El arquitecto líquido | Stepienybarno

El arquitecto líquido
El arquitecto líquido

Cada vez está más claro que con sólo las competencias del “arquitecto clásico”, en los tiempos que corren, no podemos llegar muy lejos.

Así, aprender de marketing o Identidad Digital se convierte en habilidades fundamentales para aumentar nuestras posibilidades laborales. A ello hay que sumar una tercera actitud que muchos llaman el talento líquido. Desde ahí, no parece difícil llegar a definir lo que sería el concepto de arquitecto líquido.

En esta definición del arquitecto del futuro será fundamental ver el papel que juega la actitud que tenemos ante lo que nos va aconteciendo.

Tener certezas y querer que todo esté bajo control, es muy legítimo, pero, mucho nos tememos que son conceptos demasiado arcaicos. Una cosa es lo que nos gustaría y otra muy distinta lo que la realidad nos ofrece.

Como bien nos enseñaba el pensador de origen polaco, Zygmunt Bauman, son tiempos líquidos y convivir con la incertidumbre ya no es una opción, es lo que hay y toca saber navegar en estas aguas inciertas.

La mala noticia es que quien busque o necesite seguridad, cada vez lo va a tener más complicado; la buena noticia es que, si sabemos estar en la vida como si fuéramos juncos, las posibilidades de todo tipo, también laborales, pueden aparecer cuando menos nos las esperamos. En la flexibilidad está el truco.

Se trata de estar muy atentos al aquí y ahora. Vivir el presente como si fuera un “presente”; es decir, un regalo.

Siguiendo con Bauman:

“(…) Cuanta más libertad tengamos menos seguridad, y cuanta más seguridad menos libertad. En la sociedad, la conquista de libertades nos lleva a una gran cantidad de riesgos e incertidumbres, y a desear la seguridad. (…) Estamos asustados por la fragilidad y la vacilación de nuestra situación social, vivimos en la incertidumbre y en la desconfianza en nuestros políticos e instituciones. Estudiar una carrera ya no se corresponde con adquirir unas habilidades que serán apreciadas por la sociedad, no es un esfuerzo que se traduzca en frutos. Toda esta precariedad se expresa en problemas de identidad, como quién soy yo, qué pasará con mi futuro.” 1

Ligeros de equipaje.

Al enseñar a jugar al ajedrez a nuestro hijo, Bruno, una de las reglas que más le ha llamado la atención es que cuando un peón (la pieza con menos valor del tablero –un solo punto-), llega a última casilla, se convierte en dama y, en consecuencia, en la pieza más fuerte del tablero.

El ajedrez es, en general, un juego-arte bastante vinculado a la propia vida, pero con esta norma tan curiosa resume muy bien, metafóricamente hablando, lo que ocurre en el mundo del emprendimiento actual.

Pero llevando la reflexión a nuestro terreno, vemos que tener un estudio de arquitectura a la antigua usanza no es lo más competitivo que podemos hacer. Cuanto más pesados sean nuestros movimientos, a pesar de la aparente potencia de los mismos, más lentos seremos y, en consecuencia, menos capacidad de adaptación tendremos. Ser como esos peones del ajedrez que saben que, en un momento dado, pueden convertirse en dama, es un buen plan.

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Los nuevos tiempos que nos tocan vivir van de producir sinergias y no sólo de sumar fuerzas. La sinergia no es aritmética; la sinergia multiplica y así podremos tener más opciones de una vida plena.

Desde ahí se puede ver el mundo con otra óptica y, como bien dice la filosofía taoísta Wu Wei, poder hacer las cosas sin esfuerzo aparente.

¡Basta ya de tanto de esfuerzo! de empeñarnos en ser lo que nos somos; de cumplir los sueños de otros… Cuanto antes estemos en nuestro estado natural, antes tendremos la posibilidad de hacer algo que, realmente, se nos dé bien, sea útil a la mundo y, además, podamos hacerlo sin demasiado sacrificio.

Cada vez tenemos más claro que lo que toca es apostar por la metodología Lean que, según la experta en marketing, Vânia Magalhães, viene a ser:

“(…) El objetivo de la filosofía Lean manufacturing es agregar valor al entregable del cliente de la forma más eficiente posible. Se basa en principios que tratan de reducir los desperdicios (tiempos muertos, tareas innecesarias, etc.), persiguen la mejora continua, y usan el aprendizaje como mecanismo para hacer más eficientes los procesos. Rescatando la ley de Pareto, el 20% de las características de un producto (el producto mínimo viable) entregará probablemente el 80% de los beneficios pretendidos por el cliente.” 2

Es decir que, si esperamos a tener el producto o servicio perfecto, siempre llegaremos tarde y, para cuando lleguemos, otros ya habrán avanzado mucho terreno. Eso sí, si nos pasamos y salimos a escena a las bravas, el trompazo, también, ¡está asegurado!

