reto. S\u00f3lo un valiente so\u00f1ador ajeno a la arquitectura m\u00e1s disciplinar, un experto narrador con la suficiente energ\u00eda para transformar su expresividad en un objeto real, es capaz de llevar a cabo semejante audacia. Normalmente el arquitecto, extremadamente especializado, se comporta con fatal torpeza fuera de sus dominios. Esta casa, no hay duda, es fruto de un fecundo artista que decide construir, m\u00e1s que de un exquisito arquitecto racionalista de los a\u00f1os treinta que intenta proponer nuevos caminos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Independientemente de interpretaciones m\u00e1s o menos acertadas, la casa ha pasado a la Historia de la Arquitectura, lo que permite reflexionar acerca de que el \u00e1mbito de la Arquitectura no est\u00e1 solamente en las obras de los arquitectos. Traspasa el umbral de lo estrictamente profesional para formar parte del amplio mundo de la creaci\u00f3n material. La Arquitectura, esta casa es buen ejemplo de ello, est\u00e1 en la elocuente capacidad del hombre para traducir sus sue\u00f1os y necesidades en artefactos construidos. Tiene que ver con ese momento feliz en el que lo mental responde con plenitud a lo f\u00edsico y viceversa.<\/p>\n<p>Sergio de Miguel, arquitecto<br \/>\nMadrid, enero 2010<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cL\u00b4Architecttura, in quanto arte, \u00e8 fenomeno felice, rarissimo e personale.\u201d Adalberto Libera 1. 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