Lo ordinario, Enrique Walker | Pedro Hernández

Huelquen (Chile) | Pedro Hernández

¿Qué es lo Ordinario?

Lo banal, lo cotidiano, lo vernácular… aquello existente, que ya está ahí, que forma parte de la realidad pero la arquitectura, como disciplina, ha excluido como caso de estudio. Son los carteles, los aparcamientos, los ascensores…son los elementos rechazados en origen por la arquitectura académica que, al recogerlos, debe cuestionarse a si misma como disciplina, redefiniendo, tensando sus propios límites. Lo ordinario, en definitiva, es “el ruido de fondo”, lo que escapa de la mirada.

Su definición está asociada al hallazgo. Esta apropiación de lo ordinario (lo efímero, lo transitorio, lo contingente) se convierte en hallazgo y genera una nueva teoría. Pero pare poder realizar esto, se requiere que quien observa lo haga como extranjero. Se trata de que quien mira, vea la realidad cotidiana con ojos extraños, como de aquel que ve las cosas por primera vez, buscando lo extra-ordinario.

Para sustentar este concepto, Enrique Walker recurrió a tres momentos históricos que resumen esta mirada. Tres momentos, asociados a tres libros (de viaje) que tratan de encontrar una teoría arquitectónica en lo cotidiano.

1968: Aprendiendo de Las Vegas. Robert Venturi y Denise Scott-Brown.

La idea inicial de los arquitectos acerca del viaje era ir a Los Angeles. Pero es finalmente a Las Vegas pues supone una reducción prístina del caso angelino a una sola carretera: el Strip. Ambas ciudades representan una situación urbana que los medios tradicionales de representación de la arquitectura (plantas, alzados, secciones) son insuficientes para mostrarla en su totalidad, ya que son ciudades que suponen modelos de dispersión urbana, por lo que recurrir a esos medios tradicionales (como el fondo-figura) solo acabarían por mostrar que son, en realidad, invisibles.

Las Vegas es una ciudad asociada al coche, construida a base de velocidades, de ahí que la búsqueda de referentes de representación se encuentren fuera del panorama arquitectónico, como el cine o el arte, representado en figuras como Ed Ruscha, cuya obra está también relacionada con el automóvil.

Pero por el contrario de lo que pueda parecer en principio, lo que Venturi y Scott-Brown iban buscando en realidad, no era un análisis urbano de Las Vegas sino que se trataba de encontrar una resolución a los problemas de representación de la disciplina en ese momento, motivados por la contradicción que presentaba la arquitectura moderna entre el dogma de “la forma sigue a la función” y la prohibición del ornamento.

Ocurre que al prohibir el ornamento en los edificios modernos, estos acababan por convertirse ellos mismos en su totalidad en ornamento. Un caso claro que vendría a demostrarlo es el aeropuerto de Nueva York realizado por Eero Saarinen donde su función y su estructura se deforman para otorgar expresividad al edificio.

En su vaje, por contra, los arquitectos se dieron cuenta que en Las Vegas los grandes carteles son caros y los edificios son únicamente contenedores baratos decorados.

El hallazgo del viaje es precisamente la oposición entre el Pato y el Cobertizo decorado. El primero representa esta arquitectura cuya forma/función se ha deformado a fin de conseguir expresividad. El segundo permite separar forma/función de ornamento, de modo que un edificio con una estructura simple puede cumplir la función asignada y el ornamento se encarga de obtener expresividad. El interior desarrolla la parte funcional, el exterior la parte estética.

El libro está desarrollado en tres capítulos (aunque el tercero solo salió en la segunda edición eliminándose en la tercera). El primero recoge el caso de estudio (Las Vegas); el segundo expone la teoría (el cobertizo decorado frente al pato); y el tercero es una demostración de esta formulación a través de las obras de los mismos autores.

Esta triada recoge con claridad las fases de lo que debe suponer un libro de viajes (a modo casi de cliché). Primero está el viaje, luego el hallazgo y por último la teoría y su demostración.

1978: Delirio de Nueva York. Rem Koolhaas.

El viaje en Koolhaas es diferente al realizado por Venuri y Scott-Brown. En el libro, nos cuenta una historia de Nueva York que nos dice que la ciudad es en realidad una formulación de un manifiesto, pero para que este funcione, nadie debe darse cuenta del mismo.

