Madrid Inédito (IV) | Cristina García-Rosales

Continuación de Madrid Inédito (III) 

En la Glorieta de Emilio Castelar podremos admirar algunas arquitecturas notables. Como el edificio Castelar (sede de los Seguros Catalana de Occidente), con su pilar que soporta el resto del conjunto.

Edificio Castelar, 1975, Rafael de La-Hoz Arderius
Edificio Castelar, 1975, Rafael de La-Hoz Arderius

Fue proyectado por el arquitecto Rafael de La-Hoz Arderius en 1975. En 2010 fue reformado bajo la dirección de su hijo Rafael de La-Hoz Castanys. Desde 2012 está alquilado al bufete de abogados Pérez-Llorca.

Sus 11 plantas están sujetas por un único núcleo de hormigón, de forma que la mitad de su superficie queda suspendida en el aire en voladizo por medio de cables atirantados.

La entrada del edificio es una escalinata de mármol travertino. El elemento característico del edificio  es su disposición colgante.

La superficie total construida es de 13 637 m², dividida en cinco sótanos destinados a plazas de aparcamiento (7 076 m²) y once plantas sobre rasante a oficinas (6 561 m²).

Un poco más hacia Norte, vemos los Nuevos Ministerios, un complejo gubernamental que alberga las sedes de varios ministerios. Se encuentra en la manzana limitada por el Paseo de la Castellana, las calles Raimundo Fernández Villaverde y Agustín de Betancourt y la plaza de San Juan de la Cruz.

Nuevos Ministerios,1933-42, Secundino Zuazo
Nuevos Ministerios,1933-42, Secundino Zuazo

El proyecto es obra del arquitecto Secundino Zuazo. Su construcción se inició en 1933 y, a pesar de que se vio paralizada durante la Guerra Civil, todo el complejo quedó finalizado en 1942.

En la actualidad acoge la sede de los Ministerios de Fomento y de Empleo y Seguridad Social. Todo el conjunto arquitectónico se halla plenamente integrado en el llamado centro AZCA, uno de los centros de negocios y oficinas más importantes de Madrid. En las cercanías se halla también la estación de Nuevos Ministerios, un intercambiador múltiple con servicios de Autobús, Metro y Cercanías.

Vayamos a ver la Torre del Banco de Bilbao de Francisco Javier Sáenz de Oiza. Su construcción respondió a numerosos desafíos técnicos por tener que edificarse literalmente sobre el túnel de la risa, que recorre la Castellana y fue refugio en la guerra civil española. Los ingenieros que diseñaron y calcularon la estructura fueron Carlos Fernández Casado, Javier Manterola Armisen y Leonardo Fernández Troyano.

La Torre del Banco de Bilbao de Saénz de Oiza Fotografía Baltanás y Sánchez
La Torre del Banco de Bilbao de Saénz de Oiza | Fotografía Baltanás y Sánchez

Toda la estructura apoya en dos grandes pilas de hormigón, a caballo a ambos lados de dicho túnel. La estructura central sostiene, a intervalos regulares, seis plataformas de hormigón pretensado. Cada una soporta, a su vez, cinco pisos de estructura metálica.

La fachada tiene esquinas circulares y de acero y cristal continuo, para permitir vistas al exterior desde cualquier punto. Está decorada con parasoles de aluminio que rodean cada piso.

Se trata de una torre de planta rectangular, de 107 metros de altura en 28 plantas y un llamativo color ocre, cada vez más intenso, consecuencia de la oxidación del acero de su fachada. O la utilización de este material, llamado acero cortén, acero oxidado en el que se paraliza su proceso de oxidación.

La planta cuenta con dos núcleos que son de servicios (escaleras, ascensores…) y estructurales. Toda la planta la forman espacios diáfanos de trabajo sin divisiones ni obstrucciones. Es decir, tienen planta libre

El edificio, desde 2007 pertenece al grupo inmobiliario Gmp, que empezó en 2015 su rehabilitación y fue renombrado como Castellana 81.

Tras la reforma, Castellana 81 cuenta con una amplia gama de servicios y oficinas.

Después de pasar por diferentes construcciones, algunas muy interesantes, como el Estadio Santiago Bernabéu, llegaremos a la Plaza de Castilla donde se encuentran las Torres Kío, inclinadas con relación a  la vertical, con una altura de 114 m y 26 plantas.

