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[:es]La ciudad (III) | epR [:gl]A cidade (III) | epR[:en]The city (III) | epR[:]

[:es]https://veredes.es/blog/la-ciudad-ii-epr/

Hace tiempo que viajar dejó de ser una experiencia para convertirse en un negocio.

El turismo es parte de un sistema que convierte una cultura en producto, un país en marca.

Y, por supuesto, las leyes del mercado exigen que todo sea cómodo e inmediato.

Sin embargo, las ruinas, como las ciudades, no son restaurantes de comida rápida ni parques temáticos de nuestro pasado; son lugares donde, si nos paramos, podemos palpar la piel del tiempo.

La ciudad (III) epR

El primo Ramón
Valdivia, otoño de 2013

[:gl]

La ciudad (III) epR

Fai tempo que viaxar deixou de ser unha experiencia para converterse nun negocio.

O turismo é parte dun sistema que converte unha cultura en produto, un país en marca.

E, por suposto, as leis do mercado esixen que todo sexa cómodo e inmediato.

Con todo, as ruínas, como as cidades, non son restaurantes de comida rápida nin parques temáticos do noso pasado; son lugares onde, se nos paramos, podemos palpar a pel do tempo.

El primo Ramón
Valdivia, otoño de 2013

[:en]

La ciudad (III) epR

Some time ago that to travel stopped being an experience to turn into a business.

The tourism is a part of a system that turns a culture into product, a country into brand.

And, certainly, the laws of the market demand that everything is comfortable and immediate.

Nevertheless, the ruins, as the cities, are neither restaurants of snack food nor theme parks of our past; they are places where, if we stop, we can feel the skin of the time.

El primo Ramón
Valdivia, autumn of 2013

[:]

el primo Ramón
el primo Ramónhttps://elprimoramon.com/
Nadie sabe con certeza quién es el primo Ramón. Muchos creen que Ramón nació en algún lugar de Galicia, aunque pronto los azares de la vida le obligaron a cruzar el Atlántico. Afincado en Buenos Aires, y tras fracasar en su intento de ganarse la vida como lateral izquierdo de Ferro Carril Oeste y como bajista de Los Desconocidos de Siempre, aprendió el oficio de ilustrador en un puñado de talleres del barrio de San Telmo. Otros opinan que tras el seudónimo se esconde Borja López Cotelo, un arquitecto que ante la pertinaz insistencia del editor jefe Veredes comenzó a publicar ilustraciones hasta que una mañana, como el malogrado Gregor Samsa, se despertó después de un sueño intranquilo convertido en un monstruoso ilustrador. Aunque esta versión no parece muy verosímil. Tal vez por eso hay quien asegura que, en realidad, Ramón ni siquiera es una persona sino dos, tres o incluso un equipo tumultuoso y variopinto como la tripulación del Pequod.
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