Koolhaas alude así, al método paranoico-crítico de Dalí. Primero nos expone su paranoia: que Nueva York es en realidad un manifiesto, así que la búsqueda (el viaje) debe ir enfocada a encontrar la base de esta paranoia, aquello que le de solidez. Es lo que Koolhaas denomina Manifiesto Retroactivo, un manifiesto que se puede aplicar a lo ya existente.

Nueva York es la cultura de la congestión. Nueva York es una ciudad reducida a la artificialidad (incluso un elemento “natural” como Central Park solo tiene como función, hacer evidente a la población lo artificial de la ciudad, evidenciando la distancia entre ambos mundos).

El hallazgo en Koolhaas es el ascensor, el elemento técnico que permitió la multiplicación del solar que ocupa el edificio hasta el infinito. El solar extruido resulta inabarcable. El ascensor permite también aislar cada uno de los solares (pisos) invirtiendo la vieja teoría de Haussmann que exponía lo incomodo de tener que subir muchos escalones. Para el político francés los pisos superiores son indeseables. Para Koolhaas, por contra, y gracias al ascensor, cuanto más alto, más deseable es la experiencia. Otro hallazgo que hay que destacar es el desarrollo del aire acondicionado y de la iluminación artificial, que permitían hacer el edificio grueso, eliminando condiciones de ventilación natural, con lo que interior y exterior pasan a no tener que estar conectados.

Todos estos puntos son para Koolhaas la clave de su teoría: El Manhattanismo. Un edificio/ciudad resultado de la congestión. Con el Manhattanismo se permite el desarrollo de la sección variable, la superposición de distintas plantas sin necesidad de articularlas. La unidad del conjunto se expresa entonces a partir de la envolvente exterior. Otra vez, el interior desarrolla la parte funcional, el exterior la parte estética. El hallazgo de Koolhaas (el ascensor) permite la replicación del mundo dentro del mundo.

Al igual que ocurría antes, todo esto es finamente “demostrado“ en un epilogo que recoge su proyecto de la ciudad del globo cautivo, resumen de su formulación previa. De nuevo entonces: Viaje, Hallazgo, Teoría y Demostración.

2001: Made in Tokyo + Pet Architecture. Atelier Bow Wow

El primero de los libros se centra en una arquitectura que podría ser denominada mala o sin interés pero que tiene la cualidad de mostrar edificios capaces de resolver programas incompatibles.

En segundo, parte de uno de los casos ofrecidos por el primero, concretamente el número 63, llamado precisamente Pet Architecture”, que supone exactamente el hallazgo a través del cual formular una teoría. En el libro, Atelier Bow Wow, expone 81 casos de arquitectura de pequeñas dimensiones, de arquitectura comprimida, presentadas siempre a través de una foto y un dibujo que nos da la dimensión y escala de la edificación. La arquitectura que se recoge en la publicación son tanto casos reales encontrados en la ciudad de Tokio como proyectos del mismo estudio de modo que, a diferencia de lo que ocurría anteriormente, el último paso de demostración se confunde con el estudio/formulación.

El libro funciona como un gran léxico de operaciones de “pequeñas arquitecturas” más cerca de lo que sería un manual. Y supone, también, el precedente de lo que luego fue el pabellón de Japón en la bienal de arquitectura de 2010, donde se muestra como esta pequeña arquitectura supone, en gran medida, la base residencial de la ciudad. Este tejido doméstico de pequeñas unidades se remplaza cada 25 años, de modo que la ciudad de Tokio puede ser vista como un enorme proyecto metabolista (recordemos que la arquitectura metabolista tiende a maximizar las infraestructuras y minimizar las edificaciones, cuya vida útil se estimaba a unos pocos años, debiéndose remplazar una vez acabada aquella).

En resumen

Más importante que el viaje en sí, es la mirada a la que se somete a este mismo viaje. No se trata de irse lejos, sino de ver lo ordinario como algo extraordinario. Replantearse la cotidianidad a través de un ejercicio de mirada. Una mirada que cuestione los precedentes.

“Describe your street. Describe another. Compare.”
Georges Perec (L’Infra-ordinaire)

Pedro Hernández · arquitecto
ciudad de méxico. diciembre 2013
Resumen (intento) de la charla de Enrique Walker realizada el día 3 de diciembre de 2010 en la universidad de Alicante

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