Obelisco Plaza de Castilla
Obelisco Plaza de Castilla

Las dos torres forman la llamada Puerta de Europa o Torres KIO ya que fueron promovidas por la empresa kuwaití KIO, (Kuwait Investments Office).

La torre de la izquierda, en dirección salida de Madrid, se conoce como Puerta de Europa I, y la otra, Puerta de Europa II.

Para evitar su confusión, la primera dispone de un helipuerto pintado en color azul y la segunda, en rojo. La torre de la izquierda tiene el logotipo de Bankia  y la torre de la derecha tiene el logotipo de Realia. Se inauguraron simultáneamente en 1996, y son obra de los arquitectos estadounidenses Philip Johnson y John Burgee. Son los primeros rascacielos inclinados del mundo.

Fueron construidas y proyectadas para dignificar el entorno de la Plaza de Castilla (donde se encuentra el monumento a José Calvo Sotelo).

Las torres han aparecido como escenario relevante en varias películas desde su construcción: en El día de la bestia de Álex de la Iglesia y son destruidas por un avión en la película Torrente 3: El Protector.

El trazado de la plaza Puerta de Europa y los alrededores, cambió drásticamente a mediados de 2009, con la construcción del Obelisco de la Caja, situada en la rotonda central de la plaza, para celebrar el 300 aniversario de Caja Madrid.

No es la casualidad ni el azar lo que ha hecho que nuestros gobernantes rizaran el rizo, dando otra vuelta de tuerca a las columnas, torres, falos o rascacielos, sembrados como judías en una huerta, en el entorno de la Plaza de Castilla, símbolos de un poder en decadencia.

Poder invisible, vacío de contenido excepto para unos pocos, creador de “no lugares”: aquellos que no nos acogen, con los que no nos referenciamos, por donde no paseamos, ni nos reunimos, ni convivimos en su cercanía. Simplemente los observamos desde lejos. Con bastante perplejidad y terror.

Pero ¡ay! cuando ya los creíamos terminados, ha surgido otro nuevo (el obelisco de la Caja) en medio de la plaza.

Es dorado, móvil, delgado,  con connotaciones orgánicas, y basado -al parecer- en una escultura de Brancussi. Su autor es el arquitecto, escultor e ingeniero Calatrava.

Una figura mediática y -aunque ha diseñado inicialmente obras de gran interés- no ha existido ayuntamiento fuera y dentro de nuestras fronteras que no haya  querido tener una “singular” obra suya: Bilbao, Barcelona, Valencia, Sevilla, Murcia, Tenerife, así como un largo etcétera… y ahora Madrid, donde la Caja y el ex alcalde Gallardón no han resistido la tentación de añadir otro símbolo más que nos obliga a mirar al cielo -para ver si se mueve o no- cuando pasamos en coche con el peligro que conlleva. Y al que la picaresca madrileña ya le ha puesto nombre: El pollón de Gallardón.

Según el proyecto inicial, la obra mediría 120 m de altura. Sin embargo, la compleja red de túneles subterráneos que pasan por la Plaza de Castilla hacía inviable, dado su peso, erigir en ella un monumento de tal magnitud. Por ello, se decidió finalmente rebajarlo a 92 metros.

En julio del año 2008, comenzaron las obras, tras haber desmantelado la fuente existente en el lugar. Después de varios retrasos, el obelisco fue el Rey Juan Carlos.

Tres meses después, el obelisco ya no funcionaba…

En 2012 se informaba que el obelisco permanecía parado porque el coste de conservación, mantenimiento, limpieza y vigilancia era más caro de lo pensado, en torno a 150.000 € anuales. En agosto de 2014 trascendía que el Ayuntamiento había tasado el obelisco en 100.000 €, a pesar de que en su día costó 14 millones de euros.

En fin, nos quedamos estupefactos por el Obelisco de Calatrava, pero vamos, antes de terminar el recorrido, a visitar el depósito de agua del Canal, hoy sala de Exposiciones y finalizaremos con las cuatro torres.

Continurá en Madrid Inedito (V)

Cristina García-Rosales. arquitecta
madrid. julio 2017

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