Se trata de tener la cintura suficiente para poder redireccionar nuestro camino, para ser rápidos a la hora de rectificar y, sobre todo, no ser testarudos. Tener la humildad suficiente para reconocer que, a veces, nuestras ideas no son las mejores. Restar un poco de soberbia a nuestras acciones, nos puede hacer pivotar y elegir otro camino que previamente no nos habíamos imaginado.

Con todo ello, no queremos decir que sea fácil emprender o montar un proyecto. De hecho, no lo es, pues, cuatro de cada cinco empresas que se montan a los cinco años han desaparecido. Así que, teniendo esto muy claro es importante, en caso de que realmente queramos y podamos hacerlo, aprender lo necesario para poder estar en ese veinte por ciento de éxito.

La realidad es que, nunca ha sido tan fácil compartir información, generarla y poderla hacer visible; la red juega un papel determinante que hace tan sólo diez años no podíamos ni imaginar. Por muy grande que sea la crisis en nuestro sector, es importante focalizarnos en las oportunidades y no seguir lamentándonos de nuestras desgracias. Si estamos en la oscuridad, generaremos más oscuridad; sin embargo, si estamos en la luz, tarde o temprano, todo se iluminará. ¿Significa esto que querer es poder? No; pero sí que si queremos, tenemos más opciones. En cualquier caso, deberá ser un “querer” que vaya de la mano de “creer”.

Lo que creemos, creamos y nuestra mente, normalmente, necesita visualizar el camino antes de recorrerlo. Como bien se encargan de recordarnos los neurocientíficos, nuestro cerebro, en un principio, no distingue lo imaginado de lo que vivimos físicamente; en ambos casos, se encienden las mismas áreas neuronales. Por lo tanto, practicar la visualización creativa siempre está bien y además no dista mucho de lo que hacemos los arquitectos cuando proyectamos. Por lo tanto, vamos a ello, ¿no?

Talentos y talantes líquidos.

Hasta no hace muchos años, nuestro mundillo editorial arquitectónico estaba comando prácticamente en exclusiva por unas pocas publicaciones. Esta hegemonía hacía que muy pocas revistas podían sobrevivir a su vera; incluso sin la llegada de la crisis, fueron muy pocas las que les hicieron sombra. Curiosamente, a día de hoy, son muchas las publicaciones digitales que se van haciendo un hueco en el panorama editorial de los arquitectos y el propio mundo de los blogs tiene mucho que decir. Cada día es más habitual que aquellos que eran fieles a la AV, piensen que, por ejemplo, Plataforma de Arquitectura, sin coste alguno, les pueda dar un servicio similar.

Todo está comenzando pero que uno de los premios más importantes del último arquia/próxima haya recaído en un blog, el blog de Paisaje Transversal, abre un camino más que esperanzador. No se trata de un premio cualquiera, sino de uno de los premios más importantes de nuestro entorno, organizado por Fundación Arquia, y con la presencia de un jurado de máxima confianza.

Pero, no sólo los blogs de arquitectura dan nuevas oportunidades, las propias redes sociales, en un momento dado, dan más de una alegría. Aunque lo ideal es tener una presencia completa y potente en la red, comienza a haber casos sonados de éxito en el que enfocarse en una sola red social también da buenos resultados. En este sentido, destaca la presencia de Ángel Luis Tendero y su más de un millón de seguidores en facebook o  Nicanor García (más de 700.000 seguidores) en Instagram.

A su vez, este arquitecto líquido del que hablamos, muchas veces sabe navegar a la perfección en la periferia de la arquitectura. Si no conocéis todavía el perfil de instagram de Daniel Rueda, os animamos a echar un ojo. Ahí podréis comprobar cómo un compañero puede hacer mucho más que arquitectura; eso sí ¡usando a tope la creatividad (una de las principales fortalezas de los arquitectos)! De esta forma, un arquitecto bien joven y su compañera se van haciendo un hueco que hubiera sido imposible cuando comenzaban la carrera. Las nuevas oportunidades van apareciendo sobre la marcha y este cambio se va acelerando. Hasta hace no mucho, el mundo evolucionaba de manera relativamente pausada; hoy va muy rápido y lo que es más importante, cada vez los cambios van a ser más explosivos, veloces y sorprendentes.

