Si asumimos fácilmente que la arquitectura siempre ha buscado en la naturaleza su patrón, su modelo a seguir, cuando no a imitar, y que históricamente siempre ha habido una simbiosis entre lo natural y lo arquitectónico, estaremos de acuerdo que un cambio sustancial en la concepción de la naturaleza, conllevará necesariamente un cambio substancial en la arquitectura.
El paradigma de complejidad, aparte de tener una clara necesidad social, tiene también su origen en una redefinición de un sustrato cultural común que pasa tanto por la definición del comportamiento de los fenómenos naturales, como de encontrar en las ciencias de la complejidad aquello que tienen de común para a partir de allí crear una nueva cultura de la Ciencia, lo que necesariamente creará una nueva cultura de la Arquitectura.
La complejidad como definición de un comportamiento.
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Miquel Lacasta

