Asociación Cultural Dimomo Arquitectura · Proyecto didáctico y difusión | cortaypega

En este nueva entrega, nos desplazamos al sur de España, hasta Granada concretamente, para conocer un poco más el proyecto de carácter lúdico y divulgativo, cortaypega.

Esta iniciativa surge al amparo Asociación Cultural Dimomo Arquitectura formada en 2014 por un inquieto grupo de arquitectos (Miguel Centellas Soler, Sebastián Del Pino Cabello, Pablo García-Pellicer López, Ricardo Hernández Soriano y Fernando Jiménez Parras) cuyo fin es “divulgar, mediante actividades y publicaciones fundamentalmente, aquellos aspectos relacionados directa o indirectamente con la arquitectura”.

Frente a esta era digital que vivimos, cortaypega pretende acercar algunos de los más importantes edificios del siglo pasado, a través de una humilde forma lúdica y educativa, mediante el recortable en papel.

En palabras de sus promotores:

cortaypega nace de la ilusión de un grupo de arquitectos por contribuir a la difusión de la Arquitectura Española del siglo XX, en su sentido más amplio. Un recorrido en el que trataremos de conocer y comprender diversas obras con la esperanza de afectar a la mirada de cualquier persona sobre la arquitectura.”

Sin más preámbulos os dejamos la entrevista que tuvimos la oportunidad de realizar, sobre este proyecto.

Miembros de la Asociación Cultural Dimomo Arquitectura | Fotografía: cortaypega

¿Cuál ha sido vuestra formación y trayectoria profesional previa a “cortaypega”?

Todos somos arquitectos, y nuestras trayectorias son heterogéneas y diversas: la profesión libre, la enseñanza a distintos niveles, el trabajo para la administración, los concursos, la implicación en la vida colegial… , son diversas facetas de ese “ser arquitecto” en las que todos de uno u otro modo hemos participado. El nexo de unión, el punto que realmente nos vincula es la investigación sobre la arquitectura (sobre las arquitecturas) en nuestras respectivas áreas de proximidad, en particular sobre el Movimiento Moderno. Y la consciencia de que es necesario investigar sobre arquitectura y su posterior divulgación.

¿Qué os llevó a poner en marcha este proyecto?¿Por qué en desde un punto de vista lúdico?

A los arquitectos nos gusta ver arquitectura, y nos gusta hablar de arquitectura. Pero todos compartíamos la opinión de que hacía (hace) falta más difusión. Los arquitectos tenemos que ser capaces de transmitir, de explicar, de mostrar la arquitectura que nos emociona, y de contagiar esa emoción. La arquitectura no puede ser para los arquitectos, sino que tenemos que lograr que realmente sea de todos; y para ello, además de nuestra responsabilidad como técnicos en nuestra profesión (es decir, tratar de hacer arquitectura de calidad), consideramos que es importante dar a conocer la buena arquitectura.

Y además se juntaba una especial afición por los libros (¿a algún arquitecto no le gustan los libros?), con cierta querencia por los juegos tradicionales y en especial los recortables de papel.

Durante algunos años este proyecto fue un “podríamos…”, un “estaría bien…”, hasta que se convirtió en un “Vamos a hacerlo”.

Cuando uno hace un recortable de papel, que al fin y al cabo es un juego, está manipulando el papel, conformando volúmenes y espacio y, casi sin darse cuenta, aprendiendo sobre esa arquitectura que está construyendo.

Por poner un ejemplo concreto: podría ser complejo explicarle a alguien sin conocimientos de geometría qué es un paraboloide hiperbólico; o a alguien sin conocimientos de estructuras qué son los “huesos” de Fisac. Sin embargo, pensamos que cuando alguien construye el recortable de La Pagoda que hemos diseñado, cuando deforma el papel para montar los paraboloides, o lo pliega para construir los huesos de las naves, está aprehendiendo esos conceptos.

Una muestra de la colección de recortables que en cierto modo está en el germen de esta historia | Fotografía: cortaypega

¿Teníais alguna experiencia previa?

¿Quién no ha montado un cubo de papel en el colegio?¿Un tetraedro, un dodecaedro? ¿Qué arquitecto, a lo largo de sus años de estudio o de profesión, no ha resuelto una maqueta simplemente con papel, montando un recortable?

Cada uno de nosotros, por nuestro lado, había participado anteriormente, de alguna manera, en algún tema relacionado con la edición de publicaciones de arquitectura. Y uno de nuestros miembros atesora una preciosa colección de recortables de arquitectura, y ya había realizado algún diseño en temas locales.

¿Os encontrasteis con muchas dificultades?¿Cuáles fueron las más problemáticas?

Por un lado, nos hemos metido en un campo, la edición, que habíamos tocado sólo de un modo tangente; no es lo mismo escribir un artículo, maquetar algunas páginas, que preparar, de principio a fin, la edición de un libro. Eso implica muchas cosas que se nos escapaban al principio y que aún tenemos nada más que cogidas por los pelos. Y el hecho de hacerlo todo nosotros mismos hace que nos encontremos con cuestiones que no nos son familiares y tener que tomar decisiones un poco atrevidas.

Por otro lado, está el diseño de los recortables: cada recortable lleva detrás muchas horas de trabajo, muchas pruebas, muchos tanteos, porque te encuentras con asuntos que de primeras no tienes ni idea de cómo resolver. Pero esto tiene mucho que ver con un proyecto de arquitectura, con esa toma de decisiones constructivas que implican decisiones de diseño y al revés (aunque en este caso partamos de un modelo final ya existente).