Por ello, no se trata de saber el camino a recorrer; ni siquiera tener muy claro a dónde llegar. Esto va de saber tomar la dirección adecuada e ir avanzando (método kaizen); en el caso de equivocarnos de dirección, ir lo suficiente ligeros para que no nos cueste buscar un nuevo rumbo. Como se suele decir en el mundo del emprendimiento: si vas a fracasar, fracasa rápido y barato.

En realidad todo esto es muy parecido a conducir un coche. A nadie se le ocurre querer tener claro todo lo que hay que hacer desde el momento en que te montas hasta llegas a tu destino. Ni siquiera cuando conocemos bien el camino, podemos relajarnos; toca ir siempre pendiente de lo que ocurre. Estar en un aquí y ahora continuo  y, sobre todo, saber adaptarse a la situación concreta.

En nuestra opinión, en estos nuevos tiempos laborales es una de las metáforas que mejor viene al caso.

Lo que está claro es que, si somos demasiado grandes no podremos fluir con lo que va viniendo y como bien dice Néstor Guerra,

“(…) Las nuevas ventajas competitivas son la agilidad y la adaptabilidad. Los negocios en la nueva era digital no se basan tanto en hacer un buen plan sino en aprendizaje validado, en la experimentación científica e iteración con los clientes.” 3

Creemos que aquello de que el tamaño no importa, es mentira; cada vez importa más que, para el común de los mortales, el tamaño sea pequeño, manejable y moderado. También es cierto que, si somos demasiado pequeños, tipo el llanero solitario, no podremos hacer ni lo básico para poder sobrevivir.

Por eso, los arquitectos que sean capaces de asociarse de manera intermitente para realizar proyectos concretos, en los que cada uno de ellos puedan dar lo mejor de sí, serán quienes tendrán ventaja competitiva. Si uno es un crack con el 3D, pues que se focalice sobre todo en ello y si otro lo sabe todo del C.T.E (sí, por suerte ¡hay gente para todo! jajaj), pues que no se distraiga demasiado haciendo otra cosa. Tener claro en qué somos especialmente buenos, no es tan fácil como parece; es necesario tener conciencia de cuál es nuestro don natural y luego haber invertido en ese talento las 10.000 horas reglamentarias.

Deepak Chopra en su recomendable libro “Las 7 leyes espirituales del éxito”, nos habla de la importancia de tener claro cuál es nuestro “propósito de vida”.  Se trata de poder hacer aquello para lo que hemos venido a este mundo. Cada uno de nosotros tiene varios dones y muchas fortalezas que en ocasiones desconoce u olvida y, por lo tanto, no puede poner en juego.

Es importante pararnos en seco para poder identificar estos aspectos de nuestra vida y, desde ahí, poder lanzarnos con una actividad o producto que realmente tenga una vocación de servicio.

Así, será fundamental conocer cuáles son nuestros valores o virtudes. Desde ahí, podremos poner en juego todo nuestro potencial. Siguiendo con Chopra:

“(…) es el servicio a la humanidad, servir a los demás seres humanos y preguntarse: “¿Cómo puedo ayudar a todas las personas con quienes tengo contacto?”

Cuando combinamos la capacidad de expresar nuestro talento único con el servicio a la humanidad, usamos plenamente la Ley del Dharma.

(…) Con sólo cambiar el diálogo interno y no preguntar “¿Qué gano yo con eso?” sino “¿Cómo puedo ayudar?”, automáticamente vamos más allá del ego para entrar en el campo del espíritu.” 4

Como vamos viendo, tampoco es tan importante prepararnos y prepararnos en cientos de aspectos, para ser la bomba y cuando seamos unos cracks entonces salir a escena. Esta actitud tan ambiciosa y perfeccionista es muy lenta y  hoy es más importante saber lo suficiente de casi todo y muchísimo de algo muy concreto.

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Como arquitectos, es importante que pongamos la creatividad por bandera y que el mundo sienta que nuestra presencia es necesaria.

En este sentido, creemos que como colectivo podemos aportar esta creatividad mucho más allá de la propia arquitectura y llevarla al mundo de la empresa o del I+D+I. Un buen ejemplo de ello es la pareja de arquitectos, Pau Sarquella y Diana Usón, que se adentraron en el mundo de las patentes y fueron capaces de darle una vuelta de tuerca a un elemento muy tradicional como es una persiana.

A su vez, hay que traer a primer plano, nuevamente, a toda una serie de arquitectos muy jóvenes (Zuloark, n´UNDO, Basurama, TxP, Zaramari, Paisaje Transversal, La Col…) que, gracias a una explosiva mezcla de talante y talento, han sabido, desde una actitud colaborativa, abrir nuevas vías para la profesión de arquitectos.

