El caso Bunshaft. Apuntes sobre la fragilidad | José Antonio Sumay Rey

Nina y Gordon Bunshaft en la construcción de su casa de East Hampton, Nueva York Foto: Hans Namuth
Nina y Gordon Bunshaft en la construcción de su casa de East Hampton, Nueva York. Fotografía: Hans Namuth

Pocos casos hay más paradigmáticos sobre la cuestión de la conservación de la arquitectura moderna que el caso Bunshaft. Hombre áspero y de pocas palabras, Gordon Bunshaft (1909-1990) es conocido internacionalmente por la Lever House (1952) y por su trabajo en la firma Skidmore, Owings and Merrill (SOM) donde desarrollaría toda su carrera hasta 1979. Su obra se caracteriza por un delicado equilibrio entre forma y construcción destilando una elegante utilización de la técnica constructiva como se puede apreciar en obras tan significativas como la biblioteca Beinecke (1963) en Yale, el Chase Manhattan (1961) o el edificio Manufactures Trust (1954) ambos en Nueva York. Fuese por su trabajo directo o por su jerarquía sobre otros arquitectos de la firma de Chicago, a mediados del siglo XX la obra de Bunshaft ejerció una enorme influencia tanto en la imagen de Manhattan como en el downtown de varias ciudades americanas.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

En 1962, entre los grandes proyectos de SOM, Bunshaft construye su única vivienda unifamiliar, para él y su esposa Nina, en los Hamptons como retiro de fin de semana y sede de una colección de arte contemporáneo que con gran criterio había reunido a lo largo de su vida. Conocida por el material con el que estaba revestida, la casa de travertino era, junto a su jardín sobre Georgica Pond, un espacio privilegiado en el que poder disfrutar de la obra de Jean Dubuffet, Alberto Giacometti, Henry Moore o Joan Miró.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller salón
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller salón

Sin hijos en el matrimonio, Bunshaft, que era miembro de la comisión de pintura y escultura del MoMA, y su esposa deciden que el museo será el heredero de su colección y su vivienda; hecho que se produce con el fallecimiento de Nina en mayo de 1994. El MoMA incorpora las esculturas y la pintura a su catálogo y vende la vivienda, sin ninguna protección, con la finalidad de constituir un fondo de adquisiciones que llevará el nombre de Gordon y Nina Bunshaft. La casa es comprada por la estrella de la televisión Martha Stewart en 1995 por un precio que superó los 3 millones de dólares.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

Aunque parece ser que la intención de la estrella era mantener la casa y para ello encarga una remodelación interior a John Pawson, esta nunca se llegará a completar. Envuelta en pleitos con su vecino, con la reforma sin completar y el travertino desmontado Martha Stewart cede la casa a su hija Alexis quien la acabará vendiendo en 2004 al empresario textil Donald Maharam que será el que finalmente la derribe alegando su deplorable estado de conservación. Irónicamente la empresa de Maharam se dedica a la producción de diseños textiles de los Eames, Gio Ponti o Verner Panton pero esto no evitó la demolición de la vivienda en 2005. Lo que nos queda de esta amarga historia son unos planos y las fantásticas fotografías que en 1964 hizo Ezra Stoller.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

El caso Bunshaft recuerda al reciente descubrimiento del derribo de la casa Guzmán de Alejandro de la Sota y la consiguiente polémica en redes sociales y prensa. Las circunstancias en las que se produce la demolición de ambos casos son muy diferentes pero los dos expresan la evidente dificultad de protección del patrimonio moderno y comparten la desidia, el desprecio, la inacción de las instituciones y la ausencia de alguien que desee habitar la casa y respetarla.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

Decía Sotaque el mayor problema de la arquitectura es la solución de la vivienda y su entorno. Arquitectos como Bunshaft o Sota pensaron en la vivienda como una manera de aproximarse a la forma de vida del ser humano y ambas fueron construidas en un compromiso con los medios e ideas de su tiempo.

No hay obra sin idea”,2 

decía Sota y por lo tanto la demolición de estas arquitecturas significa la destrucción del pensamiento, la desaparición de una idea sobre una nueva forma posible y distinta del habitar.

Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

Puede resultar obvio recordar que las casas pertenecen, no solo patrimonial sino sentimentalmente, a las familias y a la memoria de aquellos que las habitaron. La pervivencia de estas viviendas está vinculada desde su creación a las familias que las convirtieron en su hogar. Sin ellas y en ausencia de personas dispuestas a vivirlas una casa comienza el camino descendente hacia la ruina. Sirvan como ejemplo los diferentes períodos de abandono que han sufrido obras maestras como la Tugendhat o la Savoye.

Según Juhani Pallasmaa la arquitectura de verdad siempre trata sobre la vida3; por ello la fragilidad de estas casas ha de entenderse como una metáfora de la propia fragilidad de la vida humana, de sus principios éticos y su memoria. Al contrario que otras arquitecturas, que por estar insertadas en una trama urbana pertenecen al paisaje visual de las ciudades configurando su identidad y memoria, la vivienda moderna generalmente pertenece a la memoria íntima de las familias y al reducido círculo de los estudiosos y amantes de la arquitectura. Obras como la de Bunshaft y Sota buscaban una forma de habitar que reestableciese una relación equilibrada entre el ser humano y la naturaleza: ambas disfrutaban de un entorno natural privilegiado, la Georgica Pond en la casa de travertino y la ribera del río Jarama en la Guzmán. Ubicadas en la periferia de grandes ciudades y alejadas del ámbito público, sus derribos se producen con nocturnidad y su desaparición se descubre, casi siempre, por casualidad.

Georgica Pond, East Hampton, New York, USA , 1962 Fotografía: Ezra Stoller
Travertine House, 1963, Gordon Bunshaft, Fotografía: Ezra Stoller

El caso Bunshaft nos advierte de que poco importa la relevancia de la arquitectura y el haber sido donada a una institución sin ánimo de lucro y especializada en la conservación del patrimonio artístico como el MoMA si no hay una adecuada y necesaria protección de estas casas. Sin un profundo conocimiento y divulgación social de estas arquitecturas, sin una actuación conjunta de la propiedad y las instituciones públicas y privadas, estas viviendas se convierten en objetos obsoletos cuya ubicación en parcelas con un alto valor puede significar su sentencia de muerte.

La desaparición o la muerte, también la de una casa, deja siempre abiertas más cuestiones que certezas, quizás la única en los casos Bunshaft y Guzmán sea que sólo desde la advertencia de la fragilidad del legado de la vivienda moderna se podrán evitar que acabemos hablando del caso Domínguez o del caso Huarte. Al fin y al cabo, algo nos jugamos en ello pues, como dice Pallasmaa, sin estas obras las posibilidades de la morada humana, de nuestra comprensión de la modernidad y de nosotros mismos, serían considerablemente más débiles.

La Casa Guzmán. Archivo Fundación Alejandro de la Sota
La Casa Guzmán. Archivo Fundación Alejandro de la Sota

José Antonio Sumay Rey. Doctor Arquitecto
Marzo de 2017, A Coruña

Notas:

1. de la Sota, Alejandro. “Entrevista en revista Método (1968)”. En Escritos conversaciones, conferencias, ed. Moisés Puente (Barcelona: Gustavo Gili, 2002)

2. de la Sota, Alejandro. “Memoria de la casa Domínguez”. En Alejandro de la Sota (Madrid: Pronaos, 1989).

3. Pallasmaa, Juhani. “Identidad, intimidad y domicilio” (1994). En Habitar Pallasmaa, Juhani (Barcelona: Gustavo Gili, 2016)

4Pallasmaa, op. cit.

Bibliografía:

Adams, Nicholas. “Gordon Bunshaft: What convinces is conviction”. SOM Journal nº 9 (2014). https:com/@SOM/gordon-bunshaft-4a52e5b2852d#.ehsqny6y3//medium. (Consultado el 2 de marzo de 2017)

Krinsky, Carol Herselle. Gordon Bunshaft of Skidmore, Owings & Merrill. New York: The Architectural History Foundation, 1983

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