Así que dificultades… a diario. Pero todas se van resolviendo con paciencia, imaginación, tiempo…

¿Estáis contentos con los objetivos alcanzados?

cortaypega es un proyecto a largo plazo. Eso implica que nuestros objetivos a corto plazo eran muy modestos: echar a andar; la única manera que había de arrancar este proyecto era poniéndolo en marcha. Pero además estamos satisfechos con la acogida que está teniendo nuestro proyecto: en redes sociales, en el trato con librerías (con una distribución absolutamente rudimentaria nuestro libro de La Pagoda está en casi una treintena de puntos de venta en toda España)… A todo el mundo le parece un proyecto precioso; y eso nos alegra, claro.

¿Consideráis que estudiar Arquitectura ha sido un pasaporte fundamental para haber llegado a vuestro trabajo actual?

Sin duda, diseñar un recortable de arquitectura, y hacerlo con el rigor con el que tratamos de hacerlo sólo lo podemos hacer por nuestra formación como arquitectos.

¿Qué expectativas y proyectos de futuro tenéis para “cortaypega”?

Acabamos de lanzar nuestro número 2, las Viviendas en la Barceloneta, y estamos ultimando el recortable del Club Náutico de San Sebastián, y trabajando en el Gobierno Civil de Tarragona y la Casa Huarte. Con algunos matices, tenemos elaborada la programación para 2015 y 2016, en lo que a la línea gruesa de cortaypega se refiere, es decir, la colección de recortables de arquitectura española del siglo XX. Porque además estamos trabajando en algunas ramificaciones de esta línea principal y trataremos de que vean la luz durante 2015.

¿Compagináis o complementáis esta actividad con otras labores o en otros campos?

Nuestra actividad en la Asociación Cultural es una actividad ajena a nuestras actividades profesionales, así que es más bien al contrario: complementamos nuestra actividad profesional con nuestras labores en cortaypega.

¿Son rentables este tipo de iniciativas?¿Os sentís bien remunerados por la labor que realizáis?

En términos económicos la labor que tratamos de realizar a través de la Asociación Cultural no es en absoluto rentable. Confiamos en que a medio plazo al menos se autofinancie. Pero eso es algo de lo que éramos conscientes cuando nos pusimos en marcha, así que no ha sido una sorpresa.

Dos de los recortables que tienen ahora mismo editados (La Pagoda y el Quiosco) | Fotografía: cortaypega

¿Animarías a otros arquitectos a seguir vuestros pasos? ¿Qué pasos consideráis que deberían dar? ¿Cómo completar sus estudios? ¿Qué otros consejos les darías?

Animamos a cualquier persona a tener una idea, creer en ella, y poner su ilusión y esfuerzo en ponerla en marcha. Naturalmente, en cualquier disciplina la formación es vital; la propia y la “complementaria”: idiomas, tecnologías, marketing… Pero la clave es una idea y la fe en ella; y el trabajo.

¿Creéis que los arquitectos en España deberíamos seguir abriendo nuevas vías de trabajo para salir de la casilla más “tradicional” de proyectar dada la actual situación de la construcción en nuestro país?

Los arquitectos en España tenemos una formación muy amplia que nos debe permitir abrir cualquier vía de trabajo que se nos ocurra; sólo hay que encontrarla. Es cierto que la actual situación de la construcción nos hace temer que nunca volveremos a hacer un proyecto “tradicional”, pero hay que ser conscientes de que podemos y debemos trabajar en aquello que la sociedad precise de nosotros, sin despreciar ni desperdiciar nuestra formación, y sin necesidad de rechazar esa casilla “tradicional”. Llámalo rehabilitación, sostenibilidad, participación social… Que ahora mismo no haya trabajo en la construcción no implica que nuestra profesión ya no valga, faltaría más. Si hace falta explicarle a la sociedad lo que sabemos y podemos hacer, pues habrá que explicárselo.

¿Qué opináis de los que se han ido a trabajar al extranjero?

La situación actual, y no sólo en nuestra profesión, está obligando a mucha gente a “buscarse la vida”. Eso puede implicar cambiar de actividad, y también cambiar de ciudad, o cambiar de país. Y hay que ser muy valiente para dar el paso, abandonar nuestra zona de confort, e irse a trabajar y vivir a otro país. Así que nuestra opinión no puede ser otra que el máximo respeto hacia esas personas, y la esperanza de que nadie tenga que optar por esa solución por necesidad, sino por elección personal.

¿Cómo veis el futuro de la profesión?

Cuando la actividad económica vuelva al ámbito de la construcción los arquitectos volveremos a desempeñar un papel importante en la sociedad ya que nuestra formación y conocimientos son necesarios. Evidentemente la profesión habrá cambiado. El ejercicio individual va a ser difícil por la complejidad en la que todo está cambiando. La asociación con arquitectos más especializados en temas o con otros profesionales se intuye imprescindible.

El libro, La Pagoda, Miguel Fisac, 1965 en librerías | Fotografía: cortaypega

Asociación Cultural Dimomo Arquitectura · Proyecto didáctico y difusión | cortaypega
Enero 2015

Entrevista realizada por Ana Barreiro Blanco y Alberto Alonso Oro. Agradecer a la Asociación Cultural Dimomo Arquitectura, y en especial a Fernando Jiménez, por su tiempo y predisposición con este espacio.

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  • Alberto Alonso Oro

    ¡Gracias a vosotros por vuestro tiempo!

  • Fernando Jiménez

    ¡Muchas gracias por la entrevista! Os dejo unas fotos recientes de nuestro recortable de la Barceloneta, el número 2 de la colección.