Profesionales que apuestan por facilitar procesos, a modo de catalizadores, en vez de hacer proyectos y que son capaces de apostar por un urbanismo emergente cada vez más necesario.

Por una enseñanza líquida de arquitectura.

Como hemos apuntado antes, el mundo de los blogs se va abriendo paso y consolidando en este nuevo panorama líquido. De hecho, varios de ellos nacen de la necesidad de sus autores de ensanchar el aula física de sus clases habituales hasta un entorno digital. Recordamos que en una de las primeras entrevistas que hicimos para este mismo blog, allá en el 2009, José Fariña nos contaba que esta era la razón principal del nacimiento del blog. Un señor, con mucha juventud acumulada, que ha sabido consolidarse en esta Era 2.0; por lo tanto, al contrario de como dicen muchos, no hace falta ser nativo digital para estar al día y tirarse a la piscina.

Más adelante otros muchos, seguirían sus pasos apostando por la educación expandida y dando a sus alumnos un plus que otros muchos profesores se niegan a otorgar ¿Algunos de ellos? Por poner dos ejemplos claros y contundentes, os animamos a que echéis un ojo al blog de Múltiples estrategias de arquitectura de Santiago de Molina o a Párrafos de arquitectura de Miguel Ángel Díaz Camacho.

De todas formas, esta nueva forma de entender la enseñanza no depende sólo de su adaptación a la red; en realidad, las posibilidades son casi infinitas. Nos viene a la cabeza el proyecto fin de Carrera de uno de los chicos de Zuloark, en el que el resultado final no depende tanto del conocimiento concreto de su autor, sino de su capacidad de liar a otros compañeros para trabajar juntos.

En un mundo donde las sinergias van a ser cada vez más necesarias, se nos antoja un PFC brillante.

Qué sentido puede tener que se siga estando un año trabajando sólo en un proyecto que poco te puede capacitar para un mundo en el que el trabajo solitario cada vez va a estar menos valorado. Se precisan profesionales que sepan trabajar en equipo; lo demás, son reliquias del pasado.

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A su vez, varias escuelas apuestan por dar a sus alumnos armas suficientes para desenvolverse en el mundo real y no se preocupan de enseñarle “sólo” a ser arquitecto. Sabemos de buena tinta la gran labor que están haciendo Javier Álvarez y Carlos Cámara en la Escuela de arquitectura de Zaragoza o que en una escuela como la URJC se estén dando asignaturas de marketing o comunicación dentro del temario obligatorio, nos parece un buen ejemplo a seguir.

También, no hace mucho, nos enterábamos del nacimiento de un nuevo grado de diseño que cuelga directamente de la facultad de arquitectura de la Universidad de Navarra. El grado, además de su interés por entender este mundo del diseño desde una mirada amplia y transversal, destaca por no tener asignaturas como tales y estar enfocados los tres años al trabajo de proyectos. En realidad se trata, en cierta forma, de llevar al extremo esta manera de trabajar tan de una escuela de arquitectura y que ahora están llevando a cabo en muchos colegios de todo el mundo que se adaptan por ejemplo al sistema de las inteligencias múltiples. Sobre todo esto ya nos hablaba hace tiempo Blanca Espigares en el blog de Fundación Arquia.

En gran parte se trata de pensar en positivo y buscar, de una forma u otra la abundancia. Si nos centramos en la escasez, atraemos a nuestra vida miseria; si nos centramos en dar y ofrecer a los demás nuestro talento, traeremos abundancia. Curiosamente, no hay nada más egoísta que ser generoso; cuanto más capaces de compartir de forma desinteresada seamos, mejor nos irá. La vida, tarde o temprano, tiende a poner todo en su sitio.

Y vamos a ir cortando el rollo ya que este post nacía con la intención de ser un pensamiento en voz alta de estos temas líquidos y burbujeantes y, poco a poco, nos estamos poniendo muy serios. Son tiempos bien complicados, y negar la evidencia no es muy sensato, pero bien vale la pena luchar, en la medida de nuestras posibilidades, por un futuro mejor.

Así que, volviendo a Bauman, es bueno recordar que:

“No hay razones sólidas para ser optimista. Pero Dios nos libre de perder la esperanza”.

Stepienybarno_Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó, arquitectos
Estella, Enero 2017

Notas:

1 Extracto de entrevista a Zygmunt Bauman en lavanguardia.com.

2 Metodología lean o cómo hacer nuestros proyectos más eficientes. Por Vânia Magalhães.

3 Economía digital. Néstor Guerra en expansion.com

4 Extracto de Las Siete-7 Leyes Espirituales del Éxito. Por Deepak Chopra en amarseaunomismo.com

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